300 millones (parte Two).

Algún lector del blog, que parece ser que sí los hay, me ha llamado exagerada por opinar que escribir un libro, y que éste reciba un premio, y que el premio sea de tal envergadura que, apoyado por su bestial promoción puedan leerlo potencialmente millones de lectores no es para asustarse, es para empezar a pegar botes y no parar.

Lo cierto es que en parte estoy de acuerdo. Vale, sí: todo el mundo escribe, entre otras cosas, para que le lean, y la plataforma de un premio, como en este caso el Alfaguara, te haría llegar a una cantidad impensable de lectores que, saliendo como Y punto., en plan primera novela y en una fecha en que, además de la cuesta de enero, los pesos pesados campan a sus anchas, como Harry Potter, Ken Follet o Noah Gordon o la madre que los parió (que me acuerdo de ella todos los días, no se crean) en principio no alcanzaría mi novela.

Luego, que no se me olvide, está el aliciente del montante del premio, y la garantía de saber que nada más pisar la calle tu novela será reseñada en todos los suplementos literarios en el primer fin de semana y merecerá un puesto de honor en las mesas de novedades. Sí, todo precioso.

Pero, si he de ser sincera, no sé por qué el lunes, sentadita en mi mesa con mi vestido de las rebajas de Zara y muchos otros escritores cerca, algunos babeantes, otros con la mirada del que ya sabe lo que es haber sido premiado y, lo más importante, haber sobrevivido, no sé por qué, no acababa de verme en el lugar del premiado, y me daba respeto, y le admiraba por su valor para enfrentarse a lo que se le va a venir encima, y me sentía afortunada con mi anonimato, con la libertad que me da, con mis pocos lectores, no millonarios pero sí enfervorizados, militantes de Y punto. hasta el final, contentos cuando escriben un comentario en cualquier blog porque te han descubierto, porque les hablas desde la novela en susurros a tu oído, porque no gritas desde una valla publicitaria, o desde un anuncio en la tele, o desde una recepción oficial con cualquier político al lado.

Ya sé que se pueden ganar carreras a zancadas, ya sé que el que no se consuela es porque no quiere, ya sé que por qué sería preferible ir despacio a correr, buscar el boca-oreja del lector y no el altavoz de ganar un concurso con más de quinientos participantes y ser elegido entre todos ellos por un selecto jurado. Ya lo sé, sí, de verdad que lo sé.

Mal de muchos (los perdedores) es consuelo de tontos. Pero con todo yo no dejo de sentirme ganadora. Tengo quien me lea, qué coño, ya he triunfado.

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7 comentarios para “300 millones (parte Two).”

  1. Nuria dice:

    Totalmente de acuerdo. A mí me daría mucho susto y mucho vértigo verme en la situación del ganador de un premio. Sobre todo porque ganar un premio no implica automáticamente tener lectores. Y quizá esos premios los compra mucha gente, pero también quizá reposan en estanterías con un marcapáginas en mitad del libro.
    Yo me alegro de que te alegre más tener lectores. Y de que aún no te hayas "contaminado".
    (Aunque no hagamos siempre comentarios, leer, leemos).

  2. Lunera dice:

    En la Fnac está muy bien situado el libro, en una cabecera. La semana que viene voy a por él!!

  3. Lourdes dice:

    La novela está bien, me la leí enseguida y se la he regalado a mi prima, gran lectora. Me resultó diferente el tipo de protagonista, el tipo de heroína un poco frágil, a la par que dura y desilusionada, tipo protagonista de novela Reverte. Pero más tierna, más real y muy mujer sin caer en tópicos facilones ni en caracterizaciones irreconocibles (parece un personaje de Almudena Grandes). El argumento y el desarrollo de la ación es lo que falla un poco, no por no estar bien construido, es redondo y sin fisuras, lo que pasa es que me resultó bastante predecible. Había muchas vinculaciones entre los personajes que se veían de lejos, y la protagonista ni se entera, pero son varias… no una, y estaban muy claritas… Para ser una novela de tansfondo policiaco, es muy evidente, pero en general, está bien. Apta para sacar guión y rodar una peli. Voto por Leonor Watling de prota.

  4. Francisco dice:

    Hay un momento, Mercedes, que lo dices: te he hablado de tu novela en susurros. Y bien feliz que me siento, he cruzado el júbilo de las palabras, se me ha estrenado cada vez tu libro al volverlo a abrir cada mañana, temprano, temprano sabes. O sea que cuando alguien saque de una novela un millón de ejemplares, déjalos pasar, son demasiados. Como la risa del "culebra" tu novela ya me suena casi "a verano, a ilusión, a pasión."

  5. LOLA dice:

    EL FAROLILLO ROJO, TERTULIA LITERARIA

    MADRID, VIERNES

    LOLA TELF 91 463 40 74

  6. Dora dice:

    ay, mi Mercedes. No entraba en tu blog desde el comienzo, y ahora que me he acordado me topo con una maravilla de espacio. Me han encantado las entradas, las he leído todas de un tirón.
    Aprovecho el momento para decirte que veo el libro por todas partes y, como estoy muy orgullosa de ser tu amiga, pregunto qué tal se vende. "de maravilla", me dicen siempre. No me extraña. Yo lo he regalado mucho y la gente que conozco y se lo está leyendo está disfrutando.
    A quienes no tienen la suerte de conocerte en persona pero ya te admiran y estiman por Y punto. aprovecho para decirles que no sólo eres excelente escritora, sino excelente persona y excelente editora. Muchos besos. Yo, por encima de todo, soy una fan.

  7. Horacio dice:

    ¿Cómo es posible que siga entre tus páginas, dejándome vapulear por las largas interrupciones del personaje a la autora? ¿Cómo es posible que yo, lector empedernido, que muy a menudo abandono los libros porque me topo con demasiadas novelas que mueren por la mitad (y estas porque tienen una primera parte estupenda), siga más allá de la página 150 enredado en tu fina y abrupta estampa.
    Porque no has temido los convencionalismos de la novela negra, mejor aún, has logrado algo realmente asombroso: el más difícil todavía. Sobre bases convencionales, aunque uno se vea venir que Clara va a encontrar lo que París descarta, uno no puede dejar de seguirla en sus actos y en sus pensamientos y en sus sudores y sus emociones.
    Querida Mercedes: qué alegría me brindas haciendo renacer la novela negra española con tanto talento y dominio de situaciones y crescendo dramático.
    Una gozada.
    Te seguiré contando.

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