Septiembre, 2009


29
Sep 09

en Qué Leer, octubre, Especial Nocilla Lab

Portada y las 2 primeras páginas (izquierda y derecha):

c

 

j

 

k

 


28
Sep 09

Beatles

Hace dos domingos salió este artículo en El País, firmado por Íñigo López Palacios,  sobre en fenómeno beatle, en el que me pidieron unas opiniones.
Están muy bien las reflexiones a las que llegan algunos sobre la difusión de la música hoy.
Copio y pego:

REPORTAJE

Nadie después de los Beatles

Internet y la dispersión de audiencias ha hecho a los grupos pequeños algo más grandes y a los grandes más pequeños – El fenómeno icónico ya es irrepetible

IÑIGO LÓPEZ PALACIOS 20/09/2009

“Esa hipócrita beatlemanía ha mordido el polvo”, cantaban The Clash en London calling, un tema de 1979. No podían estar más equivocados: ni antes ni después ha habido una banda tan grande. Nadie ha conseguido igualar su importancia en ningún aspecto ¿Son una cumbre creativa o un producto de marketing tan logrado que resulta imbatible? Desaparecidos los de Liverpool, ¿no hay nada que merezca la pena?

“Hay gente que ha hecho discos mejores que ellos, pero en conjunto, ponderando todos los elementos, musicales y sociológicos, creo que es el grupo que mejor ha definido lo que hoy por hoy entendemos como pop: la popularización absoluta de un producto combinada con un continuo misterio acerca de su éxito; como JFK, el Fairy o Danone. El buen pop siempre tiene algo de juguete religioso”, aventura el escritor Agustín Fernández Mallo.

En 2009, The Beatles está a punto de convertirse en la banda más vendedora de esta década. En Estados Unidos, el único lugar del mundo donde se contabilizan realmente las copias vendidas, manda Eminem, con 32 millones. Pero le siguen los Beatles, con más de 28. Y suyo es el disco más exitoso de esta década, 1, antología que lleva casi doce millones sólo en ese país. Si sumamos los cuatro millones de copias fabricadas, 52.000 de ellas para España, de los remasters (complementado por el marketing del videojuego The Beatles: Rock band), “los británicos habrán superado al rapero de Detroit antes de que acabe 2009″, aseguraba en estas páginas recientemente el crítico musical Diego A. Manrique.

Es otra de esas cifras impresionantes vinculadas a los de Liverpool. La banda de los “mil millones de discos” vendidos “hasta ayer” según su compañía. “Ayer” es el 9 de septiembre de 2009, día en que se lanzó la anunciada y, según muchos, esperadísima edición remasterizada de sus álbumes. “Es increíble”, dice un veterano disquero que prefiere no dar su identidad. “¿Versión remasterizada? Mira, yo me dedico a esto y ni sé muy bien qué es. Y si pregunto en mi oficina, dudo que alguien sea capaz de darme una definición correcta. Así que el público mucho menos”. Esto por no hablar de que resulta dudoso que la generación que escucha la música en MP3 y móviles tenga mucho interés en la calidad de sonido.

Tampoco hay que tomarse los números al pie de la letra. Los mil millones esconden que en realidad hace tiempo que se perdió la cuenta. Lo que sí es cierto es que 15 de los nuevos lanzamientos -todos menos Yellow submarine-, están hoy entre los cien más vendidos en España. Hay ya 6.107 unidades despachadas. The Beatles stereo box set ocupa el tercer puesto de la clasificación, con 1.430 ejemplares, 900 menos que el número uno, Aviones, de Pereza. La diferencia es que la caja de los de Liverpool cuesta alrededor de 240 euros. Entre las reediciones de los álbumes originales, Abbey Road es el que más ha vendido. Está en el puesto 13 con 695 copias.

