En el momento en el que escribo esto, en la televisión ponen un reportaje presuntamente gracioso acerca de animales, esos grandes amigos [de ciudadano, no del hombre de campo, que los explota]. Un perro monta en monopatín con más destreza de lo que lo haría cualquier humano no experto. Un cerdo, blanco y negro, se acerca a cámara [en realidad, es la cámara quien se acerca, pero parece como que es al contrario], y es deformado por el gran angular, y esto lo dota de rasgos realmente cómicos. Este cerdo se parece mucho a un castor [de cara, aunque en la tele dicen, “rostro”], y ese mismo castor, y no otro, que tiene personalidad y nombre y apellidos, demuele troncos a cámara rápida y parece que también es gracioso. Al mismo tiempo, unos niños hacen compost y se maravillan de las formas y maneras naturales de extraer energía de la basura. Se supone que este programa es divertido.
Y no lo es en absoluto.
El “esplín” (spleen), término hoy en desuso, pero que fue lo más, es un sentimiento propio del romanticismo, y prolongado hasta entrado el siglo 20, por el cual era denotado el hartazgo, tedioso y melancólico, experimentado por el alma del hombre culto y ciudadano que ya lo había probado todo, hastiado de todos los refinamientos culturales de su tiempo no por no haberlos alcanzado sino todo lo contrario, por estar de vuelta de todos ellos [véase Baudelaire]. Es, en definitiva, lo que en, Eros, la superproducción de los afectos, (Anagrama), Eloy Fernández Porta, llama, “sentimiento de lujo”, frente a los denominados “sentimientos basura”.
Hace pocos días, puse un post acerca de la novela póstuma de Foster Wallace, El rey pálido, la cual, ya lo advierte el prologuista, trata del aburrimiento, y [añado], lo reproduce en tiempo real. Visionario Wallace, ya que parece que el aburrimiento es lo único que lo impregna todo.
No en el momento en el que escribo esto, sino hace unos 15 minutos, he leído en el periódico, El País, un artículo firmado por Xavi Sancho, El tedio, una opción cultural, que me ha recordado la “Época Esplin” que, parece, debidamente corregida y transformada al siglo 21, tenemos ya aquí.
En este momento el perro continúa en la TV su marcha en monopatín, baja una cuesta. El cerdo emite sonidos que parecen producir risa. Los niños hacen compost y saben que no harán otra cosa en toda su vida [los monitores, adultos de entre 20 y 25 años, se maravillan, aplauden la pericia de los infantes]. El castor ha construido en media hora mucho más de lo que cualquiera de nosotros construiremos en toda nuestra vida. Confiamos nuestra diversión a los animales y a los niños. Estamos aburridos. ¿Ha vuelo el esplín?
Copio y pego:
REPORTAJE: Estilos
El tedio, una opción cultural
Baladas, jerséis de lana… son signos de los ‘nuevos aburridos’, cuya figura ensalzan filmes como ‘El árbol de la vida’ y las series ‘Mad men ‘ y ‘The killing’
XAVI SANCHO - Barcelona – 07/01/2012
Una de las principales polémicas del año ha sido la creada alrededor de El árbol de la vida, el filme de Terrence Malick que ganó la Palma de Oro en Cannes y que ha encabezado muchas de las listas de lo mejor del año confeccionadas por los expertos en cine de todo el planeta. Para un segmento notable del público, la cinta es aburrida, hasta el punto de que algunos cines optaron por reembolsar el dinero u ofrecer una entrada gratis a quienes se salieran de la sala durante la primera media hora de proyección.
El primero en acuñar el término nuevo aburrido ha sido Peter Robinson, capo de la web Popjustice, en una pieza escrita para The Guardian el pasado octubre. Robinson desarrolla su teoría alrededor del aburrimiento como el nuevo negro, como un “síntoma cultural”, y toma el éxito de la cantante Adele como epítome del retorno al culto a la balada, al color beis y a la atemporalidad. Destaca como algunas emisoras de radio británicas a las que jamás se les hubiese programar algo a menos de 128 bpms han sucumbido a la morosa sensibilidad de la autora de 21. El aquelarre descerebrado propulsado en el ámbito de la música de baile de masas por gente como Pitbull o David Guetta ha favorecido el resurgimiento de la pasión por la autenticidad. Ya no hace falta ser un intelectual para gozar del aburrimiento.
