Cuentos de hadas

Como ando por ahí dando entrevistas y diciendo que mi novela es como un cuento de hadas envenenado, hay periodistas que suelen preguntarme por mi cuento de hadas favorito. Hay muchos, y yo no soy muy de elegir ni hacer listas, como el protagonista de “Alta fidelidad” ni, en absoluto, atreverme a quedarme, de todos los discos, de todas las películas, de todos los cuentos, con uno. Así que al final, descorazonados, terminan por preguntarme, al menos, por el último que he leído.

Y ése sí lo sé: “Matar un ruiseñor”.

Tengo que confesar que vi la película antes, lo cual tampoco es malo en un buen número de casos de adaptaciones cinematográficas de obras literarias; y tengo que confesar que, si bien caí presa del encanto serio y contenido de Atticus (o Gregory Peck, sin duda de Óscar), no terminé de ver claro por qué ese personaje se había convertido en un mito, hasta tal punto que muchos de los que luego se matriculaban en Derecho en los Estados Unidos a lo que aspiraban de mayores era, en el fondo, a ser como él.

A mí quien me fascinaban eran los niños, los dos, y su amigo, que luego supe que estaba inspirado en la descripción que de sí mismo y su niñez Truman Capote hizo a la autora de la novela, Harper Lee.

El caso, para no seguir con la lluvia de datos, es que hace poco que he terminado de leerla y no puedo quitarme de la cabeza ni a los personajes, ni a sus historias, ni al barrio y el mundo en el que viven, un mundo de locos y perros rabiosos, de iglesias diferentes para negros y blancos, de tesoros ocultos en los huecos de los árboles y niños sin madre intrépidos y desvergonzados, un poco insensibles, como se definen en “Peter Pan”, y totalmente desavisados de los peligros que les acechan.

Soy muy llorona, no es la primera vez que lo digo, por lo que no sé cuánto de mérito tendrá que esta novela me haya hecho reír a carcajadas, sonreír con cara de boba y llorar unas cuantas veces.

Lo que me pregunto es por qué ninguna novela reciente me ha hecho sentir lo mismo y, sin embargo, estos niños que ahora serían ancianos me recuerdan tanto a mí y a mi propia infancia.

Tal vez porque, cuando se cuenta con sinceridad, es un patrimonio eterno y atemporal. Como los cuentos de hadas, como los niños que nunca crecerán sobre el papel.

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8 comentarios para “Cuentos de hadas”

  1. Un lector dice:

    ¿Podrías decir qué novelas recientes has leído? ¿Que no te hayan hecho sentir lo mismo es porque no te han gustado?

  2. Manuel Astur dice:

    Hola
    Hay alguna edición nueva de la novela o tengo que buscarla de segunda mano?
    Es una de mis películas preferidas, cuando la vi siendo un niño me identifiqué con los niños totalmente..curiosamente mi padre, que tiene 70 años también…quizá la infancia, la utópica, siempre es así, sea la época que sea; libre y salvaje…
    abrazos

  3. Caín dice:

    Vale, me la apunto, para despues de “mantis”. Mientras tanto un par de cosillas. A ver si el señorín que mantiene la página, el informático o quien sea, puede por favor, colocar bien las casillas y el rótulo correspondiente en esta zona de comentarios. Abres “deja tu comentario” y tienes que guiarte por la intuición.

    Y dos. Sería bueno, que entre entrevista y entrevista, colgases una lista, semanal, mensual o cómo sea, con los lugares donde por ese tiempo estarás firmando.

    Se me cuide.

  4. mercedescastro dice:

    En una ocasión dije qué novelas de autores actuales estaba leyendo y por ese motivo, días después, se me cabrearon varios autores a los que no había citado, así que como dice el refrán, “en boca cerrada no entran moscas”.

  5. mercedescastro dice:

    El año pasado Ediciones B sacó una edición en bolsillo de “Matar a un ruiseñor” por 10 euros:

    http://www.casadellibro.com/libro-matar-a-un-ruisenor/1261551/2900001325405

  6. Iñaki Cano dice:

    Pero Mercedes, ¿qué es eso de autocensurarse? Me encantaría una lista de libros que se venden, incluso de libros que se premian, y que a ti te parecen malísimos.

  7. Mayka dice:

    Hola Mercedes,me acabo de terminar Matar a un Ruiseñor como me recomendaste.Se me hizo difícil el principio pero luego me enamoré de Aticus y de los niños.Incluso la abuela “bruja” que vivía en su calle me recordó un poco la la madre de Teresa,sin intención de comparar…,me ha gustado mucho,gracias por tu recomendación

  8. mercedescastro dice:

    Hola, Mayka,
    Me alegra que la lectura te haya gustado, y me parece curioso el parecido que sacas entre Ofelia y la vecina de los Finch. La verdad es que escribí “Mantis” sin haber leído “Matar un ruiseñor”, pero esa comparación me halaga enormemente.

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