Cifras escuálidas. Y son siempre así. Por eso es una gran semana para la muy dañada multinacional EMI. Más teniendo en cuenta que los discos de los Beatles se siguen vendiendo como si fueran una novedad, a 16 euros los sencillos y 24 los dobles, algo que no es ni mucho menos habitual. “Actualmente el núcleo duro de los compradores de discos está compuesto por mayores de 40 años. Y la marca Beatles es muy atractiva para ese sector. Los grandes fenómenos de ventas se explican bien dentro de ese contexto. No es tan distinto a lo que ha pasado con Miguel Bosé en España. ¿A quién va dirigido Papito, hasta en el título, si no es a ese tramo? Es un público que no descarga, ni usa Internet para la música”, razona Ricardo Urias, director de estrategia e innovación de la consultora Havas Media.

“Y a esto hay que unir otra cuestión, los Beatles como marca son producto de una época. Nacen en los sesenta, la era en la que se crean las grandes marcas, Coca-Cola, Marlboro, McDonald’s… En aquel momento reinaban los mass media, unos pocos se dirigían a todo el mundo. Con una campaña en una cadena de televisión, dos periódicos y cuatro emisoras de radio estabas en condiciones de crear una marca. Eso ahora es imposible. Es el momento de los social media, muchos se dirigen a muchos. La paradoja es que ahora, si usas los mass media, lejos de crear una marca, lo más seguro es que pongas al producto bajo sospecha de ser algo prefabricado”, concluye.

Daniel Hunt miembro del grupo de pop electrónico Ladytron y productor (su último trabajo ha sido grabar tres canciones para el que será el nuevo disco de Cristina Aguilera) insiste en esta idea. “Yo no pertenezco a esa generación, pero he nacido y me he criado en Liverpool y allí se considera a los Beatles más en términos religiosos que musicales. Pero si me preguntas porque esto no volverá a pasar, la explicación natural es que los medios de comunicación están mucho más fragmentados. Incluso en comparación con hace 20 años, es difícil tener ese tipo de impacto. Creo que ya es imposible, al menos que algún cataclismo inesperado sacuda a los medios”.

Un ejemplo: la noche en que dio comienzo la beatlemanía en Estados Unidos, el 9 de febrero de 1964, con la aparición del cuarteto en el programa de Ed Sullivan, un 75% de los americanos que veían la televisión sintonizaban aquella cadena. Ahora, el gran momento televisivo del año en ese país es la retransmisión de la Superbowl, que en su última edición consiguió una audiencia del 42,5%. “Y eso que las grandes marcas actuales son básicamente las deportivas. Digamos que gracias a las competiciones, -la Champions, los mundiales de atletismo-, es fácil saber quién es el mejor. En música no hay un Gran slam, como en tenis”, explica Urias.

Es un mundo nuevo, distinto a aquel que conocieron generaciones anteriores y que sigue en movimiento. “Los grandes festivales de música tienen problemas para conseguir llenar sus escenarios principales. Cada vez es más difícil encontrar músicos capaces de atraer 50.000 personas. Y, al mismo tiempo, sus carpas menores, aquellas pensadas para 6.000 0 7.000, se les quedan pequeñas. Es uno de los debates más importantes que se están produciendo hoy en día en este negocio. Quizás el modelo del cabeza de cartel y los grupos para completar sea obsoleto y haya que tender a certámenes más horizontales”, cuenta Christian Hald Buhl, director de estrategia del festival danés Spot.

Es la teoría de la clase media. En el pop, mientras las multinacionales imponían sus criterios con ayuda de la publicidad era más cómodo y rentable fijar los recursos en unos pocos músicos y convertirlos en estrellas, en aristocracia, condenando al resto a la semiindigencia, al proletariado pop. Pero con la aparición de Internet como herramienta fundamental para la distribución de la música, los pequeños ya no lo son tanto y los grandes lo son menos. “La democratización de la música vía internet y la eclosión de los medios de comunicación alternativos, de los blogs a las webs nicho, han provocado dos cosas: que la gente tenga una oferta ilimitada donde elegir y que uno mismo acaba convirtiéndose en su propio prescriptor”, dice Borja Prieto, de la web MySpace. “Los medios tradicionales tienen una audiencia más dispersa y la gente atiende cada vez más a recomendaciones de amigos y a focos de información nicho. Ya nadie te dice qué escuchar y eso afecta directamente a las superestrellas. Hay menos superestrellas con un superéxito y muchas pequeñas con un éxito más medido. Desde luego es mucho más apasionante”.

