Abril, 2008


30
Abr 08

Yo estuve allí (y sobreviví) II.

Lista de cotilleos sabrosones en los que, por un instinto básico de prudencia, no desvelaré los nombres de sus protagonistas (aunque, por petición popular, sí daré pistas):

- ¿Qué personaje del sector literario se acaba de poner tanto botox en la cara que al hablar apenas puede vocalizar?

- ¿Qué autor maduro y ex presentador de informativos (y de éstos hay muchos) coincidió conmigo en una caseta y cuando, tras un rato de agradable charla, me preguntó quién se encontraba en la caseta contigua y tenía una hermosa cola de lectores, y yo le respondí que un autor de libros de autoayuda, empezó a gritarle a él y a su público: «¡Pero si es un plagiario! ¡Señora, no le compre nada, que es un falsario!»?

- ¿Qué joven autor catalán se fue de juerga tras la fiesta del Qué Leer con muchos otros autores y editores y, cuando en una coctelería se pidió un combinado cuyo nombre le atraía pero no sabía en qué consistía, vio con asombro que le servían la bebida en un recipiente con forma de pechos femeninos?

- ¿Qué autora descarada se agenció una camiseta de rayas de mi maleta que aún no me ha devuelto?

Y, por último, lista de agradecimientos a los valerosos lectores y amigos que me hicieron mucho más llevadero ese día:

- A Anna, por ir todo el día en mi busca con Y punto. bajo el brazo, y eso que pesa lo suyo. Ojalá hubiéramos podido estar un ratito más hablando.

- A Luce, por lo mismo, pero además con cámara de vídeo para grabarme una entrevista.

- A Estrella y Carlos, de Oletvm, que se vinieron a verme y se echaron unas risas conmigo.

- A Rafael González Gozalo, que intentó llegar pero no lo consiguió. La intención es lo que cuenta.

- A TMB (Transports Metropolitans de Barcelona), que me dio la oportunidad de ser jurado de su concurso de relatos y me hizo pasar un rato estupendo que me recordó a mí misma con ocho o diez años, ganando concursos locales en Galicia y con mis abuelos entre el público aplaudiendo a rabiar, como estaban los de los niños premiados, y con toda justificación.

- A todos los que me habéis dado ánimos a través de este blog, de emails, de sms…


28
Abr 08

Yo estuve allí (y sobreviví) I.

Sí, queridos y diminutos, inocentes e impresionables lectores de este blog: estuve allí, y sobreviví, que no es poco. Me refiero, obviamente, a Sant Jordi, el gran día, el día de la rosa y la espiga, de los libros y el dragón.

Lo cierto es que como soy pequeña y novata y ésta es la primera vez que acudo al magno evento en calidad de autora, me llevé una libretita tan poca cosa como yo para anotar mis impresiones y luego transcribíroslas (lo cierto es que ni siquiera tuve la previsión de llevármela, la robé descaradamente en la recepción del hotel, pero bueno, la intención es lo que cuenta), así que aquí van las cuatro listas que tuve tiempo de escribir entre firma y firma a falta de una crónica como dios manda, dos las pongo hoy y las otras dos el próximo día:

Lista de contradicciones que una novata presencia en Sant Jordi:

- Si es el Día del Libro, ¿por qué lo celebran con un dragón? ¿Para que les prenda fuego a las obras prescindibles? Pues ya puede empezar…

- Si es el Día del Libro, ¿por qué el “templo” que le pusieron a Ruiz Zafón sólo para él parecía más una tienda de Rey Mago que otra cosa? ¿Y qué Rey Mago sería él? ¿Gaspar?

- Si es el Día del Libro, ¿por qué parece más bien el “día de la tele”? Vale que firme Fito Cabrales, que tiene un recopilatorio de letras de sus canciones que ya quisieran para sí muchos poetas laureados, pero Risto Mejode, Nuria Plúmbea… ¿podría considerárseles “autores”? ¿Cuánto de sus libros es realmente suyo? ¿Por qué se les publica, por la enooooorme calidad literaria de sus obras o porque salen en la tele? Y, sobre todo, ¿qué pretenden? ¿Está dentro de sus planes empezar una carrera literaria o, cuando menos, grafológica, o hacen libros igual que anuncian pizzas, lavavajillas, gafas de sol o remedios para las almorranas?

