Gioconda: la copia, cuestión de fe

La copia, la legitimación de la copia, un asunto tan actual para nosotros como para aquellos primitivos de Altamira, que no hicieron sino copiar. 
O la idea, sin duda metafísica, de que la copia exacta existe.
O la creciente masa de leyes encaminadas a hacernos creer que la copia sí existe, etc, etc.
O, en fin, como en Media Markt: YO NO SOY TONTO.
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Copio y pego este magnífico artículo que el crítico Miguel A. Hernández-Navarro, de su blog, No (ha) Lugar :
CUESTIÓN DE FE
Estos días se ha llamado la atención sobre la copia de la Gioconda del Museo del Prado. Realizada por un discípulo de Leonardo, la obra parece ser contemporánea de la Gioconda verdadera. Y una frente a otra, la obra tiene su mérito. Lo único que pasa es que tenemos nuestra mirada acostumbrada a la Gioconda de verdad. Y sobre todo, sabemos que fue pintada por la mano de Leonardo. Pero ¿y si hubiera sido al revés? ¿y si la Gioconda del Louvre fuera la pintada por el discípulo y esta copia fuera la verdadera de Leonardo? ¿Se imaginan cuál sería nuestra reacción? No hace tanto que, con estudios fundados, se intentó demostrar que «El Coloso», una de las obras maestras de Goya, no fue pintada por el pintor maño, sino por un discípulo suyo. Y parece que nos resistimos a imaginar que una obra así no haya sido pintada por el genio.

Todo esto, en el fondo, nos hace reflexionar sobre la contingencia del valor artístico, por un lado, y sobre el fetichismo del origen, por otro. En primer lugar, la Gioconda, en sí, no es un retrato tan excepcional, es tan sólo su historia, sus circunstancias, y toda una serie de operaciones de valor e imagen en torno a ella lo que la convierten en lo que es, un icono del arte. Y en segundo lugar, lo que hace que el valor de la obra sea el que es tiene que ver con el «contacto» con la mano del genio, la presencia de un elemento casi mágico que convierte a la obra en fetiche, en una reliquia del mismo tipo que las de la Iglesia. Y es que, bien pensado, entre el arte y la religión no hay tanta distancia. Museos como iglesias, obras como reliquias y experiencias artísticas como experiencias místicas. Todo, por supuesto, cuestión de fe.
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13 comentarios para “Gioconda: la copia, cuestión de fe”

  1. colom dice:

    De hecho hay 3 iconos verdaderos ya que hay otra giocanda en el Hermitage, las tre usaron el pigmento sacado de la malaquita para obtener el azul ultramarino, la malaquita era muy escasa y el mineral más caro, la traian de Tarmalan ( Iran ) y los discipulos no tenian acceso al mineral, cierto es que el fondo azul de la del Louvre está más verdoso por su peor conserbación y por las pátinas de bárniz que tiene
    Yo también dudo de la autenticidad de la francesa , ya que fue robada en 1911 y aunque se rescató en Florencia en 1914 al ladrón Vicenzo Peruggia solo se le condenó a 12 meses de carcel ( muy poco para el valor del icono, muy mosqueante ) basandose en que Vicenzo pidió un rescate poco cuantioso.
    El caso es que cuando Hitler confisco el icono del LOuvre vió que era falso y los franceses farolearon diciendo que le habian dado el cambiazo, esta claro que el museo no acepta que sea falsa ya que la gioconda es un manantial imperecedero.
    De hecho creo que la del LOuvre irá a la franquicia LOuvre en Catar, los cataries tienen una colección millonaria ( acaban de comprar el Cezanne por 190 mill´de dolares )
    Hace poco vi un documental sobre un rescate de obras en Chipre ( zona turca ) en una operación conjunta GEndarmeria y FBI y el jefe de la operacion en la euforia del éxito de la operación llego a decir que no estaban seguros de la autenticidad de icono del genio
    Puede que la única verdadera fuera la del Pardo ( ya desmentido por los franceses ya que dicen que no ven la técnica del sfumato que inventó Da Vinci ) , pero la del Pardo se ajusta perfectamente a la geometria euclidiana que Leonardo seguia con rigor
    La del Hermitage es algo que ha dicho Barnatan y los sefarditas son listos y creibles
    No creo que Leonardo se limitara a una obra, no era rentable y lo normal era hacer una seria, ya que incluso la modelo recibia una copia y más en este caso donde se usa el azul ultramarino y donde incluso se contrato un laudista para que amenizara a la modelo.
    En fin, se que hay escritores que ya preparan tema sobre esto, incluso Jesus F. ( al que conozco y confio en él ) lleva 10 años escribiendo sobre la gioconda del Pardo y ha sacado un post hace unos dias al respecto de este laberintico tema
    un saludo

  2. colom dice:

    erratas:
    conservación
    la gioconda irá a Catar en deposito temporal, es una creencia personal , ya que la franquicia es un proyecto del que oi hablar hace 4 o 5 años, si los jugadores vale 200 , el icono valdria 2000 o no tiene precio

  3. agustín dice:

    Colom, pero cómo sabes tanto de las Giocondas que circulan por el Mundo.