En la actualidad, salvo contadas excepciones motivadas por una avalancha informativa, como la muerte de Michael Jackson, los grandes fenómenos de ventas se reducen a los discos para adolescentes, casi niños, como Jonas Brothers o Hanna Montana. Y en este caso se trata de productos globales fundamentados en series de televisión, películas o merchadising. “Pero, si te fijas, tampoco es tan distinto a lo que hacían entonces The Beatles. Fueron un fenómeno de fans para jovencitas. Lo que pasa es que fueron evolucionando como hicieron pocos. Yo creo que a nivel comercial los productos de la factoría Disney son los que están más cerca de reproducirlo”, dice Javier Liñan, director de la discográfica El Volcán.

Todo lo cual no quita un ápice de importancia a The Beatles en ningún plano. “Estos tíos lo inventaron todo. Y además todo lo que inventaron era muy bonito”, dice Javier Pintor, jefe de marketing de EMI y encargado de este lanzamiento en España. Una explicación, la de su calidad muy superior a todo lo que hubo antes y todo lo que ha habido después, en la que muchos creen. La música no es en realidad más que matemáticas intuitivas. Todo sería reducible a formulas numéricas. El oyente no tiene que conocerlas pero están ahí. Si nos fiamos de los científicos beatlemaniacos (francamente, sus explicaciones técnicas resultan demasiado complicadas como para incluirlas aquí) las ecuaciones de las canciones de los Beatles son muy especiales.

Pero de esta explicación se desprende un problema. Si todo es reducible a una fórmula, debería ser imitable. Visto entonces que, de momento, ni humanos ni androides han conseguido igualar a los de Liverpool, quizás haya que buscar la respuesta en lo sentimental. En fans como Guillermo Sánchez Vega, periodista canario de 36 años. Con 14, llegó a la final de un concurso televisivo. Su tema, los Beatles. “Perdí, vale, pero al menos me di el gusto de discutir con el rancio del presentador en antena”. Su pasión no ha disminuido con el tiempo. “Me emociono cada vez que veo el documental Anthology, la cara b de Abbey Road me parece la cúspide artística del ser humano y preferiría mil veces irme de cañas con Paul McCartney antes que con Megan Fox”, dice. Tiene previsto hacerse en cuanto pueda con todos los discos, y si se le pregunta la razón de su amor, se explaya. “Ya se sabe, el primer amor es el primer amor. Sí, te casarás con otra persona y tendrás hijos con ella, pero nunca olvidarás a aquella por quien tanto sufriste. Los Beatles no sólo fueron el primer amor de muchos, sino de casi toda la industria musical. Son aquel instante irrepetible de absoluta felicidad que ha quedado idealizado: los Beatles, la vez que perdiste la virginidad, aquella gran borrachera con los amigos, los Tours de Induráin, el gol de Iniesta ante el Chelsea o el de Zidane ante el Bayer o, la boda de Rocío Jurado y Ortega Cano… Bueno quizás eso ya sería exagerar”.


