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Película Proyecto Nocilla. 60 minutos
Con entrevistas a Pere Joan, Vicente Luis Mora, Antonio Luque, Eloy Fernández Porta y Luis Macías
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Imagen de la cabecera: Don Hunstein (Sony Music Archives) | El hombre que salió de la tarta es el título de un libro de poemas de Alberto Santamaría




















Los padres de Leopoldo fueron Moisés y Máxima, y esta era la única hija del acaudalado matrimonio Quirino y Odila, que vivían en “Villa Odila” en Castrillo de las Piedras, un pueblo cercano a Astorga. (qué nombres tan poéticos: Quirino y Odila, Moisés y Máxima!!)
Moisés, o Don Moisés, era licenciado en Derecho y copropietario de la fábrica de harinas “la Maragata” y director del Banco de Santander en Astorga. Por los contornos se decía -¿Quien es Dios?.- Panero y otros dos. Los otros dos eran Crespo y Botas, sus socios en la fábrica de harinas.
Nací en Astorga, el novecientos nueve,
y allí quiero dormir en mi remanso
familiar, a dos metros de la nieve. (Canto personal. Carta perdida a PabloNeruda)
Nací en Octubre, en el minuto justo,
y a sazón de las doce entre paredes
provincianas llorando de disgusto.
Nací en Astorga, como pesa el torno:
con una catedral desde mi nacimiento;
y con mi calle en sombra me conformo.
Por último, Panero dedica a Federico Garcia Lorca en “España hasta en los huesos” estos versos:
Buscaste en las palabras lo imposible:
su hueso de fantasma, su sonora
cuerda interior de agua, su silencio:
la verdad que no nombran.
…
[...] De cómo seguimos edificando sobre el mito en las ruinas de los Panero. [...]
Que grande es Michi!!
Pura leyenda!
y que grande Nacho Vegas inmortalizandole en una biografía apócrifa.
Hola Irma, gracias por el poema y los datos.
Estaba de viaje Madrid-Coruña, había tiempo, y se me ocurrió parar. ¡Lo han esquilmado todo! No sé si eso es bueno o malo, pero en cualquier caso impresiona un poco.
Saludos
Nico, muy bueno ese tema de Nacho, “El hombre que casi conoció a Michi Panero”
Saludos
Agustín Lévi-Strauss! Gracias por las fotos, no sabía que estaba todo tan arrasado.
Esto sí que es arqueología. Los Panero dan para muchas mitologías, de todos los colores (truculentas, divertidas, melancólicas…).
saludos
La casa de los Panero convertida en puro mineral. Un esqueleto con 4 calaveras. En ella veo el ombligo de los Panero, esa central de comunicaciones abandonada. Ahora, pura arqueología de los odios, fobias, risas, alegrías, rencores…que construyeron toda una vida familiar. ¿Quién no ha odiado alguna vez su nido de origen? El peso de la familia Zas!
Michi y Leopoldo caminando como dos fantasmas (eternos adolescentes) entre las ruinas de su obligada deconstrucción, cabizbajos, mascando y escupiendo recuerdos, como el tabaco de mascar de dos vaqueros retirados arrojado al suelo. Al final todo pasa y llegamos a la última página de nuestra biografía, que es la misma para todos. Entonces nos preguntamos ¿Para qué? Es desolador.
Por eso prefiero morir viviendo que vivir muriendo.
me ha gustado mucho este post. Evocar la pelicula de los Coen sobre escritores extravagantes y rememorar a John Goodman roza la excelencia, es para mi de las 10 mejores peliculas de la historia. Los Coen junto a Scorsese y Coppola son el podium de directores vivos. Hoy cumple 70 años Lou Reed y el arte tiene pujanza
Un saludo
Un día de Septiembre de 2011 tuve la suerte o quizá fue un lujo, o las dos cosas, no sé, de ver en vivo y en directo a Leopoldo María Panero en la Obra Social de Caja España, C/ Santa Nonia, de León. Desde que se sentó junto a Gamoneda, cada cinco minutos pedía una cocacola y, cada 8 se iba al baño “a mear” -decía- y así cuatro, cinco o seis veces…
Finalmente no fue un mano a mano de lectura de poemas junto a Gamoneda, que era lo que se esperaba, fue algo mucho mejor, fue genial, dijo entre otras cosas (y muchas genialidades, además de recitar poemas, algunos en frances de Aragon, Mallarmé…) algo así: “Escribo para poder seguir viviendo”, y auqnue pueda parecer triste a mí me parece maravilloso y que alguien pueda “hacer lo que quiera” me encanta.
