Julio, 2009


18
Jul 09

TEXTOS de NY [11]

TÍTULO: POETA EN NUEVA YORK EXPANDIDO EN LA RED

[Transformación del poema de FGLorca, La Aurora (de Poeta en Nueva York), obligando a ese poema a hacer una
excursión en la Red a través de traducciones Google, como gesto homólogo a la excursión que Lorca
realizó en NYC cierto día de 1929. La  intención es, tras la caminata, observar en nuevo poema final]

[Existe variantes a esta obra, haciendo pasear al poema por otros idiomas, otros barrios, (Chino, Italiano y Polaco, disponibles en traductor Google), que son los idiomas de las diferentes comunidades neoyorquinas que Lorca atravesó en su caminata]


Caminar es traducir.

Otros significados.

[AFM,NYC,2009]

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DIMENSIONES: 50X50cm, 53.1MB

TRANSCRIPCIÓN DEL CONTENIDO:

Poema de Lorca:
LA AURORA (de Poeta en Nueva York)

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

POEMA La Aurora TRADUCIDO AL INGLÉS POR TRADUCTOR GOOGLE:
The dawn of New York has
four columns of silt
and a hurricane of black doves
splashing in the waters that rotten.

The dawn of New York groans
by the huge stairs
searching the edges
nardos distress plotted.

The dawn comes and nobody gets in your mouth
because there is no tomorrow and hope possible.
Sometimes furious swarming coins
drill and devour abandoned children.

The first post to include your bones
there will be no paradise or loves defoliated;
know they are going to silt and laws of numbers,
to games without art, without sweating fruit.

The light is buried by chains and noises
lewd challenge in science without roots.
For the neighborhoods that people are hesitant Sleeplessly
outputs as a newly shipwreck of blood.

POEMA FINAL:
Traducción al español, hecha por traductor Google, de la traducción del poema La Aurora previamente efectuada al inglés por Google

El amanecer de Nueva York ha
cuatro columnas de cieno
y un huracán de palomas negro
salpicaduras en las aguas que podrido.

El amanecer de Nueva York gime
por la enorme escalera
la búsqueda de los bordes
Nardos angustia dibujada.

El amanecer viene y nadie se pone en la boca
porque no hay mañana y la esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladro y devorar a los niños abandonados.

El primer puesto a fin de incluir sus huesos
no habrá paraíso ni amores defoliado;
saben que van a cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, sin sudor fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
impúdico reto de ciencia sin raíces.
Para los barrios que las personas se atreven Insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

…………………………………………………………

TEXTO QUE DIO ORIGEN A ESTAS TRADUCCIONES:
Caminar es traducir. Ayer, sin ir más lejos, caminé mucho por mi apartamento, no paré de caminar. La ropa de la cama, los utensilios de cocina, las maderas del suelo, los picaportes y grifos, incluso las paredes, que son blancas, fueron traducidas. Me fijé que la casa estaba llena de animales miniaturizados (todos menos un conejo de porcelana a escala real. Me di cuenta de lo terrible que es poseer una reproducción de un animal a escala real, era la primera vez que tenia en mi casa un animal a escala real, hay en esa escala una idea de asesinato frustrado, algo que inquieta, desde entonces evito mirar ese conejo). Conté bastantes animales. Puse unos cuantos en el suelo (no me atreví a desmantelar el apartamento, ya que los pomos de los cajones son animales y las bisagras de las puertas también, y las patas de unas sillas, y un par de cuadros, y unas sandalias, las sandalias también tiene un pon-pon en la cinta de la puntera que es un animal), y les hice una foto. Un zoo. Ranas, monos, conejos, elefantes, serpientes, gatos, pájaros y caballos. Faltan perros. Hace poco he oído al de la vecina nouvelle vague verano 2009, la del 4B, bajar y subir lentamente las escaleras.
V
Caminar por un apartamento es hacer de salvapantallas. Tarde o temprano recorres todos los puntos, esquinas incluidas, y vuelves a empezar. Con esa operación te salvas a ti mismo, el salvapantallas que se salva a sí mismo. El primer día que llegué vi un insecto en el techo, una mariquita de dimensiones europeas pero de color naranja tirando a marrón. Le hice una foto y volví a dejarla en el techo. Cada día la veía en un punto diferente. Si te tumbabas en la cama y esperabas un buen rato, percibías su desplazamiento, aunque no su movimiento, como cuando ves un avión muy lejos en el cielo, que no se mueve pero en pocos minutos ya ves que tiene otro sitio en el Mundo. Podría haber hecho un mapa de su trayectoria si hubiera tenido una cámara de vídeo decente. Podría haber dibujado la trayectoria de esa mariquita. La mariquita sabía bien lo que hacía, iba bastante a las esquinas. Era un buen salvapantallas. Ni el humo del Lucky Strike la perturbaba.
Una noche puse mucho Raid para los mosquitos. Yo sigo vivo, pero cuando me desperté ella estaba en el suelo. La cogí, tenía las patas contraídas. Palidecida, su color ya no era amarillo. No supe qué hacer con su cuerpo. Yo, que todo lo tiro a la basura, no fui capaz. La enterré en una maceta. Pobre Charlie. No sé nada de plantas, pero me han dicho que los cactus tienen mucha agua. Charlie, siempre Charlie.


