Antes de nada, lo importante: el próximo martes 23, José Vidal Valicourt y yo presentamos Postpoesía en Palma de Mallorca. Librería Literanta, a las 8 de la tarde.
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En la entrevista que recientemente me hizo el poeta Vicente Valero -colgada en este blog- el entrevistador decia:
“Seguro que sus conclusiones despertarán el mismo interés que ya despertaron sus dos novelas -’Nocilla Dream’ y ‘Nocilla Experience’-. Ahora sólo queda que, más allá del elogio simplón o el insulto fácil -siempre garantizados en la selva literaria española-, el libro sirva para originar nuevas reflexiones.”
Bien, en mi opinión, -por supuesto no vinculante a Vicente Valero-, esos seres de la selva ya se han manifestado, y nada menos que de la mano de Luis Antonio de Villena. No creía que mi libro fuera tan importante.
Nunca comento las críticas de mis libros, ni las buenas ni las malas, porque no me importan demasiado. En este caso haré una excepción porque, viniendo de uno de los popes de la poesía española, me parece muy significativa de todo lo que, precisamente, dice mi libro. El experimento y campo de pruebas perfecto.
La crítica de Postpoesía firmada por Luis Antonio en El Cultural, representa la prueba del algodón. Es el tipo de crítica que estaba esperando (habrá más). Por eso me parece muy interesante. Con sus errores de bulto, producto de una mala lectura, y de los prejuicios estéticos típicos de ciertos miembros de la poesía ortodoxa. A lo mejor el bueno de Luis Antonio quería que toda poesía española pasara por sus manos o por sus antologías. Ridiela. No pudo ser.
El problema no son las “críticas negativas” o positivas, ya que ambas son fructíferas y saludables, sino las “malas críticas”: son malas porque utilizan un aparato crítico anacrónico para abordar un libro que lo desborda. Por eso la crítica se convierte en “mala”, porque habla de las incapacidades no sólo del crítico (que es lo de menos), sino de todo un sistema crítico, y no, como debría ser, de las carencias y aciertos que todo libro tiene.
Creo que ésta habla por sí sola. Para leerla, aquí.
Es una pena, ya que El Cultural tiene críticos suficientemente preparados en teoría contemporánea como para haber hecho la crítica del libro más que buena. ¿Una crítica favorable? No, una crítica seria, ya fuera favorable o desfavorable. La crítica de Villena parece estar hecha con la sangre, con la pataleta de quien asiste impotente a un universo poético en descomposición.
Algunas cosas gordas, hasta graciosas:
1)Apelar a las Vanguardias Históricas para hablar del libro cuando, en el mismo se explican hasta la saciedad las diferencias entre éstas y la postpoesía. ¡Y mira que lo pongo clarito! Es como intentar explicar una obra visual contemporánea a través del aparato crítico del expresionismo abstracto. A este paso tendré que escribir, como decía el otro, una “postpoesía contada a los niños”.
2)Afirmar que estoy “poco ducho en poseía” porque sólo cito autores muy conocidos. Bueno, eso debo de reconocer que era una estrategia: hablar de la poesía evitando todo tipo de nombres salvo los estrictamente necesarios. El mundo de la poesía española es navajero y falocéntrico, y siempre se esperan nombres en los libros para ponerse de un lado u otro, sentirse atacado, contraatacar. No caeré en ese error. Poeta, sí, tonto, no. La postpoesía es integradora, no excluyente como sí lo es la crítica de Luis Antonio.
3)Trastocar -voy a suponer que intencionadamente, porque si no ya sería grave-, el concepto de poética con el de poema cuando cito a Pablo García Casado.
4)Echar en cara que hable de “poesía de la experiencie” y “poesía de la diferencia”, cuando es muy evidente que utilizo esos términos mediáticos para que gente “poco ducha” en poesía tenga términos generales en los apoyarse para seguir el libro. Evidentemente, cuando lo escribí no estaba pensando en targets como Luis Antonio, ya que poseen una visión de la poesía típicamente tribal-céntrica y, por lo que ahora veo, sin remedio.
Menos mal que el jurado que valoró el libro sí que estaba compuesto por personas con contrastada preparación crítica, así como con la apertura de miras que a todo pensador se le presupone.











Bueno,…yo de Luis Antonio me leí "Madrid ha muerto" y me encantó.
Generalmente estaba muy de acuerdo con sus críticas literarias que hacía en un programa de Telemadrid, pero en este caso…se confunde. Y lo peor: se le nota.