  4. Una vez leí un relato en el que alguien estaba leyendo un cuento y le parecía bastante mediocre y vulgar. Hasta que, al llegar al final, vio que el autor era Borges. Y entonces le pareció una genialidad.

    Sucede que un poeta puede escribir un poema genial, pero también otros poemas completamente mediocres. De hecho, es lo habitual.

    Y lo mismo un músico, un novelista, etc.

    A mí me encanta “Mujer con alcuza”, de Dámaso Alonso, pero otros poemas de Alonso me parecen muy malos. Y lo mismo con otros autores.

    “Cien años de soledad” me encantó, pero otras obras de García Márquez me parecen mediocres y prescindibles.

    La Gioconda posiblemente sea un caso de sobrevaloración. Lo que se valora de él no es tanto el cuadro en sí, como la mano de su autor, el -por tantos otros motivos- genial Leonardo.

  5. programa 3.7 dice:

    Puede que Leonardo fuera el primero en pintar el tiempo con la técnica del sfumato y para colmo hizo varias copias de su propia obra (ayudado o no por sus discípulos, pero esto es harina de otro costal) para dar fe de que envejecen según las circunstancias.
    ¿Cuál es el original?
    Y qué más da!

    ¿En qué planeta la pintó?

    Algunos se buscan novias siempre difuminadas.

    Saludos y enhorabuena por ese disco de Frida Laponia. Deseando escucharlo.

  6. irma la dulce dice:

    Cuando la vi en el Louvre, lo que me impresiono fue su sonrisa, aparece y desaparece [como todo]

  7. agustín dice:

    Bueno, sí, el prejuicio existe, sin prejuicios no podríamos ni empezar a pensar, supongo que toda cultura podría definirse como los diferentes estados de ánimo por los que va pasando un mismo prejuicio. La copia sólo trata abrir una grieta en él.

  8. agustín dice:

    Una de las pelis más raras que vi cuando era pequeño -quizá fuera por eso que me pareció rarísima, no sé-, fue, La Gioconda Está Triste. Si no recuerdo mal, se trataba de que los visitantes del Louvre creían ver que la sonrisa de la Gioconda se iba desvaneciendo. Recuerdo también que había unos payasos haciendo mimo por las calles, y que nadie les hacía caso, o algo así. Al final había un bombardeo, y aparecía el cuadro entre los escombros. A ver si un día la re-veo.

  9. irma la dulce dice:

    Pero que listo eres,
    Agustin
    Fernandez Mallo!!!

  10. Sonjacasta dice:

    A parte de la contingencia del valor artístico y el fetichismo del origen, se añade una reflexión sobre la Historia como gran acto de fé. Por lo menos en los siglos en que la Historia era narrada por sus contemporáneos por escrito o a través de la pintura, como es la época del Renacimiento, por ejemplo. No dejan de ser subjetivaciones objetivadas. Es la Historia que nos cuentan y la Historia en la que tenemos una confianza ciega. Hasta la aparición del mundo audiovisual en todos sus campos no se podía ver y escuchar el pasado. Lo mismo pasa con las biografías, que son otros actos de fé.

  11. marta dice:

    luego el espectador no ha muerto y el autor tampoco.

  12. agustín dice:

    Hola, Sonja, creo que la Historia, es un relato verosímil, sólo eso. Pero también los registros en imagen. La mano (el ojo) del autor siempre lo condiciona todo.

    Hola, marta. Bueno quizá el único autor posible sea ya el espectador.
    Saludos!

  13. pájaroquedacuerda dice:

    La fe depende del creyente.
    Así es que la Gioconda, bueno, La Mona Lisa cuya autenticidad queda empíricamente más probada es la de Warhol.
    También es destacable el caso de una que existía en cierta casa a la cual mi madre se fue de alquiler cuando yo era muy pequeño, casa que emitía por si sola sonidos extraños y creaba una atmósfera facilitadora de la sensación de miedo, ese nuevo toque lograba que aquello no fuera una versión, sino un logro primigenio, la recontextualización de la obra en un género menos explotado. Nunca se sabrá si era o no reproducción.

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