Siguiendo con el tema de los eufemismos, que me fascina porque no en vano su uso no consiste más que en retorcer y darle la vuelta a las palabras hasta hacer parecer que expresan exactamente lo contrario de lo que quieren decir en realidad, algo por lo que cobramos los editores, los escritores y hasta los publicistas (aunque ellos seguro que cobran más, dónde va a parar), desde que publiqué el post anterior algunos amigos me han hecho llegar ejemplos mucho más depurados que los que yo utilicé en torno a los sex-shops, y cuando me refiero a ejemplos más depurados quiero decir con ello que son mucho más sibilinos a la par que malvados, sobre todo por imprevistos.
Me explicaré: el eufemismo existe desde siempre aunque ahora parezca que, con la oleada de corrección política que nos invade en los últimos tiempos, esté más en boga que nunca. Siempre han existido palabras feas y conceptos desagradables, siempre ha habido una moral bienpensante que vendaba las patas de las mesas por considerarlas impúdicas, como se hacía en la Inglaterra victoriana aunque, curiosamente, en esa época la prostitución infantil, por ejemplo, se cotizara más que nunca.
Y, donde existan feas realidades desagradables a los ciudadanos de bien, se crearán bonitas palabras para enmascarar la ruina y hacernos ver que lo que no se dice, sencillamente, por el mero hecho de no nombrarlo, no es. Por eso para conceptos como prostitución u homosexualidad, siempre relacionados con el sexo, algo feo, algo sucio que exigía confesión, ha habido infinidad de palabras más o menos biensonantes que aliviaran a los castos oídos de tener que escuchar de labios de alguien el decir “puta” o “maricón”, aunque no necesariamente de requerir sus servicios o practicar sus hábitos.
Pero es que ahora el eufemismo alcanza también a la política y, lo que me llama mucho más la atención, al entorno laboral.
Pensémoslo bien: ¿qué es un “director de recursos humanos” más que alguien que contrata o despide gente? ¿Qué es una “política de depuración empresarial” (que me trae reminiscencias, sin ir más lejos, de cámaras de gas) más que una tanda de despidos? ¿Qué es eso de “maximizar recursos” y “minimizar costes” más que deshacerse de las “personas” de más edad que por su condición para los ojos de los gestores rinden poco o hacer trabajar el doble a los que se quedan?
Al hilo de este tema, una amiga me comentó hace poco que, tras ser despedida, un colaborador que no estaba al tanto de la noticia llamó repetidamente a su empresa preguntando por ella. Como lo que no se dice no existe, a su sustituta no se le ocurrió mejor idea que decir que: “Fulanita, lamentablemente, ya no se encuentra entre nosotros”, con lo que el pobre colaborador se llevó un disgusto porque pensó que mi amiga había muerto.
En fin, bien mirado, para la muerte también se usa, en el reino de los eufemismos, la expresión “Pasar a mejor vida”, y puedo garantizaros que mi amiga, sin duda, está mucho mejor en su nuevo empleo, dónde va a parar.


Mi abuela lleva unos años peparando "su viaje", como ella llama a su fallecimiento. Lleva tiempo diciendo qué quiere y qué no, y eso que anda por los 90 años y con una salud de hierro.
Un saludo
Roberto
Peores que los eufemismos son las medias verdades y las mentiras piadosas, ¿no crees?
merceditas, mañana a una hora decente tienes que aparecer por mi blog, que te toca hacer de estrella invitada. muchos besitos
Yo prefiero ser consciente que mi prima copula con un negro (viva ella!) antes que disfrazar a su particularísimo principe azul de " color " e incluso en el colmo de lo correcto, pensar que hacen el amor . . . y que a mi nunca me ha dado por excusar mi ausencia de una habitación argumentando que iba " al jardín ", che, será que la gente no mea? ¿ Será que soy poco sensible, educada, etc. ?
Eso si, no tolero que la semántica sea trastocada . . . Ciertos homicidios perpetrados por bandas armadísimas, en mi pueblo, se les llama, asesinatos. Sin más. I.
Me quedo con el a f o r i s m o, que para eso me lo enseñó mi particular Subinspectora Deza . Va por ti, Querida Queridísima.
Ahm, y que fuerte . . . la Etxebarria por aquí, fiuuuuuuuuuuuuuu , , ,
Estoy de acuerdo contigo, los eufemismos matan, o dejan morir. El blog está muy bien. Volveremos.
Tu texto sobre los eufemismos y cómo se retuercen las palabras hasta perder toda "humanidad" me ha recordado una fantástica película que recomiendo. "La cuestión humana". No sé si se puede ver en algún sitio, por desgracia no la han estrenado en España, a ver si hay suerte y la ponen en algún ciclo.
Saludos,
Mila