Este es un post bastante largo. Me apetecía. Estoy muy contento con este post. Largo como la cremallera de Carla Bruni. Denso como sus pupilas.
1)
Antes de nada: muy graciosa la breve reseña que hace hoy Xavi Sancho en EP3, en la que me cita, sobre el último disco de Joe Crepúsculo, titulado, no sé si irónicamente, porque aún no lo he oído, Chill Out (disco puntuado, por cierto, por el crítico, como sobresaliente). Como saben los que han seguido este blog, Joe Crepúsculo me pareció ya hace un par de años de lo mejor que había salido en la escena española (ver este blog en la sección Críticas, Artículos, o en este link Agustín en Radio5 comenta la música de Joe Crepúsculo).
Copio y pego (habla de Supertramp, y de Magnetic Fields, qué bien!):
CRÍTICA: DISCO DE LA SEMANA Joe Crepúsculo; Chill Out; Discoteca Océano
El imperio contraataca
XAVI SANCHO 09/10/2009
Imaginemos por un momento que, en vez de la anglosajona, la ibérica es la cultura dominante. Pensemos que Bienvenido Mr. Marshall es American Graffiti y Agustín Fernández Mallo, Irvine Welsh. Situados en esta utopía eufórica aparece un tipo llamado Joël Iriarte. Tras dos discos de pop lo-fi y electrónica paralímpica, desprejuiciados y geniales hasta lo doloroso, decide, sin renunciar a su genética -marcada por el amor a Magnetic Fields y Supertramp-, ahondar en el legado musical de su país. Copla, canción ligera y electrónica de aparcamiento de discoteca se suman a un discurso que se convierte en inimitable. Nada explica mejor las coordenadas estéticas y emocionales de nuestra cultura pop actual como este artefacto en el que, como en nuestro imperio, nunca se pone el sol.
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2)
Comentaré 3 libros de que por muy diferentes motivos o me han parecido importantes o me han gustado, o las 2 cosas al mismo tiempo:
Crónica de Viaje. Jorge Carrión (libro de autor)

Diferentes ingredientes:
Conceptos clave: problemática de la identidad, memoria no histórica, charnego, Cataluña, Catalunya, andaluces en Cataluña, día Nacional del País Andaluz, Jordi Pujol. La imposibilidad de ser totalmente de un lugar. Crecimiento. Mutación, adolescencia, mutación del tono de voz, mutación del pene. Asimilación por parte de la carne de los cambios efectuados en esa misma carne. Identidad líquida. El momento en el que el cuerpo en crecimiento no es de ninguna parte, ni niño ni adulto, de la misma manera que hay inmigración que va cambiando la dicción de su lengua materna hasta llegar a un espacio fonéticamente neutro.
Ese proceso es un viaje, un paisaje que se puede realizar física o memorialísticamente. Carrión lo hace de ambas maneras, y de una más: googlemente; mejor dicho docuficcionalmente a través de Google. El resultado, fruto de este último ingrediente, es una novedosa dimensión de la memoria y del viaje.

Breve descripción:
A través de páginas de resultados de búsquedas en Google, reproducidas en un émulo de facsimil, nos presenta un material que mezcla búsquedas supuestamente reales de palabras clave: “catalunya andalucía literatura migración”, con supuestas búsquedas, en simulacro, de un viaje real, con su familia al encuentro de sus raíces andaluzas (busca “crónica de viaje”), así como otras búsquedas en simulacro de imágenes (“josé carrión”), en las que aparecen retratos de su familia, signos de viajes y migraciones con los que se podrían construir las crónicas de muchos otros, pero sobre todo la suya. No creo que Carrión se proponga hablar de la Historia, sino de su historia. A través de estos materiales, y otros, como búsquedas en Google Earth de la casa familiar (rastro de la “familia Carrión en La Alpujarra”), o fotogramas de una entrevista, en vídeo, a su abuela, con la trascripción de sus estremecedoras palabras a pie de fotogramas, o el mapa de carreteras de España con la ruta Barcelona-Granada señalado y la narración de ese viaje, o el también viaje, con los padres, acompañado de fotografías, a una vieja colonia textil, con fotografías de sus barracones, viviendas, puertas y bocas de alcantarillado, o la búsqueda de sí mismo en imágenes de Google, que muestran la historia a través de signos y huellas, incluida una foto de su pene con la huella de la operación de fimosis, y todo ello, en un estilo completamente desafectado, documental, que produce un efecto de bisturí conmovedor, a través de todo esto, decía, logra Carrión crear unas páginas que, una vez vistas, no tienes claro si en ellas has asistido a las