Buda Catódico

El dibujante de cómics Pere Joan me envíó esta foto desde Birmania.

Fieles ante la imagen de un Buda, plano fijo, emitida las 24 horas en un televisor dentro de un templo. A su lado hay otros Budas en versión física, pero los fieles sólo meditan ante el Buda Catódico (que no católico), y pasan de los budas de madera en 3D . No supo por qué.

De cualquier manera, el televisor debidamente ormanentado, da idea de que esa imagen para ellos muy seria. Podemos pensar en el poder de la imagen, su aura de objeto casi religioso porque materializa lo que no está presente, lo que no se puede tocar. En realidad, esta imagen da para pensar mil cosas, a cada cual más fantástica o prosaica. Todos, hasta los birmanos, llevamos una Playstation Religiosa dentro. Me gustaría ver cómo la analizarían personas de campos tan dispares como la antropólogía social, la semiótica o la teólogía: se pondría las botas con ella.

Es un imagen que le interesaría mucho [o eso imagino] a José Luis Molinuevo, teórico de la imagen, ya que trabaja en lo que él llama “pensamiento en imágenes”, y en el “tecno-romanticismo” [término al que algún día habría que dedicarle un buen post].

A mí me parece brutal.

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ADENDA 4 HORAS MÁS TARDE:

Leo en el blog de Vicente Luis Mora esto que tiene mucho que ver con la identidad y la imagen hoy. Es decir, con el Buda Catódico. Pongo el fragmento inicial del post de Vicente (es la defensa de su tesis doctoral, hace unos días), en el que involucra reflexiones interesantes de Zizek, Sergio Gaspar, Germán Sierra y de él mismo:

En uno de los extras añadidos al deuvedé de la película de Alfonso Cuarón Children of Men (2006), el filósofo Slavoj Zizek hace un corto comentario de algunos aspectos de la excelente película. Dice el pensador esloveno que una de las cosas del filme que más le gustan es el final, cuando la mujer y el niño, única esperanza de la raza humana, quedan solos flotando en el océano, buscando la salvación en un pequeño bote. Zizek vierte aquí una fantástica metáfora sobre el sujeto contemporáneo: “El bote -dice- no tiene raíces, flota donde vaya. Ese es para mí el significado de la maravillosa metáfora de la barca: la condición para renovarse es cortar las raíces”. Con esto se expresan varias cosas: primero, que las metáforas líquidas son las que mejor definen nuestra contemporaneidad, como ya viese Bauman. Segundo, que un sujeto desarraigado no tiene por qué ser algo nefasto, inconveniente o maligno. Quizá, como deja entrever Zizek, sólo mediante el corte de aquellas cosas que nos amarran podemos ser libres, aunque esto implique ser libres para elegirlas de nuevo, si bien esta vez de forma voluntaria. Para algunos, la desintegración del sujeto contemporáneo es una falacia, algo inventado por los filósofos para seguir acudiendo a congresos. Para otros es una evidencia, sí, aunque categorizan el fenómeno como algo negativo, exhibiendo sus cuitas a modo de canto melancólico por una unidad perdida. Esta investigación me ha hecho conocer un tercer grupo, un nutrido e interesante colectivo formado por muchos pensadores y artistas para quienes esa descomposición, por el contrario, es una oportunidad única. Nos permite la preciosa posibilidad de rehacernos, de (re)construirnos, despojándonos de numerosas adherencias históricas, ideológicas, políticas, religiosas, metafísicas, económicas, culturales, psicológicas, que nos habían sido impuestas sin pedirnos opinión. En esto la sociedad europea y la norteamericana, curiosamente, coinciden. Para la lógica social estadounidense, el ciudadano tiene el derecho de reinventarse a sí mismo, de levantarse de nuevo y hacerse tantas veces como desee. La sociedad europea, más sabia pero también más conservadora en términos de identidad, apela a la necesidad de que nos sintamos realizados. Me encanta esa expresión, porque significa que venimos de estar irrealizados, de no tener realización, palabra que define el Diccionario de la Real Academia como “acción y efecto de realizar o realizarse”. Es algo hermoso: significa que, en tanto que no nos realizamos, no tenemos realidad. Dicho en otras palabras: si no nos inventamos, no somos. El poeta y editor Sergio Gaspar acaba de publicar un notable libro de poemas, Estancia, donde escribe:

(…) Nuestra tarea
es levantar un hogar que se derrumba
-lo llamaremos identidad- con fragmentos
de recuerdos no necesariamente vividos.