26
Sep 09

No hay zuecos en Goteborg

Entonces dijo el Comandante Vilas, “yo, de lo que sé, sé”,
mientras escogía unos pendientes en un centro comercial. El Comandante Vilas y
yo caminamos y vamos pensando a cada momento en decálogos, manifiestos, decálogos
en general, aquí nada hay que concretar, mientras atravesamos la arteria
principal de Goteborg, cuyo suelo adoquinado se mueve. Vamos en busca de unos
zuecos. No encontramos zuecos, en ninguna parte hay zuecos. Ya cuando, por la
mañana, les preguntamos a las suecas de la organización lo siguiente: “aquí
son típicos los zuecos, ¿no?”, contestaron que sí, pero se miraron como
diciendo es como ir a España y comprar unos zapatos de flamenco. Hemos pateado
todas la zapaterías de Goteborg, sospecho que en todas se reían de nosotros,
del Comandante Vilas y de mí. Pero es que queríamos salir hoy, luego, más
tarde, quizá hasta por la noche, por las calles de Goteborg con esos zuecos, triturar el mundo calzados con zuecos, unos zuecos bonitos, altos, de suela de
madera cocida y piel de serpiente, por ejemplo, unos zuecos hechos con los
restos de unas botas de cow-boy, por ejemplo, por decir algo, y regalarle unos
a Andrés Neuman, por qué no, que es un tío feliz, como nosotros. La culpa, una
vez más, Comandante Vilas, fue mía: mi mente asoció la palabra zuecos con la
palabra suecos, así de tonto, y venga, a patear calles, centros comerciales,
con sus paradas para la cerveza, para la ensalada de patata, sus paradas para
comprobar cómo se mueve cada
adoquín del adoquinado suelo de Goteborg, el Comandante Vilas y yo, en misión
especial en Goteborg a la caza de unos zuecos. Y sobre la marcha -porque
aquí no hay que detenerse, en estas misiones especiales nunca hay que detenerse-,
vamos pensando en un decálogo, un manifiesto, pero en general, nada en concreto,
un manifiesto que nada manifieste, y hablamos de ello, de esa nada, de ese manifiesto, y es entonces
cuando el Comandante Vilas se detiene en un escaparate y me dice, “Teniente
Fernández, mire, mire ahí dentro, me tiro ahora mismo a por esos pendientes”, y
se va, y yo le sigo, y mientras los tiene entre sus manos, dice, “no…, si yo de
lo que sé, sé. Soy bueno para escoger pendientes”, y continuamos camino el
Comandante Vilas y yo. Él con unos pendientes en el bolsillo y yo de vacío; qué
mal suena: de vacío. Ya ayer, cuando fui al teatro Storan, en el concierto de
Klaus y Kinski pensé en unos zuecos verdes, en el de Cristina Rosenvinge en
unos zuecos rojos, en el de Hidrogenesse en zuecos amarillos fósforo. Y se lo
conté al Comandante Vilas, le conté que en cada uno de esos conciertos había
visto, mejor dicho, divisado, un tipo determinado de zuecos: verdes, rojos y
amarillo fósforo, y eso sí, eso sí que por encima de todas las cosas le llenó
de emoción al Comandante Vilas, que se detuvo en seco, observó el tigre de
plástico a triple escala que preside el teatro Storan, donde hacía menos de 24
horas yo había divisado aquella trinidad de zuecos verdes, rojos y amarillo fósforo,
y dijo: “yo quiero unos zuecos de piel de tigre, eso es lo que yo quiero”.  

Ayer, 8 de la tarde, antes de ir al concierto, vamos a la
recepción que da el alcalde. El ayuntamiento es muy grande, la gente va vestida
como de fiesta de fin de año, y el Comandante Vilas y el Teniente Fernández van
vestidos de Comandante Vilas y Teniente Fernández, todos vamos pasando por
delante del alcalde, de su mujer y sus hijas, que están en mitad de las escaleras
del palacio, no en la entrada, sino en mitad de las escaleras, les damos la
mano a cada uno  con una leve
reverencia, y les agradecemos que nos hayan invitado a su casa; parecen
felices, todos somos felices, todos somos felices porque parecemos felices, y
eso es muy bueno. Ante dos mesas tan grandes como un salón baile, llenas de
todo tipo de comida, que precedían a otras dos llenas de todo tipo de bebidas,
le digo al Comandante Vilas:

-Comandante Vilas

-Le escucho, Teniente Fernández

-He de confesarle una cosa

-Le escucho, Teniente Fernández

-Creo que lo de los zuecos no está bien, que es una mala
idea, o sea, que creo que me he confundido.

-Le escucho, Teniente Fernández.

-Creo que esta misión especial en Goteborg se ha revelado
inútil. Aquí no hay zuecos, Comandante.

-No importa, Teniente Fernández, valoro su honestidad, yo
nunca castigo a la tropa que dice la verdad. Busquemos mañana, busquemos mañana
esos zuecos como si fueran verdad, como si fueran una verdad absoluta, como una
quimera, como un manifiesto, como quien busca en esas luces de las ventanas de
los edificios -y señaló con el dedo a través de la ventana- una cara común a
todos los ciudadanos, o el brillo perdido de la Atlantida.