imágenes en movimiento de una película, a un libro compuesto únicamente por texto, a un libro hecho solamente con fotografías, o si son el resultado de una búsqueda que tú mismo has efectuado, en tiempo real, a través de la Red y de un satélite de comunicaciones. Lo curioso es que consigue que esos efectos dispares se den en un mismo bloque, simultáneamente [algo parecido a la película, En la ciudad de Sylvia, de José Luis Guerín, en la que el director armaba su película exclusivamente con un encadenamiento de fotografías, que duraban cada una en la pantalla de 5 a 10 segundos, pero cuya sensación final era la de haber visto una película con la frecuencia normal de fotogramas por segundo]. Es este concepto de historia personal y universal que arma aquí Carrión, un concepto de la historia y del tiempo, cercano al que iniciara a finales de los años 60 Robert Smithson, de quien muchas veces hemos hablado en este blog, y que ha sido heredado por multitud de artistas contemporáneos: el tiempo como suma de capas que se dan simultáneamente en cada momento del tiempo, un tiempo que no deshecha la supuesta parte residual de la obra: el proceso de su producción. Más allá de la evidente y acertada impronta, en cuanto a memoria zig-zag, heredera de Sebald, éste nuevo libro de Carrión encaja de alguna manera en la corriente denominada por Nicolas Bourdieu, Altermodernismo. (de lo que hablé en Postpoesía, en su último capítulo, Adenda), como ya ocurría con su anterior libro de autor GR83.
Un singularísimo libro cuyo análisis es difícil de agotar. No sigo porque soy perezoso para reseñar libros, pero hago mal, debería seguir. A mi modo de ver, por su síntesis, su carácter medular, su combinación compleja pero abierta, su audacia a la hora de mezclar materiales en el orden y variedad precisos, y la distancia sentimental que pone sobre el objeto a mostrar, resulta un libro extraordinario y hasta la fecha, creo, el mejor libro del autor.

Tiempo, Vicente Luis Mora (Pre-textos)
Acaba de publicarse Tiempo, poemario de Vicente Luis Mora. Es un libro que me gusta por diferentes motivos, pero el principal es que creo que es de las investigaciones de la materia, a través de una ciencia poetizada, más interesantes que he leído en los últimos años. Por las ligazones naturales entre el tiempo y la materia, no se puede hablar de Tiempo sin hacerlo también de la materia. Eso es algo que el autor ha tenido claro, tal como el poemario refleja.
Tiempo comienza con una extensa cita de divulgación acerca de la Energía Oscura, así que ya podemos ir imaginando de qué va el asunto, de un espacio ocupado o de un mundo de aparentes contradicciones en torno a cuestiones básicas e irresolubles: materia ideal para hacer aparecer al poema. El tono es sobrio, seco y certeramente serio, no se detecta impostación en esa seriedad. El poeta nos sitúa sin tapujos en el desierto White Sands, Nuevo México, USA, desierto de arena completamente blanca. Un vez en él, los versos que, de forma parecida a como hiciera en poemarios anteriores, corren en fragmentos paralelos hoja abajo, ejercen un microscópico acercamiento a la materia, a la propia arena, poniéndola en conexión por medio de metáforas de corte científico, francamente bien elaboras, en ocasiones auténticos hallazgos, con el Universo, lo macroscópico, y derivando en ocasiones a la metafísica. Todo ello apoyado con fotografías y unos cuantos juegos visuales también muy acertados [por ejemplo, las imágenes del presunto lector en el desierto a diferentes escalas para, a mi modo de ver, revelar que siempre somos un punto, un punto de arena, hasta quizá un punto sin dimensiones]. Una verdadera investigación de la materia que involucra a la ficción, la Historia, las ciencias, la filosofía y todo ello en la envolvente del pulso poético. En este sentido trae el aliento de Lucrecio o, aún más atrás, de la síntesis practicada por los presocráticos pero involucrando también en la ecuación a Google Earth. No está ausente este libro de, también, un aliento de cosmogonía. En ocasiones se acerca a una especie de historia de formación de un mundo, la intrahistoria no contada por las disciplinas al uso, la intrahistoria de lo mineral: dotar de vida a ese mundo inorgánico a través de su formación. [En este sentido, cosmogónico, convendría repasar el poemario La Luz Oída de Eduardo Moga (premio Adonáis), en el que también existe una exaltación de las propiedades poéticas, y hasta sentimentales, de la materia en bruto].