J. Stuart Mill dijo: Cada individuo tiene el derecho a actuar de acuerdo a su propia voluntad en tanto que todas sus acciones no perjudiquen o dañen a otros.
Pese a las crística -de algunos- por su comportamiento, a mí me parece, que no dañó a nadie, todo lo contrario…hizo lo que quería hacer, beber cocacola – gratis- (como él dijo) y recitar!!
Pues en mi opinión Leopoldo María Panero no ha hecho siempre lo que ha querido, sino que ha sufrido mucho, ha tenido que luchar para hacer lo que quería, para actuar con libertad. Estuvo sometido a una gran persecución, por la presión familiar y por los tiempos políticos represores que le tocaron vivir, donde tenían cabida leyes como la de Vagos y maleantes. Ahora está bien viviendo fuera del espacio ¿racional? compartido con el resto de personas. Encerrado en su burbuja llena de humo. Hace un par de años tuve el honor de verlo en la Feria del Libro de Madrid. Me inspira una gran ternura y admiración. Para mí es uno de los grandes poetas españoles.
Con Leopoldo María, hay cien anécdotas de esa clase, pasando por la entrevista que le hizo Dragó en Negro Sobre Blanco, que puede verse en Youtube. Horrach, que ha escrito un comentario en este post, podría contar otras de cuando Leopoldo María fue a Mallorca. Personalmente, todas esas anécdotas extremas me divierten hasta un punto, ya que siempre detrás de ellas -como en las de cualquiera si son de esa clase-, hay un lugar de profunda desestructura, con todo lo que ello arrastra. Eso sí, que cada cual viva como le dé la gana y como buenamente pueda.
Lo cierto es que creía que iba a ser más dificil encontrar la casa, pero con google y preguntando a la gente del lugar no lo fue tanto. Al menos en apariencia, porque cuando te dicen, “está allí, allí mismo”, y vas y no ves nada crees que te has confundido. Y no, es que la casa es imposible de encontrar porque ya no existe, salvo esas huellas. Todas estas fotos son frames de vídeo, que hice para un proyecto futuro -a ver si llego a hacerlo, claro-.
Un saludo!
LOS PANERO VIVEN, a pesar suyo. No están muertos, solo son sombras del tiempo (mejor en inglés Shadow of Time, más poético), ocasos de ilusiones, pies que se dejan arrastrar por el camino de la VIDA sin hacer nada por MOVERLOS AUTÓNOMAMENTE.
Los Panero testigos de su desolación sacan jugo una y otra vez de su categoría de espectadores de un paisaje de muertos. Todos podemos elegir entre ser espectadores o ser EJECUTORES -drectores- DE NUESTRA PROPIA VIDA, nada que reprochar a nadie por lo que elija; lo malo es sentirse víctima por ello.
El VIDEO está muy bien porque no toma arte-ni-parte en esa decisión, solo nos deja que nos asomemos a la desolación. Podemos tomar nota.
Gracias Agustín te agradezco este video mucho más que todas tus NOCILLAS y mucho más que tu vivita el año pasado a PLASENCIA donde te dije, que tus charlas me habían parecido de cara dura.
Dale tiempo al TIEMPO y a PRIGOGINE y vuelve a escribir bien.
Quizás a cuanto reflejan estas imágenes fue a lo que escribió Leopoldo María aquello de:
“Como un perro me ladro a mí mismo
y escarbo en los restos de mi alma (…)”
Un tipo tan brillante, tan amable. Esos versos me los dejó utilizar como cita en un poemario que publiqué (curiosamente llamado Yacimientos) y decía que le sorprendía que un joven leyera su obra. Pura humildad y un gran actor en público.
Las charlas de Plasencia fueron magistrales. Muchos y muchas disfrutamos con ellas. Doña Ana María, necesita usted reciclaje y menos mala leche. Pobres sus alumnos.
Pájaro, gracias por esa anécdota, tan significativa. Yacimientos.
Doña Ana María, Rosa, mejor no entrar en polémicas estériles.
Un saludo
Me creo en contínuo reciclaje; conozco y leo a los Panero, incluso desde Mondragón. Me leo y sigo al hombre que salió de la tarta, para poder decirle algo.
