En fin, ya lo dije en el primer post de todos, esto de escribir es exponerse.
Pero no sabía cuánto, ilusa de mí.
Pensaba que todo lo más que alcanzaría en mi culmen de exposición literaria sería la consecución del desdén de mi portero o, en el lado positivo, el orgullo exultante de mi madre, tan feliz con sus marcapáginas y sus chapitas.
Y resulta que hay más, vaya si lo hay:
Las firmas de libros, señoras y señores, con su cola de gente dispuesta a sonreírte y decirte cuánto le ha gustado tu novela o, esos otros hasta ahora desconocidos, deseosos de zarandearte.
Que si la novela es demasiado larga, que si Clara Deza es demasiado injusta con los hombres, que por qué he dicho esto en una entrevista, que por qué he escrito lo otro y, sobre todo, que por qué Clara no se calla ni debajo del agua. Que vaya histérica.
Histérica, eso mismo, estoy yo. No había caído en la cuenta de que siempre, por cada diez admiradores, aparece alguien con vocación de follonero dispuesto a pedirme cuentas por lo escrito. Y no me molesta que no me admire, pero sí que, por el mero hecho de exponerme, me vapulee sin contemplación.
Además, si ni yo misma me entero la mayoría de las veces de por qué hago lo que hago, ¡cómo se lo voy a explicar!
De todos modos, y por si alguien sigue interesado en saber más, el viernes 4 de abril, de 18:30 a 20:30 h., estaré firmando libros en la librería Leclerc de Aranjuez.
Eso sí, con una buena protección o coraza si se presenta la ocasión.


Pues mira, Mercedes, esto es algo en lo que yo he pensado muchas veces. ¿Cómo se tomará un escritor las críticas que un desconocido follonero le suelta a la cara en una firma de libros? Y, sinceramente, nadie había tenido nunca la decencia, honestidad y sinceridad de exponerlo claramente. Así que muchas gracias por hacerlo tú.
Entiendo que es parte del negocio y que hay que aprender a forjarse una coraza osmótica de estas que sólo son permeables a determinadas sustancias, en este caso las críticas constructivas (sean o no halagos) e impermeable a las críticas destructivas, provenientes mayoritariamente de la envidia -no nos engañemos-, cuyo destino es quedarse atrapadas en los filtros de la coraza a la espera de ser tiradas a la basura.
Animo, Mercedes. Tú mayor virtud es que precisamente eres lo suficientemente valiente para exponerte delante de los demás. Es una virtud sólo reservada para los elegidos y las elegidas.
Mil veces enhorabuena por tu trabajo, especialmente por haber creado un personaje diferente (con un torrente verbal incontenible, sí, pero al mismo tiempo muy divertido y sobre todo muy reflexivo).
Saludos
Joaquín
En cualquier caso, no le des pie para armar polémica.
Ha comprado el libro, y es un megalóman@ cuya opinión no la cambiarás tú ni Cervantes resucitado. La mejor manera de acallarlo es:
"Gracias por tu opinión, la tendré muy en cuenta a la hora de escribir".
Y después lo olvidas como el sonido de un grifo fastidioso que gotea.
"Y cuando oigas tu nombre sonar,
di que sólo has venido a tocar en este baile de perros, porque los gatos no quieren bailar…"
Nena, tú vales mucho.
(Escuchando&Radio Futura)
Enhorabuena, Mercedes, por tu soberbia novela que acabo de terminar. En un par de días espero haber terminado la reseña para mi blog. Te dejaré el enlace, por si te interesa. Un saludo ya ansioso por lo que, según leo en Francisco Ortiz, espero que sea tu segunda novela
Escribir es exponerse, sí. Y escribir un blog con los comentarios abiertos a todo el mundo es sobreexponerse. Enhorabuena.
http://rosapalo.blogspot.com