Pero este nuevo tedio masivo no se circunscribe solo al mundo de la música, sino que parece, según la opinión de periodistas como Jim Jeffries, contaminar cualquier forma de lo anteriormente conocido como entretenimiento. Para él, una serie como Downton Abbey sirve para conectar el aburrimiento con ciertas tendencias reaccionarias dentro de la maltrecha industria cultural, que ha optado por el gris como solución de consenso. “La serie no solo describe un orden social reaccionario, sino que ayuda a crear uno nuevo”, apunta Jeffries, quien va más allá en la provisión de fondos para la escena aburrida, recordando el éxito de los programas de cocina, de la pastelería como hobby o incluso del ganchillo y la reparación de bicicletas como actividades de sorprendente éxito entre la modernidad. La serie The killing parece haber puesto de moda los jerséis de lana. Y la serie Mad men, el traje gris. “Es que incluso las ventas de albornoces y pijamas se han disparado”, se queja Jeffries.
¿Seremos capaces aquí de pillar la tendencia al vuelo y crear nuestros propios iconos del nuevo aburrido? De alguna manera, Pablo Alborán podría ser el equivalente español de Ed Sheeran, otro icono de esta etiqueta que, según Peter Robinson, le ha robado el corazón a los ingleses gracias a representar la síntesis de lo que el público de las islas pide a sus artistas de éxito: “Que sean auténticos y parezcan guais”. Alborán sería una correcta traducción del fenómeno, al sublimar nuestro deseo de que los artistas sean auténticos y, sobre todo, que no parezcan demasiado guais.













[...] la sensación de aburrimiento, la conversación de aburrimiento, la ilusión de aburrimiento entre aquellos que no tienen que elegir entre cerilla y gasolina o [...]
Sí, muchos programas de tv están llenos de esos videos en los que sometemos a torturas culturales a animales y también a niños pegándose piñazos espectaculares, en los que se buscan las carcajadas (lo peor es que a quien más a quien menos se le escapa una risilla,, aunque sea con el latiguillo pobrecillo).
Bueno, yo no comparto la idea de que los animales son nuestros amigos. No entiendo aquello de dar a los animales condiciones humanas, Son animales y hay que respetarlos como tales.Hay mucha gente que se empeña en hacer de ellos como tú dijiste en un texto unos “humanos disfrazados” y los hemos convertido en nuestros ” seguidores culturales”
El tedio nos lleva a estas cosas, a reirnos de los animales, a usar su compañía como hucha de falta de afectos, a solucionar en el nacimiento de un niño el aburrimiento previo a la caída hormonal de las fases del amor en una pareja (lo malo es que un hijo no une más sino que es una durísima prueba de resistencia), a subirnos en la noria de lo que ofrece la masa… El hartazgo lo impregna todo, es el miedo a la soledad, la falta de aficiones, la falta de capacidad de autogestión de nuestro propio tiempo. Todo está programado para ser consumido, todo son tendencias de masas que intentan dirigir nuestros gustos. Cada vez hay más masa y menos individuos. Yo no creo que esté volviendo el splín lo que sufrimos es la nebulosa de la “tendencia de masas”, que curiosamente desemboca en la apatía, al descubrir que somos unidades con los cerebros rellenos de una misma masa social.
Yo diría que aburrirse es sano y conveniente, es un síntoma, como la fiebre, no una enfermedad. Lo malo es caer en la apatía y no dar respuesta con la acción para solucionarlo.
Hay belleza en todo esto. Le das el aire necesario.
Buena actualización del spleen en tu reflexión.
El tipo de programas, como el que citas, me producen nauseas.
Nosotros también somos animales, compartimos ADN con ellos, no todas las personas somos de la misma condición y pienso que los primates se les puede cosiderar como “personas ” y evitar su cobayismo y sus encierros en zoos.
La tele resulta infumable, de hecho uno se engancha a internet con rapidez, el aburrimiento es un hecho consustancial y hay que saber conjugarlo, por eso el cine es el arte rey, hoy he visto ” valor de ley” de Coen, un remake genial , John Wayne hizo grandes pelis no solo con Ford sino también con Hateway, el deporte y los post, dejar comentarios y Youtube está muy bien, para leer libros se necesita mucha voluntad pero vale de antiaburrimiento. Un saludo
La diferencia entre humanos y mamíferos superiores no es cualitativa, sino cuantitativa. Los sentimientos humanos más elevados o sublimes (esperanza, alegría, miedo, dolor, tristeza, angustia…) están presentes en los animales (cualquiera que tenga un perro lo sabe), sólo que en un grado inferior. Digamos que ellos sienten semiesperanza, semialegría, semimiedo, semitristeza…
Y en cuanto al dolor físico, no hay diferencia entre su percepción por animales y por humanos. (Si a un perro se le pisa el rabo, el alarido que emite es descomunal).