17
Jul 09

TEXTOS de NY [10]

Ayer hemos acompañado a Luis Macías en la realización de uno de sus proyectos más sugerentes, Scan Land.  Se trataba de escanear una franja del jardín comunitario del edificio en el que vive, en Havemeyer Str, Brooklyn. La fotógrafa Aina Lorente documentó todo el proceso con 455 fotografías. Yo me limité a observar y documentar cómo la fotógrafa documentaba el proceso. También tomé aspirinas.

Área escaneada:  11,54 x 153 pulgadas
Primer escáner a las 6:56pm, último escáner a las 8:34pm.
Material: ordenador iMac, Scan Canon al que le fue seccionada la tapa, PhotoShop como procesador de imágenes, cinta azul de embalar para marcar el área, foco de estudio y metro de obra.

El siguiente paso será escanear la franja de cielo simétrica a la escaneada en el suelo.

Después nos fuimos a cenar al mejor sitio de hamburguesas de Williamsburg, el Dumont. Invitó Luis.
Para ver su blog, con algunos de los escaneados, pinchar aquí.

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16
Jul 09

TEXTOS de NY [9]

La exociudad es aquello que sostiene a la ciudad.
Cámaras fotográficas fabricadas con rollos de papel higiénico, banderas de amianto, un perro de orejas parabólicas, cowboys de medianoche, poetboys de medianoche, videojuegos de alcantarillado, un Bank of America levantado con chapas de prefabricada, idem una iglesia. El pensamiento, dulce, recuerda al hígado de un pato, bello y reventado en las aguas bravas de un váter, la exociudad de los útiles de aseo es tu cuerpo, sobredimensionado, fuera de escala en el Skype, lanzan besos de información a través de un sol excéntrico. En el suelo del diner, un paquete de Lucky arrugado, hecho una pelota, conserva el trazo de las líneas de una mano, continentes en paro, detenidos, sin deriva continental alguna, una pelota,

-Ése tipo es un escritor muy famoso. Ahora está en dique seco.
-¿Se le acabó el talento?
-No. Se le acabó la suerte

