1)
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Encontré un blog de escalada, http://fernando-espacioamorylocura.blogspot.com.es/2011_05_01_archive.html
en el que se habla de la existencia de una vía llamada Nocilla Experience; mola. Como en “otra vida” fui escalador, me hace mucha gracia que exista esta vía. Está en algún lugar de Cataluña, no tengo clara la localización exacta. Copio y pego:
2)
En el Congreso Trasaltlático de Univ. Brown, Antonio Gil, de Univ de Santiago, centró su exposición en las relaciones entre Vila Matas y yo en la parte final de Nocilla Lab, cuando aparecemos dibujados por Pere Joan en la plataforma pretrolífera.
Después puso una imagen muy graciosa y extraña para mí, que quienes conozcan la teoría de campos del sociólogo Bourdieu sabrán interpretar (CC= Capital Cultural, CE= Capital Económico, CSE= Capital Simbólico Específico)
En Univ de Brown (RI), dentro del Congreso Trasatlático, copio y pego esta noticia que salió ayer en El País:
Eva Sáiz – Providence- enviada El País
15-04-2012
Ser un artista multidisciplinar no es nada nuevo, Leonardo Da Vinci ya lo fue hace más de 500 años. Pero en el siglo XXI, en el que todo son sinergias, ser un artista híbrido, un artista total, esta dejando de ser una rareza para asentarse casi como una realidad en el mundo de la literatura. Las nuevas tecnologías han contribuido a eliminar las fronteras culturales y ahora también están ayudando a difuminar las barreras entre los géneros, proporcionando a los artistas nuevas vías estéticas, creativas y narrativas aún por explorar y desarrollar.
No es el futuro, o no es el único futuro posible, pero sí es una nueva vía de expresión paralela y tangencial a la tradicional, señala acerca del potencial del arte híbrido Agustín Fernández Mallo. El autor de Nocilla Dream y el escritor Eloy Fernández Porta se hace difícil catalogarlos solo con una etiqueta, precisamente porque ambos son autores multidisciplinares como confirma lo ecléctico de su trayectoria literaria-, han estado esta semana en la VI Conferencia Transatlántica, que organiza la Universidad de Brown (Rhode Island) en Estados Unidos, presentando su trabajo conjunto Personificación, un espectáculo de spokenword, una performance que mezcla poesía, narrativa, guasa, vídeo, música de Agustín [Fernández Mallo] y prestada con un lado punk y meditativo, para analizar la creación de la identidad en la sociedad de consumo, explica Fernández Porta.
Este espectáculo, que ambos autores han creado bajo el nombre artístico de Afterpop. Fernández y Fernández, es un ejemplo de arte híbrido y de mezcla de géneros como nueva forma de expresión. Una corriente explorada ya por otros artistas latinoamericanos como el mexicano Guillermo Fernández Díaz que, aunque minoritaria, no es tan novedosa. Se trata de un futuro posible pero también de un pasado latente, indica Fernández Porta. Muchos de los textos que hoy consumimos como poesía fueron concebidos para ser recitados ante el público. Con nuestro proyecto buscamos recuperar la potencialidad escénica de la literatura.
Las nuevas tecnologías no solo favorecen nuevas vías creativas, también ayudan a los autores a desarrollar una misma idea en distintos géneros, enriqueciéndola con los recursos narrativos específicos de cada uno de ellos. Alberto Fuguet es un ejemplo muy preciso. El periodista, escritor, director, guionista y editor chileno gusta de llamar a lo que hace Bricolaje. Huguet no comienza a trabajar sabiendo que va a hacer una novela o un guión. Yo tengo una idea y la abordo de la misma amanera tanto si es para la pantalla como para un libro, no las pienso distintas, explicó a EL PAÍS. Fuguet deshilvana sus proyectos en función de su necesidad creadora, un texto que se rodó como un corto primero, se convirtió en novela después, como el caso de Aeropuerto, y un proyecto periodístico para cubrir el festival de country de Nashville derivó en la película Música Campesina.
