Diciembre, 2009


10
Dic 09

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al iPod

He colgado un nuevo post en mi Blog de FNAC:

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al iPod

(se acerca la Navidad y sus regalos)

Para leerlo, aquí


8
Dic 09

Humillados por gravedad

0
false

18 pt
18 pt
0
0

false
false
false

Con lo bonitas que son, y fíjate lo mal diseñadas que están
las máquinas de tabaco, programadas para humillarte. Estoy harto de las
maquinas de tabaco. Todo parece muy bonito, todo marcha fenomenal, todo son
luces colores en ese “pequeño infierno florido, en ese calabozo de aire”, hasta
que, en caso de haber cometido la torpeza de no introducir el dinero exacto,
tienes que agacharte a recoger el cambio, esas monedas que de nada te valen
pero que, no obstante, hay que recoger porque de lo contrario quedas mal, quedas
de prepotente, de idiota, de creído, así que vas y te agachas, y las recoges, y
es entonces cuando te das cuenta de la humillación: obligado a agacharte a
recoger dinero. No podían, no, inventar un mecanismo que lanzara las monedas
hacia arriba, que las dejara en un compartimento a la altura de tus ojos, un
compartimento que te diera el dinero como se da el dinero sin humillar y los
hombres de bien firman los pactos, ya sean contractuales o afectivos, de tú a
tú, mirándose a los ojos, no, por ahorrar utilizan la gravedad, se valen de la
gravedad -como los ríos y los suicidas, ese burdo y milenario mecanismo-, para
devolverte esas pocas monedas, que ni siquiera son grandes sumas de dinero, no, sólo unas míseras monedas, y tienes que agacharte a recoger el dinero, ponerte
a sus pies para recoger el dinero. Un humillación en toda regla. Tendría que
estar prohibido ese sistema, la propia gravedad debería estar prohibida en
estos casos, habría que denunciar ese maltrato, maltrato en el ámbito laboral,
porque es laboral, porque cada vez que echas las monedas en la máquina de tabaco
estás estableciendo un contrato con esa máquina, o con los dueños de esa
máquina, o con el Estado, que está siempre está por ahí, en la trastienda de
las cosas, o con el dueño del bar, no lo sé, pero estableces un contrato, la
prueba es que si lo incumples te denuncian por incumplimiento, así que esta
humillación de la que hablamos, ésta que te obliga a agacharte como si de un
perro se tratara a recoger una monedas, pertenece al ámbito de lo laboral
cuando éste se alía con las leyes naturales, con la gravedad, la gravedad que
trajo de cabeza a Einstein, si ni Einstein la entendía, cómo van a entenderla
los fabricantes de máquinas expendedoras de tabaco, qué locura, qué prepotencia
y delirio de grandeza, qué humillación, le digo, y el camarero, con su
bayeta, cierra de golpe el círculo húmedo sobre la mesa, y me dice, ¿me lo puede
repetir?


6
Dic 09

Sábado Compras

/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Table Normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-parent:”";
mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;
mso-para-margin-top:0cm;
mso-para-margin-right:0cm;
mso-para-margin-bottom:10.0pt;
mso-para-margin-left:0cm;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:12.0pt;
font-family:”Times New Roman”;
mso-ascii-font-family:Cambria;
mso-ascii-theme-font:minor-latin;
mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;
mso-fareast-theme-font:minor-fareast;
mso-hansi-font-family:Cambria;
mso-hansi-theme-font:minor-latin;}

Desde las 11 de la mañana hasta este instante, he comprado:

-1 tableta de turrón de chocolate Hacendado

-2 latas de anchoas Ortiz

-1 bote de alcachofas El Cidacos

-1 bote de espárragos verdes (no recuerdo la marca)

-3 botellas de vino tinto Protos

-Viaje contra Espacio. Juan Goytisolo y W.G. Sebald, (Jorge
Carrión)

-El Fondo del Cielo, (Rodrigo Fresán)

-Outsiders (no recuerdo el autor ni la editorial)

-El Ruido Eterno (Alex Ross)

-Alicia en las ciudades+Movimiento en falso+El estado de las
cosas (Win Wenders), DVD, llegó por correo

-Vinieron de dentro de…+Rabia (Cronenberg), DVD, llegó por
correo

-Del éxtasis al arrebato, un recorrido por el cine
experimental español (VVAA), DVD, llegó por correo

-Echos der burchrüken (Velasco Broca), DVD, llegó por correo.

-1 paquete de Lucky Strike

-periódico El País

-periódico ABC

- John Lennon (Philip Norman)

