Me llama mi madre ayer domingo alterada, se lo noto en la voz nada más oírla:
-¡Mercedes! -Obsérvese que, cuando abronca, prescinde del diminutivo galaico.
Yo respondo ya previamente acongojada:
-Síiiiiii…
-¿Estás bien?
-Síiiiii…
-Porque si estás bien, entonces vas a estar mal -sí, las madres son crípticas, pero las gallegas más, sólo que tanto hermetismo a mí, que la conozco, no me presagia nada bueno.
-¿Y eso? -Obsérvese, a su vez, que cuanto más cabreadas y más crípticas son las madres galaicas, más concisas nos volvemos sus hijas, que para hacer patria usamos en estas ocasiones el mito del gallego que contesta a una pregunta con otra.
-Pues que me tenías preocupada, neniña, porque llevas desde el lunes sin dar señales de vida, y ya me ha llamado tu portero y me ha dicho, “Señora, no la veo ni bajar ni subir, y lo peor: ya no escribe en su blog”. Y eso no es, Mercediñas, que no puedes tener a la gente esperando. ¿No te da vergüenza? A los lectores no se les trata así, que hasta el Cachuli, el de la Pantoja, firma autógrafos esposado cuando entra o sale de los juzgados, que lo he visto yo. ¿Se puede saber qué has estado haciendo estos días para descuidar así tus obligaciones?
Podría decirle que tengo un trabajo que entregar y estoy encerrada en casa currando hasta las tres o cuatro de la mañana. Pero entonces se interesaría por mi salud, me diría que no duermo lo suficiente, que hay que descansar, y comer bien y… Total: le miento.
-Pues me he ido de puente de San Isidro, mamá. Han sido unos días magníficos, ha hecho sol, me he bañado en el Mediterráneo… De hecho, todavía estoy en la playa.
-Mercediñas -me corta.
-Qué.
-Te estoy llamando al fijo.


Incauta…
Parece mentira…
Por muchos "taitantos" que tengamos ¿crees que se la podemos colar a nuestras madres amantísimas?…
Acabo de desconvocar la alerta amarilla por secuestro. Menos mal que has vuelto, porque entre todos los lectores de tu blog habíamos hecho un bote por si había que pagar rescate y sólo nos daba para irnos de cañas, así que me temo que habríamos sido de poca ayuda.
No trabajes tanto, que preocupar a tu madre y al portero no está bien.
- He puesto el desvío de llamadas, mamá.
Ay, ay, ay.
..Pues…Qué bien. Ya le estás comprando un ramito de rosas a tu madre y unos bombones al portero…y que sepas que nos debes ya unas rondas, que "no saber" es el peor de los castigos.
Ea, he dicho.
Dale a mamá el número de Leandro. Para que hablen de sus cosas… Y luego, nos lo cuentas.
Un saludo
Adoro las casualidades, mientras te leía, ha llamado mi madre, que a pesar de haber nacido en Cartagena, lleva casi toda su vida en Ponferrada, berciana por tanto, casi gallega, ya sabes. Y me ha preguntado ¿estás bien? Pero yo no tengo tu buen corazón Mercedes, le he contestado que estoy fatal, que ayer volví a vomitar a dos veces, no me gusta dejarle ningún margen a la imaginación de las madres, su ponerse en lo peor, es tremendo.
Un beso, Miriam G.
Si puedo, que todavía no sé si podré, me encantará pasar el sábado por la Feria del Libro de Las Rozas a que me eches una firma.
Si usaras el España 15 no habría escapatoria y la tendrías al tanto de todas las nimiedades.
PD. A mí me coarta un poco que mi madre lea mi blog. Se aburre en EEUU y pasa lo que pasa…