Estoy de viaje, así que no he podido conectarme mucho.
Dos cosas,
1)He estado estos días con esta canción de Beach House, grupo de Baltimore, en la cabeza, que me encanta desde que hace poco tiempo un amigo me la señaló:
aquí más, me encanta este grupo:
http://www.youtube.com/watch?v=DNQ97P0rQk8
2) Interesante lectura -no podría ser de otra manera- del Proyecto Nocilla [y de Nocilla Lab en particular], que ha hecho David Torres en su blog, en la que habla de dos cosas que otros y otras a veces pasan de largo, y que creo que son importantes en mi obra: la ruina y la seriedad del humor. Corto y pego (la fotografía es suya):
Más nocilla
Cuando leí este alucinante fragmento de Nocilla Lab (pág. 55) pensé en Tulum, cuyas pirámides se derraman a orillas del Atlántico, en Yucatán; pensé en los templos de Angkor, donde no he estado jamás, en sus piedras invadidas de pájaros y de junglas; pensé en el aire incesante de Numancia, su puro cielo azul garabateado por tiza de aviones:
por eso no creo que el motivo de que existan lugares inhóspitos, lugares que están como desactivados del flujo del mundo, sea que en ellos el hombre le haya dado la espalda a la naturaleza, ni tan siquiera a la vida, ya que tales cosas no existen más que en el lenguaje, más bien creo que esa desactivación de los lugares inhóspitos respecto al mundo es debida a que son la ensoñación del resto del mundo, quiero decir que son zonas que son soñadas, y sólo soñadas, por el resto del planeta, y como tales, permanecen en silencio, inaccesibles a la materia, como le ocurre al sexo y a lo sueños, inaccesibles a ser narradas, un caso especial de lugares inhóspitos son las ruinas, pienso que lo que les ocurre a las ruinas es que han llegado a ese estado por su gran potencia simbólica antes de ser ruinas, cuando estaban en pie y habitadas, quiero decir que su gran potencia simbólica era tan intensa que tuvieron que ser abandonadas para que el mundo no se destruyera en ellas por exceso, por exceso de vida, para a partir de ese momento ser sólo soñadas, para constituirse en lugares inhóspitos, para que no les ocurriera lo que les ocurre a las parejas, que siempre se dejan cuando están demasiado cargadas de un estilo de vida propio, un estilo que no se parece nada más que a sí mismo, sí, las parejas se dejan en el momento en que están más cargadas de vida, de cotidianidad, de belleza, por plano y aburrido que sean ese estilo de vida propio, esa cotidianidad y esa belleza, se dejan cuando están en el más alto grado de potencia humana concebible, en efecto las parejas se asustan por tal perfección, se separan y generan una ruina, un lugar ya sólo soñado, una complejísima zona de afectos, lazos, odios, entendimientos, objetos, experiencias, que para siempre ya será inhóspita para el mundo ya que nadie la conocerá jamás
Todo este pasaje, como el resto del libro, es extraordinario. La idea de que una pareja genera su propia ruina, un espacio inaccesible en el espacio y en el tiempo, es asombrosa. Pero al mismo tiempo, como toda buena metáfora, se trata de una idea que no sólo provoca asombro sino reconocimiento, el vértigo platónico de lo que estaba ahí, acechante, antes de que la palabra viniera a descubrirla. Toda la trilogía de Fernández Mallo está llena de bellezas, de destellos, fogonazos que alumbran la oscuridad, cerillas que se encienden un momento y se apagan. Todo el proyecto Nocilla está vertebrado en torno a la noción de deslumbramiento, una noción, como se ve, más poética que narrativa e incluso, diríamos, más científica que poética, si decir eso no supusiese el mayor obstáculo que Fernández Mallo ha encontrado en su camino y que no viene de la fútil resistencia de quienes no lo han leído ni lo leerán, sino precisamente, de muchos que lo han leído, creen haberlo entendido y no se han enterado de la misa la media. Es decir: la seriedad, esa señora demasiado escuchada.
