Hay amigos osados, hay empresas arriesgadas, hay compromisos audaces y hay planes absolutamente demenciales. Yo tengo un amigo, y mi amigo tiene un plan.
Pero antes tal vez sea preciso explicar algunas cosas.
Desde que Y punto. puebla escaparates y mesas de novedades, la gente que me rodea se ha posicionado y familiares y amigos sin complejos y con la mejor intención, armados con algo más que arrojo, se han mostrado más animosos que fans fatales y dispuestos a venderme allá donde haga falta. Lo cierto es que me siento un poco culpable porque algunos, de tanto empeño como le ponen, rozan la enajenación y llegan a extremos tales que esto, más que promoción casera, parece ya directamente película de Berlanga.
Tengo un amigo en Pamplona que, el día en que Y punto. salió a la venta, cogió su billetera y se fue, tan campante, a las cuatro librerías más conocidas de su ciudad dispuesto a comprar un ejemplar en cada una. Si no disponían de la novela, montaba un pollo tremendo y obligaba a que la encargaran ipso facto. Si la tenían, cantaba sus alabanzas al librero hasta que le convencía de ponerla en el escaparate. Se gastó 80 eurazos del ala, pero mi libro luce como el sol en toda su localidad.
Me consta que otros han comprado la novela de dos en dos, o incluso de tres en tres, dispuestos a regalarla aunque ya hayan pasado las Navidades y se les empine un poco más, por mi culpa, la cuesta de enero, y hay profesores universitarios en Castellón y Barcelona que la han recomendado a sus alumnos aunque Y punto. no encaje ni por asomo en sus materias lectivas.
Pero, además de todos estos amigos y muchos más, están también los pirados, los que por sacar la cara por mí bordean ya peligrosamente no sólo la pesadez sino, incluso, el suicidio social o laboral.
Como mi madre, que se fue a un entierro con sus 200 marcapáginas en el bolso y, a cada conocido, pariente o incluso a la misma esposa del difunto, le endosaba uno susurrándole: «Ya sé que no es el momento, pero tengo que hacerlo: ésta es la novela de Mercedes. Te la tienes que comprar».
O una de las personas más cercanas, empeñada en vendérsela a todos y cada uno de sus 300 compañeros de trabajo, ya sea en persona o por email, aunque apenas los conozca porque hace poco que llegó a su empresa.
O como Mijangos.
Sólo que Mijangos no está pirado ni cegado por el amor filial. Mijangos, ya lo he dicho antes, tiene un plan.
Mijangos es librero, trabaja en una de las cadenas más conocidas del país, en la sección de narrativa y -esto es MUY importante-, tiene unos jefes que, además, no están bien de la vista.
Mijangos me quiere (insisto de nuevo: es mi amigo) y sabe lo difícil que es que una novela de un autor primerizo salga adelante porque lo ha vivido en sus carnes: él ha publicado dos y, aunque son geniales y muy divertidas, todavía tiene que seguir aguantando en su trabajo para poder comer.
Por eso se ha empeñado en que Y punto. funcione, y sabe cómo hacerlo:
No sólo recomienda mi novela o directamente se la coloca a todo cliente desprevenido que se ponga a tiro sino que, además, me ha plantado en medio del escaparate por el morro y, lo que es increíble, en la pared de los más vendidos.
Le he dicho que se juega el puesto, que cómo se ha atrevido a hacerlo, que mi libro queda impactante ocupando toda una fila desde el techo hasta el suelo, y de frente, con la portada en sus claroscuros bien hermosa, justo al lado de Ken Follet y el Pijama del Niño a Rayas, pero que como le pillen se le cae el pelo.
Me ha respondido que toda empresa tiene sus riesgos y él los asume por mí, que mientras no lo descubran Y punto. seguirá ahí, en la pomada, porque le gusta y le da la gana y lo merece, y él disfrutando del juego.
Muchos de los lectores de este blog me preguntan si son reales mi portero o los demás personajes sobre los que escribo. Me he prometido a mí misma no revelar qué es ficción y qué no, pero en este caso voy a hacer una excepción:
Mijangos existe.
