No termino de acostumbrarme, debe de ser que todavía soy novata en estas lides y, por tanto, ingenua por más que no deje de repetir la de años que hace que voy, ya como lectora, editora o autora, a la Feria del Libro de Madrid.
La cosa ocurre más o menos así: llega un señor, o una señora, casi siempre maduros y amabilísimos, en la mayoría de las ocasiones solos, se acercan a mí con timidez pero con una sonrisa, como si les diera vergüenza conocerme en persona cuando, en realidad, hace ya mucho que me conocen, porque me leen desde hace tiempo, y me ofrecen para que les firme ejemplares de “Y punto.” o de “Mantis” o de ambos.
Los libros se nota que están leídos, sobados, y ellos se disculpan con una nueva y afable sonrisa por no comprarlos en el momento y, por tanto, no hacerle el gasto al amable librero que me acoge en su caseta. Yo les excuso, faltaría más, para lo que estoy es para firmar antes que para vender, les digo, para hablar con mis lectores y, sin duda, ellos lo son, y si se vende, pues bien, y si no, pues también, pero en realidad a mí lo que me motiva es el palique, conocer a quien ya me conoce a través de mis libros y, con todo mi esmero, con toda la concentración de que soy capaz, un poco cortada por la posibilidad de estar a la altura de sus expectativas, precisamente las de ellos, que me han leído tanto, esbozo unas palabras que espero les llenen tanto como me llena a mí su visita.
Entonces ellos recogen el ejemplar firmado, me dan muy respetuosos la mano, (casi nunca se atreven a plantarme un beso) y, justo antes de irse tan contentos con sus libros bajo el brazo, me dicen: “Y, por favor, déle recuerdos a las chicas”.
“¿A qué chicas?”, les pregunto sorprendida.
“A Clara y a Teresa, por supuesto. Las conozco tanto que ya son como de la familia”.
Mientras se alejan satisfechos, consigo reprimir un gesto de fastidio asombrado. No sólo están convencidos de que existen, es que estoy segura de que, pese a mis esfuerzos, además de que las consideren más reales, cualquiera de las dos les cae mejor que yo.
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Clara me cae genial. Y espero encontrármela en más libros tuyos. O en una blogonovela
Clara y Teresa son dos personajes fascinantes, pero “las chicas” tienen que salir de una mente mucho más fascinante aún porque tiene que ser capaz de desdoblarse en dos, en tres en miles de personajes distintos. Tu mente es mucho más que fascinante, es genial, te atrapa,en el buen sentido, y los y las lectoras que te hemos conocido este año en La Feria hemos descubierto que nos caes muy bien, que Mercedes es divertida, cercana, entregada a sus lectores, que no sólo es escritora sino mujer, madre, amiga y amante, alguien con quien te encantaría compartir un café hablando de libros o de niños, o de viajes, ¡qué sé yo!, de lo que hablas con tus amigos. Por eso te agradezco el trato que has tenido conmigo, con mi familia y con mis amigos. Eres un SOL.
Hola Mercedes,
Yo me alegro enormemente de que no tengas nada que ver ni con Clara ni con Teresa; cualquiera soporta una vida como las suyas. Pero me alegro por igual de que la tuya te haya llevado a dejarnos en prenda Y punto. y Mantis. Me siento súper orgullosa de mi librería con las dos en ella. Imagino tu orgullo por lo que has conseguido debe de ser algo así como elevado a la enésima potencia.
Y a riesgo de tiranizar un poco, no nos dejes, vale? y cuando las aguas vuelvan tranquilas a su cauce puedas comenzar a gestar tu próxima obra que, puedo asegurarte, esperamos con devoción.
Un abrazo siempre.
RosaM
Querida Mercedes:
Alma y yo también te agradecemos tu trato en la Feria, tan natural, tan cariñosa, tan… tú. Alma se llevó de recuerdo la faja espachurrada de un autor de la competencia, un pequeña venganza. Estoy leyendo Mantis, llevo algo más de 100 páginas y el personaje de Teresa me tiene enganchadísima. A veces, cuando leo me empieza a entrar hasta hambre… me voy a empezar a preocupar.
Hola, Mercedes: soy aquella señora que el último día de la Feria del Libro ojeó “Y punto”y luego, casi al terminar la mañana, volvió a por él. A pesar de la hora, tuviste un ratito para ponerme una dedicatoria bien larga y cariñosa, como dices en una de tus entradas en el blog que te gusta hacer. “Y punto” me ha parecido una espléndida novela, que te engancha y no puedes dejar… y abandonas tus obligaciones, sin importarte las consecuencias. Me dijiste que te encanta el ritmo de las palabras. Ya me he dado cuenta y he disfrutado un montón con todos esos recuerdos de poemas, canciones, películas… que pones en Clara. Y esos personajes ¡tan vivos y reales! “Solo soy yo” -dices-. Pues seguiré buscando ese “yo” que tan bien escribe en la Teresa de “Mantis”, que voy corriendo a comprar. Ya te diré. Muchas gracias por tu simpatía y que sigas escribiendo lo que te apetezca (incluyendo los divertidos comentarios en el blog). Marisol