Algo así decían en Smoke.
La suerte.
Y no hay más.
Lo decían en Smoke.
Tampoco los ángeles juegan al fútbol, tan solo calculan las curvaturas de los balones, buscan la que se aproxima al rugby, al boomerang, para los ángeles no hay tiempo, lanzan una lata al skyline y siempre regresa, intacta, la lata de judías congeladas, rugen en la sartén, rugen sin necesidad, rugen porque sí, por manía, por investigar sonidos en el iPod del mundo un miércoles por la mañana, el espejo, el niki, los calzoncillos.
El hombre en calzoncillos calienta judías congeladas. Sólo hay suerte. No hay más.
El espejo es la placa base. Tu reflejo en jpg pone en marcha un disco duro, el espejo, información a cada instante reactualizada, incorruptible, hasta que aparece el gemelo. Charlie, ahí estaba Charlie, la muerte más triste de la Historia de la Televisión, cowboy, poetboy de medianoche, empapado, con un fajo de hojas impresas de un blog también empapado, deambulando Tiffany arriba y Soho abajo,
¿Se le acabó el Talento?, No, se le acabó la suerte, decían en Smoke,
empapado de agua y sal, ¿qué hace Charlie si nadie lo ve? ¿Qué hace Charlie, ni sólido ni disuelto? Con sus latas de judías, sus calzoncillos sucios y en paro, su paquete de Lucky hecho un mapa mundi en el suelo. Un coche de policía se detiene, le preguntan algo, él sólo responde que me busca, que me busca por un asunto importante, que me busca por asuntos de blog, de mi blog. Qué bien suena esa frase “asuntos de blog”, eres único Charlie. El coche de policía se pierde, y él alza la vista, y la superficie de cielo que se dibuja entre los rascacielos es la silueta de un avión, Pobre Charlie, tan bueno, tan perdido, tan absurdo, tan inútil, inútil menos para mí, que me busca. Relleno hojas de Word en mi apartamento, no entiendo porqué hace años me cambié del Word Perfect a Word, que es mucho peor, quizá porque la calidad de lo que se escribe debe ir en consonancia con el procesador de textos utilizado, de lo contrario se incurre en impostura, en fantasmada. Relleno hojas y hojas en este procesador de textos Word, he comprobado que mi apartamento es rectangular y, aún más, exactamente como una hoja estandar de Word a escala, cada hoja que tecleo es mi apartamento, mi exacto apartamento, las palabras bajan del estudio a la cocina a medida que tecleo, los textos van al baño, van a la despensa, se mueven por la hoja como mi cuerpo en el apartamento, sin orientación ni precisas corrientes aire que lo empujen. Este apartamento pequeño y ruidoso del East Village. Si amplío el margen del documento, las palabras, que siempre buscan los límites [ésa es su naturaleza y no otra, el límite], se van hasta los apartamentos vecinos, al de guapa del 4B, que tiene un perro tonto y vive sola, y siempre saluda, y tiene el pelo corto  a lo garçon, como recién salida de una nouvelle vague verano 2009, amplío los márgenes de mi documento Word y pienso en ella, la veo tomando un baño,  veo sus caderas [tirando a grandes pero no problemáticas], ojos cerrados, su cintura estrecha, sumergida en la bañera, mirando con profunda extrañeza los brillos de jabón, grasa y suciedad que en la superficie del agua a generado su cuerpo, o preparando una pasta y dándole galletas saladas al perro, la veo dibujando la ropa que ella misma se coserá la próxima temporada, escribiendo un mail a sus padres, que viven en Ohio, la veo como yo, pensando en Charlie, escribiéndole un sms a Charlie, en su apartamento, y también la veo pensando en mí, sé que piensa en mí, lo sé por cómo dice hi cada vez que nos cruzamos, hasta una vez le acaricié la cabeza a su perro, o viajan las letras hasta el desconocido del 4D que tiene la tele día y noche a todo volumen y carraspea, extrae de los pulmones cuanto puede, por la noches deambula, sus pasos llegan hasta aquí, tiene una nevera que chirría como una puerta de cine gótico, como las puertas de La Caída de La Casa Usher, por ejemplo, su nevera, esa película de miedo sólo intuida,  abre mucho la nevera, y carraspea y expulsa las imágenes que consume, incluso los exabruptos que por sus oídos han entrado desde el televisor, los expulsa cuando carraspea, es un tipo raro, o tipa rara, jamás lo/la he visto, le oigo mear, cada 30 minutos oigo la caída, debe tener algo malo en la próstata, y por comparación de sonidos con la guapa del 4B, a la que también oigo mear, sé que éste es un hombre, el sonido de su chorro es propio de lo que cae desde mucha altura, con mucha energía potencial, muy diferente al sonido del chorro de la guapa del 4B, que es dulce, amable, manantial, mi hoja de Word  se expande si quiero, puedo expandirla cuanto quiera, las palabras salen de los márgenes de mi apartamento, me sirven de prismáticos de la misma manera que James Stewart usaba unos prismáticos de verdad en La Ventana Indiscreta, soy el James Stewart de mi edificio, del barrio, de NYC, y si amplio aún más los márgenes de mi documento, las palabras se expanden hasta la calle, van a lavar coches con los puertorriqueños, a jugar al bingo al jardín que linda con mi edificio, y en el que cada tarde muchas mujeres se reúnen para hablar de base-ball, y van al Deli, las palabras también van al Deli de la esquina y compran tabaco, las palabras también necesitan tabaco, y comida, así que, buscando el límite, el margen del documentoWord, van hasta el Mercadona del barrio, el Key Food, y compran ensalada de patata y moras llenas de químicos, cómo nos gustan a la palabras y a mí los químicos, tras 3 días en el frigorífico las moras ya no saben a moras, sino a medicamento, qué bueno, químicos, todos somos química, es la base de la vida, cómo nos gusta ese sabor a químicos reparadores, a las palabras les gustan también los conservantes porque buscan perpetuarse, la razón de ser de cualquier palabra es permanecer, eso es, permanecer, conservarse, pero amplío más el marco de mi documento en Word y se van también al video-club, cerca de la calle Houston, a tres manzanas, y alquilan pelis, alquilan Smoke ,“¿se le acabó el talento? No, se le acabó la suerte”, a las palabras les gusta mucho Smoke porque escribir es cuestión de suerte, no de talento, sino de químicos de la suerte, de la combinación química adecuada, y alquilan Lost, sí, también las palabras alquilan Lost en el video club, Lost, siempre Lost, las palabras de mi Word son cursis, y lloran con Charlie, les encanta Charlie, su tumba de acero, agua y hierro, su amor total por una mujer, el último representante en la Tierra de un caduco romanticismo, Charlie, qué pena les da Charlie, siempre Charlie, y si amplío el margen de mi documento de Word, que es lo mismo que decir de mi apartamento, las palabras se van a los nidos que las tórtolas hacen en los aires acondicionados, ahí también van las palabras, a calentarse en los motores de esas máquinas de aire artificial, y si lo amplío más se van del barrio, llegan hasta el Soho, sí, la superficie de mi documento en Word, el birrioso Word, llega hasta el Soho por la izquierda, hasta el East River por la derecha, hasta Central Park por el norte, hasta las ruinas de las Torres Gemelas por el Sur, hasta ahí llega mi documento, mi apartamento, si le doy indefinidamente a Document+Margins, ¿Alguien ha llegado hasta el final de escala de Document+Margins? ¿Alguien sabe si esa opción del Word, cartográfica, terrenal y al mismo tiempo sobrenatural, en cuyos confines se halla el Más Allá de todas las palabras y las cosas, tiene fin? ¿Tiene un Tiempo propio, tiene un Big-Bang, tiene un Big Crunch?  ¿Qué estará pasando ahora mismo en las ruinas de las Torres Gemelas? ¿Andará Charlie entre ellas, empapado, goteando agua de Pacífico, con un fajo de hojas de blog, mi blog, debajo del brazo? En un libro antiguo llamado Joan Fontaine Odisea escribí (de memoria),