En todo el recorrido veo ecos dispares, atractivos. Ballard: “Entre las dunas vi sobresalir una mano y un antebrazo, humanos, del suelo (…)”. La constatación, amarga quizá, del posmodernismo: “Sostenemos/ las piezas/ en la mano/ con la sonrisa/ helada/ sin saber/ qué hacer/ ni a quién preguntar/ porqué no hay padre”. Hay en la página 30 una brillante identificación del yo poético y la Energía Oscura, lo que nos lleva directamente a la idea de que el poeta no es el que aglutina, sino el que separa, el que fragmenta, el campo de fuerzas que, para crear, destroza el puzzle; brillante esa asociación en términos cosmológicos. En la página 31 dice: “Un hombre/ en el desierto/ minúsculo y sobrante/ como las manchas de las radiografías”, versos que abundan de manera sencilla y precisa en la poética de la imagen radiológica (tema en el que ha trabajado bastante y excelentemente Jordi Roldán: http://habitacioarles.blogspot.com/). Cómo se deslinda de manera acertada, pero sin dejar de rendir homenaje, de la poesía del silencio (para abundar en otro tipo de silencio) y mata al padre en ese mismo homenaje: “Jabès decía que iba/ al desierto a morir. Yo he/ venido a despertarme”, y justo antes, entre toda es mineralización, una verdadera poética de western (sí y no espagueti): “Inquietante:/mi cuerpo/ es el único objeto/ compacto/ en kilómetros/ a la redonda”, es decir, la reivindicación del agente aglutinador del Cosmos, la propia persona, lo que le da Norte y sentido al Cosmos, la importancia no ya de la materia, la carne, sino de las fuerzas que la mantiene unida, el pegamento y, (aunque él aquí no lo dice) la importancia de los bosones a los que tantas veces se alude en el poemario. Aparece también el nihilismo en boca de alguien que se dirige a su emperador, en este bellísimo verso: “la dura realidad:/ la de que no es posible/ mover ningún desierto/ sin crear, mi señor/ otro desierto”. O la identificación que establece, en la página 42, entre el ruido de los auriculares del ordenador encendido cuando éste nada reproduce, y el susurro de la arena, lo que conecta directamente al ruido derivado de la electrónica con todas las cosas a las que nos lleva Tiempo en ese desierto. No deja de haber un humor que conmueve: “El tiempo curva/ el espacio,/ pensó Einstein/ contemplando/la espalda/ de su madre.” Hay otros fragmentos como Penúltima Versión del Desierto, que me llevan a El mono gramático de Octavio Paz, con hallazgos como este: “y las mujeres llovían menstruaciones” y acto seguido la brutal: ” Me siento y contemplo/ cómo se representa/ en mi mente/ el delirio del lenguaje”. O la imposibilidad, en un momento dado, de poder escribir: el poeta está en el desierto, tiene un bolígrafo, se le aparece una idea, pero no tiene papel donde expresarla. Hay impotencia. La palabra, interpreto yo, si no se escribe nada significa, el papel es el pegamento o bosón que une la mente al mundo y viceversa.
Tal como se consigna al final del libro, éste trabaja también con citas o ideas de autores de muy dispar factura, que le dan un serpenteo nómada y audaz: David Lynch, Don DeLillo, Rubén Darío, Góngora, Marguerite Duras, César Antonio Molina, Pere Gimferrer, Miguel Casado, Antonio Méndez Rubio, el dibujante El Roto o mi Joan Fontaine Odisea, por citar algunos.
Celebro que Pretextos haya publicado este libro.

La marcha de 150.000.000, Enrique Falcón (Edit Eclipsados)
Quisiera hablar de quizá uno de los experimentos poéticos más notables de la poesía española de los últimos años, me refiero al poemario-artefacto La marcha de 150.000.000, firmado por el conocido poeta Enrique Falcón (Valencia 1968). Conocía el libro fragmentadamente, por las múltiples publicaciones que ha habido de algunas de sus partes, tanto en revistas digitales (por ejemplo, Lunas Rojas -que, por cierto, hace tiempo que no la recibo, no sé si sigue en curso-), como en diversas e interesantes antologías de poesía de gente más o menos joven (teniendo siempre en cuenta que en poesía se suele llamar joven a cualquiera que no pase de los 45 años de edad), por citar dos de ellas, Feroces (editorial DVD, compilada por Isa Correyero), y Poesía Pasión (Libros del Innombrable, compilada por Eduardo Moga). Ahora se edita La marcha de 150.000.000 en un solo volumen, lo que, a mi modo de ver, le da otra dimensión al poemario, de la que luego hablaré.