-Eso haremos Comandante Vilas, eso haremos.

 


26
Sep 09

De repente en Goteborg

[Manolo, mañana a las 10 en el hall]

De repente, atravesando hordas de suecos y suecas borrachas, [hasta había un río salado] me he acordado de estas canciones de Los Limones. Así, encadenadas.

[Manolo, mañana a las 10 en el hall]

 

 

[Manolo, mejor a las 10:15]

 


25
Sep 09

Goteborg, Informe Para Un Barco Vikingo:

Goteborg, Informe Para Un Barco Vikingo: sabemos que hemos
triunfado porque la gente se ha divertido. No sé si hay un triunfo al margen de
la sonrisa, puede que sí, pero ni Manolo ni yo creo que lo concebimos. Me ha
tocado hablar de la teoría, a Manolo de la práctica. He leído un trozo de
ensayo medio improvisado; él, fragmentos de España [qué bueno es poder decir
España sin carga de profundidad, como lo hace Manolo Vilas, da gusto decir
España como quien dice Ikea, o Nokia, o "las obras completas de Cantinflas", o
La Muerte Tenía Un Precio, eso da mucho gusto]. Hemos hablado de que los mariscos
dan pena porque mueren vivos: bien congelados o bien en agua hirviendo, y que
los pulpos mueren a golpes. Vilas dijo 33 golpes, que es la edad de Cristo, me lo
han dicho que son 33;  yo repliqué
que no, que son 34, se necesita uno más, aumentaron uno porque se demostró que
los pulpos, todos los pulpos, todos sin excepción, como abstracción, como
categoría divina, son más duros que Jesucristo. Por eso nunca resucitan. Carecen
de esa alma blanda. 34 golpes, son 34. Y de ahí nos fuimos a la literatura. No
supimos cómo, tampoco lo recordamos, pero enlazamos con la literatura. Entonces
yo le dije al auditorio [que constaba de unas 150 personas]: “somos la primera
generación de escritores en España que no estamos locos”. Las carcajadas de
Vilas se oían en Estocolmo. Después lo argumenté. También dijimos, “somos la
primera generación de escritores en España que hemos llegado a cierto
reconocimiento sin haber hecho previamente los deberes”.  Por eso no estamos locos, porque no
hemos hecho los deberes. Qué raro, ¿no?, aprender a escribir haciendo
deberes. 

Ulf, el moderador sueco, poeta y traductor, llevó la
conversación muy bien, con pulso, con motor de Volvo.

Nos vamos hoy a una recepción en el Ayuntamiento.  A los escritores nos dejan ir vestidos
como queramos; el resto, de etiqueta. Ventajas de que te consideren artista.
Irene Zoe Alameda dirige el Cervantes de Estocolmo, me entrevistó para la tele
del Cervantes. Me hace preguntas de esas difíciles, pero me gustan, nada hay
peor que cuando el entrevistado tiene que ayudar al entrevistador, parece un acto
de caridad; produce cierta tristeza y sensación de desamparo por su parte.
Hablo un  buen rato con Dragó, me
gusta Dragó, siempre me ha gustado, desde pequeño me gusta la gente que hace lo
que le da la gana desde un marco burgués, sin llegar a romper del todo la
baraja; eso es un arte. Le hablo de lo mucho que me gustó su programa sobre la
tele de hace unos días, Dragrolandia, que me partí de risa. Creo que a Dragó,
como le ocurre a Arrabal, en España no se le entiende porque en España falta
humor para poder decir España sin gravedad, como quien dice Volvo, como lo dice
Manolo Vilas.  Vilas ya no está
enfermo, gracias a Jordi, el médico particular de este blog; dentro de poco
pasará visita aquí, on line, 3 veces por semana. Jordi, tenemos que hablarlo. Ya
veremos cómo te pagan. “Informe Para Un Barco Vikingo”, que cantaba Chinarro,
esto es un informe para un barco Vikingo. Por cierto, ¿qué demonios estará
haciendo ahora mismo Chinarro?  