sé que tengo un doble creciendo
en un muro de Central Park

Lo cito de memoria, Charlie, no te ofendas , de memoria, mi margen está ya muy lejos de aquí, cerca de ti, me he olvidado de mi apartamento, de mi centro de página, de mi centro de gravedad, de mi centro de masas; en definitiva, Charlie, de mi centro de Word, de mi exacto centro de página de mi birrioso Word, tan birrioso como mi apartamento. Pierdo estabilidad, Charlie, me he olvidado de quién soy, todos somos el poetboy de medianoche, ni disuelto ni sólido. Como la gente de mi barrio, por mi culpa ni disuelta ni sólida, Charlie.

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(Gente del barrio, NYC, 2009, AFM)

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16
Jul 09

Colaboración en Cultura/s (2)

En Cultura/s

Para amplar pinchar en la imagen (PDF)


16
Jul 09

Colaboración en Cultura/s (2)

En Cultura/s

Para amplar pinchar en la imagen (PDF)


15
Jul 09

Hoy, pequeño relato en El País

Hoy miércoles en El País, en su inicio de una serie de cuentos de verano que tengan algo que ver con el género negro, este relato que me pidieron, copio y pego:

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN LA TELE

AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO 15/07/2009

Vi
cómo el niño, nada más dejar sus padres las maletas en el apartamento
401, encendía la tele en el canal Naturaleza Salvaje, desenfundaba los
rotuladores Carioca, rescataba un bloc de dibujo sumergido en el
surtido de bragas de bikini de la madre, y bajaba a la piscina. Allí
escogió una tumbona reclinable. Le dije si quería un refresco, pero
abrió el bloc tamaño A3 y comenzó a dibujar la fachada del aparthotel.
Le pregunto entonces qué hace y responde: “dibujo El sueño eterno“.
Por si acaso, le llevé una Fanta. Con la playa a su espalda, y sin
mezclarse con otros mocosos que montaban bronca en la piscina, pasó
aquel primer día entregado al dibujo. Cuando, de cena, le llevé un
bocadillo, observé que la Fanta ni la había tocado; rotuladores
circuncidados se amontonaban en sus manos. Sólo dijo, “me gustan las
aves migratorias, me voy a ver Naturaleza Salvaje”. Al día siguiente, a
petición de sus padres, llevé un escueto desayuno al apartamento, [en
años de oficio he podido comprobar que hay dos tipos de familias: a)
las que quieren copiosos desayunos, como si en verano fueran
americanas, y b), las que la madre, recién operada, sueña con el título
Miss Top-Less; estamos ante este último caso]. Fue dejar el desayuno y
ver al crío ante el televisor, a oscuras, irradiado por unas aves que
sin razón aparente migraban de un continente a otro. Los padres aún
dormían. No tardó el chaval en bajar a la piscina. La misma tumbona y,
Carioca va Carioca viene, continuó trabajando la fachada, a través de
cuyas ventanas vi escenas minuciosamente dibujadas: una rubia besando,
un tipo que dispara un revólver, en el tercer piso un coche aparcado
junto a una cabaña, y así. Esa noche, les subo la cena y veo a la madre
iniciando una pelea con el hijo para forzarlo a no ver más Naturaleza
Salvaje. Afirma estar harta, no poder más. El padre hace ademán de
sacar el cinturón, de repente recuerda que va en bañador. A la mañana
siguiente el chaval me dice, “no entiendo por qué mi madre se ha puesto
tetas; odio esas tetas, yo no mamé de esas tetas. Me ha borrado”.