¿Cómo es posible no caer en el sentido del humor de una novela (Nocilla dream) que termina con un reparto indiscriminado de caramelos sugus? ¿Cómo es posible no reír a carcajadas con la idea de un palacio construido a mayor gloria del parchís? El problema consiste en la pedantería absoluta de cierta clase de mandarines literarios que creen que el humor no es serio. La creencia (en contra de los ejemplos de Cervantes, de Sterne, de Joyce, de Faulkner) en que las grandes obras están desprovistas del don de la risa. La ignorancia de que los más alucinantes thrillers de Hitchcock son al mismo tiempo muy graciosos y de que Kafka, (que leía en voz alta a sus amigos ese temprano pasaje de El proceso en que los policías se comen el desayuno al pobre K. cuando van a detenerlo) se mondaba de a risa sin poder remediarlo.
Si hay algo profundamente cortazariano en la trilogía Nocilla no es sólo su sentido de aventura intelectual o el cálculo estructural del azar sino la idea motriz de que la seriedad no es lo contrario de la profundidad sino la antítesis perfecta de la pesadez y la pedantería. El gesto serio y sobrio de la escritura de Agustín recuerda al de humorista Eugenio cuando arrancaba a contar un chiste. Ni una sonrisa, ni un amago, ni un guiño. No le tiembla el pulso lo más mínimo cuando escribe que la Coca-Cola es el único sabor original del mundo, el único que sólo se parece a sí mismo. Y de la autobiografía de Feynman (uno de sus textos seminales) extrae aquel pasaje en que el genial físico decide pedir siempre flan como postre para evitar que su cerebro pierda el tiempo en elecciones innecesarias.
No quiero decir con esto que la trilogía Nocilla sea una broma o que carezca de seriedad. Quiero decir que en el Proyecto Nocilla los dos sustantivos se anulan. Tal vez todo sea una broma pero sólo en el sentido de que el mundo también lo es: una broma cósmica. (Pienso, de paso, en cuánto le gustaría a Fernández Mallo, supongo, ese pasaje de Vacío perfecto en que Lem inventa el discurso de un premio Nobel imaginario, Alfredo Testa, que sostiene la tesis del universo como juego y elabora una física intencional.) Al intentar generar un espacio poético autónomo (toma pedantería), un jardín zen, una utopía imposible que cabe en una funda de guitarra Gibson y de la que ni siquiera conocemos las piezas, el Agustín demiurgo inicia una búsqueda (“un motor automático de búsqueda”) que lo lleva de semejanza en semejanza y de revelación en revelación hasta el solipsismo perfecto. Es una búsqueda condenada al fracaso, para empezar porque todos sabemos que también la Coca-Cola generó la Pepsi y que antes, incluso, existió la zarzaparrilla.
Por eso, porque todo posee su doble, su Pepsi, su imitación y su equivalente en algún lugar del universo, el demiurgo también se encuentra con el suyo en una penitencería desolada de Cerdeña y juega una partida mortal contra sí mismo, una partida cuyo desenlace no se guía tanto por las leyes del suspense narrativo como por las analogías y espasmos del poema. Figuras que se repiten. Formas que evolucionan. Olas del mar. Un cadáver que se corrompe, generando nuevas vidas, nuevos espacios. Una botella de Coca-Cola con un pedazo de limón deshaciéndose lentamente entre negras burbujas.
La imagen con la que comienza la novela es la desolación de Prypiat, una ciudad construida para albergar a los trabajadores de Chernobyl, que fue abandonada tras la explosión del cuarto reactor. Uno de los obreros regresa a Prypiat diez años después y no puede o no quiere reconocer su antigua casa. Merodea por el barrio, ve una serie de casas todas iguales pero no sabe dónde está (dónde estuvo) la suya. La ciudad no ha sufrido el menor daño, salvo la radiación y el abandono, pero merced a la catástrofe se ha transformado en una ruina, un espacio de enorme potencia simbólica, perfecto e inhabitable. Una novela o un poema.