En la Conferencia Transatlántica, Fuguet reconoció que ya no se siente tan solo como en sus inicios en su forma de entender el arte como un lugar sin géneros, pegado a la realidad y no al realismo mágico. Cada vez son más los latinoamericanos híbridos. Antes que él ya era híbrido el brasileño Rubem Fonseca, cuyo testigo ha recogido su hijo José Henrique. También lo son el chileno Roberto Brodsky o la argentina Lucía Puenzo, todos escritores, guionistas y algunos como José Henrique Fonseca y Puenzo directores. (No conviene olvidar que Fernando Fernán Gómez ya era artista multidisciplinar antes incluso de que se acuñara el término).
Como Fuguet, Fernández Mallo tampoco sabe en qué formato se gestará su próxima inquietud artística, si novela, poesía, vídeo o música. En mi cabeza todo se mezcla porque viene del mismo punto. Sin embargo, hay quienes sí ven los géneros como compartimentos estancos. El cineasta y escritor Manuel Gutiérrez Aragón confesó en Brown que para él no tiene nada que ver el proceso creativo de una novela con el de una película, algo con lo que coincide Mar Gómez, última ganadora del premio de teatro Calderón de la Barca y que además de autora teatral también escribe novelas, que sostiene que la forma de expresión y el lenguaje son tan diferentes que la forma de acercarse a ellos debe ser distinta por naturaleza. La veterana crítica y literata Sylvia Molloy, pese a indicar a EL PAÍS que cada vez se siente más a gusto mezclando ficción y crítica, reconoció que cuando se le ha pedido adaptar sus propias novelas al cine se ha visto incapaz: Yo trabajo con palabras, no con imágenes.
Más allá del proceso creativo de cada autor, personal e intransferible, lo que es un hecho es que, en la búsqueda de nuevos espacios de expresión, los creadores se han convertido en nómadas estéticos que importan de todos los géneros para dar salida a sus necesidades artísticas y literarias. Es el bricolaje de Fuguet, algo tan novedoso y a la vez tan antiguo como Leonardo.
La Enciclopedia Británica deja de editarse en papel, se pasa a digital. Lo que para algunos representa la renuncia al placer de tocar la carne [la obsesión por las bondades del libro en papel es de carácter netamente erótico, nada tiene que ver con la lectura], en realidad es algo muy lógico; ya tardaba en darse esa metamorfosis total; el carácter misceláneo de este libro de todos los saberes, lo justifica. Las enciclopedias son la maqueta, el proyecto a escala, de algo que luego se llamó la Red; en ambas, enciclopedia y Red, puedes abrir por cualquier página y lo leído tiene sentido, no se atiene a lecturas secuenciales; toda enciclopedia es una Red en estado primitivo que aspira a contenerlo todo. El salto dado por la Británica es más lógico que la publicación en digital de El Quijote, por decir algo. Hace unas pocas horas, leyendo una noticia acerca del libro, Las Casas de la Vida, [edit. Ariel, Daniel Cid y Teresa Sala], vi la fotografía de la casa de Neruda. Un espectáculo. Parece el bazar de, Entre fantasmas, o el camarote del capitán del barco pirata de Playmobil: objetos de toda época histórica y de la más variada procedencia se acumulan en un salón, hay un aire kitsch, parece, en efecto, una enciclopedia. Sólo hay algo que difiere: los restos de la inasible lengua de hollín, fuego virtual, que aún hoy emerge de la chimenea. Entiendo ese hollín como advertencia, traslado y final escenificación de todo lo que con el tiempo esa casa-enciclopedia sería -ya es-: Internet.
Ayer fuimos a ver a Nada Surf, en el Music Hall of Williamsburg. Me gustaron muchísimo los teloneros (mucho más que Nada Surf), Milagres, una banda de Brooklyn que tienen un disco editado, Glowing mouth, 2011, (además otro inicial autoeditado, Seven summits, 2008). Una banda a seguir.
En tanto tocaban nada Surf salí a fumar un cigarrillo y aproveché para comprar el CD de Milagres en la puerta, 10 dólares de nada. De las camisetas, pasé.