 

 

 


24
Sep 09

no hay fotos en Goteborg

 

¡Joder, sí, es Ballard, es muy Ballard!, dice Manolo Vilas.
Momentos antes yo le he señalado una boya de hormigón medio quebrada,  por zonas rota, de dimensiones de cama
de matrimonio de Ikea, que sobresale del agua verde oscura, verde videojuego,
del puerto de Goteborg, y le he dicho señalando con él índice: mira, mira
eso, es muy Ballard,

[viento, arenques muertos, monarquía y silencio]

instantes después, Manolo remata: bueno, joder, es que todo
en la vida es Ballard. A lo que asentí. Hacía sol y frío, un viento que
tumbaba, y que nos hacía caminar a Vilas, a Atxaga, a Pisón, a Iwasaki y a mí
con el cuerpo inclinado 45 grados. Pensé, manda narices, venir a la ciudad
manos Ballard del mundo a detectar a Ballard; eso es enfermedad, y lo demás
cosquillas.

Me he enfadado porque me olvidé la cámara de fotos. Tengo la
del móvil, pero por algún motivo que se me escapa el Bluetooth no me funciona,
el Bluetooth es un Bluf. Alguien, creo que es una mujer, a la que no conozco,
me pidió hace unos días en este blog que hiciera una foto de alguna ventana de
Goteborg y que se la enviara. Tiene un blog muy interesante en el que acumula
ventanas. En Goteborg las he visto fantásticas. Me he enfadado porque ya no
podré hacer esa foto.  

Ni la foto de la boya Ballard saliendo del agua.

Un restaurante español se llama Qué Pasa.

Hablo con Atxaga de la soledad,

[un mercado de frutas junto al río, una sueca escoge ciruelas
de una caja con la delicadeza con la que se acarician los huevos en el
supermercado para meterlos en el carrito. Un pescador tira arenques como si
fueran boomerangs, no regresan, pero el gesto es el mismo, los lanza a otra
caja. Ayer, en la cena, Manolo y yo decíamos que lo de las suecas es un mito,
hoy ya no estamos tan de acuerdo con ese diagnóstico. La sueca escoge ciruelas,
las ciruelas están entre sus manos como quien escoge huevos en un supermercado.
Escoger las ciudades que más te gustan del Planeta y llevártelas en una mano],

hablo con Atxaga de la soledad. Me cuenta que una vez le
pidió un despertador a un vecino, un anciano que vivía solo. “Es que me tengo
que levantar pronto, y temo no despertarme”. El anciano le tiende un reloj
grande, de campana, y le dice. “cómprate un despertador, hombre, hacen mucha
compañía”. Comentamos lo solo que tiene que estar alguien como para que el tic
tac del reloj le sirva de consuelo. El sonido del despertador: su blog, su YouTube,
su MySpace, su Canal+, su Muchada Nui, todo lo que a nosotros nos salva de la
soledad,  eso es el tic-tac de ese
reloj, y eso me hizo recordar que en Nocilla Lab hay una historia de tic-tacs
de relojes y gente sola. Me hizo gracia la coincidencia. Somos muy poco
originales, pero eso no desmerecería, en caso de existir, lo bueno, porque creo
que lo bueno no está en la originalidad, sino en el detalle bien puesto,
preciso. La originalidad ayuda, pero no creo que sea lo determinante. Soy de la
opinión de que las grandes películas están hechas de pequeños grandes detalles.
Idem para todo: una comida, un libro, una conversación, un vestimenta. Un buen
detalle salva cualquier atuendo, por Zara que éste sea. Ésa es para mí una de
la máximas expresiones del talento, casi diría que ésa es mi definición de
talento. 

Una sueca acaricia unas ciruelas como si acariciara huevos.

Manolo dice: joder, es que todo en la vida es Ballard.