Lista de elementos peligrosos a los que se somete una novata en Sant Jordi y a los que, como reza el título del post, sobreviví:

- Al hambre debida a la escasez de canapés en la fiesta de la revista Qué Leer.

- A las aglomeraciones en la fiesta del Qué Leer. Hay que ver cómo se mueven los escritores porque les den gratis de cenar (y mal).

- Al calor en la fiesta del Qué Leer (menos mal que había cava para refrescar).

- A los apechugamientos en la “foto de los autores” con que se inicia el día de Sant Jordi. Ya lo dijo Guerra: “El que se mueva no sale en la foto”, y vive Dios que los escritores se lo toman al pie de la letra. Nunca me habían metido mano tan continuadamente en mi vida.

- A las carreras entre caseta y caseta intentando no morir atropellada en el intento por hordas de fans de Zafón dirigiéndose a su templete o las multitudes de señoras enfervorizadas admiradoras de Boris Izaguirre que le seguían por doquier.

- A la experiencia (traumática, por supuesto) de haberle firmado un ejemplar de Y punto. a todo un Conseller (de Interior) de la Generalitat, Joan Saura, al que le puse, toda dicharachera, que le dedicaba una novela “políticamente incorrecta” y del que después me informaron de que además era el máximo responsable de la policía catalana. Lo raro es que no me viniera a detener nadie.


23
Abr 08

Quiero un pograma.

Pues aquí estoy, en Barcelona, temblando como una hojilla bandeada por el viento, intentando pintarme con pulso trémulo la raya de los ojos y untándome los dientes con vaselina, como las misses venezolanas, para poder ofrecer a mi público (ay, si parezco Lola Flores) mi mejor sonrisa.

Hoy es Sant Jordi, o Día del Libro, que también le llaman, queridos y atareados lectores, y no lo voy a negar, ya lo dijo Antonio Vega: asustada estoy.

¿Que por qué? “Que no hace falta ponerse dramática, mujer, si esto es la fiesta de los libros, si aquí todos somos amigos, si es una oportunidad maravillosa para que la gente se acerque a sus autores favoritos y los colme de felicitaciones…”

Ya, ya, ya.

Lo que me gustaría saber a mí es quién dice eso, Falcones, supongo, o Ruiz Zafón, o la Grandes, o Noah Gordon. Los demás ni amigos ni ná, que yo ya he ido a Sant Jordi más veces, pero como editora, y desde mi discreta posición en segundo plano, cubriéndole las espaldas al autor de turno, bien veía cómo volaban los cuchillos y las cuentas de la vieja que se hacían los novelistas con los dedos, que si yo sólo llevo cinco firmados y el de al lado ya va por los diez, que si claro, como Fulano o Mengano es de Barcelona, pues se lleva el público de calle, y yo, como vengo de Móstoles, no me como un colín.

Sinceramente, desde mi experiencia, afirmo rotundamente que para triunfar en Sant Jordi lo que hace falta es un pograma en la tele. Recuerdo un año en que los Lunnis fueron los que más firmaron, y eso que con sus manos de peluche de tres dedos casi ni podían coger los bolis.

Por eso ahora me arrepiento de haber rechazado aquella propuesta peregrina de realizar un “Supervivientes literarios” en aquella playa del Caribe. Seguro que si lo hubiera hecho, cual Robinson, hoy arrasaría a la hora de las firmas.

En fin, se hará lo que se pueda, sólo espero que algún lector que me quiera venga a verme, que nos riamos un rato, que me regalen al menos una rosa y, ya puestos, que me quiten lo bailao.

Besos

 

 

Hoy, miércoles 23 de abril, Día del Libro y de Sant Jordi, estaré en Barcelona firmando ejemplares de mi novela en las siguientes librerías:

Firmas de Mercedes Castro, “Y Punto.”

* 11:00 – 12:00 h.: El Corte Inglés de Plaça Catalunya, 14. Firma delante del establecimiento.

