Fiebre para el Último Vinilo

 

No sé si será que llevo un par de días con fiebre, pero al ver esta foto de la estrella de otra estrella llamada Michael Jackson, he pensado en el Rey del pop como en el último Cantante de Pop de la Historia, es decir, probablemente, la última persona que será considerada una Estrella en el sentido clásico de la industria del pop. De la misma manera que Elizabeth Taylor será la última Estrella del Cine [no del cine], de la misma manera que Sinatra fue la última Estrella de la Canción Ligera, de la misma manera que Bill Gates será la última Estrella del Software de pago, o Madonna de será la última Reina del Pop.

Hay algo con lo que se ha de contar: todo rey (o reina) del pop está muerto por anticipado, su vida ya no es suya: entra en vida en una esfera de resonancias bíblicas.

 
Pensé eso cuando, en esa foto, vi algo que había visto mil veces sin fijarme en que lo veía: el vinilo sobre un tocadiscos que la estrella del Paseo de los Famosos inscribe en su centro.
Michael Jackson, el último Rey del último vinilo.

[veremos en qué términos se configura el Rey del iPod. ¿Unos ojos con letras que son microcoágulos, el pecho sin pelo de una virgen de nata, el tortuoso sonido de tu propia vida cuando el doctor  pega su oreja  a tus pulmones y escucha Monza, Laguna Seca?
El Cd sólo fue un espejismo, limbo, purgatorio, tránsito del todo vacío del vinilo a la nada llena del mp3]

 

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