Desde la habitación del piso 22 de una torre de 23 pisos, veo
toda la ciudad, amaneció lloviendo, pero pronto el sol hizo su agujero. Es raro
estar en un lugar y no tener cámara de fotos. Estamos enfermos con las fotos.
Es raro escribir un post en un blog sin fotos. Veo la azotea del edificio
yuxtapuesto, es muy grande, casi tan grande como el campo fútbol que hay un
poco más allá. La azotea está pintada de riguroso negro, es my bonita, salen
unos pocos tubos, islas de máquinas de aire acondicionado, casetas de plata, plata y negro, en el
centro de esa azotea hay una corona pintada, muy grande, de color blanco, no sé
para qué sirve, pero ahí está, para que la vea yo ahora, para que la vea Google
Earth, no lo sé. Más allá los tejados de la ciudad, rojos y abuhardillados [¿se
dice así?, no sé], que son París. No son Rayuela. Son París. Detecto, muy lejos, una nube con forma de hongo nuclear. Emerge de una montaña. De una casa.

La foto de una boya Ballard saliendo del agua.

Un restaurante español se llama Qué Pasa.

Iwasaki nos habla de fútbol, es experto en fútbol, tiene teorías impresionantes, muy literarias, acerca de cómo los fichajes de
futbolistas extranjeros vienen espontáneamente condicionados por los escritores
que de ese país hayan sido publicados en el nuestro un par de años antes.
Desgrana su idea y me parece luminosa. Ahora hablamos de la Naturaleza, de que
tal cosa no existe, de que “la madre naturaleza” es un mito romántico,  y de que la civilización, y por lo
tanto el arte, es el triunfo del hombre sobre las leyes de la  ”naturaleza”. Recuerdo entonces una
frase de Sainz de Oiza: “¿hay que cuidar el campo? Lo que hay que cuidar son
las ciudades”.  

Manos suecas acarician huevos, ciruelas.

Gracias a alguien de este blog sé que tocan este viernes
aquí Hidrogenesse, Cristina Rosenvinge y Klaus y Kinski. Los 3 me gustan mucho,
si me pudiera escapar de una cena iría. Es extraño ver a estos grupos aquí, en
un país tan civilizado. Seguro que suenan también más civilizados. Dice Pisón:
por muy palacio que sea tu casa, si vives en una ciudad cutre, mal cuidada, te
vuelves triste. Creo que lo comparto. Hablamos de Manchester, de Joy Divison,
de The Smiths, de cómo Manchester les aporta un brillo oscuro, negro, y casi
cierta predestinación.    

Detenidos ante un escaparate. Hay botas. Es una zapatería.
Vilas se encapricha con las botas, lo sabía, sabía que le iban a encantar esas
botas. De media caña. Punta regular, un negro gris, gris hormigón, gris
cemento. Todos alucinamos con las botas. Un poco más allá, en un escaparate, vemos
unos vaqueros Lee. Vaya, en mi infancia, pre-Levis, los Lee eran lo más, lo
recuerdo, todos queríamos tener unos vaqueros Lee. Pisón cuenta que se compró
en un país muy lejano unos Wrangler, míticos también, pre-Levis también. Hoy no
volverá a llover. Bien. El hongo nuclear persiste. Esa forma.

Un Restaurante español que se llama Qué Pasa.

Eso digo yo; qué pasa.

Nada, no pasa nada.  

 

 

 

 

 

 

 


22
Sep 09

Feria Internacional del Libro de Goteborg

Del miércoles 23 al domingo 27, estaré en la Feria del Libro de Goteborg, Suecia, ya que España es el país invitado y vamos varios seleccionados en expedición tipo boy scout. Comeremos arenque y veremos suecas.

Yo tengo una mesa redonda con Manuel Vilas, titulada La literatura joven española, ¿un cambio de paradigma? Pero Vilas creo que tiene una mesa más (¡pobrecito!)