* 12:00 – 13:00 h.: puesto de la librería Catalonia (Ronda Sant Pere) en el Paseo de Gràcia/Ronda Sant Pere.

* 13:00 – 14:00 h.: puesto de la librería Negra y Criminal en las Ramblas frente a la Boquería.

* 17:00 – 18:00 h.: El Corte Inglés de Diagonal, 617. Firma en el interior del establecimiento.

* 18:00 – 19:00 h.: FNAC L´Illa, Avda. Diagonal, 549. Firma delante del establecimiento.

* 19:00 – 20:15 h.: puesto de TMB (Transports Metropolitans de Barcelona) en el Paseo de Gràcia/Gran Vía.


21
Abr 08

Mi relación con mi webmaster.

Desde que hace una semana el joven Leandro, el webmaster de este nuestro blog, se ha convertido en protagonista indirecto de mis post, a la hora de trabajar conmigo me envía unos emails parcos e incluso diría que telegráficos para que no conozca nada más de su vida privada y lo pueda utilizar en su contra.

Nuestro último cruce de emails fue algo parecido a esto:

- Leandro: me tienes que pasar el post de mañana. Salu2

- Mercedes: ¿Te pasa algo conmigo?, ¿se te ha comido la lengua el gato?

- Leandro: me tienes que pasar el post de mañana. Salu2

No se da cuenta el joven Leandro, que en realidad no es tan joven, que sé más de él de lo que se piensa (Internet es una fuente inagotable de noticias y chismorreos). También intuyo, y eso ya no me hace tanta gracia, que él también sabe cosas de mí que entiende que es mejor callarse, así que desde hace siete días mantenemos una especia de guerra fría, como Estados Unidos y la Unión Soviética cuando lo de Bahía de Cochinos pero con algunas armas nucleares menos en el bolsillo. Nuestra relación profesional no puede ir a peor, así que o firmamos un armisticio en los próximos días o sacamos nuestros bombarderos de sus hangares y que salga el sol por Antequera.

Por cierto, que si alguien quiere saber cuál es la definición exacta de armisticio, yo estoy aquí para decírsela: “Un armisticio no incluye necesariamente la firma de un tratado de paz, sino que solamente cesen las hostilidades” (lo he copiado directamente de la Wikipedia, y que levante la mano el que no lo haya hecho alguna vez). Vamos, que lo que pretende Leandro es que no le saque más en este blog, y en la Red de Redes, como en el Amor y en la Guerra, el fin justifica los medios.

Pues va listo. Esto no ha hecho más que empezar. Yo siempre he sido muy belicosa y también muy de inmolarme. Y si hay público delante, mejor que mejor.

En fin, que nuestra relación pasa por un bache, y es que mi webmaster y yo llevamos cuatro meses con este blog y toda pareja siempre pasa en algún momento por el típico bajón. Por otro lado, ambos somos muy de jugar al gato y al ratón. Por ejemplo, yo le digo, “pues mañana me voy a firmar a Valladolid, eso te queda al ladito de tu casa, si quieres podemos conocernos”. Y él me responde, “mejor comunicado me queda Madrid, para eso nos vemos allí, que voy dos veces por semana”. Y claro, yo, aficionada como soy a tocar los güevecillos, cuando él me propone citarnos en una cafetería de la capital, me hago la loca e invento una excusa que nunca falla: “Pues precisamente a esa hora tenía cita en la peluquería”.

Así que así estamos, como Tom y Jerry o Jinks y Pixie & Dixie, y sin ver solución a nuestra actual contienda. Si fuésemos argentinos lo arreglaríamos fácilmente yendo al psicólogo, pero no es el caso, él es de Burgos y yo de Ferrol. Y además, que si nos conociéramos en persona seguro que se rompería la magia, mejor mantengamos nuestra relación cibernética a distancia.

Ustedes, queridos lectores, tal vez tengan algún consejo que darme, porque yo no le veo salida a esto. Qué hacemos, ¿firmamos el armisticio o empezamos a sacar las escopetas del armario en plan «Bowling for Y punto.»?


16
Abr 08

El agujero de Mirna.