Días más tarde, estando de guardia nocturna, veo luz en la recepción
trasera. A falta de ginebra, había estado chupando la goma del aire
acondicionado, así que fui haciendo eses. Era el crío, ante la tele, a
oscuras, viendo pasar aves migratorias. Me senté a su lado, agarré el
bloc, abierto en el asiento de al lado. “¿Por qué dibujas esto?”, le
dije. “Por la película El sueño eterno -respondió sin apartar
la vista de la tele-, la he visto mil veces y quiero dibujar en cada
una de las ventanas de este hotel una escena de la película”. “¿Pero
por qué?” “Porque es una peli que no entiendo”. Nos quedamos un rato
mirando la pantalla en silencio, hasta que dijo, “ves, tampoco esas
aves migratorias entienden”.

Agustín Fernández Mallo es autor de Nocilla Experience (Alfaguara) y finalista del Premio Anagrama de Ensayo con Postpoesía.


14
Jul 09

TEXTOS de NY [8]

Fragmento de la obra en preparación: “CAMINATA LORCA 2009 [The Smiths-Charlie-Matta Clark]“, AFM, 2009

Salí temprano, a las 7am, para repetir una caminata que hizo García Lorca en 1929. Me perdí y despisté varias veces, pero creo que siempre volví a la ruta correcta.

Caminar sin parar, sólo caminar. No hacer fotos, no comer, sólo una botella de agua de 2 litros. Considerar Manhattan como un desierto, y la ruta de Lorca un mapa arqueológico, un Condensado de todas las épocas en un presente Presente Continuo.

Algunas de las capas arqueológicas personales a fecha 2009 superpuestas a aquella caminata de 1929:

-Parque Shakespeare en Central Park (Shakespeare Sister, The Smiths 1986).

-Diner Charlie (Charlie el de Lost, 2004) en Broadway con la Calle 50.

-Localización de la desaparecida casa de comidas FOOD (Prince Street con Wooster Street, SOHO) , montada en 1971 por el artista Gordon Matta-Clark, de la que hay un documental, INFO:

Gordon Matta-Clark
FOOD, 1972
16 mm film b/n, 43′ 00”.

Esta película documenta un día en la vida del legendario restaurante Food del Soho de Nueva York, donde Matta Clark realizaba sus primeros Cuttings. Inaugurado en 1971, Food se convierte durante más de dos años en el lugar de encuentro del arte emergente. En su cocina y mesas, la comida se convierte no sólo en un material de trabajo, comunicación y acción artística, sino también en el catalizador de un sistema económico y laboral autogestionado por una comunidad artística que aspiraba a garantizar la subsistencia de unos 300 artistas en la ciudad. No obstante, una vez agotada la herencia y la generosa contribución de la bailarina y fotógrafa Caroline Goodden al mantenimiento del local, el restaurante se cierra. Aún así, Food es uno de los proyectos paradigmáticos en la historia y mito de los años setenta.

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Matta-Clark con su compañera Jane Crawford y un operario, montando FOOD (1971)

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La Esquina, Hoy, en Google Maps:

http://maps.google.es/maps?f=q&source=s_q&hl=es&geocode=&q=Prince+Street+at+Wooster+Street&sll=40.727629,-73.993923&sspn=0.001866,0.004243&ie=UTF8&ll=40.725454,-74.000001&spn=0.000407,0.016973&t=h&z=16&iwloc=A&lci=com.google.ugc.c752d13e87c4fbd7&layer=c&cbll=40.725368,-74.000094&panoid=AxiRaMHT20yAhzW9fcUZ4g&cbp=12,352.96,,0,-3.06

Una vez en el apartamento, casi no pude dormir, conté 8 mosquitos, a las 5 ya estaba en pie, un té, me puse a preparar esto. A las 6 amaneció, hice esta foto desde la ventana a ese amanecer, con esos detalles ampliados que me tuvieron varios minutos pasmado ante la pantalla, detalles fotográficamente primitivos, casi pictóricos, como de 1929.