Los defensores de la lidia dicen que los toros no experimentan dolor, pero es una falacia, como todo biólogo sabe, pues su sistema nervioso y neurotransmisor es igual al humano.
Matar animales puede estar éticamente justificado para la alimentación, pero debemos exigirnos (puesto que la técnica lo permite) matarlos siempre sin dolor. Esto es incompatible con la tauromaquia y de ahí que las CCAA más sensibles (Cataluña y Canarias) la hayan abolido. Es de desear que pronto se extienda al resto de España.
Los animales son animales, y los humanos son humanos, solapar esas dos categorías me parece inconsistente desde un punto de vista antropológico. Estamos aquí -como humanidad-, y podemos hablar en este blog y en tantos otros blogs, y podemos hacer fuego y tener aviones y pensamiento filosófico y videos y condones y todo, gracias a que los animales siempre han sido animales y los humanos humanos. Lo contrario me parece demagogo.
Buen post, Agustín. El aburrimiento, ese gran desconocido.
El artículo está bien, pero creo que el tedio se debe a la falta de talento más que a otra cosa. No creo que sea una cuestión de ‘búsqueda de lo auténtico’ o de lo ‘guais’, sino que cuesta muchísimo encontrar algo que realmente te sorprenda – en positivo, digo-. Por eso es un terreno abonado para la nostalgia, por aquello de que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’, aunque sea completamente falso. Lo que pasa es que después no nos acordamos de toda la basura a la que hemos estado expuestos y la memoria es selectiva siempre, aunque todo es una cuestión de proporciones y equilibrio. Adele por lo menos canta bien, aunque no me entusiasme.
Saludos
Estoy flipando con lo del aburrimiento como alternativa cultural.
Todavía no me cabe en la cabeza que la gente se pueda aburrir cuando en 1cm3 hay tantas cosas chulas que es imposible hacerlo.
De El árbol de la vida la gente se salía porque no la entendían y se ponían de los nervios (a decir verdad tampoco sé si la entendí pero disfruté con las imágenes tanto que estuve a punto de). Hablaba con la peña al salir del cine y me comentaban que había sido una tomadura de pelo, que querían una cosa lineal sin elipsis. (dejo la peli para no aburrir y no se convierta en).
Como decía Antonio Gasset Dubois, que si no se sabe lo que hacer una buena opción era hacer el amor. (Que a lo mejor es que se folla poco, digo yo).
También dijo:
“Nos vamos con la esperanza de que ninguno se deje llevar por los fanatismos religiosos, políticos o sexuales: los primeros por no llevar a nada, los segundos porque el objeto de deseo suele ser un idiota de renombre y los últimos por las continuas frustraciones.” (Y tampoco por el aburrimiento que llena telediarios.)
Saludos
En mi opinión, el aburrimiento es necesario. No recuerdo quién lo decía (creo que Sabater): el aburrimiento es uno de los pocos estados que nos diferencia de los animales. Personalmente, del aburrimiento he extraído muchas cosas y ha generado otras tantas que me han servido, es como tocar fondo momentaneamante, tras lo cual sólo cabe ascender. Caso aparte es el aburrimiento como signo de época (que, tal como dice Mary, creo que es a lo que se refiere el artículo), un “estado social”; cosa que no me extraña que así sea: tras el subidón viene la depresión (social); es ley. Sólo hay que esperar pacientemente a que de nuevo suba la ola. Vamos, supongo, no sé.
Saludos
PD: parece que algo aquí ha derivado hacia la función y uso que damos a los animales, cosa que no era mi intención, sólo eran ejemplos, pero ya que estamos: pienso, con matices, un poco parecido a Olga y Sonja; cualquier identificación de igualdad entre un animal y lo humano me suena un poco a Disney. Todo es comparable, sí, pero matizable o como ficción.
Programa, ayer fui al videoclub a ver si ya estaba disponible El Árbol de La Vida, me dijo el tipo: “el martes sale de Madrid; el miércoles está aquí”, como si fuera valija diplomática. Eso le da un valor añadido.
Colom, ahí discrepo contigo. Sobre la tele, bueno, es mierda, claro, qué si no, pero también lo es mi bolsa de basura y después hay alguien que la recicla y extrae de ahí oro. Algo así es mi actitud respecto a la tele, un reciclaje para mis propósitos, que nunca sé cuales son, claro.