Este vídeo está filmado a finales de agosto del verano pasado (2011). Se trata de la calle Banker, límite entre Williasmburg y Greenpoint, NY. El apartamento que aparece en el vídeo es el de Ati Maier, artista alemana en cuyo estudio (la habitación de la filmación) yo estaba viviendo en aquel momento. Instantes después de que apagara la cámara que ha dado lugar a este vídeo, noté un temblor en el suelo, pensé que se trataba de mi percepción, o del cansancio acumulado tras varios meses fuera de casa encadenando viajes; continué con lo que estaba haciendo. Pero un ventilador, (objeto mucho más sensible que mis pies), osciló; comprendí que algo raro estaba ocurriendo. De pronto el cuarto, la casa, todo, comenzó a temblar. Un terremoto de intensidad 5,9. Las paredes, al tratarse de una casa de madera de más de 150 años, oscilaban unos 3cm de derecha a izquierda; el suelo parecía plastilina. Corrí hacia el fondo del pasillo, hasta la cocina, en un desesperado y absurdo intento de abrir la ventana y bajar por escaleras de incendios. Pero, metálicas, oxidadas y exteriores, claramente no eran la mejor opción: dada la magnitud del temblor del edificio, me hubiera caído al vacío (4º piso). Retrocedí hacia el estudio, las oscilaciones alcanzaron su mayor intensidad. Pensé salir corriendo escaleras abajo, llegar a la calle, pero pensé también que las escaleras del edificio iban a ser lo primero en venirse abajo, y la idea de acabar sepultado en el hueco de la escalera, me parecía sencillamente terrorífica. Asumida la falta de escapatoria, hice algo que no me explico, algo que parece ir contra el instinto de supervivencia: me quedé paralizado en mitad del cuarto a esperar el derrumbe de la casa. Y de pronto cesó el temblor. El proceso duró unos 45 segundos. Salí entonces corriendo escaleras abajo, las piernas temblaban aunque la tierra ya no, como si los terremotos constaran de 2 fases, una primera que actúa en las cosas y una segunda que lo hace en los cuerpos. Al llegar a la calle todo el vecindario estaba fuera de sus casas, las aceras agrietadas, comentarios, gritos. Instintivamente, me alejé, no sabía dónde iba, en realidad no tenía mucho sentido irse ya que el temblor podría regresar en cualquier momento y hasta quizá esa huida representara un acercamiento a zonas más cercanas al epicentro, pero comencé a caminar hacia el río, el East River, calle abajo, hasta que llegué a la orilla. La visión de toda aquella masa de agua, funcionó de bálsamo, de pronto me sentía seguro en esa zona, al nivel de mar. Y era a esto a lo que quería llegar, la sensación de seguridad y paz que se generó en aquel momento, creo que asociada a dos cosas bien diferentes, 1) la visión de tal cantidad de agua mansa, inafectada por temblor alguno, y 2) la idea de que en el nivel más bajo de energía potencial –estar a la altura del nivel del mar-, convertía mi cuerpo también en algo estable, potencial 0, como si el cuerpo ya hubiera caído desde algún lugar y finalmente reposara. La línea de los edificios de Manhattan, al otro lado del río, se me apareció terrorífica, tocada por una especie de mal, silueta genuinamente apocalíptica. Recuerdo que pensé que jamás volvería a NY. Encontré entre las piedras del río una bolsa de preservativo coreano, sin abrir y cubierta por las algas. El texto de advertencias, pulido también por los cantos rodados, me pareció en aquel momento una imagen representativa de la ciudad, y de todo lo ocurrido.
Los Fernández & Fernández llevamos unos días -de descanso entre actuaciones-, en NYC, alojados en un apartamento del East Side. No más de 30 metros cuadrados, decorado con motivos hindúes, cortinas en vez de puertas, ocasionales ratones, etc, ¿quién dijo que no éramos hippies? Somos de todo, según le convenga a la adaptación de las especies. Hace un par de noches Luis Macías y unas amigas de él nos invitaron a una fiesta en Williamsburg. Un sólido apartamento de nueva construcción, situado a 2 manzanas de aquella casa en la que sufrí el terremoto.
Aquí la sesión completa, grabada por el College of Liberal Arts & Sciences, Unversity of Iowa:
http://clas.uiowa.edu/dwllc/news-events/after-pop-presentan-personificaci%C3%B3n