Al destruir a su doble, al concluir el exorcismo del espejo, al convertirse en un objeto único, el demiurgo desaparece, las palabras ceden paso al dibujo y lo que queda es un libro, dos libros, tres libros, que han acabado por formar su propia devastación. El lector la mira, girando en círculos, y siente lo mismo que aquel pájaro de Borges cuya mirada salvó las ruinas de un anfiteatro. Una zona soñada donde se puede al fin entrar, jugar, leer, tomar un vaso de Coca-Cola.












“El problema consiste en la pedantería absoluta de cierta clase de mandarines literarios que creen que el humor no es serio.”
Un comentario muy interesante.
Saludos.
El humor probablemente sea lo más serio del mundo. No tomarse nada demasiado en serio, y sobretodo a uno mismo – cosa que, por cierto, muchos dicen hacer pero pocos hacen en realidad- es, puede, el mayor síntoma de inteligencia y de creatividad. A partir de aquí, se puede hablar en serio de cualquier cosa.
Hola Agustín, menudo viaje… estuve hace dos años por USA y Mexico y ha sido una de las experiencias que más me han llenado… te dejo este post de mi blog:
http://lvlojdmisterdueman.soy.es/2010/06/21/la-curiosa-conversacion-de-misterlvloj-con-misterafm/
y este:
http://lvlojdmisterdueman.soy.es/2010/06/21/nocillas/
espero q (no) t (dis)gusten
Buenas agustín,
vaya temazo!!! me ha gustado muchísimo.
David Torres, muy bien, una interpretación, de esas que llevan consigo también creación (y humor).
Saludos,
P:C.
Pues yo me quedo con esto:
“el mayor obstáculo que Fernández Mallo ha encontrado en su camino y que no viene de la fútil resistencia de quienes no lo han leído ni lo leerán, sino precisamente, de muchos que lo han leído, creen haberlo entendido y no se han enterado de la misa la media”.
Sé que es una temeridad que un semianalfabeto (yo) se atreva a escribir lo siguiente, pero siempre me he preguntado si no constituye un problema esencial de la escritura la dificultad de que sea entendida. Lo digo porque he leído las tres nocillas, y hoy, en este momento, me entero de que hay una intención humorística en ellas; y no recuerdo siquiera haber esbozado una ligera sonrisa mientras estaba con ellas.
Sin embargo Eugenio me pareció siempre genial. No sé si me explico.
Y que conste mi profundo respeto por AFM y su trabajo. Creo que propone algo nuevo, no sé si es literatura 2.0 ó 3.0, y es coherente con esa idea, y este blog es parte de esa coherencia.
Todo eso partiendo de que no me he enterado de la misa la media.
Da igual de lo que hablemos, al final todo se basa en las coordenadas espacio-temporales.
lo siento, no he podido leer el artículo de David Torres
Beach House son buenos, mi emule opina lo mismo
el otro día paseando por París pasé por delante de La Cigale:
http://www.youtube.com/watch?v=X7cBQB6C6dU
Y en Ámsterdam habían unos zapatos colgados de cable que cruzaba la calle
me ha gustado el post de Lost y Flashforward
coordenadas espacio-temporales,hasta mi perro es una coordenada
Es que hay humor que nada tiene que ver con el chiste.
Pues yo sí reí con Nocilla y creo que también lloré, a veces me pasa.
Luís tiene razón: hay una gran diferencia entre el chiste fácil[el que hace gracia un momento y luego lo olvidas] y el humor [lo que realmente marca, nocilla]
A mí me marcó esa escena en que el boxeador va andando por la carretera y le adelanta el coche. Han pasado meses y aún la recuerdo, eso es humor
Hoy venía en el avión leyendo el magnífico Autobiografía Sin Vida, de Félix de Azúa, recién publicado, y decía:
“…por eso el venerable momento poético es aquel en el que uno trata las palabras de tú a tú, saltándose todo lo que sabe (…), la cercanía de las palabras es poética, su separación como aparato técnico, como lenguaje, es literatura”
Soy de los que piensan que esa cercanía de las palabras es un acto humorístico que las palabras nos regalan, y que en justa correspondencia debemos hacer lo propio para estar a la altura de ellas.