-1 jamón serrano (5kg aprox.) para la navidad

-paquete de pasta raviolis Rana sabor trufa

-1 paquete de Corn Flakes

-1 kilo de limones

-1 pack de Coca Cola 0

-1 bufanda

y todo eso se me ha quedado en el maletero del coche,
incluido lo que me llegó por correo porque tuve que ir a buscarlo a Correos.
Todas esas cosas están allí, en un parking, en el maletero de un coche en un
parking. Veo la tele, y cada vez que hay anuncios me acuerdo de todos esos
objetos, lejos de mí, solos. Deberían estar conmigo, pero no. Debería pensarlos
como algo mío, pero los pienso como objetos huérfanos, ni de la tienda ni míos,
en un limbo. Ese pensamiento me ha producido algo parecido al miedo, pero que
no soy capaz de definir. Los objetos son tremendos, te atrapan, no su marca ni
su prestigio, hablo del objeto en sí mismo, la propia materia conformada,
manufacturada; los objetos de consumo son pequeñas esculturas. Y allí tan solos
y en una atmósfera tan húmeda: un coche, un maletero, objetos. Acabo de pensar
en eso. De repente no sé a quién pertenecen esos objetos, aunque si alguien
entrase en el parking, y abriera mi coche y robara esos objetos, me fastidiaría
muchísimo, y querría que se pudriera en el infierno, porque me encantan esos
objetos, pero también es cierto que ahora que estoy viendo anuncios en la tele,
que una chica con cara rara anuncia colonia CH, que un coche de izquierda a derecha
surca la pantalla, que un tipo habla de turrones y cavas, ahora, de repente, no
siento míos esos objetos, sino que los siento de nadie, como si en ese maletero
sólo se pertenecieran a sí mismos. No tengo ni iea de lo que significa la frase “pertenecerse a sí mismo”, pero así es. De repente creo que nada hay más misterioso que la soledad de unos objetos (comprados, pagados y sin dueño; amontonados en un maletero).

d


3
Dic 09

Future, What Future?

f

El otro día, estando en Madrid, fui el sábado por la mañana
a la Cuesta de Moyano, a mirar libros antiguos y de 2ª mano. Personalmente, me
dan bastante asco los libros de segunda mano si esa mano es desconocida para
mí, y además los libros antiguos desprenden un olor insoportable, pero fui a
mirar cosas porque el contenido de algunos libros supera la repulsión que me
producen sus continentes. Siempre se encuentran cosas interesantes en la
basura. Hacía un frío que pelaba a los pingüinos. Revolviendo, encontré un tomo
de una enciclopedia temática, titulado Futuro, así, en grande, a lo bestia:
FUTURO. Atrajo inmediatamente mi curiosidad por lo que tenía de delirio ya que,
se veía a la legua que era antiguo. Cuando abrí el tomo, muy bien editado y
lleno de dibujos y fotografías, confirmé que era una edición del año 1974.
Pagué por él 3 euros, menos de lo que vale un refresco en una terraza del
centro de Madrid. Básicamente, se trata de una proyección de lo que sería el
siglo 21, hecha a mediados de los años 70. Llaman la atención los dibujos futuristas
-hoy retrofuturistas-, las soluciones que dan para presuntos problemas de
energía, para la superpoblación, transporte, etc. Aún siendo un libro supuestamente serio, claramente está influido por toda la
ciencia ficción de aquellos años, tanto en estética como en soluciones.
Continué caminando y mirando puestos y me encontré un ejemplar de Nocilla lab.
Casi me parto de risa. Menos mal que no tenía dedicatoria. Me encantó ese
detalle, ya que de repente, tomas conciencia de que tus libros están en el tiempo,
quiero decir, embebidos en el tiempo orgánico de las cosas, y que eso ya ni lo
puedes controlar ni falta que hace.

Justamente esa tarde, en una de las mesas del congreso “Ctrl+Alt+Del,
Reiniciando al Monstruo”,  salió el tema del tiempo, el
tiempo con mayúsculas, y colateralmente el hecho de que muchos escritores
actuales escribieran acerca del fin de las cosas, pesimistamente, de la
distopías. Pienso que siempre que se habla del futuro (como cuando se habla del
pasado), se está hablando del presente. Pienso también que es imposible hablar
del futuro (y del pasado), porque siempre lo hacemos desde un presente, que es
donde revolvemos y batimos todas nuestras obsesiones y deseos y temores de cómo
será el futuro, y de cómo nos gustaría que hubiera sido el pasado. En tanto la
vida no sea un sistema determinista y newtoniano (como de hecho no lo es), poco
podemos predecir, y menos en asuntos tan sujetos a contingencias e
irreversibilidades como los movimientos económicos, políticos y sociales, etc. Por jemplo: nadie supo
predecir la caída del muro de Berlín, y eso cambió la Historia de Occidente de
ahí en adelante. Idem el 11-S, idem la reciente caída de los mercados financieros. Ni Ballard escribió sobre el
futuro, ni Al Gore habla sobre el futuro, ni Huxley habló del futuro, ni los Sex
Pistols hablaban del futuro cuando proclamaban No Future.

El tomo de enciclopedia llamado Futuro que me compré en la
Cuesta de Moyano hablaba de un Futuro, sí, pero del Futuro en su Presente. 

 

FUTURAMA PARODIA LAS VISIONES FUTURISTAS

 

LA UTOPÍA VERTIDA EN LA RED

 

 

MODA DEL FUTURO, ENTRE MEDIEVAL Y LA METRÓPOLIS DE Fritz Lang

 

 

EL FUTURO EN EL MERCADO Y EL CONSUMO SEGÚN EL PRIMER Radio Futura

 

NO FUTURE (pero sólo se cumplió para ellos)

 

Cómo era el futuro las oficinistas hace 35 años:

http://www.flickr.com/photos/33158682@N06/4016128084/in/set-72157622598743150/