Mayo, 2008


29
May 08

La niña en rebajas

Por aclamación popular (bueno, tampoco ha sido para tanto, pero una es tan egocéntrica que se siente aclamada sólo por tres o cuatro comentarios amables y educados), ahí va el poema que da título a La niña en rebajas. Es largo, lo sé, pero es que para las chorradas yo tengo una imaginación desbordada.

POEMA DE LA NIÑA EN REBAJAS

La niña suspendió,

la niña no vale nada.

La niña dejó al novio,

la niña, pobre, no tiene

quien la valga.

La niña tiene 23 años

y ya está acabada y sola.

Y qué va a ser de la niña

ahora.

Quién quiere una niña vieja:

la cambio por una lavadora.

Quién me quiere una niña rota.

No sabe querer.

No puede llorar.

Nunca la enseñaron a amar,

pero sí a sufrir.

Puede ser aún que aprenda.

Quién me compra a la niña,

quién se la lleva.

Es un regalo, es un tesoro,

sólo tres asignaturas más

y tiene la carrera hecha.

Es una ganga, una ocasión,

una inversión para el futuro.

Si la doy no es por mala,

es por no poder atenderla.

Una cuestión de paciencia, no de calidad.

Llévensela, señores,

ahora que están a tiempo,

que aún tiene restos de inocencia,

y dulzura en los ojos,

y allá abajo, adentro, en el fondo,

un algo de moral.

Llévensela mientras sea fértil,

llévensela mientras no amargue,

llévensela mientras pueda andar.

Sólo necesita un empujón,

una puesta a punto.

Pilas nuevas.

Que la niña vale mucho.

Que la niña sabe mucho.

Que tiene un corazón muy grande,

la niña,

y un alma de oro

y una cabeza que no le cabe

en el pecho.

Aprovechen la oportunidad

antes de que se le acaben a ella.

Que se me va,

que vuela,

que me la quitan de las manos,

que me quedo sin ella.

Apúrense, señores,

aprovéchense mientras puedan.

Miren qué ganga, la niña.

¡Si ni siquiera viste santos!

¡Si no tuvo más que un novio!

¡Apuntito como estaba de ser alguien en la vida!

¡Si es un partido!

Un poquito de amor, y ríe.

Una gota de fe, y aprueba.

Un mínimo de paciencia y se levanta.

Una nada de atención y florece,

y germina,

y fructifica y da cosecha.

¡Y sólo hay que regarla una vez a la semana!

A mí me dio muy buenos resultados,

pero me cansé de ella.

Vamos, vengan, corran,

al primero que me la pida

se la concedo.

Apúrense que se acaba,

cuídenmela, líbrenme de su peso,

quiéranmela, enséñenle a dar besos.

Aprenderá.

Vale mucho la niña,

con sus poemas y sus libros

y su melancolía y su deseo

y sus suspensos.

Lástima que no se haga de querer sola.

En el fondo es un problema de marketing.

Que no la rebajo,

que no regateo,

que la doy por lo que es,

que se escapa en un momento.

Llévense a mi niña azul,

señores,

antes de que se me vista

de negro.


26
May 08

Paris Hilton y el amargo don de la riqueza.

Estos días he estado reflexionando muy seriamente (sí, lo sé, es algo
insólito en mí, pero a veces resulta que hasta me pongo intensa y todo) y, como
los niños que de pronto descubren que los bebés no vienen de París, he asistido
atónita a cómo se tambaleaban los cimientos de mi mundo. Y es que verdades que
daba como buenas, o que ni siquiera cuestionaba, se me han revelado.

Todo fue por culpa de Paris Hilton.

No os preocupéis y cerrad la boca, please, que
ahora mismo me explico:

Estaba yo en la estación de Atocha esperando
para subirme al tren y me agencié una revista del corazón que dejó olvidada en
un banco una viajera anterior (aunque, ahora que caigo, esto es lo que se dice
siempre: «El porro no es mío, mamá, se lo guardo a un amigo»; «La revista no la
compré yo, me la encontré sobre un banco»; «Yo no le maté, pasaba por allí y el
asesino me pidió que le sujetara la pistola un momento…»).