Por contextualizar, la órbita de la que viene Falcón es bien conocida, inscrita, aunque no necesariamente toda ella, en el grupo poético agrupado en torno al colectivo Alicia Bajo Cero: tesis cercanas a la teoría de la liberación, conjunción del marxismo y el catolicismo, anticapitalismo expreso y, en general, una idea de la poesía como instrumento para cambiar el mundo, pero no hacia una dirección cualquiera, sino en una muy determinada que emana de, en primer lugar, de las utopías ya citadas (marxismo y catolicismo), combinadas en el caso de Falcón con una factura formal de vanguardia histórica. Desde el propio título, que remite directamente al a Maiacovski, cuando en 1919 redacta su conocido verso “150.000.000 hablan por mis labios”, en referencia al número de habitantes rusos de aquella época, desde ese comienzo, decíamos, recorre el libro una factura épica nerudiana (Canto general), estructurado en 5 secciones, 55 cantos y 5.000 versos, hasta llegar al experimento formal y compositivo del propio texto, plagado de notas a pie de página, con explicaciones políticas, sociológicas, históricas, que descontextualizan la semántica y el ritmo y rompen certeramente las metáforas, en lo que da como resultante un ejemplo perfecto de literatura de vanguardias puesta al día, y esto último es lo que hace que el libro, formalmente radical, me interese.
Los, ni más ni menos, 5 prólogos al libro, dan cuenta de todo ello, firmados por Eduardo Millán, Eduardo Moga, Miguel Casado, Jorge Riechmann y Antonio Orihuela. En donde la previsibilidad del discurso de los dos últimos, absolutamente afines, como es bien sabido, a al ideario de Falcón, se compensa con los más técnicos y en ocasiones felizmente sorprendentes de los tres primeros. Celebro la elección de los 5 prologuistas, ya que en esa miscelánea se puede tantear bien la posición real del libro de Falcón.
Ahora bien, todas esas, no ya connotaciones, sino denotaciones explícitas, valga la redundancia, del poema como arma política, generalmente me dejan frío. Soy de la opinión de que la política se hace con los instrumentos que le son propios; es más, la poesía política me parece, en último término, una frivolidad pequeñoburguesa como otra cualquiera (lo que venía a decir, Silvio Rodríguez en su magnífica Canción en harapos). En el caso de La marcha de 150.000.000, la seriedad del planteamiento de Falcón, su titánica lucha, mediante la palabra, contra algo que le sobrepasa en muchos dígitos, la articulación de esa lucha, descompensada y por necesidad abocada al fracaso, me lleva inevitablemente darle un giro y tomármelo en serio, y en ese giro, detecto el componente poético que palpita tras la evidente lectura ideológica del poemario. Si me parece excepcional, es por su condición de auténtica expresión estética alucinada, la expresión de un verdadero artista en el sentido que el romanticismo le daba a esa palabra: el creador que contra todo pronóstico, contra viento y marea, redacta una obra que es la expresión de la fractura, su propia fractura, entre el yo poético y el Mundo, el Mundo con mayúsculas; el que no puede o no quiere cerrar el hueco vital por el que se cuela un Mundo que no entiende: el Mundo sigue rodando, pero él, el artista, no entiende por qué es así ni por qué debe ser así, y entonces es él contra la propia Contemporaneidad en un libro que, dicho sea de paso, dada la extensión de los poemarios actuales, casi podría calificarse de monumental, y, no lo olvidemos, no es nada fácil mantener un pulso de tal calidad durante tantas páginas. Es sorprendente lo plagado que está de detalles de todo tipo de intereses extrapoéticos, poetizándolos de manera certera, dándoles una estética que fuera de sus manos serían simples informes pero en él son precisas referencias hechas poema, desconozco si algunas inventadas, pero presupongo que no, o me igual. Es Falcón en este poemario el poeta que elige la idea de justicia universal de la manera en que Juan de la Cruz eligió la mística, Nerón eligió quemar Roma, o los Sex Pistols decidieron que no había futuro, es decir, la mente que abunda en una idea extravagante hasta convertirla en un experimento artístico y psicodélico, hasta unas últimas consecuencias, porque eso me parece este libro un feliz experimento psicodélico elaborado desde fuera de la psicodelia, un libro, en el fondo, muy punki, muy “a tomar por culo, digo lo que quiero decir, defiendo mi paranoia como todos defienden las suyas”, y además lo hace muy bien, sin excluir la recreación estética que se le presupone a la poesía, elevando materiales de frontera y, en principio, toscos, a casillas no inéditas pero sí muy poco frecuentadas. Un libro que para mí entraría en el arte outsider, en el sentido más noble del término. Por eso considero este libro como algo excepcional en las letras españolas.