El programa se puede ver aquí, (pinchando en Seminar Programme in English (PDF-document, 5,7 MB))

No sé hasta qué punto podré rondar el blog. Lo veremos.

h

De la info:

Spain in the spotlight at Göteborg Book Fair

This year the largest Book Fair in Scandinavia celebrates its 25th birthday, and we have chosen to focus on Spain and Spanish language literature. The 2009 seminar programme includes 442 seminars, and an impressive 785 participants from 25 countries will join in the seminars, talks and discussions. Spain and Spanish language literature in focus This year the Book Fair will be painted in red and yellow when Spain – one of the world’s cultural hotspots – visits Göteborg. Over 40 seminars reflect the current position of Spanish language literature and culture. Many of the discussions will centre on the way the countries linked by the Spanish language have been affected by enormous changes in recent decades -modernity v tradition; dictatorships v democracy – and how these contrasts have been expressed in literature and culture. We have the privilege of hearing over 30 voices from Spain and Latin America, including Isabel Allende, Bernardo Atxaga, Lydia Cacho, Rosa Montero, Rafael Chirbes, Agustín Fernandez Mallo, Laura Gallego, Fernando Iwasaki, Javier Marías, Andrés Neuman, Manuel Vilas and Ignacio Padilla.


21
Sep 09

Ctrl+Alt+Supr (en El Cultural)

La semana pasada, mi columna en El Cultural

Aquí en origen: http://www.elcultural.es/version_papel/OPINION/25831/Ctrl+Alt+Supr

Copio y pego:

El telescopio Hubble, de 19 años de edad, lleva 11 a pleno rendimiento mientras Gran Hermano, programa de falsa telerrealidad, entra en su décimo primera temporada. Pero telerrealidad es aquella que encañona a la víctima sin que ésta lo sepa; el resto, teleteatralidad. No le veo interés, aunque me consta que lo tiene [un amigo descubrió su apetito sexual por el enanismo a raíz de la última temporada]. La mirada furtiva es, necesariamente, una dictadura de su propio presente, y ya puestos a dictaduras prefiero una de verdad, por ejemplo, ver horas seguidas monótonas cámaras de videovigilancia de supermercado, o ese abismo de la pupila que es Google Earth. Hace años, Juan Bonilla proponía en Quimera un programa tipo Gran Hermano, los concursantes vivirían en una casa donde las reglas vendrían impuestas por una teoría filosófica. Por ejemplo, en la semana Spinoza habría que encontrar a Dios en todas las cosas. ¿Por qué a Gran Hermano sólo se presentan garrulos? Prometo verlo esta temporada como ese poeta de hierro llamado Hubble ve polvo de estrellas muertas, lejanas, tristes, a años luz.

AFM


19
Sep 09

¡2ª Edición de Carne de Píxel!

Gran (y extraña) noticia para mí.

Es raro que un libro de poesía alcance en poco más de 1 año la 2ª edición. Lo cierto es que Carne de Píxel, desde hacía unos 6 meses, ya no se encontraba en las librerías.

Admiro y agradezco el valor de Sergio Gaspar, editor de DVD, por aventurarse con esta segunda edición.

En la web de DVD, una entrevista a colación de esta edición:

http://dvdediciones.com/novedades_carnedepixel2.html

UNO DE LOS POEMAS

desconocías el Principio de Mínima Acción por el cual la luz [todo
en general] busca el camino más rápido para viajar entre dos puntos.
Circunvalamos la ciudad contradiciéndolo cuanto pudimos. Partíamos del
fin; en realidad no nos movimos. Pasamos por delante de unas
excavaciones [fibra óptica, cableado, comunicaciones Siglo21], e hice
una broma acerca de aquella mujer y aquel hombre que encontraron
abrazados en la excavación de Pompeya. La escena salía en Viaje a
Italia, los descubrieron mientras filmaban. Ingrid Bergman también
entonces se había echado a llorar. Partir de un recuerdo equivale a
partir del fin, los recuerdos se construyen para el último día aunque
nos engañe su gen de pasado. En realidad no nos movimos. Me invitaste a
un Lucky [frase entre tus dedos], y en esa cinética apariencia
encontramos el exceso, la belleza para alcanzar lo que al llegar al fin
nos convirtió en algo más que una frase para el fin, algo más que un
isótopo, un punto de luz que no desapareció porque nunca partió. El
camino infinito de verdad más corto.

d


17
Sep 09

Vacabou, mañana en Lleida

Este viernes 18 de septiembre, Vacabou en directo en el Centre Cultural La Panera de Lleida a las 21h.
web oficial myspace facebook

 

n

 

 

 

Quien pueda ir a verlos,

que vaya. No se arrepentirá.