Pío, pío.

Alguien se ha chivado. Lo sé, parecía imposible, pero al fin es cierto.

Alguien se lo ha dicho.

Alguien se ha chivado a mi portero. Y, por supuesto, y por la cuenta que me trae y como diría en mis años de colegio: Pío, pío, que yo no he sido.

Me lo encuentro en el portal, ayer por la noche, y me cuenta, serio pero crecido, que se ha enterado de que lo saco en este blog.

-Y he de confesarle que yo no sabía qué era eso de los blocs hasta que me lo dijeron -me explica cargado de razón-. Yo antes pensaba que lo de los blocs era otra cosa.

Ya, y yo pensaba que mis vecinos eran discretos, de ésos que no se molestan en preguntar ni siquiera cuando oyen disparos por las ventanas del patio. Pero está visto que no, que debe de ser que para los tiros son discretos, pero para lo demás parecen ser más avispados y, desde luego, mucho menos callados.

-Es que éste es un vecindario muy especial. Se lo digo yo -me suelta, ahora ya con suficiencia y tono, más que razonable, directamente filosófico, después de mi sibilino y fallido intento de sonsacarle.

Y tanto que es especial, vaya que lo es. En la ventana de enfrente a mi cocina, sin ir más lejos, tengo un vecino tan, tan divino, que antes de abrir o cerrar sus cortinas se pone gafas de sol. Lo sé porque yo no las tengo, y claro, el día que le toca colada no me pierdo el espectáculo. Ahora que caigo, igual se pone las gafas precisamente para hacer que no me ve en la ventana de enfrente mirándola fascinada con la baba colgando. Sí, tiene sentido. Tal vez si yo pusiese estores o algo él dejaría las gafas a un lado, o tal vez le molesta ver mi desastre de cocina, llena de botes y trastos y hasta de cajas de libros. Si es que tendría que ser de diseño, para estar a la altura del resto del vecindario, pero está visto que en esta cesta llena de guisantes tiernos que es mi bloque, yo soy el garbanzo, y además negro.

En cuanto a mi portero, ese hombre, mucho me temo que, encantado con su nueva condición de personaje popular (aunque ríete tú de la tremenda popularidad que puede otorgarle ser cuasi protagonista de este bloc), no tardará en pregonar a los cuatro vientos a todo aquél que suba o baje en el ascensor la existencia de esta página. Ya veo al de las gafas de sol, a la que un día te sonríe porque se ha tomado el litio y otro te arranca la cabeza porque no, o a la que siempre se le olvida alguna maleta en el portal cuando se marcha de viaje y a todos los demás cotilleando tarde tras tarde a ver si los saco en algún post.

-A su madre le va a hacer mucha ilusión -vaticina de pronto, críptico y casi amenazador, sacándome de mis pensamientos vecinal-catastrofistas mientras sostiene la escoba con sus dos manazas de degollador.

-¿Cómo? ¿A mi madre? ¿Y de qué la conoce usted, si puede saberse?

-No tenga miedo, es una señora encantadora, siempre se para un rato a hablar conmigo cada vez que viene a visitarla, y me ha dado su teléfono de Galicia por si algún día pasa algo, para que la avise. Esto del bloc es para avisarlo ¿no le parece?

Lo dice con cara de bonachón, pero a mí no me engaña, éste es como mi Tony Soprano, que parece que avisa pero en realidad te está amenazando.

Lo oigo reírse quedamente a mis espaldas.

Esto es lo que pasa cuando menosprecias al enemigo.

Cuando menos te lo esperas, se revuelve y te da un baño, una lección, un repaso.

Acojonada, como si hubiera recibido el beso de la muerte de manos de un mafioso de New Jersey camuflado bajo el inofensivo disfraz de padre de familia más o menos obeso, más o menos peligroso, más o menos encabronado, me despido de él con un hilillo de voz y subo en el ascensor con las orejas gachas y la inevitable sensación de saber que todo mi mundo se está desmoronando.

Compartir:
  • Print
  • email
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Bitacoras.com

3 comentarios para “Pío, pío.”

  1. SuperSantiEgo dice:

    Anda que no enterarme de que habías escrito una novela, cuando tú fuiste quien registró la mías en la Propiedad Intelectual hace ya diez años…
    http://www.larealidadestupefaciente.blogspot.com/

  2. Ricardo dice:

    Da gusto empezar la jornada laboral recibiendo la visita de un mensajero negrocriminal cargado de asesinatos en papel.
    Y da gusto que entre tanto libro esté Y punto. Y da más gusto todavía si lleva una dedicatoria como la que me has dejado, no sólo firmada por Mercedes sino también con ese chandleriano seudónimo con el que te conocí.
    Por supuesto, Y punto. pasa al primer lugar de la lista de libros que debo leer pero ya.
    Salud,
    Ricardo

  3. Golias dice:

    Bueno, gracias aquí a SuperSantiEgo ya he encontrado tu blog. Mala suerte, chica. Qué le vamos a hacer.

    Mi vieja se está leyendo tu novela, y parece que le está gustando bastante. Esperaré a que la termine para pirateársela yo.

    Besitos y que tengas mucha suerte.

Deja un comentario