Zumo, en esto también discrepo. Cuando das tus argumentos acerca de lo que sienten los animales, estás, en mi opinión, proyectando en ellos sentimientos que, como humano, están en ti, no en un animal. Respecto al asunto de prohibir la lidia (lidia que no he visto ni una vez en mi vida y que me aburre soberanamente), lo entiendo como una polémica residual, sin interés alguno e innecesariamente impositiva. Sólo espero que aquellos y aquellas que se oponen a las corridas de toros no tengan perros en sus casas y pisos de ciudad, y eviten así la tortura que es para un canino pisar parquet o Porcelanosa todo el día en vez de hierba.
Saludos
Bueno, Agustín, al menos a un perro que vive en un apartamento de 70 m2 – todo un lujo- no se le sacrifica en público para lucimiento del torero, perdón, del amo.
Aunque estoy de acuerdo en que estaría bien multarlos. Como a los dueños de gatos que les ponen un collar y un cascabel.
Saludos
Hubo un momento que los humanos no eramos bipedos ni habiamos descubierto el fuego, incluso viviamos en cuevas , creo que eramos todos negros y somos fruto de la evolución,
A lo peor
Sin corridas desaparecerá el toro bravo y no creo que nadie quiera eso, el toro mata, mutila y deja tetraplejicos a muchos artistas humanos, no conozco ninguna perdiz o jabalí que haya matado a un cazador armado humanamente con un rifle, lo de Cataluña es …..lo que es, al ser humano nos encanta darnos baños de pureza, todos mentimos para protegernos y por otros motivos.
Si eres muy imaginativo si puedes sacar algun aprendizaje de la tv , al fin y al cabo internet seria una naderia sin una pantalla led
La tauromaquia es un gran arte, el de mayor emoción, humanismo y tensión , de gran belleza estetica´, encandiló a Hemingway, Welles, PIcasso, Goya. Es un arte dificil de entender, yo he invertido mucho tiempo y dinero en su comprensión y lenguaje y aún me falta un trecho. El arte arte es, UN saludo
bendito esplín, envidio a los que no tienen nada que contar. en los últimos años, mi vida ha sido una montaña rusa. for example, este fin de semana, sin ir más lejos, he sufrido un susto muy jodido:
madrid. saturday night. 01.45 de la madrugada. acabo de salir de un cumple y me voy para casa contentillo. 6 gin-tonics encima. me encuentro a un amigo, que no veo desde el siglo pasado, es decir, del insti, acompañado de tres chavalas muy monas. entre abrazos efusivos y demás pamplinas de borrachos, me suelta que quieren ir, aunque no saben cómo, a una rave que se celebra en la facultad de ciencias de la información de la complutense. y yo, ni corto ni perezoso, les digo que tengo ahí mismo el coche. total, que llegamos 15 minutos después. fiestón en toda regla. peña vestida con luces fluorescentes, música minimal a toda caña, olor a marihuana por todas partes, etc. que pum que pam que pam que pum. las 6 de la mañana. chuzo de escándalo. quedamos unos 20 en la rave. no está mi amigo ni las chatis. pienso en irme. me pongo a buscar el buga. vuelco al corazón, no lo encuentro. 1 hora después decido irme en metro a mi casa. me despierto el domingo. resacón en las vegas. otro vuelco al corazón. recuerdo que he perdido el coche en ciudad universitaria: kilómetros de bosque y asfalto con miles de coches. me ducho y voy a buscarlo. llego a las 3 de la tarde. comienzo a patearme los alrededores de la facultad de ciencias de la información. nanái. facultad de filología, de derecho, de filosofía… 6.35 de la tarde. sudando. empiezo a darme por vencido. pienso en posibles soluciones. llamar a mi amigo, pero cómo, si no tengo el teléfono. llamar a la policía, ¿y qué cojones digo? último cartucho, alrededores de la facultad de farmacia, creo. a tomar por culo, en un lugar esquinado, apenas visible, un volkswagen azul y nuevecito (porque el coche me lo he comprado hace menos de 2 meses). ¿será, no será? SÍ, SÍ, YEAAHH. me sentí como cuando un náufrago está a la deriva, lo da todo por perdido y de pronto pasa un barco.
en fin, no gano para sustos. y, como esta historia, podría contar muchas más, pero creo que, si habéis leído este tostón, ya tenéis por hoy vuestra dosis de esplín en vena.
Uno de los grandes trucos del capitalismo siempre ha sido saber llevar a su terreno, hacer suyo lo interesante del underground. Estoy cansado de oir canciones indies o sencillamente de grupos que no suenan jamás en las radiofórmulas (excepto R3) en anuncios de TV de firmas como Movistar o Coca Cola.