De modo que abro la revista y me veo a Paris
Hilton con su párpado caído y su mohín de barbie tonta en un ranking de guapas
y rubias jacas norteamericanas.

Pero a ver, ¿esa tía no es fea? A mí siempre
me lo ha parecido. Pero claro, va tan divina y tan manicurada y pedicurada que,
oh milagro, de pronto da el pego y como se ha gastado una pasta en ropa los de
las revistas la toman por bella y la colocan entre las mejores vestidas. Hay
que ver, reflexiono, lo que puede el dinero, las feas ahora son unánimemente
aceptadas como guapérrimas sólo porque sus bragas son de marca.

Ahí fue cuando se me cayó la venda: tal y como
estamos en el mundo en general, la Gloria Literaria, la Inteligencia, el
Instinto Empresarial, la Clase y el Gusto, el Buen Corazón y, en definitiva,
cualquier concepto susceptible de ser escrito con mayúsculas, vienen a
parecerse mucho, peligrosamente, a la belleza de Paris Hilton.

Todo se compra: una cara bonita y un buen
cuerpo con cirugía estética; el puestazo en una empresa tras pagar por un
máster (del universo) millonario; la distinción se vende en las boutiques de la
Milla de Oro; la bondad se alquila una subasta de ong’s dispuestas a concederle
el título de buenazo del año al que más pasta ponga en sus obras de caridad y
los laureles de la alta literatura vienen de la mano del marketing del bueno
pagado a precio de oro en cualquier suplemento literario.

Paris, hija, disfruta de tu belleza. No es que
te la hayas ganado, es que la has comprado.


22
May 08

Poesía eres tú.

Me han comentado algunos lectores en un par de presentaciones y firmas que han estado buscando un pequeño poemario que edité cuando era más pequeña si cabe de lo que soy ahora sin éxito. Obvio. La edición no fue muy extensa, la distribución tampoco es que fuera la bomba y el título sonaba más a folleto de El Cutre Inglés que a poemario serio y contundente de poetisa seria y reconcentrada.

Es decir: no fue un éxito de ventas de modo que, como la carrera de los ganadores de OT, tuvo un bello momento de esplendor que, con el tiempo, se extinguió hasta que ya casi nadie se acuerda de él.

Pero hay gente tan amable que me dice que dónde puede encontrarlo, que le gustaría leerlo, comprarlo si es posible, fotocopiarlo si fuera necesario.

Y, como soy una vanidosa y una egocéntrica, ya lo dicen algunos por ahí, no me resisto a copiar sólo uno de los varios poemas que contiene.

Primero leedlo (os llevará algo así como dos o tres segundos), luego comprenderéis por qué nunca nadie ha vuelto a publicarme un solo poema más:

POEMA EXUBERANTE

Cuando no estás aquí

me consuelo

con los piropos que me echan

en el Metro.

Y sólo entonces,

secretamente,

me alegro de tener

el culo grande.

Por cierto, el libro se titulaba La niña en rebajas.


19
May 08

Puentes.

Me llama mi madre ayer domingo alterada, se lo noto en la voz nada más oírla:

-¡Mercedes! -Obsérvese que, cuando abronca, prescinde del diminutivo galaico.

Yo respondo ya previamente acongojada:

-Síiiiiii…

-¿Estás bien?

-Síiiiii…

-Porque si estás bien, entonces vas a estar mal -sí, las madres son crípticas, pero las gallegas más, sólo que tanto hermetismo a mí, que la conozco, no me presagia nada bueno.

-¿Y eso? -Obsérvese, a su vez, que cuanto más cabreadas y más crípticas son las madres galaicas, más concisas nos volvemos sus hijas, que para hacer patria usamos en estas ocasiones el mito del gallego que contesta a una pregunta con otra.