El disfrute cada uno puede tenerlo a su gusto, nadie se lo quita Rosa.
Son como los restos de la Casa Usher.
A mi Leopoldo María Panero me firmó un libro hace ya varios años, en la Feria del Libro de Madrid. Cuando me preguntó a quien se lo dedicaba, le dije que a nadie, que con tan sólo la firma me bastaba. Entonces me miró y con su lenguaje casi indescifrable me dijo algo sobre una frase de Jean Paul Sartre acerca de el nombre, la identidad o algo parecido que no puede descifrar del todo.
Me miró, me sonrió, me firmó y me fui.
La casa de los Panero es la literatura hoy en día.
Menos mal que los Panero no tuvieron una hermana. Le hubiera tocado cargar con todo y ninguno de nosotros nos acordaríamos de ella.
Juan, buen símil, en este caso no sólo la caída, sino el aplastamiento. Pasó la plancha, casi literalmente.
Hola, Luis, gracias por la anécdota de Leopoldo María. Loco sí, pero mente rápida. Yo nunca he coincidido con él ni nada. Todo es un relato construido en diferido.
Dionisio, podemos pensar que sí tienen una hermana (oculta).
Bueno, los Panero no tienen hermana (que es una buena hipótesis) pero tienen madre, que ha tenido su protagonismo. Lo mismo que los hermanos Dalton (Lucky Luke), que también tienen madre. Ya dijo Agustín que los Panero son los Dalton de la literatura española.
Y se llama Felicidad…
Luis: se me ocurren dos cosas; una; qué bueno lo que le dijiste, nuestro nombre siempre podremos escribirlo; y la otra, la otra se la diría a Luis Maria Panero…
Bueno, se llamaba.
Por alusiones, poema nº30 de Joan Fontaine Odisea:
30
Juan Luis, fumando, encuadre corto, fenotipo Jack Nicholson
en penumbra, sillón de orejeras “…luego, suelo viajar
con este cuchillo automático que me ha salvado el pellejo
en dos ocasiones, lo compré en París…,”
Leopoldo, fumando, buscando la cámara
con esa expresión de monstruo desvalido,
“el psicoanálisis aplicado a mi familia me enseña
que mi hermano Michi es un esquizofrénico.
La esquizofrenia es una cosa preciosa.
El otro es un paranoico, y la paranoia
es bastante desagradable.”
Michi, fumando, plano general,
sentado en un banco que parece condenar
de inmediato al acusado,
“me temo que no vamos a tener descendencia,
me interesa destacar esto porque somos
un fin de raza nada wagneriano,
somos un fin de raza astorgano,
muy erosionado por el tiempo,
y tampoco es nuestra culpa,
llevamos tantos hectolitros de alcohol en la sangre,
-tanto por parte de padre como de madre-,
que ha llegado un momento en que,
por lo visto, no damos más de sí…”
La viuda, Felicidad, robotizada contra
el vidrio de la puerta, fumando, “de aquel otoño
recuerdo dos poemas que siempre que los leo me lo recuerdan.
La Sonrisa Dormida, y otro que empieza…
[un gesto de mano a la cámara],
quizá me he olvidado.”
30.1
Los Panero son los Dalton
en un western que no existe.
30.1.1
Bienaventurados quienes cultivan
las grietas sin fondo de los mapas.
Cuando toque rendir cuentas
no podrán ser llamados.
Ay!!
…la otra, a Leopoldo (estoy como una moto)
Uno de mis (tuyos) libros favoritos!!
En esa hermana de los Panero, María Leopolda, está la solución a miles de años de la mujer. Bueno, la solución todavía no, digamos que la explicación.
Hola Agustin.
Buenas fotos LAND-PANERO. Las ruinas tienen algo de inofensivo, tal vez esquizofrenia y paranoia en modo OFF.
LM
La risa terminal de Leopldo. El cinismo perfecto de Michi. Y ese descojonarse de la muerte. Esa complicidad de hermanos en el límite, en el corazón de la ruina. Un poema. Muy buena, Agustín, la previa con Barton Fink como premonición.
Irma, también es uno de mis preferidos.
Mauricio, la hermana inexistente es, pues, la Diosa Blanca.
Hola, Luis. El Land-Panero no es inofensivo: cuanta más ruina, más de piedra te quedas.
Pepe brother, qué bien lo que dices de Burton Fink; eso cambia la narratividad, lo cambia todo, de alguna manera.
Saludos