Estos fenómenos, que pueden parecer extraños a algunos, si no producto de la ciencia ficción, son habituales y hasta obsesivos en la literatura española de la posmodernidad, término este que hemos entendido para la tesis -a diferencia de nuestra costumbre y con voluntad clarificadora- en su definición puramente historiadora, diacrónica, periodizadora. Los más de doscientos poemas que hemos recogido al final de la tesis, los miles de ejemplos narrativos y líricos citados en el texto, recogen esta preocupación y la atan, nítidamente, al espejo como símbolo de esa descomposición subjetiva, de la puesta en crisis de la identidad, algo que hace apenas siglo y medio era un indiscutido término de partida y hoy un espinoso punto de llegada. Es curioso que en un mundo donde parece que la pantallas han sustituido a la contemplación directa, un objeto antiguo, plano, analógico, discreto, barato y que suele pasar desapercibido, como el espejo, pueda guardar tanta carga significativa respecto a lo que somos, llegando a constituir, como vemos en el estudio, nuestra auto percepción, al decirnos todos los días quiénes somos a nosotros mismos. En este punto la influencia de la imagen y los medios de comunicación ha sido determinante. En una novela recién aparecida, el escritor Germán Sierra resume el proceso de este modo:

“La autorización por la imagen se ha convertido en el medio universal para colonizar la subjetividad. Sin embargo, sus métodos y efectos no han sido analizados hasta muy recientemente porque, a pesar de todo, y quizá como parte fundamental de su estrategia intrínseca, la influencia de la imagen artificial en la subjetividad fue -y todavía es- tratada como un símbolo de frivolidad intelectual en lugar de ser reconocida como un efecto de la narrativa social dominante”

(Fragmento)

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12 comentarios para “Buda Catódico”

  1. pablo dice:

    A mi también me parece brutal. La verdad es que diec mucho de la importancia de la imagen, del símbolo&imagen, del totem y de cómo el soporte es para la religión un puro vehículo y de cómo el mensaje, lo que se quiere transmitir, es lo importante por encima del medio…desde hace siglos las religiones han tenido esto claro. Creo.

    Un abrazo

  2. el náuGrafo dice:

    Había entendido Buda CatoLico y no entendía nada.. jajaj. Interesante… y cutre.

  3. José Luis Molinuevo dice:

    Muy buena, Agustín.Metaimágenes en vivo y en directo. Se complementa con la de
    Nam June Paik. TV Buddha. 1974
    en
    http://joseluismolinuevo.blogspot.com/2008_12_01_archive.html
    Queda pendiente el tecnoromanticismo
    Un abrazo
    José Luis

  4. agustín dice:

    Hola José Luis. Ah, sí, aquel post de tu blog. Es muy bueno. Lo recomiendo:

    http://joseluismolinuevo.blogspot.com/2008/12/me-veo-luego-existo.html

    Un abrazo

  5. vicente luis mora dice:

    Creo que el motivo es porque el Buda de la pantalla es como la imagen más representativa de Buda, una estatua venerada creo que en Kamakura, del cual el resto de esculturas son copias. A ver si me entero, Agustín, y te lo comento por aquí. Algo así como la caverna platónica: en realidad, los simulacros son las estatuas reales que rodean a la pantalla, que ponen en contacto a los fieles con el Buda "real". Curioso. Abrazos,.

  6. Manuel dice:

    También en la película Last man on Earth se juega otra vez con la noción de un buda católico.