-Pues que me tenías preocupada, neniña, porque llevas desde el lunes sin dar señales de vida, y ya me ha llamado tu portero y me ha dicho, “Señora, no la veo ni bajar ni subir, y lo peor: ya no escribe en su blog”. Y eso no es, Mercediñas, que no puedes tener a la gente esperando. ¿No te da vergüenza? A los lectores no se les trata así, que hasta el Cachuli, el de la Pantoja, firma autógrafos esposado cuando entra o sale de los juzgados, que lo he visto yo. ¿Se puede saber qué has estado haciendo estos días para descuidar así tus obligaciones?

Podría decirle que tengo un trabajo que entregar y estoy encerrada en casa currando hasta las tres o cuatro de la mañana. Pero entonces se interesaría por mi salud, me diría que no duermo lo suficiente, que hay que descansar, y comer bien y… Total: le miento.

-Pues me he ido de puente de San Isidro, mamá. Han sido unos días magníficos, ha hecho sol, me he bañado en el Mediterráneo… De hecho, todavía estoy en la playa.

-Mercediñas -me corta.

-Qué.

-Te estoy llamando al fijo.


12
May 08

Con la mosca tras la oreja.

Pues las cosas no mejoran: mis ilusiones siguen cayendo como moscas.

Sin embargo, he de decir que si este post de hoy se titula así no es por esta referencia, sino porque “mosca” es también como se llama en el medio televisivo a los logotipos de las cadenas que aparecen en una esquina de la pantalla o, por ejemplo, al aviso que reza “Publicidad” cuando, dentro de un programa y sin pausa aparente, los presentadores o actores pasan a anunciar de modo más o menos evidente algún producto.

Yo no sé por qué es tan denostado el medio televisivo si al menos en esto obran con admirable honradez. Vale que en las series españolas todos desayunan con el cartón de leche sobre la mesa de la cocina y ahí nadie avisa de nada, pero salvando este tipo de casos específicos, la mosca de “Publicidad” no deja de ser una ayuda que ya quisieran otros muchos medios de comunicación.

No diré nada de la radio, claro, porque ahí no hay manera de colgar ningún aviso ni de hacer que se lea ningún cartel, pero en la prensa escrita no sé qué pasa que cada vez hay más artículos supuestamente serios con intenciones plenamente publicitarias que nos quieren colar como informaciones objetivísimas.

Pondré un ejemplo: he estado todo el fin de semana leyendo artículos en la sección de cultura de un periódico en los que hablaban sobre el misterio que se oculta tras la autoría de una novela de reciente aparición que se publica en España después de que haya sido un éxito rotundo en Francia.

Me mosqueé, no en vano estoy de moscas hasta la sopa últimamente, y busqué en Internet el historial de esa novela en Francia: se ha publicado hace sólo dos meses y, desde luego, no la he visto en las listas de los libros más vendidos.

Entonces, ¿por qué durante la última semana se han publicado tres artículos tres en el mismo periódico firmados supuestamente por informadores objetivos que hablaban del fenómeno de ese libro y aludían a las magnas ventas de la obra? ¿Es una casualidad el interés informativo que ha despertado de pronto? ¿Es noticia de interés nacional o, cuanto menos, curiosa?

Bueno, lo sería si fuera verdad que el libro está arrasando allende nuestras fronteras. Por de pronto, lo que yo creo es que no es una noticia. Es publicidad, telepromoción que diríamos si esto fuese televisión, y posiblemente el autor o el editor de dicha obra sean colegas de los diversos periodistas que le han dedicado varias páginas de periódico al tema.

Lo dicho: a veces una mosca vale más que mil palabras.


8
May 08

Salvemos al ISBN.

Un fantasma recorre el mundo del libro, el de la desinformación.

Sí, queridos e inocentes, malenterados lectores de este blog. Es triste pero es así: a este paso nos vamos a quedar sin datos sobre lo que se publica en España, y todo por culpa de la nueva página del ISBN.

