Parece ser que me estoy creando fama de gruñona. Lo que hay que oír, si soy una malva.
Me dicen mis amigos que me quejo mucho, que me estoy volviendo arisca, que por qué protesto tanto y me empeño en no dar datos de mi vida, en negarme a abrirme un poco si, a fin de cuentas, ya me he sacado las tripas y las he expuesto en la novela.
Cierto, pero en la novela yo decido qué cuento y qué no, dónde quiero poner alguno de mis recuerdos y de qué manera. Sólo yo (y algunos colegas o familiares) sé detrás de qué personajes enmascaro mis ideas y en cuáles me hago la loca y despisto al personal fingiendo voces que no son la mía. Libertad creativa, le llaman. En cambio, en las entrevistas, en la promoción, el careto que sale en la foto es necesariamente el mío. Y ya me veo todos los días en el espejo, y la mitad de las mañanas, francamente, no me gusto un pelo.
El caso es protestar, me recriminan, tú siempre dando la nota, si tu novela saliera pelada a la calle, huérfana y sin promoción, sin una mísera entrevista, estarías llorando y quejándote a los cuatro vientos, gimoteando por las esquinas desgranando tus desgracias y hay que ver, diría anegada en llanto, escribir una novela durante nueve años para esto.
“Eso, neniña…”, corrobora mi madre su opinión en cuanto se la cuento y me abronca todavía un poco más que ellos, “…no se puede ser tan desagradecida. Si hay que salir en la prensa, se sale, y si te piden un posado, pues lo concedes, y si te ponen cámaras en la puerta pues sonríes al salir y das las gracias por el interés, muy fina tú, como hace Mar Flores, y tan contenta. Que te quejas por todo”.
Como se ve, mi madre se piensa que escribir un libro te sitúa en la cúspide de la popularidad, pero eso de las cámaras en la puerta, que yo sepa, sólo lo vivió Ana Obregón el día después de publicar aquellos cuentecillos sobre Ana y los siete. Lo demás es desdén, que diría Neruda, y ni cámaras ni reconocimiento ni nada de nada. Aunque sería divertido ver a mi portero lidiando con los paparrazzi del Tomate, a qué negarlo. Sólo que, a este paso, como no me encadene a la Cibeles (hay precedentes, Loli Álvarez y Arlequín lo hicieron y tuvieron su minuto de gloria), lo del Tomate lo veo un poco difícil. Si entrecierro los ojos hasta soy capaz de vislumbrar el titular: “Autora desconocida atada a monumento de Patrimonio Nacional”.
En fin, dejando aparte el sueño de fama de mi madre, lo cierto es que este afán huraño mío obedece a un motivo que, no me queda más remedio, confesaré: estoy muerta de miedo.
¿Miedo a las críticas? No mucho, la verdad.
¿Miedo a perder mi privacidad? Tampoco. Como ya he dicho antes, en esta España nuestra que cantó Cecilia, los frikis del Tomate son muchísimo más conocidos que cualquier Premio Nacional de Literatura, como debe ser, dónde va a parar.
Entonces, ¿a qué le tengo miedo?
A los colegas, señores. A todos esos autores que edité sin piedad en el pasado, a todos cuantos saqué fallos sin contemplación, a todos a los que les taché frases, suprimí párrafos, cambié contras sin pedir permiso, podé capítulos pensando que, si lo hacía sutilmente, no se darían cuenta.
Me siento como el Señor Scrooge en Navidad, temblando bajo la cama, acechado por sus fantasmas.
Oigo a los míos, ya se acercan, pero no arrastran cadenas, afilan lápices y sus puntas de grafito me amenazan.
Se me hiela la sangre en las venas.


Acabo de descubrir por casualidad la noticia de tu novela! Mis padres no me cuentan nada hija. Enhorabuena bastante tardia y en cuanto vaya por Ferrol me lo compro fijo!!
Me he suscrito a la actualización de tu blog, de forma que cuando se cuelga una nueva entrada me avisa y es que no puedo evitarlo, me lo paso pipa leyéndote.
Un día te invito a una copa y me presentas al portero, que al final lo vas a hacer famoso
Buen miércoles a "tothom"
hola mercedes! me gusta mucho tu blog.
por cierto no hago mas que leer buenas críticas de tu novela en todas partes, ya sea de críticos, de lectores…
me alegro mucho, ciao
Soy un periodista que voy a entrevistarte dentro de unos minutos,… si te pareces un diez por ciento a tu personaje, eres una alguien maravillosa.
luego lo cuento.
Jordi
Mercedes es una mariposa que ha aprendido a ser abeja. Es un torrente de palabras con un cadencia hipnòtica que no te cansarías nunca de escuchar. Como las reflexiones de Clara la protagonista de su novela. Atenta, cuidadosa, educada, agradable, Mercedes es lo que parece, asì que si tienen ocasión de que les firme su libro no duden en hacerlo, es toda una experiencia. Cuando lean Y PUNTO. estèn preparados para recibir un impacto inesperado al conocer a Clara.
Yo no sé si Clara existió, si es Mercedes, o si a Mercedes le hubiera gustado ser Clara, lo que es seguro es que ha creado un personaje reuniendo sus mejores deseos para su mejor amiga.
Después de leer Y PUNTO. ya no puedo vivir sin Clara, por eso, por mí, por los que ya la hemos leído y por los muchos que la van a leer he decidido que esta novela debería tener continuación. Es decir, Mercedes, que tienes que escribir otro episodio y punto.
Jordi.
y cuanto mas leo mas me pasmo! A ver si te vas a convertir en la JK Rowling ferrolana!
Tengo un amigo librero en Ferrol, espero que conozca tu libro y que lo haya puesto en primera fila. Le voy a escribir, hombre.