Queridos y diminutos, inocentes, impresionables lectores de este blog, sé que os voy a dar un disgusto (y grande, además) pero ha llegado la hora de reconocerlo: no soy perfecta.
«¡No puede ser cierto!», dirán algunos, los de mejor corazón.
«Ya iba siendo hora de que lo admitiera», pensarán los avispados.
«¡Si lo sabré yo!», farfullará mi portero por lo bajo.
«¡No les hagas caso, tú SÍ eres perfecta, los que están mal son los demás, el mundo está equivocado!», gritará mi madre presa de la aflicción.
«Pero, ¿cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta antes?», reflexionarán los más desconfiados.
Pues, simplemente, por la sencilla razón de que, aunque escribo como hablo, queridos, me ayuda el teclado. Y es que cuando pongo por escrito que El perro de San Roque no tiene rabo, se me entiende la mar de bien, ¿a que sí? En cambio, si me oyerais hablar, sonaría algo así como que El peggo de San Goque no tiene gabo.
Ya veis, el cuerpo con sus defectos da alojamiento a las mentes más elevadas, como diría el mismísimo tartaja Claudio de Yo, Ídem, claro. O sea: que no pronuncio la erre. Pero nada de nada, fatal. Y claro, cuando me toca hablar en público hago un papelón.
Todo esto viene a cuento porque quiero disculparme, el sábado estuve en la librería Muga, de Vallecas, hablando sobre la novela y, al final, me pidieron que leyera un párrafo. Elegí uno que me gustaba especialmente, del capítulo 8, pero cuando estaba en plena lectura me di cuenta de que había escrito demasiadas palabras con erre en él. Estoy segura de que los pobres asistentes no se habrán enterado de nada, así que les recomiendo que no me escuchen más y lean el libro. Allí todas las erres van en su sitio.
Por cierto, he oído en algún sitio que los jerifaltes de la telefonía móvil han inventado un instrumento que pasa los mensajes de voz a sms de texto. ¡¡¡Horror!!! (o mejor dicho: ¡¡¡Hoggog!!!) No volveré a dejar jamás un mensaje grabado.
Si es que ya lo dijo la canción: el sonido mató a la estrella de la literatura.


Desconfía de la gente que se cree perfecta.
Pero alma de cántaro, ser perfecto es aburridísimo… que luego vas al cielo y te tiras la eternidad rodeada de beatitas rezando rosarios… yo prefiero la imperfección!!
Pero chica… ve a una logopeda, que eso se arregla enseguida.
Es muy curioso, en la familia de mi ex, al menos 6 de los 8 hermanos tenían el mismo problema con la r. Mi ex lo supero él solo "entrenando".
Me arrepiento de no haber estudiado más logopedia para darte algún consejo. Sé que muchos de estos problemas tienen una base neuronal.
Si te acompleja mucho, decididamente, ve a un logopeda. Si eres una mujer fuerte que supera sus problemas y que no se juzga a sí misma por las opiniones de los demás (y no como yo), ríete y recuerda el final de "Con faldas y a lo loco" : Nadie es perfecto.
Alguna explicación mágica deben tener tus egges, búscala, seguro que la encuentras. Muchas veces las cosas no son lo que parecen, ni se asemejan a lo que intentamos pronunciar. Algunos, entre ellos críticos y biógrafos, pensaban que Carlos Gardel tenía un importante defecto de pronunciación que se podía apreciar, algunas veces acentuado, en las grabaciones de sus discos. Todavía, si se escuchan con detenimiento sus tangos, parece que el cantante argentino no pronuncia bien la N, que termina convirtiéndose en una R. Curioso, el tango terminaba transformándose en un targo. La explicación no estaba en la boca de Gardel. En aquella época los medios mecánicos que se utilizaban para la grabación de discos eran muy rudimentarios, hasta el punto de que con la energía de la propia voz se hacía vibrar una membrana que a su vez movía una púa en una rosca sin fin que grababa sobre el disco matriz de pasta. La voz era conducida desde una bocina en la que el cantante introducía prácticamente toda la cara y el sonido recorría un caño hasta llegar a la púa. Ese proceso hacía necesario que se pronunciaran consonantes fuertes, pues las débiles no podían dejar la huella en el disco. Por eso la N de Gardel quedó registrada para siempre como una R. Esa es la explicación del misterio del targo. Así que ya sabes, tu diferencia con los demás es que tus egges tienen un secreto.
Si ese es tu único defecto, vamos bien. Diego Manrique publicó el otro día un artículo en El País llamado "El rey está desnudo" acerca de Morrissey (ex-Smiths) y sus rarezas: desde obligar a todos sus colaboradores a hacerse vegetarianos hasta prohibir a los trabajadores del backstage de un concierto en Málaga que le miraran a los ojos. Eso sí que es el derrumbe de un mito. Pero igual me da que me da lo mismo, voy a seguir escuchando al muchacho con la misma intensidad del primer día en que oí "This charming man".
El artículo puedes leerlo aquí:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/rey/desnudo/elpepicul/20080414elpepicul_4/Tes