I’m crazy about this books!
Gracias por los comentarios!
Éstaba con una mañana torera de cojones, voy, abro este post y me sube el ánimo.
Vaya tres libracos!´
(Lo de Joe Crepúsculo tendré que explorarlo)
Gracias de nuevo y saludos!
This no. These sí (sorry)
Muy bien el último de Joe Crepúsculo, más salmón que nunca… (aunque lo suyo es disfrutarlo en directo, eso sí que suena brillante).
Perdonad la interrupción, pero alguien me podría decir si la editorial Berenice cerró?
Hola Juan, no lo sé seguro, pero me dijeron que sí.
FamiliaApollo…envidio la traquilidad de tu hospital…en el mío no paro de pasar el mocho…la triste vida del residente….pero con buena banda sonora…u-mass de Pixies para finalizar ayer con N.Experience…nostalgia!
Celebro el elogio (un poco esquinado, todo sea dicho) a Falcón, un buen poeta, sin duda. Ahora bien, porque te considero inteligente me sorprende que creas tan acríticamente en eso de que sólo la poesía expresamente política (sea cual fuere su filiación) es poesía política, una tesis como mínimo merecedora de una reflexión serena
Una puntualización sobre este apotegma que escribes:
"la poesía política [que identificas unidireccionalmente con la poesía left-oriented] me parece, en último término, una frivolidad pequeñoburguesa como otra cualquiera".
Hace poco, a propósito de la propuesta de "weareqq", se habló en este blog sobre la frivolidad. Se vertieron en aquel post (me refiero especialmente a los comentarios) solemnes, graves, envaradas (ergo nada frívolas y paradójicamente "profundas") defensas apologéticas y hasta desmelenadas de la frivolidad
¿Acaso entonces hay una frivolidad comme il faut (el radical proyecto artístico de dejar pudrir un big mac en una nevera) y otra clase de frivolidad menos presentable (la poesía "política" como ejercicio pequeño burgués)?
No está nada mal el arranque bernhardiano de tu nuevo libro, habrá que leer más. Suerte con él.
saludos.
Hola Pablo. Gracias por tu interesante comentario. Sí, más o menos es eso que has dicho y que reproduzco para no meter la pata: "¿Acaso entonces hay una frivolidad comme il faut (el radical proyecto artístico de dejar pudrir un big mac en una nevera) y otra clase de frivolidad menos presentable (la poesía "política" como ejercicio pequeño burgués)?"
Hay una diferencia para mí bastante clara entre la frivolidad pensada y por lo tanto la utilización de la misma para hacer productos (llamémosles artísticos para entendernos), y la frivolidad inconsciente en el sentido de no saber que se está ejerciendo. En la primera hay ironía, juego y, si está bien hecha, puede haber inteligencia. En la segunda puede haber también inteligencia, claro, pero también una gravedad y seriedad, un oirse a sí mismo demasiado, o una intención de dar ejemplo al mundo, que hace que esa inteligencia y buen hacer, para mí, se vea atenuado.
Gracias por lo que dices de Nocilla Lab.
Un saludo
hummm…vidas ejemplares, propuestas ejemplares, políticas ejemplares…la frivolidad como ejemplo de vida ejemplar, también. Me quedo con sus intersticios y la opción personal. Sin ninguna vocación ejemplar.
En cuanto a la inteligencia, no seré yo quien fije el ‘gold standard’.
Promete tu noc lab.
Coincido contigo, mary.
Un saludo
“El arte es una acción personal que puede valer como ejemplo, pero nunca tener un valor ejemplar”. Isidoro Valcarcel dixit.
Coincido Watt
Un saludo
agustín, no había visto tu respuesta (amable, matizada). Acabo de llegar algo cocido y no es plan derramar ahora una digresión (matices y matices) sobre un tema que da para hablar hasta caer al suelo. Lo dicho, suerte y un saludo.
estimada mary, no seas malvada, que no voy por la vida expidiendo certificados de inteligencia. mary y Watt, no he mencionado en ningún momento la palabra ejemplar. Si yo escribiera, creo que no escribiría nunca un poema explícitamente político (aunque uno tiene sus ideas, qué le voy a hacer). Os habla, más que yo, mi último vino, mientras la piel que sufro bebe sombra*. un saludo
*premio para el que acierte el autor y el poema en el que está este verso (levemente modificado, en el original es "primer" y no "último" vino).