Si alguna vez tenéis la ocasión de pasar por su librería, buscadlo. Está al pie del cañón, poniéndole un ejemplar de Y punto. en la mano al primero que se despiste, y siempre es un placer escucharle. No lleva capa, su uniforme de trabajo no es más que un chaleco sobre cualquiera de sus camisetas y sus vaqueros gastados. Pero es mi héroe.


Como pillen a ese tal Mijangos los de su empresa, le van a rapar los güevos al cero.
Pero eso sí, el tío los tiene bien puestos.
Ah, y no he leído este libro todavía, pero ahora sí que me están dando ganas de hacerlo.
De esos 300 de mi empresa ya la han comprado más de la mitad…¡Quiero comisión ya! jajaj
Y a todos les está gustando, por algo será…
Enhorabuena Angela!! Seguro que te podia fichar como jefa de marketing! Como llegues a los 300 yo creo que la comision te la tendras bien merecida!
Hola! Felicidades por el libro, que por cierto aun no lo he comprado. Y digo aún porque pienso hacerlo, pero mejor en febrero, ahora no estoy de humor. Te escuché en una entrevista en la radio hace unos días, creo que en RNE, y me gustó cómo hablaste y presentaste tu obra. En cuanto la lea volveré por aquí a contarte si me gustó o no. Aunque intuyo que me va a gustar, rara vez me equivoco al comprar un libro.
Un saludo desde Santander y enhorabuena.
Manu
Hace 72 horas leí en este blog el comentario de un lector que decía que esta novela era tan rompedora hoy en día como lo fue en su momento “Tiempo de silencio” de Luis Martín Santos.
Me pareció tal herejía, tal blasfemia, oír eso, comparar la novela que da título a esta blog con esa obra maestra absoluta de la literatura en castelllano que es Tiempo de silencio, que rápidamente me fui a la librería más cercana a por un ejemplar de Y punto sólo con la intención de anular la infamante comparación y destrozarla con ansia.
Y ahora, esas 72 horas después, y después de leerme de un tirón durante todo el fin de semana y parte de hoy lunes esta novela, incluyendo el haberme pasa do de estación de metro, reconozzco que me tengo que joder y comerme mis palabras. Porque sí. Porque Y punto es una novela cojonuda, porque rompe cualquier molde anteriormente conocido, porque consigue enganchar al lector no ya dessde el primer capítulo sino desde la primera página, porque no decae su interés ni un solo momento, porque es capaz de mantener la tensión 630 páginas, porque el final es tan bueno como el principio, porque la última página es tan maravillosa como la primera y porque la última línea te deja con ganas de seguir leyendo más y maldecir que ya haya terminado. Sí, ése es el único fallo de esta sorprendente y extraordinaria novela: que tiene un final.
Y como toda novela extraordinaria, pasará sin pena ni gloria por las librerías. Sino al tiempo.
Sé que quedaría de mujer poco honesta escribir un halago más, máxime porque aún voy por la pag 110 no le veo aún tanta graci aal asunto como por aquí se chismorrea. Para el ranking de los encargados de tu marketing, incluso para tu madre o para ti, YO adquirí tu libro por la foto de la portada. Me pareció la tipa más intransferible, quebbradiza, lejana, obstinada,distante, resuelta, borde, sensual, terrible, ains … Quizá por todas estas adjetivaciones, lo compré. Al pan pan y al vino , pues eso. Por cierto, me recuerdan muchos tus posts ( o como coño se escriba ), a los de otra escritora del Norte. Sabes?
De momento, tu más tocapelotas lectora, admiradora de esa portada . . .
Mercedes he leido tu articulo en "babelia" (3.feb.08) y me ha gustado tu sinceridad, asi que pienso seguirte la pista (libro incluido, la bibhlioteca aun no lo tienen pero lo pediré, no hay dinero). Enhorabuena
Saludo y anim.
J.
Sólo voy por la pàg. 133, y desde la primera me ha parecido una de las mejores novelas, o de los mejores libros, o de los mejores relatos que he leído en mi vida. Creo que ésa es la palabra, la definición, es un relato.
Solamente se me ocurre un adjetivo: es bueno, muy bueno. Y no lo puedo soltar.
Hola
garcias a tí por escribir semejante libro.
sólo una puntualización: mi nombre es Trinidad (trini para los amigos), pero soy un hombre.
y gracias también por el e-milio
Trini