Lástima que tenga poco sentido del humor, Félix de Azúa. Si no, sería un gran poeta.
Coño! Es que si no hay cercanía se nota un huevo!
Es que abundan esos escritores que han aprendido el oficio y dedican su tiempo ha componer obras para basadas en el correcto uso del lenguaje y son menos interesantes que la biografía de Richard Clayderman (http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Clayderman.)
Es más cuando cojo un libro y noto (que conste que no tengo ni idea de literatura, lo cual me viene bien para descojonarme de los eruditos) que el autor no juega con el lenguaje, no lo deconstruye (porque las reglas de la construcción ya las tenemos) para lo que hace falta mucho humor y amor a las palabras, lo evacúo de la biblioteca por riesgo inminente de contaminación y contagio.
Hay escritores que, mejor me callo que estoy más guapo.
“a componer”
sorry (ni puta idea ni siquiera de ortografía)
El otro día leí una oferta de trabajo que decía:
Se necesitan dos personas responsables para resolver la crisis y arreglar el país.
Un electricista para quitar enchufes y un cura para repartir hostias.
Interesados enviar informes a dirigentes políticos.
Si conocéis algún cura electricista, mejor.
Perdona, Agustín, por utilizar tu blog como oficina de oferta de empleo.
Venga.
Hola mary, creo que Azúa es uno de los humoristas más finos que conozco.
Procastinador, mira con lo que sales ahora, Richard Clayderman. Más que la biografía, la propia música.
Saludos
Sí, pero hay autores que tienen una biografía interesante, y que esa manera de vivir se convierte en su mejor obra (aunque los productos derivados de su acción sean menos interesantes que un mitin).
En el caso de Clayderman (en el que cualquier escritor se podría inspirar para descomponer la obra culmen del siglo XXI) ni la obra es vida, ni la vida es obra (además me sonaba esa frase hecha de algún programa de los que se emitían hace más de 10 años a partir de las doce de la noche).
Cuando lleguen las naves espaciales cargadas de encuentros interplanetarios y cursos rápidos de especialización en, buscarán la biografía de.
Creo.
Saludos
Sí que te ríes. Pero él me parece muy serio.
Buena verbena a todos! saludos.
Mary,tengo la verbena a unos metros y la odio
Es un temazo, y ésta versión del tema por Toro y Moi también lo es.
http://www.youtube.com/watch?v=xHZ4UDhhtzQ
Me acuerdo perfectamente del momento en el que leí ese fragmento del libro.
Agustín, no me gustaría que te apartaras del tema que os ocupa ahora mismo, pero… ¿Nos podrías dar algún consejo para estimar el KERMA en aire de las fuentes de I125 a partir de valores de coeficientes contenidos en la ICRU60 o similares que puedan estar tabulados?
Muchas gracias y un abrazo.
PD. :La braquiterapia oftalmológica es apasionante. La nocilla tampoco está mal. Pásalo bien.
Hola Mary, es cierto, parece serio, ¡pero sus textos, no!
Yo también tengo berbena al lado (para colmo rollo new age, arggg), y me da la tostada.
Esquimal, gracias, por el link, muy bueno.
Nuevo Agustín: no, porque no tengo a mano el ICRU60. Yo empezaría por intentar ver si es posible medir las fuentes con una cámara de ionización tipo Farmer, en aire, según el Protocolo de Braquiterapia que estableció la SEFM. Lo malo es la distancia fuente-cámara, que tiene que ser corta ya que la energía del I125 es pequeña -si no recuerdo mal pocos kev-. Con la medida en nC debería poder saberse el Kerma en aire según factores del Protocolo.
Saludos
“Sobre una (1) muestra de terreno se ha efectuado por un lado, un ensayo de Hinchamiento Lambe, con el objetivo de determinar el cambio potencial de volumen (C.P.V.) y el índice de hinchamiento que presenta el terreno, y por otro lado, un ensayo de Presión de Hinchamiento para cuantificar el posible grado expansivo que podrían presentar estos materiales.”