Una reconoce que es torpe con esto de la informática, las páginas web, los blog y todo lo relacionado con un teclado de ordenador, así que necesita la ayuda de alguien que sepa cómo funciona todo este tinglado de “ceros” y “unos”. En mi caso, hay un joven burgalés, de nombre Leandro (recuerden el anterior post, el hombre con más paciencia del Universo conocido), que a pesar de odiar los lunes siempre se muestra dispuesto a echarme una mano, incluso aunque sea en lunes.

El paciente Leandro me anima a que escriba los post con un estilo y un formato diferente y no sea tan monotemática. Que si los haga más cortos, que si meta más fotos, que si escriba un poema o un haiku, que si ponga un vídeo de Youtube, que si haga una performance literaria… El joven Leandro es inasequible al desaliento (por eso es joven), y yo, más terca que una mula (por eso ya no soy tan joven). Cuanto más me dice que pruebe formatos diferentes, más me obceco en no hacerle caso, porque yo le digo, para experimentar con las palabras y hacer performances ya tenéis al otro.

La cosa es que hoy no me apetece mucho trabajar, y además me veo falto de imaginación, tengo la cabeza en otro lugar, más concretamente en un bolso que he visto en la calle Hortaleza y en unos zapatos de un escaparate de Gran Vía (soy como Carrie Bradshaw, pero en pobre). Así que voy a hacer caso por una única vez a Leandro, y me voy a lanzar por el tobogán, voy a experimentar, en definitiva, voy a comentar a continuación una chorrada que he visto en Internet (en esto consiste la temática de la mayoría de los blogs) y que me tiene completamente fascinada: el agujero más grande del planeta Tierra.

Si alguien está pensando en los orificios corporales de Cicciolina ya se puede quitar la idea de la mollera. Este blog nunca albergará pornografía, aunque si baja la audiencia habrá que pensar en ello. El agujero más grande de La Tierra está en Mirna, Siberia, y es una antigua mina de diamantes en desuso. Este peazo de abujero tiene nada menos que 1,25 kilómetros de diámetro, como dos veces El Retiro de Madrid, aunque en realidad no tengo ni idea de la extensión de este parque, lo he calculado a ojo, como hago con casi todo.

/blogs/upload/fotos/blogs_entradas/agujero01xi6.jpg

Antiguamente, había alrededor de la mina pequeños barracones que habitaban los obreros y un par de prostíbulos (esto es algo que no puede faltar en todo pueblo minero que se precie), pero los mineros poco a poco fueron trayéndose a sus familias, los barracones se transformaron en edificios, el pueblo creció hasta convertirse en ciudad, la mayoría de las meretrices se quedaron en el paro (o tal vez no) y, para rematar la faena, terminó cerrando la mina. Es entonces cuando Mirna se colapsó como una supernova.

Quien no se lo crea puede consultar las fotos tomadas por satélite en Google Maps, por cierto, el mejor invento desde la rueda y el microondas.

Pero a mí me asaltan muchas dudas: ¿Qué pretendían estos rusos, llegar al centro de la Tierra? Pues ya les digo que en el magma hace un calor de mil demonios, ¿y qué narices pueden hacer ahora en Mirna con un agujero de 525 metros de profundidad por 1´25 kms. de diámetro en medio de la ciudad? ¿Un vertedero, un embalse, una sala de conciertos al aire libre, un museo en honor a Cicciolina…?

Se admiten propuestas. 

- Mirna (Mirnyy) en Google Maps.

- Información sobre Mirna en Internet:

    Días del futuro pasado

    Peccata Minuta


14
Abr 08

Alcanzar una meta.

Redacto este post hoy domingo con tiempo porque:

a) Mañana lunes tendré mucho lío y no podré escribirlo a primera hora de la mañana deprisa y corriendo como hago siempre y a continuación le fastidie el desayuno a Leandro, el webmaster de este blog y hombre con más paciencia del Universo conocido. Y ojito, que Leandro odia los lunes.

b) No voy a poder dormir de la emoción. 

