Yo esto del Y punto. me lo organizo en plan casero, al estilo la cuenta de la vieja, y claro, así me llevo los sustos que me llevo.
A ver, sé que las previsiones de uno se pueden organizar de muy diversos modos:
Al estilo "La lechera", por ejemplo, haciendo las cuentas a lo grande y proyectando el castillo escocés que me compraré cuando los del Departamento de Derechos de Alfaguara me remitan los billones que podría cobrar por las ventas de la novela.
También podría montármelo en plan "Juan sin Miedo", vendiendo tres pero contando que han sido trescientos, a ver si así consigo convencer a los demás de lo mucho que vale la pena el libro y moviéndolos, a su vez, a comprarlo también.
Incluso, si me apuran, podría inventar un plan maestro al que llamaría, por ejemplo "El libro nuevo del rey", que consistiría en adquirir mi propia novela en algunas de las librerías que computan en las listas de los más vendidos para así hacer engordar el fenómeno y auparla hasta las cabeceras de las mesas de los grandes almacenes culturales y los top ten en papel impreso. Por cierto, esto no se lo tomen a broma, conozco a algún poeta (y a dos y a tres) que han hecho lo mismo con sus sonetos y consiguieron mantenerse muchos meses en el number one.
Pero no, yo voy contando con los deditos y echando las cuentas con mis propias manos pensando que mis cinco amigos más mis cuatro parientes más mis siete excompañeros del trabajo hacen en total dieciséis y sus madres treinta y dos y ánima bendita me arrodillo yo, como decía la canción infantil.
Por eso me llevé el susto de mi vida cuando me llamó hace unos días la directora de mi editorial para hablar seriamente conmigo.
"Ya la fastidié", pensé, "Seguro que he metido la pata y en alguna entrevista he hablado más de la cuenta. Si es que no tengo remedio, si es que soy una novata, si es que la estoy pifiando a cada rato".
Sin embargo, oh Aleluya, su tono no era serio por una bronca a punto de nacer sino emocionado por la alegría (y seguro también que por un poco de sorpresa, a qué negarlo) de comunicarme que, en menos de un mes y sin padrino que me bautice ni perrito que me ladre, ya vamos por la segunda edición.
Y aquí estoy, todavía sin acabar de creérmelo y contando con los dedos, una vez más, repasando las cuentas porque no me salen. No conozco a tanta gente y ni siquiera mi madre ha podido chantajear a tantos incautos, eso está claro.
Quizá, quién sabe, tenga algo que ver en esto mi Tony Soprano.


O la chica de la portada . . . reiterativa que es una, oyes.
A lo mejor tiene algo que ver un amigo médico de Mallorca, que lleno de entusiasmo le ha hecho comprar "Y punto" a toda la plantilla de su hospital, y debe de estar recetándosela a sus enfermos y todo.
No me extraña nada, porque por experiencia propia puedo decir que esta novela da muy buen resultado entre enfermos ingresados y también sirve para aliviar el tedio de los familiares que los acompañan. ¡Qué cosas!
Por supuesto tampoco cuentas con los colaterales de tu vida y su correspondiente ámbito de actuación.
En este caso soy colateral asume, de la facultad. No es que tuviéramos mucha relación, la verdad, pero me acuerdo de las sábanas al viento gallego de primavera y de aquéllo de que al crecer y tener hijos nos cortamos la melena.
Caray!
Te felicito por tu trabajo (estoy en ello) y por todo el reconocimiento que está teniendo.
Besines.
En cuanto termine con Kafka y su castillo de chalados, voy a por la tuya.
No sabes cuánto tiempo hace que no leo a un escritor que esté vivito, coleando y que, encima, escriba blogs.
Saludos
Y habrá una tercera edición, no lo dudes. Lo que me muero por ver es la cara que te quedará cuando te pidan los derechos para la película.
Besitos.
Dentro de poco seré yo uno más de los que están contribuyendo a que tu fortuna siga y siga creciendo. Que no se diga que no somos solidarios…
Un abrazo.
P.D.¿Sabes que hace tiempo que conocí a Tony? Cosas de la Familia