¿Roque Dalton?
Mariposas de sueño?
Leo poca poesía yo, Pablo, soy más de ensayo. Aunque nada como la poesía en ese estado límbico ; )
saludos
En efecto, agustín, Roque Dalton, premio. Lo siento, Juan, no es ese título (imagina un sonido de sirena que se va muriendo).
mary, si aceptas recomendaciones, un ensayo que merece la pena: Boris Groys, "Bajo sospecha. Una fenomenología de los medios" (VLC, Pre-textos, 2008[2000 ed. orig]) (y del mismo autor, "Sobre lo nuevo", idem, 2005).
Dado que este post estaba muy currado (y que no encuentro la manera de premiar al flamante ganador), ahí va el poema (con antecita de Beckett). Sé que es un poema sentimental y no muy en la onda post, pero es un texto casi universal y a mi parecer muy bello, que nos pertenece a todos. Los versos igual salen trastocados porque la caja de texto de los comentarios es kafkianamente estrecha. Saludos.
“Estudio con Algo de Tedio” (Roque Dalton)
“Clov: –llora…
Hamm: –Luego vive”.
(Diálogo de “Fin de Partida” de Beckett.)
Tengo quince años y lloro por las noches.
Yo sé que ello no es en manera alguna peculiar
y que antes bien hay otras cosas en el mundo
más apropiadas para decíroslas cantando.
Sin embargo hoy he bebido vino por primera vez
y me he quedado desnudo en mis habitaciones para sorber la tarde
hecha minúsculos pedazos
por el reloj.
Pensar a solas duele. No hay nadie a quien golpear. No hay nadie
a quien dejar piadosamente perdonado.
Está uno y su cara. Uno y su cara
de santón farsante.
Surge la cicatriz que nadie ha visto nunca,
el gesto que escondemos todo el día,
el perfil insepulto que nos hará llorar y hundirnos
el día en que lo sepan todo las buenas gentes
y nos retiren el amor y el saludo hasta los pájaros.
Tengo quince años de cansarme
y lloro por las noches para fingir que vivo.
En ocasiones, cansado de las lágrimas,
hasta sueño que vivo.
Puede ser que vosotros no entendáis lo que son estas cosas.
Os habla, más que yo, mi primer vino mientras la piel que
sufro bebe sombra
"Os habla, más que yo, mi primer vino mientras la piel que sufro bebe sombra"
Impresionante. Gracias Pablo m.
Siempre. Y más cuando me merece toda confianza.
Absolutamente de acuerdo con el de Carrión. A mi ‘La piel de la boca’, la clase de arte-termita que hubiera entusiasmado a Manny Farber (Negative Spaces, si no lo conoce le chiflará) y la clase de singularidad extrema (como libro no se anuncia como una obra relevante de su autor, como la Piel de la Boca es un lugar ‘pequeño) que forma la nueva gran literatura. Pues lo mismo con el último, una mirada a la identidad, la Historia y la Memoria más honda tal vez porque sea más cercana. La duda es como leeremos este libro en veinte años, si nos parecerá un experimento inocente y camp, pero hoy se lee como un gesto de riesgo, como un salto al vacío despojado de cualquier coartada poética e impregnado de un raro lirismo en su concepto.
En cuanto el sueldo del estudiante universitario penitente™ me lo permita me leo Tiempo de Mora.
alas! la "imaginacion" de xavi sancho atrasa varios siglos. eso que el suenia ya ocurrio [comienza en 1492]. y no fue, precisamente, un suenio. la iberica fue la peste dominante. y entre sus efectos directos se cuenta el mayor genocidio de la historia universal.
la nostalgia imperial aun les quita el suenio a los peninsulares, por lo visto.
ahora bien, sin caer en la trampa de proponer el reemplazo de una homohegemonia por otra, cuenten conmigo para una cruzada "global" por AFM, nacho vegas, quique gonzalez, el senior Chinarro y, claro, Paco Ibaniez.
otrosi.- no se consigue por aca la tercera Nocilla, che [tampoco el Afterpop de Eloy].
habra que hacer el aguante un rato mas,
abraixos