A mí, por desgracia, no me han invitado a esa comida maravillosa que dan los Reyes cada 23 de abril. Por varios motivos ha sido una gran lástima para mí:

a) Porque me encantaría que me invitaran para declinar mi asistencia, ya que soy rabiosamente republicana.

b) Porque ya no tendré de qué fardar con mis nietos (de que me invitaron a ir a una comida con los Reyes y, después, de que fui tan chula como para decir que no).

c) Porque a lo mejor, en un rapto de locura, hasta hubiera ido, pero sólo para pillar por banda al Ministro de Cultura, o al Rey en persona, o a alguien más importante que todos, la princesa Letizia, a quien le interesa taaaanto el “Mundo del Libro”, y cantarles cuatro frescas.

Y es que no hay derecho.

¿SE PUEDE SABER QUÉ LE PASA A LA PÁGINA DEL ISBN?

No hay modo de encontrar ya un libro ni información sobre él. Está inoperante, o se cuelga, o tarda horas y horas, o no funciona, o lo hace mal y, para colmo, cuando consigues que se abra la mayoría de las funciones que antes tenía ya no están.

Si es que yo no sé para qué anuncia el Ministerio de Cultura a bombo y platillo que la iban a cambiar. Claro que la han cambiado: a peor. Es más, yo creo que no es que la cambien, es que se la cargan.

Como decía el anuncio: ¡Una solución quiero!

O eso, o monto una huelga de escritores, editores y cotillas varios que se van a enterar.

Pues ya está dicho. Luego que no vengan llorando y diciendo que no avisé.

 

Así que como por el momento la página del ISBN no va ni para adelante ni para atrás, lo mejor para estar informado de todo lo que se cuece en la novela (negra) es visitar el blog “La Balacera“, que este 9 de mayo cumplió nada menos que 5 años que se dice pronto (vamos, en la Prehistoria de internet), todo un record en esto de los blogs, que proliferan como setas y a la vez desaparecen como por arte de magia. Además, podéis bajaros desde su blog el especial en pdf “2003-2008, 5 años de Noticias Negras” que es sumamente interesante. Mis felicitaciones a Ricardo Bosque, su creador, por su constancia y por no tirar la toalla. Este post va por usted. Enhorabuena.

 

 


5
May 08

Paz y bragas limpias.

Ay, dios, si es que la culpa es mía por ser tan indiscreta.

Me pasa a veces, no sé de qué escribir (mi vida, contra lo que pudiera pensarse, no es una tómbola. De hecho, es más bien sosa) y cuento lo primero que me viene a la cabecita loca o, por aquello de la catarsis colectiva, algunas de las cosas que me pasan y con quién me pasan.

Y luego aparece un embolao.

Esta vez vino en forma de llamada telefónica:

-¡Mercediñas!

-Qué, mamá -respondo temblando de miedo, porque ese tono de voz ya me lo conozco y no presagia nada bueno.

-A ver, ¿qué es eso que te pasa con ese tal Leandro?

-Nada, si no me pasa nada, es algo que pongo en el blog, pero es de broma -le aseguro rápidamente intentando parecer muuuuy convincente.

-¿De broma? Ya, y yo me lo creo. Si es que eres una borde, si es que siempre estás igual, si es que es como cuando eras pequeña, que siempre estabas tirándote de los pelos con Piñeiro -yo me echo a temblar, porque cuando echa mano del recuerdo de mi archienemigo de la infancia la cosa va para largo (luego nos amigamos, que es lo que suele pasar cuando uno crece, pero las palizas que nos metíamos de niños eran finas)-. Esto no puede ser. Pero bueno, ¿qué es lo que llevo diciéndote yo desde que eras pequeñísima?

-¿Que hay que llevar siempre puestas bragas limpias por si tengo un accidente?

-¡¡¡¡NO!!!! Que hay que ser buena con los niños. Si es que eres una salvaje. Mira que meterte con él, con la paciencia que debe de tener contigo. Seguro que es un santo. ¡Un santo! Ya le estás pidiendo perdón ahora mismo, o si no…

Vale, cuelgo antes de que verbalice su amenaza y me pongo a la tarea:

Oye, Leandro, que adónde te mando el ramo de flores con la tarjetita y las disculpas. Y, ya de paso, que de qué color las quieres. Tú pide sin miedo. Las va a pagar mi mamá.