El título del post de hoy hace referencia a dos magnos eventos y, por supuesto, a dos esperados encuentros. Uno ya se ha celebrado. El otro no.
El primero tuvo lugar el pasado sábado y se saldó con lluvia, risas, manos estrechadas, sorpresas, fotos, un batido de chocolate y algún que otro beso. El de mañana martes no tengo ni idea de en qué acabará, y por eso estoy así, escribiendo a las tantas como hago siempre que la emoción, o los nervios, o ambos a la vez, me impiden dormir.
Y es que el sábado firmé por primera vez en la Feria del Libro de Madrid, y eso, como dice un amigo mío fanático total de la Pantoja, es algo muy grande.
La cosa duró dos horas y me dio tiempo a todo: vinieron amigos y conocidos entregados a la causa que se arriesgaron al chaparrón para subirme la moral, esos fueron los primeros en llegar. Luego pasó mi editora repartiendo batidos de chocolate entre sus autores firmando, supongo que para darnos fuerzas. Más tarde pasaron un par de policías que no venían a detenerme sino a felicitarme, antiguos compañeros, antiguos rivales, una vieja que venía a ver si era tan fea como le parezco en la foto de la solapa, un librero de otra caseta que quería felicitarme, gente que ya se había leído el libro y lo quería firmado o comprar otro más para regalarlo, gente que se había olvidado el libro en casa pero quería conocerme, gente que no tenía ni puta idea de quién era yo y quería que les cobrara el último de Ken Follet, que te saca fotos sin saber quién eres, que te confunde con otras autoras, que te riñe por el final de la novela, que te pregunta qué va a pasar y para cuándo la continuación, que iza a sus niños para que los beses, que ojea tu novela con cara de asco y la deja con desdén sobre la mesa aunque estés delante, que te dice que le gustaría comprarla pero no le da el presupuesto porque acaba de dejarse la pasta en la de Ruiz Zafón, que te pide una chapa, que te tira un beso, que se alegra de verte, que te pregunta cómo has hecho para publicar tu primera novela, que te jura que se comprará todo lo que escribas, ésta, y la otra, y la de más allá.
En fin, que fue una mañana memorable. Gracias, de verdad, a todos.
Ah, sí, se me olvidaba el otro encuentro que no sé si será feliz, pero sí que lo será sonado: el martes firmo en Burgos, y en Burgos vive Leandro. Mi webmaster.
¿Huirá de mí? ¿Vendrá a verme? ¿Me reconocerá entre la multitud? ¿Llegará con un clavel en la solapa o un bazoka en el sobaco?
Ah, la incógnita…
Si sois buenos, os lo cuento luego.


Nunca me cansaré de repetírtelo, Mercediñas: cuida de tu informático, que él cuidará de ti.
Ha estado muy bien el encuentro de El País, eso te dará a conocer a mucha gente, a ver si van todos en tropel a comprar Y Punto, hombre! Menos mal que ha sido en ese periódico… en otros no me hubiera atrevido a entrar, jujuju
Yo me pasaré por el Retiro a que me firmes el mío, eso seguro.
Eyyyyyyyyy! ¿Qué pasa conmigo, que cada vez que tengo oportunidad de preguntarte algo en directo, los moderadores no me dan bola ? (Léase, el encuentro en la pag de la Etxebarria y ahora, el del País, snif snif)…
Voy a dejar de creer en Dios.
Y ya que me pongo llorona, ¿Para cuando VALENCIA? HombreYaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…
En fin. Y punto, seguido.