Para explicar el porqué de mi emoción, queridos y pequeños lectores, os contaré un cuento:

Había una vez una pequeña editora recién llegada a una gran editorial que escribía por las noches una novela negra, poco a poco, robándole horas al sueño, y soñaba con publicar su libro y figurar utópicamente entre los grandes autores del género. Un día, su antigua superiora le entregó un par de novelas para corregir y la pequeña editora, cuando vio los nombres de sus autores, se sintió en la gloria y comprendió, por primera vez, que le gustaba su trabajo porque podía acceder a los textos de aquellos a quienes admiraba. A los textos en bruto, en toda su pureza y dureza.

Una de las novelas era de Andreu Martín. La otra de Juan Madrid.

Hoy, lunes 14 de abril, a las 18:30 h., en la Escuela Julián Besteiro-UGT, c/ Azcona, 53, de Madrid (metro Parque de las Avenidas y Diego de León), se celebrará una conferencia titulada «Historias de crimen, suspense y misterio. Origen, trasfondo social y actualidad de la novela negra». Moderará el acto Paco Camarasa, el librero más negro y criminal, e intervendrán Raúl Argemí -cuya última obra, Retrato de familia con muerta, me ha fascinado-, Juan Madrid, Andreu Martín y una humilde escritora.

Supongo que ahora se entenderá mi emoción y el título del post de hoy: me sentaré al lado de estos gigantes de la novela negra para hablar de mi libro y les escucharé hacerlo de los suyos. He alcanzado una cima.

Ahora, como me conozco, sólo espero no fastidiarla con mis erres, no decir demasiadas choggadas y hacer razonablemente bien el ridículo.

Estáis todos invitados.

http://www.ugt.es/ejb/cultura/seminari/08-04-14-promocionlectura/08-04-14-invitacion.htm


10
Abr 08

Andrea.

Bien saben los dioses que siempre he despotricado de los autores que se patean las librerías buscando su “magna obra” y llaman a la editorial para protestar si no la encuentran, o la ven mal colocada, o consideran que no obtiene suficiente espacio, o protagonismo, o brillo, o esplendor. Bien lo saben los dioses, sí, pero también saben (y vosotros, lectores, también lo sabéis) que una no es perfecta, y la carne débil, y la tentación o el ego nos puede, y tira, y mucho.

Ayer tarde entré en una librería de Madrid de esas “guays”, no sé si me explico, ya sabéis, en las grandes ciudades siempre hay una así, con dependientes que llevan piercings, camisetas con mensaje y son muy modernos y muy leídos y están al tanto de las novedades más novedosas de la literatura lituana, por ejemplo, y de los autores de las editoriales independientes de cuya obra se han tirado como mucho cien ejemplares, y te miran con cara de asco si preguntas por un bestseller cualquiera, de una editorial muy grande y muy comercial, y hasta parece que te van a echar del local y te dan ganas de pedirles perdón, de excusarte y explicarles que no es para ti, es un regalo para tu abuela, que es un poco capitalista, y lo ha visto anunciado en un programa de Tele 5 (porque tiene tele, sí, qué horror, pobre vieja, añades) y le hace ilusión y se lo vas a regalar por su 102 cumpleaños, porque alguna alegría tiene que tener en la vida, la mujer, para los pocos telediarios que le deben de quedar.

Como iba diciendo, franqueé la entrada de ese gran templo del saber más selecto y pregunté por mi libro sin decir, por supuesto, que una servidora es la autora, que a una todavía le queda vergüenza. No lo tenían, o, mejor dicho, creían que no lo tenían porque el ordenador no se aclaraba, parecía que alguno les quedaba pero el caso es que, sepultados entre las últimas novedades checas y los grandes éxitos de Kazajastán, los empleados no lograban encontrarlo. Lo buscaron bien, he de reconocerlo, pero por que yo no me iba del local, y al final apareció una joven del almacén que dijo: “¿Qué buscáis?, ¿ese libro de la cantante de las Corrs? Pues ya no lo tenemos. Se agotaron todos los ejemplares y ya no lo vamos a reponer más”.

Sí, señores. Pensaban que la chica de la portada de “Y punto.” era ella, la bella Andrea Corr, y que la novela era su libro de sus memorias.

