Bien saben los dioses que siempre he despotricado de los autores que se patean las librerías buscando su “magna obra” y llaman a la editorial para protestar si no la encuentran, o la ven mal colocada, o consideran que no obtiene suficiente espacio, o protagonismo, o brillo, o esplendor. Bien lo saben los dioses, sí, pero también saben (y vosotros, lectores, también lo sabéis) que una no es perfecta, y la carne débil, y la tentación o el ego nos puede, y tira, y mucho.
Ayer tarde entré en una librería de Madrid de esas “guays”, no sé si me explico, ya sabéis, en las grandes ciudades siempre hay una así, con dependientes que llevan piercings, camisetas con mensaje y son muy modernos y muy leídos y están al tanto de las novedades más novedosas de la literatura lituana, por ejemplo, y de los autores de las editoriales independientes de cuya obra se han tirado como mucho cien ejemplares, y te miran con cara de asco si preguntas por un bestseller cualquiera, de una editorial muy grande y muy comercial, y hasta parece que te van a echar del local y te dan ganas de pedirles perdón, de excusarte y explicarles que no es para ti, es un regalo para tu abuela, que es un poco capitalista, y lo ha visto anunciado en un programa de Tele 5 (porque tiene tele, sí, qué horror, pobre vieja, añades) y le hace ilusión y se lo vas a regalar por su 102 cumpleaños, porque alguna alegría tiene que tener en la vida, la mujer, para los pocos telediarios que le deben de quedar.
Como iba diciendo, franqueé la entrada de ese gran templo del saber más selecto y pregunté por mi libro sin decir, por supuesto, que una servidora es la autora, que a una todavía le queda vergüenza. No lo tenían, o, mejor dicho, creían que no lo tenían porque el ordenador no se aclaraba, parecía que alguno les quedaba pero el caso es que, sepultados entre las últimas novedades checas y los grandes éxitos de Kazajastán, los empleados no lograban encontrarlo. Lo buscaron bien, he de reconocerlo, pero por que yo no me iba del local, y al final apareció una joven del almacén que dijo: “¿Qué buscáis?, ¿ese libro de la cantante de las Corrs? Pues ya no lo tenemos. Se agotaron todos los ejemplares y ya no lo vamos a reponer más”.
Sí, señores. Pensaban que la chica de la portada de “Y punto.” era ella, la bella Andrea Corr, y que la novela era su libro de sus memorias.
Y yo me pregunto: ¿Cómo es que esa gente escucha a los Corrs? ¿No suponíamos que sus artistas favoritos podrían ser, por ejemplo, un grupo de intérpretes congoleños que hacen música con el colmillo de un elefante y las tibias de un ñu?


Lo mantienen oculto: lloran con las canciones de Alejandro Sanz, ven OT, leen el "Diez Minutos" cuando van a casa de su madre pero nunca, jamás, lo reconocerán ante sus amigos. La vida secreta de los modelnos.
http://rosapalo.blogspot.com
Yo nunca me he considerado muy moderna, ejejje, y nunca he escuchado a los Corrs. Pero es cierto que estos modernos alternativos luego no tienen gustos que les peguen…¡¡sorprendente!!
http://criscroqueta.blogspot.com/
Hay una cosa que no entiendo de estos libreros modernos. Cuando de un libro publicado tan recientemente "se han agotado todos", ¿no deberían pedir inmediatamente muchísimas unidades más y suplicar una visita de la autora?
Ese resentimiento de "y no vamos a pedir más"… quizás sea envidia mezquina por la belleza de Andrea. O quizás tienes razón y están tan comprometidos con los artistas congoleños que no les interesa mancillar la librería con más ejemplares de "Y punto".
Creo que deberías haber ahondado en la cuestión. Manda una nueva espía. ¡Hay que destapar a esos libreros guays y corruptos!
http://deirela.blogspot.com/
Lo sé, este post va dirigido a mi. Lo sé . . .
Por cierto, Escritora: Terminé vuestro primer "hijo".Háme gustado en calidad de fruición, vuestro
ipunto de ¿auto crítica?…tiene enjundia( y bemoles )la tarea que
con tanto fervor habéis puesto en el asunto. Por cierto y aunque no viene a cuento ( me la suda, claro ) todo, absolutamente todo, en esta que llamamos "vida" es efímero, por tanto hay que exprimir los escasos momentos de "felicidad" que se nos regalan ( créeme que lo sé de primerísima mano ). Dijo un francés muy culto, cultísimo, que, para ser feliz se requieren tres condiciones, a saber:
Ser imbécil, ser egoísta y gozar de buena salud.
Pero bien entendido, si falta la primera, todo está perdido. (Flaubert). Todo este rollo viene a cuento de que aproveches tu momento, coño . . .
Y, por último,te aseguro ( si si, te tuteo, passssa?), que seguiré leyendo tus
inteligentes letras, siempre que sigan rezumando la misma escondida alegría
en la crítica.
Y nada, que recuerdes, que quizá, este caprichito de 600 páginas te dure toda la vida . . . y yo, que lo lea.
PosDaTa: me pido ayudarte en la elección de la portada de la próxima novela. Dios, que morbazo y todo lo que acaba en -azo tiene la tipa . . .
Gracias, Escritora.
Mercedes, prometo no dar más la lata con esto pero…
El muñeco aguijoneado de budú que te representa en la web es malo para ti. Y malo para el blog.
No soy una supersticiosa. Ahora el mundo se rige por una sistema científico, pero por muchos siglos han prevalecido otros sistemas y el mundo ha seguido igual su curso de progresos. Hay que aceptar que esos otros sistemas tuvieran "algo", por muy poco que fuera, de verdad.
Es un diseño de mucho impacto, pero de mal augurio.
¡Coño¡,y no lo digo por el tema "Corrs" como fetiche de la cultura de masas,lo digo por el último comentario,el de Irela.
Creo que si el muñequito de marras es un iman de mal fario,la autora de este blog debería prevenirlo a los que aquí llegamos desprevenidos.
Uno entra en un blog tan confiadamente,tan alegremente y…una neblina de mal augurio se te instala,penetrando por los dedos que teclean,en el alma.
Creo que la Doña de este blog debería,o bien retirar el muñequito de marras o bien porporcionarnos algun tipo de hechizo que nos inmunice.
Gracias Irela por ponernos en aviso,un saludo y toma con ironía mis palabras,soy un poco cafre.