En Ctrl+Alt+Supr

En Ctrl+Alf+Supr, de El Cultural, el viernes pasado. Copio y pego (la fotografía no está en el original):

Sólo conocemos las cosas cuando llegamos a sus límites. Sabemos que el mar es el mar, y no una fotografía de una pecera, cuando vemos su orilla. Sabemos que el Quijote es el Quijote no por una página abierta al azar, sino porque tiene unas tapas, normalmente de sólido cartón, tipografía antigua e innecesarias letras doradas, que nos lo dicen. Una víscera humana, puesta en una mesa de operaciones, podría pasar a simple vista por la de un gorila porque falta la piel en la que reconocer el cuerpo total. Los indios navajos tienen claro que son indios navajos porque es más allá del límite de su Reserva donde pueden comprar el alcohol que en el interior de su cultura no se les permite consumir. Esta peculiaridad de los espacios también opera en el tiempo, especialmente en septiembre, que llega de pronto y sólo entonces sabes que existió una cosa llamada verano, centro de un cronómetro eternamente dominguero y ciego, sol directo a los ojos que no te permite ver más allá de esa sartén a la que llamamos agosto. Y llegan las fotografías, que a pesar de estar hechas de materia, son un recuerdo, un límite en el tiempo. AFM

Compartir:
  • Print
  • email
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Bitacoras.com

3 comentarios para “En Ctrl+Alt+Supr”

  1. LilVia dice:

    La última vez que dejé un comentario aquí estaba en tratamiento de quimioterapia, luchando contra mi linfoma de Hodgkin.

    Linfoma de Hodgkin. Tal vez oyera ese nombre en algún lugar antes, no lo recuerdo. Para mí la primera vez fue cuando lo nombró el doctor que llevaría y lleva mi caso -parece ser que ya estoy “curado”-.

    Después apareció en un libro de otro de mis escritores favoritos mientras yo seguía en tratamiento, Kurt Vonnegut; una señora a la que conoció sufría ese tipo de cáncer y le quedaban pocos meses de vida. Era en los años 70. A día de hoy el linfoma de Hodgkin tiene muy buen pronóstico.

    Agustín, en ese último comentario te decía que cada vez hay más causalidades que me obligan a releer tu obra y a entrar en tu blog.

    Si mi vida fuese una novela yo sería Chip y tú Runciter: hay decenas de señales, Ubik está por todas partes. Aunque hace poco que he descubierto la novela de Philip K. Dick, más que descubrirla podría decirse que me la han recordado, ya la siento propia.

    Ayer, sin ir más lejos, estaba limpiando y ordenando mi ordenador (ordenar ordenador; debería ser ése su trabajo y no el mío). En fin, que me voy por las ramas, yo estaba en esas cuando descubrí entre fotos de stencils, pdf’s varios y algunas películas, el vídeo de nocilla. Un vídeo que no había visto aún pero que llevaba en mi disco duro desde octubre. Así que le di al play y avancé un poco. Dejé de avanzar y justo cuando dejé de hacerlo oí la palabra Hodgkin. Te seré sincero: sólo vi esa parte. Después de Golpes Bajos, la parte en la que describes la enfermedad y los síntomas y luego pasas al pintor y luego a Morrissey (otro de mis héroes)… Repetí varias veces la escena, y, aunque estoy acostumbrado a las casualidades, me pregunté (con mi voz en off) si esforzándome de veras, podría enviar alguna señal de la misma manera que las voy recibiendo, o, si por el contrario no sería yo quien ya lo estaba haciendo y en realidad lo que los demás dicen o escriben no lo hacen hasta después de descifrar mis mensajes solipsistas.

    Ya, una paranoia. Un viaje psicotrópico, aunque nunca tomo nada químico a excepción de…ya sabes cuando… no soporto recordar ciertos olores… ¿Por qué hablas del linfoma de Hodgkin en ese vídeo? ¿Debo visionar todo el vídeo de nocilla para averiguarlo? Lo miraré de todos modos.

    Leí a Enrique Vila-Matas por culpa de nocilla y me fascinó (Dietario Voluble está repleto de links que me llevaron a más casualidades y qué te voy a contar de Recuerdos Inventados…). Sufjan Stevens también lo conocí a través de nocilla. Después, Matas y Stevens, han aparecido por todas partes y ellos, como hiciste tú, me llevaron a otros y otra vez un cúmulo de casualidades…

    ——> Por otra parte a finales de septiembre estaré paseando por reservas de navajos. Me haré una foto en Death Valley, justo en la entrada del hotel que aparece en Lost Highway (mi película favorita) —–> esta es la única parte que tiene algo que ver con tu post.

    Ahora mismo tengo en mi mesa de trabajo Carne de Píxel y Joan Fontaine Odisea, además de La exhibición de atrocidades de Ballard.

    Los vuelvo a visitar.

    En fin, quizá todo esto no viene a cuento de nada, o sí, no lo sé.

    Un abrazo.
    Gracias.
    Jordi Via

    PD Además de un comentario aquí, esto será un post en mi blog.

  2. agustín dice:

    Hola Jordi, en primer lugar gracias por ese comentario, extenso y friamente emocionante. Me alegro de veras de tu recuperación, y de que algo mío te haya servido para descubrir otras cosas. Yo no creo en las casualidades, y me explico: existen hechos, simples, puros, pero que no serían nada si no fueran relacionados por un cerebro que los observa. En realidad, llamamos casualidad a lo que ya estaba en nuestra cabeza. Es el cerebro quien conjuga la casualidad o la rutina. O al menos yo lo veo así.
    Sobre el vídeo: qué bien que hayas visto ese tramo. No, no es necesario verlo hasta el final para entender lo de la enfermedad de Hodgkin. En realidad, ese tramo, un tanto dadaísta, lo puse sólo para explicarme a mí mismo que lo “natural” y lo “artificial” son la misma cosa. En cualquier caso, es un tramo simplemente estético, no de tesis. Te animo a que sigas viendo el vídeo.
    Gracias por poner eso en tu blog, que lo vi. Y ánimo.
    Un abrazo
    PD: veo que compartimos la pasión por Carretera Perdida, yo la veo por lo menos una vez al año. ¡Linkea la foto cuando la tengas!

  3. artaraz dice:

    Para mí setiembre es un mes maravilloso en todos los aspectos. Para nada me deja sabor amargo de despedida de verano sino al contrario, al ser mi mes de nacimiento me lleva al principio del otoño. Lo de los cánceres es tremendo, la abundancia, me pregunto si no existiera una enfermedad ¿se podría ser pionero en ella y mucho menos hacer historia por ello?
    Ahora sé que desvarío, no tengo muy bien la cabeza, yo sí estoy tomando química y bastante, por prescripción.
    Un abrazo, Agustín, me ilusiona mucho que vayas a venir, supongo!

Deja un comentario