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Acabo de matar un mosquito, ha estado quieto, observando todo el tiempo cómo escribía este post. Un mosquito que va de 1920 a 2009. Ya no existe. Tiene mucha sangre dentro, es mía, viajó por mis venas mientras caminaba ayer desde 1920 a 2009. Esa caminata tampoco ya existe.

Es totalmente de día. Me largo, he quedado con Luis en el Side Walk para desayunar. A ver qué pido.

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Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.

(de Poeta en Nueva York, FGLorca, 1929)


13
Jul 09

TEXTOS de NY [7]

Domingo 7am. Acabo de levantarme, tengo resaca, no mucha, pero leves golpes dentro del cráneo, ayer no sé cómo llegué a mi apartamento, no bebí demasiado, pero aún así no sé cómo, tras la fiesta y la maraña de metros que tuve que coger de regreso, llegué a meterme en la cama; inexplicablemente, cada nuevo vagón de metro me alejaba más de mi destino de vuelta en Manhattan. Domingo 7am, ni una mala silueta en la calle para fotografiar, la calle es de los objetos, ha sido tomada por los objetos.  Los miro a través de la ventana. Los calzoncillos, el niki, me preparo un café instantáneo.  La tórtola ha venido de nuevo al aire acondicionado, no para de coger ramas. Parece que es la encargada de hacer nidos del barrio, la curranta. Ayer, de regreso, mientras cogía no sé cuántos metros vi currantes del metro, gente que trabaja a las 2 de la madrugada en el metro más viejo, sucio y medieval del mundo; debe ser el único metro de un país civilizado que no tiene escaleras mecánicas. Con lo que molan las escaleras mecánicas. Hoy hay sobre la caja del motor del aire acondicionado un huevo roto, un huevo de tórtola roto. No sé qué hace esta tórtola que picotea ese huevo, posiblemente suyo, la naturaleza es así de asquerosa, de injusta y cruel. Domingo 7am. Los calzoncillos, el niki, el café.