  7. luis macias dice:

    en los USA esa imágen del buda catódico no sería más que otro producto con la etiqueta de "as seen on TV" (+o- "visto en la tele"). que alguien pregunte "quién es ése ?" y sólo obtenga por respuesta "sale en la tele" es algo muy normal.
    la TV actua como filtro que hace "realmente real" cualquier cosa, sea veraz o no. es el embalaje perfecto para elevarnos a la misma categoría del medio que la produce, es decir a producto.
    los multiplicadores de esa realidad están ahora sobre todo en internet por lo que no me extrañaría que buda ya tuviera su propio mySpace, facebook y una presencia perenne en twitter.
    hace mucho tiempo tuve un enfrentamiento doméstico de naturaleza catódica. al ser educado/obligado como católico (precóz auto educado como catódico) tenía el deber de ir a misa ("escoltado") todos los sábados por la tarde. siendo muy joven no me podía negar. un domingo por la mañana, para mi sorpresa, vi que daban el ritual de la misa por la tele. contento, felíz y emocionado con el hallazgo fuí a proponer a mis progenitores que podíamos asistir a misa los domingos desde casa, viendo la tele. no voy a contar aquí los efectos de mi proposición, la inquisición se queda corta. pero sí recuerdo que la TV era un ente demasiado "débil" al que todavía no se le daba demasido espacio precisamente para ser real.

    después de todo lo dicho, la foto es realmente heavy.

  8. agustín dice:

    Hola Vicente. Está bien esa idea de que los budas "reales" fueran la "copias" del budaTV, que en efecto, tira del hilo de la caverna platónica.
    Lo normal es pensar que el budaTV es copia de los físicos porque va más tarde en el tiempo, pero puede que no sea así si hacemos el cambio al Centro de Tiempos del que hablo en Postpoesía. En ese sentido, veo comprensible que el budaTV y los budas físicos sean contemporáneos.
    Además, supongo que el primer buda, aquel del que supuestamente todos son copias, tampoco era físico, sino que más virtual que el televisivo: estaba previamente, en imagen, en la cabeza del que lo esculpió. Eso sí que es televisión.

    Manuel, te refieres, supongo, a Omega Man, que en español se tituló El último hombre vivo. No recuerdo ahora lo que dices. O te refieres a otra versión (hay varias).

    Ah, sí, Luis, a mí me pasó lo mismo con la misa en la tele. Creí que había descubierto un filón, pero por lo visto sólo era para inválidos.
    Es curioso cómo un proceso en imágenes es legitimado por las religiones en ciertas ocasiones y en otras no. No sé demasiado sobre religiones, me gustaría saber mucho más. En realidad creo que todo lo que hacemos responde a una alguna religión propia, "customizada" casi siempre, pero religión, por laica que nos parezca la acción. Una amiga siempre me dice que cuando viaja a un sitio, si quiere conocer bien esa cultura, lo primero que hace es probar su comida y estudiar su religión.
    (Por cierto, Luis, veo que has abierto un nuevo blog, en el que pones tu obra visual, que me ha molado muchísimo, esa referencia a la enfermedad de piel de Bukowski, esas bolas de colores que caminan por la ciudad de NY, y lo de Bardem. Pongo el link por si alguien quiere verlo: http://luismaciasartwork.blogspot.com/

    Por lo demás, me hace mucha gracia que esta foto la haya hecho Pere Joan, ya que es una imagen 100% cómic.

    Un Saludo!

  9. Ramon dice:

    Creo que el sutra del corazón es adecuado para lo que habláis:

    (…) la forma es vacío
    y el vacío mismo es forma;
    el vacío no se diferencia de la forma,
    la forma no se diferencia del vacío;
    todo lo que es forma, es vacío;
    todo lo que es vacío, es forma;
    lo mismo es aplicable a los sentimientos,
    a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.(…)

  10. agustín dice:

    Gracias, Ramon.

  11. virginia dice:

    Además de sorprendente( muy brutal la foto) es bastante contradictorio teniendo en cuenta que en el budismo,al menos siempre creí,las imágenes no tienen el mismo valor que en otras religiones por ser casi más una ética que una religión.

  12. agustín dice:

    Hola Virginia, no tengo ni idea, pero aunque fuera como dices, no es incompatible una ética con la meditación ante una imagen, o por lo menos yo no la veo.
    Un saludo,

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