En el cuadro se expone que la Presión de Hinchamiento es de 0,154Kp/cm2 y el C.P.V. es Marginal.
Dice el mismo párrafo que “este tipo de terreno se podría clasificar con un potencial expansivo de grado bajo…”
Para comprobar si la expansividad se compensa con el peso del edificio, se calcula la presión que ejerce el terreno hacia arriba después de realizar la excavación de 12×9m2.
Este empuje del terreno hacia arriba es Q=Densidad del material (1,90-2,10t/m3)x H(altura de excavación, 4mts)
De esto, se deduce que el terreno tiene un empuje hacia arriba máximo de 8,40t/m2,
La tensión admisible del terreno es de 2,50kp/m2, y las zapatas se calcularon con una tensión de 2,00kp/cm2, que es lo mismo que decir que la presión que ejerce la zapata sobre el terreno es de 20t/m2, superior a la que experimenta el empuje hacia arriba del terreno.
Mi pregunta es: ¿si la presión de la zapata es superior a la presión de las arcillas expansivas del terreno (suponiendo que estas estuvieran saturadas), cómo es equilibra el sistema?
Ahora, algo completamente diferente:
http://www.youtube.com/watch?v=Z6PHDNhJcyQ&feature=related
Ja, Luis, y tanto. Muy bueno!
Procrastinador, no entiendo nada. Pero mejor no lo expliques. (Se equilibra anulando entre sí todas las fuerzas externas al sistema -si es que tal sistema existe, claro-)
Procrastinador nos cuenta su desprecio por los escritores que usan las normas correctas. No estoy de acuerdo. Un escritor tiene que tener algo que decir, y si con las normas establecidas no puede, tiene que saltárselas. Pero eso no significa que quienes las usan sean malos. Las normas son convencionales y ayudan a todos a entendernos. Vale que el convencionalismo no llega a las situaciones límite, pero es muy útil para todas las demás. Incluso en las límite hay que tener algún código para violarlo.
Muchos escritores correctos son aburridísmos e insufribles, pero muchos que van de violadores de normas lo que pasa es que no se las saben, y escriben muy torpemente.
En este blog se habla de muchos escritores que tienen muchas cosas nuevas que decir, y todos respetan las normas lingüísticas, tanto morfológicas como sintácticas, pero innovando en las estructuras narrativas.
Vale, ya sé que soy un plasta y un aguafiestas.
Coincido con eso, Gordo.
Hey, Gordo!
No he dicho nunca que desprecie a nadie, ni a los que escriben correctamente ni a los que deconstruyen la corrección. Hablo siempre desde mi lógica distópica con una falta tremenda de valores universales y desde mi posición subjetiva ya que soy un sujeto.
Si algo no me gusta lo evacúo, pero no lo quemo o me cago encima, no desprecio a la persona ni a la obra de la persona que seguro que habrá alguien con una lógica distinta a la mía que le podrá sacar partido.
Ya sé que a veces soy bruto, me salen las cosas a borbotones y tengo exceso de pasión por las cosas, pero no desprecio a nadie.
Santo Dios! ¿Cómo llegaste a esa conclusión?
Amo a los que hacen las cosas correctamente porque así las puedo desmontar para poner juntas todas las contradicciones.
Amo a Clayderman porque llegará un extraterrestre que analizará su ADN y verá que en su secuencia estaba escrita la muerte y pasión de nuestro señor Jesucristo, amo al cenicero porque recoge mi ceniza, y amo la mecánica del suelo porque este se comporta como uno no había previsto.
No, Gordo, no.
Ahora estaba pensando en tropas de tías que invaden la tierra con los morros pintados de rojo asfisiando a los tíos a morreo limpio. (Las que iban en la nave grande los asfisiaban entre las tetas).
P.D: Agustín, se nota que eres físico.
Saludos a tos!