Y yo me pregunto: ¿Cómo es que esa gente escucha a los Corrs? ¿No suponíamos que sus artistas favoritos podrían ser, por ejemplo, un grupo de intérpretes congoleños que hacen música con el colmillo de un elefante y las tibias de un ñu?


7
Abr 08

El derrumbe de un mito.

Queridos y diminutos, inocentes, impresionables lectores de este blog, sé que os voy a dar un disgusto (y grande, además) pero ha llegado la hora de reconocerlo: no soy perfecta.

«¡No puede ser cierto!», dirán algunos, los de mejor corazón.

«Ya iba siendo hora de que lo admitiera», pensarán los avispados.

«¡Si lo sabré yo!», farfullará mi portero por lo bajo.

«¡No les hagas caso, tú SÍ eres perfecta, los que están mal son los demás, el mundo está equivocado!», gritará mi madre presa de la aflicción.

«Pero, ¿cómo es posible que no nos hayamos dado cuenta antes?», reflexionarán los más desconfiados.

Pues, simplemente, por la sencilla razón de que, aunque escribo como hablo, queridos, me ayuda el teclado. Y es que cuando pongo por escrito que El perro de San Roque no tiene rabo, se me entiende la mar de bien, ¿a que sí? En cambio, si me oyerais hablar, sonaría algo así como que El peggo de San Goque no tiene gabo.

Ya veis, el cuerpo con sus defectos da alojamiento a las mentes más elevadas, como diría el mismísimo tartaja Claudio de Yo, Ídem, claro. O sea: que no pronuncio la erre. Pero nada de nada, fatal. Y claro, cuando me toca hablar en público hago un papelón.

Todo esto viene a cuento porque quiero disculparme, el sábado estuve en la librería Muga, de Vallecas, hablando sobre la novela y, al final, me pidieron que leyera un párrafo. Elegí uno que me gustaba especialmente, del capítulo 8, pero cuando estaba en plena lectura me di cuenta de que había escrito demasiadas palabras con erre en él. Estoy segura de que los pobres asistentes no se habrán enterado de nada, así que les recomiendo que no me escuchen más y lean el libro. Allí todas las erres van en su sitio.

Por cierto, he oído en algún sitio que los jerifaltes de la telefonía móvil han inventado un instrumento que pasa los mensajes de voz a sms de texto. ¡¡¡Horror!!! (o mejor dicho: ¡¡¡Hoggog!!!) No volveré a dejar jamás un mensaje grabado.

Si es que ya lo dijo la canción: el sonido mató a la estrella de la literatura.


3
Abr 08

El siguiente.

En fin, ya lo dije en el primer post de todos, esto de escribir es exponerse.

Pero no sabía cuánto, ilusa de mí.

Pensaba que todo lo más que alcanzaría en mi culmen de exposición literaria sería la consecución del desdén de mi portero o, en el lado positivo, el orgullo exultante de mi madre, tan feliz con sus marcapáginas y sus chapitas.

Y resulta que hay más, vaya si lo hay:

Las firmas de libros, señoras y señores, con su cola de gente dispuesta a sonreírte y decirte cuánto le ha gustado tu novela o, esos otros hasta ahora desconocidos, deseosos de zarandearte.

Que si la novela es demasiado larga, que si Clara Deza es demasiado injusta con los hombres, que por qué he dicho esto en una entrevista, que por qué he escrito lo otro y, sobre todo, que por qué Clara no se calla ni debajo del agua. Que vaya histérica.

Histérica, eso mismo, estoy yo. No había caído en la cuenta de que siempre, por cada diez admiradores, aparece alguien con vocación de follonero dispuesto a pedirme cuentas por lo escrito. Y no me molesta que no me admire, pero sí que, por el mero hecho de exponerme, me vapulee sin contemplación.

Además, si ni yo misma me entero la mayoría de las veces de por qué hago lo que hago, ¡cómo se lo voy a explicar!

De todos modos, y por si alguien sigue interesado en saber más, el viernes 4 de abril, de 18:30 a 20:30 h., estaré firmando libros en la librería Leclerc de Aranjuez.

Eso sí, con una buena protección o coraza si se presenta la ocasión.