Ayer me invitaron a una fiesta en Greenpoint, Brooklyn. Pasé una vez más el East River en el metro que va bajo el agua; son 5 minutos que se hacen eternos. Me gusta ir las fiestas para no implicarme mucho en ellas, porque, en realidad, no me gustan nada las fiestas, pero sí las historias que se cuentan en ellas, sus conversaciones, su nada, toda esa preparación precisa y concisa para la nada, “nacidos para la nada”, que diría un nihilista, es como si se pactara: “vamos a reservar este espacio de tiempo para hacer el tonto, para no hacer nada, para buscar el paraíso perdido que es la infancia”. Fiestas, eventos deportivos, tertulias de política en radios y televisiones, todo son fiestas para no pensar en lo que a cada uno, y por diferentes motivos, le gustaría pensar. Tras una sola parada de metro y patear por entre las naves industriales de la calle Banker, al llegar me encontré una casa típica de Brooklyn, antigua, victoriana, de madera por dentro y forrada de madera falsa por fuera, y a la anfitriona en la cocina, una madura pianista sobre cuyo piano de cola, plantado en la sala, se apilaban todo tipo de pequeños instrumentos de percusión y viento así como fuentes de ensalada de patata, de pasta con carne recién hecha [humeaba], de zanahorias en vinagre, vino californiano, cervezas, gusanitos, Cheetos, patatas fritas y material de este tipo; en el jardín, en la parte trasera, se cocía ya el fenómeno barbacoa. Gente muchas edades, razas y estilos, del hippy al hipster pasando por el profesor de universidad de Columbia, así como todo tipo de representantes de la más diversa inmigración, allí estaban, una casual extravagancia que asocié inmediatamente a un reparto de una película de Fellini. Me entretuve unos minutos en examinar el contexto decorativo del espacio, era aquel del multiculturalismo posmodernista de izquierdas neoyorquino de los años 80: figuras en madera de la isla de Java presidiendo el fregaplatos, machetes de la selva amazónica a lado de la chimenea, los típicos motivos hindús, la manta india colgada a efectos de tapiz, y exaltaciones todas en madera y piedra de lugares lejanos, teletransportadas a NY,  mezcladas con una voluminosa biblioteca tipo: Bienvenido al Reiki, Lo Que Queda de Freud, La USA de Los Indios, Los Últimos Filósofos Franceses, y velas, muchas velas, que no falten velas para acercarnos al fuego primordial, heraclíteo. La discoteca constaba de muchos CDs de jazz hasta finales de 70, música pop-rock hasta The Doors y la colección completa de Michael Nyman, todo ellos salpimentado con volúmenes escogidos de música clásica. Había una hipster muy guapa, entre americana y polaca, que desapareció pronto con un tipo hindú. Ese fue el detalle con el que más quedé de la fiesta, aunque comente otras cosas de la fiesta, ése fue el detalle con el que más me quedé de esa fiesta, la menos cool que he visto en años, cosa que me alegró porque equivale a decir que había buena comida y buena bebida. Nadie llevaba detalles decorativos personales ni complementos interesantes, [la esencia del glamour y el buen gusto, como en la literatura, no está en la ropa sino en los complementos y detalles a ese texto que es un cuerpo], pero eso se compensaba con la ensalada de patata y el vino, abundantes y de primera calidad, justo lo contrario a las fiestas cool; mejor, pensé, todos eran puntos para que de repente apareciera por allí Charlie. Me recordó a las fiestas que iba cuando, hace muchos años, vivía en Deiá; el progre anglosajón siempre se rodea de personas que considera culturalmente exóticas, las usa de lavadoras de conciencia, y esas personas exóticas usan al progre anglosajón para arramblar de todo cuanto pueden. Un tipo, absolutamente siniestro, que decía ser de Malta, le pidió a una joven que acababa de conocer, creo que menor de edad, que se casara con ella; una tipa entrada en años, de pelo cano, sacaba fotos digitales a cada uno de los presentes para no sé qué revista del Soho, un joven italiano con pinta de estudiante de astrofisica preparaba ollas de espaguetis con carne; te morías de lo buenos que estaban. Mariana, la anfitriona, nos dijo: “es mi cumpleaños, la fiesta dura 48 horas, la casa es vuestra”. Entonces nos sentamos en el jardín de atrás, para poder fumar, y los de la barbacoa [siempre hay alguien orgulloso de sus músculos y de su barbacoa], ya estaban contaminando el mundo con humo de hormonas a la brasa, los típicos americanos que parece que nunca han roto un plato, los típicos WASP de los que mejor alejarse cuando llevan 4 cervezas encima. No hay problema, me dije, aquí estamos para destruir el mundo, todo entra dentro de nuestros planes para destruir el mundo, este Concorde ya no hay quien lo detenga. No tardó en venir un tipo con un parche en un ojo y una guitarra colgando, casualmente vive cerca de este apartamento, también en el East Village, aseguró haber tocado con Lou Reed en la época de Berlín. Tañó cuerdas un buen rato, clásicos de la música americana de todos los tiempos, mientras las alitas de pollo y las salchichas ardían en las brasas. Yo comía salchichas, fumaba luckys, y dejaba las colillas y el pan Bimbo en el plato. Todos dejábamos colillas y trozos de pan Bimbo en el plato. Alguien le pidió al hombre tuerto una de Dylan, yo me acerqué a su ojo y vi que la marca del parche era Futuro, así, en español, Futuro, lo ponía en un lateral con letras rojas, bien claro, me dijo entonces que era la mejor marca de prótesis que había en el mercado, Futuro, que si tenía algún problema pidiera siempre prótesis y complementos Futuro. Ok, así haré, le dije. Qué significaría para Charlie la palabra Futuro, pensé mientras abríamos la cuarta cerveza. Comenzó  a llover fuertemente, vi resplandores de relámpagos sobre Manhattan; entré en la casa. Aquello estaba abarrotado, una altísima densidad de espermatozoides moviéndose a toda velocidad vistos al microscopio que en ese momento llevaba adosado a mis gafas, siempre llevo un microscopio adosado a las gafas, sólo tengo que activarlo cuando me conviene. Al fondo, tocaban el piano a 4 manos, una chica tocaba un saxo y un corro de gente se aplicaba a percusiones varias, me entretuve viendo aquello, una pieza realmente buena, abstracta. Alguien me tocó el hombro por detrás, me giré y era un negro con pelo afro de impensable volumen -tipo La Calles de San Francisco-, pantalones bastante anchos y raídos, camisa de piel de melocotón con melocotones estampados y dedos grasientos de las minihamburguesas que había que tomar a mano, nos miramos y me dice “así que eres español, eh. Me alegro. Me gustan los españoles. Yo soy de aquí de toda la vida”, no supe cómo interpretar ese “de toda la vida”, y nos estrechamos la mano con el correspondiente transfer de grasa animal de mano a mano. En un inglés que sólo medio entendí, me dijo que tenía un canal de TV en Brooklyn, únicamente dedicado a las artes y películas europeas, y que precisamente el día anterior había estado viendo la película de Herzog, Aguirre o La Cólera de Dios, y se explayó entonces unos minutos con su teoría, que básicamente era la siguiente: las coronas de los imperios duran menos que las religiones de los imperios. Cuando un imperio, como el español, se adentra en el América, llega a las costas y se mete en la selva, la corona queda la muy lejana, la corona se ha disuelto como si fuera sal en las aguas del Atlántico, los conquistadores pronto se olvidan de la corona a la que pertenecen y montan sus propios pequeños imperios, todo degenera, pero la cruz, la religión, es lo que pervive, es insoluble, no hay océanos que la disuelvan, y así llegó y llega la cruz hasta los rincones más remotos de la selva Americana, “esa es enseñanza que yo he sacado de esa película, Aguirre o La Cólera de Dios -me dijo-, la demostración de que nada hay más cierto y eterno que las religiones. Espera  a que lleguemos a Marte, ¿nunca has pensado qué tipo de religión montaremos allí?, ¿Se llegará a una solución de consenso y enviaremos a un representante de todas las monoteístas? ¿Podrá el Papa de Roma dominar Marte, o será el Islam? ¿Cuáles serán las Torres Gemelas de Marte? No lo sé, nadie los sabe, pero seguro que alguna religión llegará hasta la sombra más perdida de Marte, seguro que sí, doy fe de ello”. Un relámpago iluminó la totalidad de la estancia, todos nos tapamos los oídos y, tras el trueno, continuó diciendo: “la frase final de la película Blade Runner, aquella de: y todo se perderá como lágrimas en la lluvia, ya la escribieron los conquistadores españoles siglos atrás; debería ser: y todos los reinos se disolverán como coronas de sal en el Atlántico”. Anoté mentalmente esa frase, era buena, indudablemente buena, y en ese momento un falsa alarma me indicó que allí al fondo estaba Charlie, Charlie el de Lost, tomado durante un segundo por la luz del siguiente relámpago. Pensé en la muerte del pobre Charlie, en por qué no se había disuelto como sal en su tumba de acero bajo el mar. Quizá Charlie era en sí mismo una religión más, encarnaba un nuevo mesías, y me había elegido a mí para dar a conocer sus revelaciones, Charlie, el amor absoluto de Charlie, el amor absoluto por una mujer, un ente insoluble, un representante en la Tierra de alguna deidad, porque no hay Atlántico ni Pacífico que pueda con él, ni con su amor. Pobre Charlie. Quizá este hombre, pensé, conociera a Charlie, por lo de la televisión, al fin y la cabo el bueno de Charlie vivió mucho tiempo perdido en ese medio, para nosotros fue durante mucho tiempo uno de los otros, un Lost. Pero no le comenté nada, me imaginé enunciando esa idea y me vi ridículo, y de repente extraño en aquel ambiente, un Creep de Radiohead, tan monstruoso, tan raro, como Charlie, pobre Charlie, el mismísimo Creep de Radiohead en la Tierra, tan monstruoso, tan raro, tanta fe en el amor de una mujer, tan Lost, tan Creep de Radiohead,

