Mi madre me llama desde Galicia y me da consejos sobre cómo comportarme «ahora que soy una mujer pública». Me tienta la idea de explicarle que las mujeres públicas, realmente, son otra cosa, algo así como Carla Bruni de la mano de Sarkozy, pero lo cierto es que es más divertido dejarla en su ingenuidad y permitir que siga diciendo cosas como que es una gran tortillera porque le sale excepcionalmente bien la tortilla de patatas.
Mi madre, que desde hace un mes va con 250 marcapáginas promocionales de Y punto. en el bolso que reparte a diestro y siniestro sin ningún disimulo, me recomienda humildad. «No te lo creas, neniña», me dice muy seria al otro lado del hilo telefónico. «A ver si ahora te vas a poner tonta, a tus años.»
Francamente, lo dudo, más que nada porque la vida se encarga de darme lecciones de humildad a diario. Voy a la editorial y me enseñan las chapas de colores que han ideado el departamento de marketing con lemas sacados de la novela. Me encantan. Me pongo tres y me imagino que tal vez podría crearse una moda, que la gente empezará a repetir ¡Y punto.! a todas horas, ya veo las camisetas, los aviones dibujando la frase en el cielo los días de verano…
Luego llego a casa y mi portero me frena cuando estoy subiendo las escaleras del portal. Hay dos cajas enormes para mí, me explica, y como no estaba en casa las han dejado en su garita. Las veo y llevan el logo de Alfaguara y, tan embebida como estoy en mi cuento particular de la lechera-novelista de éxito, que en una imprudencia altamente temeraria le explico que son los ejemplares de mi novela, que ya han llegado.
-¿Escribir una novela? ¿TÚ?
Dejo correr el hecho de que a los demás vecinos les llame de usted y sólo a mí me tutee y le pregunto amablemente por qué no se cree que haya escrito un libro de más de 600 páginas yo solita y, además, haya conseguido publicarlo.
-No te veo yo capaz de tanto -me suelta, tan pancho-. Eres demasiado pequeñaja.
A ver, cómo me lo voy a creer en este contexto, mamá. Acabo de recibir el mayor baño de humildad de mi vida.


¡¡Me encanta tu madre!! y a tu portero dile que vale, que puede tener algo de razón en lo de pequeña (la verdad es que no tengo ni idea)pero que además de ello matona y con una imaginación desbordante y una forma increíble de contar las cosas.
No te deseo suerte con la novela porque está claro que Y punto se defiende sola.
Imaginemos la vida cual traje de faralaes. Universo de lunares, al que mirar desconcertado. Hasta en el firmamento, todo son puntos amarillitos y lejanos que nos muestran el camino si sabemos leerlos. Pero hoy vamos a imaginar puntos blancos sobre fondo rojo, ole mi niña. Que arte, que poderío, que novelón se ha marcao, ailalelo, ailalao. Que orgullosa estoy de ti, si me tiembla hasta el refajo. Punto y aparte, puntazo y seguido, y suspensivos y filipinos. Todos los puntos del mundo para mi reina mora (nota: descalciña pola area, parece unha rianxeira). Así que con el permiso de tu señora madre, que es una santa, y no nos escucha (no osaría contracedirla en caso contrario) dejo aquí constancia de esta orden: creértelo (aunque sea un poco). Que al fin llegó la cosecha. Ahí está. Ahí estás ¿Y Punto? No filliña, no. Ahora punto y seguido. ¡Te esperamos en casa!
Con el problema de las chapas lleguen hasta Bolivia, en este carnaval gracias a una que leo en tu blog, me pondre una polera que diga "odio los lunes"…los odio.
Gugu, chup, chup, chup, gugu. Arggg, ta ta
Traducción: A mi mamá le está gustando mucho tu libro, y mi papá le está dando la tabarra todos los días para que lo acabe ya. ¡Qué pesao! Como todos los hombres, que no entienden a las mujeres.
Lo que está claro es que esto huele a saga, terminas de leer esta novela de premio y que quedas con las ganas de serguir, es cierto que 600 páginas suenan a: ¡algún día terminaré de leerla! pero NO, te engancha de tal manera que no puedes parar de leer y en menos de cinco días, finiquitada, y ahora qué¡¡¡¡¡¡ necesito más madera. Mercediñas tu y tus estupendos adornos caseros con los que te adornas y adornas a Clarita, por favor, después de la promoción es esta primera parte, empezad con la 2ª, Clara Deza está entre nosotros, vive con nosotros. Besos a tu madre.
Y tu madre con tanta publicidad en el bolso y no consigo encontrármela en la plaza de españa, será que ya pasamos poco por allí, tan destrozada está que hasta el españa se le ha quedado enano. Y encima tampoco se pasa mucho por la gándara, así que sólo sé de tí por la entrevista a radiovoz y me lamento de no poder acudir hoy a la presentación de tu libro en la galería sargadelos, ya sabes, la maternidad te obliga a renunciar a algunas cosas….Pero prometo comprarme el libro a la menor oportunidad y dárselo a tu madre para que me lo firmes…Por los viejos tiempos de nuestra niñez. Muchos besos y felicidades, ah!, y no te preocupes no creo que seas pequeñaja..