1) En la Feria del Libro de Madrid hay un flujo de personas prácticamente constante tanto por las mañanas como por las tardes, y ambos flujos son más o menos iguales en cuanto a nº de personas/minuto que pasan por delante de tu caseta.
2) Cuando sólo editaba poesía, firmaba más libros por la mañana que por la tarde.
3) Ahora que edito también narrativa y ensayo, vienen muchos más por las tardes.
4)Los de la mañana son bastante tensos y directos.
5) Los de la tarde se acercan más blandos, aunque ésa no la palabra.
6) El mediodía es la chapa de acero con la que todas las casetas están cerradas.











Lo de las firmas de libros es un fenómeno curioso. Me encargaron la presentación de una escritora, de quien no voy a decir el nombre porque no viene al caso. Al final del evento, regaló un ejemplar de su libro a cada uno de los asistentes. Me acerqué para saludarla y despedirme cuando tocaba irse, y me preguntó “¿y tú no quieres que te lo firme?”. Ni se me había occurido.
Fui por la tarde, por supuesto, que antes de las doce existo pero no soy persona, la gente que madruga es rara… Y como una groupie adolescente me fui tan contenta con mi libro firmado. Aún me dura.
Buen estudio sociológico.
Y tu comentario, Agustín, y la reacción de esa escritora – prestigiosa, por cierto- me lleva a pensar que algunos escritores son fans de sus lectores, cosa que está muy bien. Al lector hay que cuidarlo.
Hola mary, a mí, también es lo último que se me ocurre cuando tengo delante a un escritor o escritora que admiro. No es que no me guste que me firmen libros, es que no se me ocurre. Lo que tú cuentas me ha ocurrido más de una vez también a mí.
Carlota, gracias por venir a la Feria, estuvo bien charlar.
Me pasó algo parecido con un escritor al que le llevé una servilleta de bar para que me la firmara. Me preguntó que si no quería que me firmara el libro, le dije que no, que si lo firmaba lo iba a estropear, se quedó con la cara a cuadros, me firmó la servilleta y la rompió con la pluma, le miré y le dije que menos mal que había roto la servilleta y no una página de mi libro (mio porque lo había pagado yo aunque lo hubiera escrito él). El tipo soltó una carcajada y me dijo que la próxima vez tendría más cuidado con la servilleta.
Ayer vi tu lectura en Casa America sobre Borges. Desde ahora ya miro de otra manera las tostadas.
Acudió alguna vez Borges a la feria del libro a firmar?
Es que imagino un fin de semana de firmas con Borges en una caseta, Cortazar en otra y Hemingway de invitado.
El inconveniente de usar la pluma, Procrastindor. Yo uso un boli de 10 colores.
Gracias, Luis, por el aviso, no lo había visto. Lo colgaré aquí pronto.
Saludos
Con un boli de 10 colores no te pasará lo que le pasó al pollo de la pluma.
No, no te puede pasar. Son mágicos.
Buenas noches!
El pintor…
Saludos.
Querido Agustín:
La imagen de la pelota de golf me recuerda este poema de Billy Collins, que traduzco al vuelo:
BALÍSTICA
Por Billy Collins
Cuando vi la fotografía de alta velocidad
de una bala que acaba de perforar un libro
–las páginas estallando con la potencia–,
olvidé todo sobre las maravillas de la fotografía
y comencé a preguntarme qué libro
había elegido el fotógrafo para el disparo.
Me vinieron a la mente muchas novelas,
incluyendo aquellas de Raymond Chandler
en las que nadie notaría un balazo extra.
La no-ficción me ofreció demasiadas opciones
–una historia de los faros de Escocia,
una biografía de Juana de Arco y así por el estilo.
O podría ser una antología de literatura medieval
con la bala decapitando a Sir Gawain
y esparciendo al grupúsculo de peregrinos.
Pero después, mientras me disponía a dormir,
me di cuenta de que el libro ejecutado
era un reciente poemario escrito
por alguien que me resultaba antipático
y de que la bala debió perforar
su escritura con poca resistencia
a dos mil ochocientos pies por segundo,
a través de los poemas sobre su infancia
y aquellos sobre el lamentable estado del mundo,
y luego a través de la foto del autor,
de su barba, de sus gafas redondas
y del sombrero de poeta que le encanta usar.
Hola, yo estuve allí para que me firmara Agustín, en mi libro, nada de servilletas que luego perdería, nada de que no se me ocurriera que no me firmara, fui a saludar y de paso a que me firmara, es una manía, eso de que los libros estén firmados, supongo que tiene que ver con mi vena coleccionista. Pregunté a Agustín por el procrastinador, que si había estado, siempre amenazando que va a ir a alguno de los actos de Agustín y nunca aparece. Si ha estado no se ha identificado, me dijo el de las gafas, el que firmaba, y le comenté sonre el futuro del escritor, del libro, de la digitalización, del PDF, y pensé que el papel ya estaba muerto, agonizando, herido de bala, como en la poesía de collins, así que mi libro firmado ya era pasado, y un testimonio, de cuando los libros aún se podían firmar.
Yo también fui por la Feria del libro el domingo…me parece un sitio muy raro…Quería pasar por la caseta a saludarte y llevarme Joan Fontaine Odisea, y no que me lo firmaras ( que también me parece una cosa muy rara ) sino saludarte y ya, pero al final no sé por qué desistí y me fuí a la otra punta a tirarme en el cesped un rato. Lo curioso es que después de todo compré un libro y me lo firmó el autor, de quien nunca he oído hablar. La biografía/leyenda de Drazen Petrovic. Mi hermano mayor era un fanático suyo y cuando yo era pequeña tenía un montón de fotos de él en la pared…
En fín, qué tal te fué en la feria del libro?
Erremegé, tienes razón, pero no me pasé porque no pude.
Me hubiera identificado rápidamenta al ir acompañado por.
El papel convivirá mucho tiempo con eso que dices, Erremegé, sólo hay que fusionarlo con.
Venga.
Banus dice bien, escribir es pintar. No conocía el poema, que ha puesto Julio, es tremendo; gracias. Erremegé, las ferias son algo así como esas fotos que ves de ti mismo hace años, en las que sales fatal, pero que te gusta verlas. Lullu, que vayas a la feria y no vengas a la firma, vale, que te tumbes en el césped, mejor que mejor, pero que termines comprando un libro que sabe Dios en vez de Joan Fontaine Odisea, eso sí que no. Te propongo un plan B: ve este fin de semana, y que te lo firme Manolo Vilas, que estará en alguna caseta. Dile que vas de mi parte, él sabe falsificar mi firma de maravilla.
después de haber leído todos tus libros tengo una pregunta:
dónde o cómo puedo conseguir “siempre vuelvo a los pezones y al punto 7 del Tractatus”?
Hola R, pues creo que de ninguna manera, ya que no hay. Habrá que esperar a que se reedite. Tengo yo ganas también de que se reedite.
Un amigo encontró, casualmente, un ejemplar en una librería de Palma de Mallorca en la que están liquidando todo por cierre. Lo vendían al 50%. Estaba todo sucio y maltratado por los almacenes. En este plan.
Gracias y un saludo.
Son más bonitos que un rosario inglés.