Cuando tú estabas aquí, no te podía mirar a los ojos, eres como un ángel, tu piel me hace llorar, flotas como una pluma, eres un mundo hermoso, desearía ser espacial, y tu eres tan jodidamente especial. Pero soy monstruoso, un raro, ¿qué demonios hago aquí?, Yo no pertenezco a este lugar, no me importa si me duele, quiero tener el control, quiero un cuerpo perfecto, un alma perfecta, quiero que te des cuenta cuando  estoy junto  a ti, tú eres tan jodidamente especial, pero yo soy monstruoso, un raro, ¿qué demonios hago aquí? Ella está huyendo de nuevo, está huyendo, huyendo, y yo soy tan monstruoso, no pertenezco a este lugar.

Pobre Charlie.

Decidimos irnos. Llovía aún más fuerte. Con las chupas de verano sobre la cabeza y los pies empapados pateamos hasta el metro más cercano, la vía que llevaba a Manhattan estaba cerrada por obras, increíble, las 2 de la mañana no quedaba más remedio que ir hasta Queens, adentrarse en estaciones cada vez más oscuras y vacías para, al final del trayecto, regresar en dirección contraria hacia Manhattan. Sólo tres personas en el andén. Pensé en la peli The Warriors. Varias ratas en el andén contrario correteaban como conejos sobre césped.

De repente tuve miedo.

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(domingo 7am, Gente del Barrio,

NYC, 2009)

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cigarrillos y

pan Bimbo

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Para ver y escuchar el tema Creep de Radiohead, aquí


12
Jul 09

Colaboración en Cultura/s (1)

Colaboración en Cultura/s (1)

Pinchar en la imagen para ampliar (PDF)


11
Jul 09

TEXTOS de NY [6]

LA ESPAMSIÓN DE LA MATERIA

(NY, 2009)