Otra cosa es ser más papista que el papa y creer que todo lo underground es guay y que todo el mainstrain es oropel. “El árbol de la vida” es un bodrio infumable al igual que las letras de las canciones de Pablo Alborán pero soy de los que piensan que hay que oir y ver cuanto más mejor para poder saborear lo que realemente merece la pena.
El aburrimiento es necesario como mecanismo de rebote.
El esplín del XXI:
http://www.youtube.com/watch?v=nHGz96tC2pM&feature=related
Colom, dices que “a lo peor sin corridas desaparecería el toro bravo”, pero el circo romano desapareció y los leones no se extinguieron.
Por lo demás, qué vergüenza de país. Dos presidentes autonómicos, ambos del mismo partido político, en el banquillo de los acusados. Ambos por gravísimos casos de corrupción cuya trayectoria judicial no ha hecho más que empezar (hay un sinfín de piezas separadas). Y mientras tanto, la gente sigue votándoles. Qué horror.
Colom, es mucho más sencillo que todo eso. En Cataluña ese arte como tú lo llamas no nos interesa lo más mínimo a la gran mayoría. Rarezas, no te digo que no. Y también se extinguieron los dinosaurios.
Saludos
Bueno, sobre esta deriva animalista y animalaria que han tomado los comentarios del post: a mí tampoco me interesan nada los toros (cero bajo cero), pero entiendo que eso no es motivo ni necesario ni suficiente para prohibirlos. Idem con el Punto de Cruz. Idem con el fútbol. Idem con el Paris-Dakar. Idem con ciertas literaturas. Idem con los coros de niños, etc, etc. De cualquier manera, choca frontalmente con la tendencia, hoy comumente aceptada, de preservar la cultura específica de las minorías.
Saludos
Juan, ja, está bien. Los Simpson se aburren para que nosostros no nos aburramos viéndolos!
Yo soy uno de los aburridos que ha visto El arbol de la vida y al que le ha parecido una auténtica maravilla. Tanto que me atrevo a decir que es una de las mejores películas que se han hecho ultimamente.
El problema del aburrimiento es que a la gente le da tiempo a pensar y pensar una tarde de domingo es fácilmente que te lleve a que la única alternativa es el suicidio (Cioran: Los domingos por la tarde han matado más hombres que las guerras)
Lo que comentabas de Savater, fue el que escribió, no recuerdo ahora en qué libro, que los hombres que no saben aburrirse son los que suelen comenzar las guerras.
Es aburrido ya hasta comprar libros, acudir a una librería, echar la tarde allí tranquilamente, en lugar de bajarlos desde una tienda online y descargarlos en el ebook.
Os aburris? Pues venga, os dejo esto:
http://www.youtube.com/watch?v=SKVcQnyEIT8&feature=youtu.be
P.D: Saludos y buen año.
Luis R, qué bueno ese vídeo. Esos ejemplares sí que no se aburren.
A ver si esta semana veo El árbol de la vida. Unos dicen que es de la mejores pelis de todos los tiempos, otros todo lo contrario. Tengo curiosidad. La curiosidad sí que mata el aburrimiento.
Saludos y también buen año.
Me parece cierto que el saber aburrirnos nos diferencie de los animales, lo que me recuerda un poemón de Eliot, ash wednesday donde le dice a Dios:
‘Enséñanos a sentarnos quietos’
naturalmente enlazado con el
«Todas las desdichas del hombre derivan del hecho de que no es capaz de estar sentado tranquilamente, solo, en una habitación»
de Pascal.
El propio DFW en ‘El rey pálido’ hace un análisis de cómo y cuando se fue introduciendo el término aburrimiento en el inglés
Saludos
¿Qué diablos tendrá que ver estar quieto o tranquilo con el hastío?
(hay gente que no para de moverse y que aburre cantidad)
Los hombres que no saben estarse quietos son los que comienzan las guerras (por lo general bastante aburridos).
Dicen los científicos que el cerebro trabaja a pleno rendimiento cuando se está como en la inopia, un poco traspuesto, con la mente en blanco (cuando no se fija el pensamiento en nada concreto). Que chequea, limpia, ordena y se prepara para.
Mi referencia a lo taurino ha suscitado cierta polémica. De todas formas, da igual. La gente joven no siente ningún interés hacia esa antigualla de sangre y moscas. Si la conciencia social no lleva antes a prohibirla (como en Canarias y Cataluña), en breve la lidia morirá de muerte natural.
Leíste ¨Ensayo sobre el cansancio¨de Peter Handke? Te lo recomiendo.
Hola, Diego; no lo leí. Lo apunto pues.
interesante.
Me gusta
La FIERA regresa!