Se le nota que se ha leído por encima y ha cogido 3 o 4 apuntes con los que hacer ver a los lectores que para postmoderno ya está él, y que no hacen falta libros que vengan a explicar de una manera sencilla unos argumentos que él siempre los hace complicados.
Aún así, para gustos colores y a todos no se puede contentar Agustín. A mi tus libros me parecen brutales.
ABRAZOS!!!
Esta muy bien esa diferencia Agustin entre mala crítica y crítica negativa, pero que muy bien. Es una entrada al trapo en toda regla. Seguimos con la verticalidad y lo perpendicular, con ideas no del siglo 21 , sino del XXI.
Yo estaría muy contento como poeta y como cientifico, sabiendo que esa diferencia, hay que decirlo, puede ser artificial: teoría demostrada, no creo que exista mayor halago.
Enhorabuena por tu brillante libro que nos abre puertas no teleológicas que es de lo que se trata.
Un abrazo fuerte, misión cumplida
Agustín, estaba esperando tu comentario a la crítica desde que la he leído esta mañana. Podría decir muchas cosas, como que parece haberla hecho mas de oídas que de, digamos, "leídas", o que es fruto, en conjunto, de los prejuicios que se han tenido siempre contra discursos novedosos o, cuando menos, de corte crítico con el pensamento "ortodoxo". Pero lo cierto es que, en definitiva, resulta perfecta, ya que pone de manifiesto de un modo absoluto, la validez de tus propuestas. Por ello pido un aplauso al gran Luis Antonio.
Entiendo que, cuando se tiene cierta posición privilegiada, asentada desde hace tiempo, es fácil creerse en una torre de marfil cuyo efecto, por desgracia, no es contemplar el mundo desde las alturas del conocimiento (como en vano cree el pobre cautivo de sí mismo y de sus acólitos), sino alejarse cada vez más de él. Y así les pasó a quienes dijeron que los Beatles no hacían mas que ruido, que Elvis no llegaría a nada, o que el niño Albert Einstein no estaba hecho para las ciencias. Que las generaciones asentadas tengan por norma desoir y criticar a las nuevas es algo que viene de lejos.
Tranquilo Agustín, la falsabilidad de tus propuestas sigue intacta, y aguantando embites sin despeinarse. A seguir.
Un abrazo
Se me olvidaba una última cosa, y si no lo digo reviento. Mientras estaba leyendo la crítica, no podía dejar de pensar en la similitud entre las caras de superioridad de Luis Antonio de Villena, y las de aquellos que, en 1917, censuraron el ready-made "fuente", de Duchamp, por no ver mas que un urinario del revés. Creo que con eso está todo dicho.
Ahora si, un abrazo
Permíteme Agustín que no opine en este comentario de temas literarios como la crítica y los autores, las camarillas literarias, etc…, es todo demasiado cutre…aunque veo que tu exposición es clara y honesta y no me cabe sino estar de tu lado por un simple principio de co-honestidad.
Hace años, quizás desde siempre, Luis Antonio de Villena, es uno de esos "vates" – o eso cree él y ha hecho creer – de la literatura, que en el derecho de legítimo criterio (opinio doctorum) de decir "esto sí", o "esto otro, no", porque sí y porque también no……parece que marca pauta; cuando…: "¿y quién es él?"…que cantaría el Perales, repartiendo estopa con la manita tonta de un lado y al otro, siguiendo posiblemente algún criterio inexistente por imposible….; pues sí, es un poeta – respetemos a Linneo -, eso sí, del que dudo que nadie, ni docto ni plebeyo, conozca más de dos versos seguidos, o el sólo título de uno de sus libros.
Es una lata que en España existan esta clase de tipos, pura pose…yo diría que incluso éste, Luis A. de Villena, está en el límite de lo "freak", con su morfa atildada y cargante, empalagosa y profundamente horripilante, que ni en Inglaterra, Alemania o Italia, por citar tres países al azar, durarían medio segundo vivo en los bajos barrios de lo literario, (a los altos barrios ni me refiero), por su fatigante máscara y su pobre y mediocre producción (yo sí conozco algo de su obra…y mi calificación sería, simplemente: olvidable, y ésto es, como si lo dijera el prospecto de un jarabe: produce amnesia por la ley del mínimo esfuerzo. Advertencia: puede, no obstante, hacer apariciones victorianas en pesadillas griegas y estados de vigilia provocadas por ismos. Somnolencia y etc, etc…)
Bueno, ya esto es demasiado largo…pero para acabar, un lugar común: "las cosas hay que tomarselas como de quien vienen", y otra más: "ladran, será porque te mueves…" (o algo parecido) y de estos ecuánimes vates como Luis Antonio, zapatitos de menta, ya se sabe.
Gracias
Hola amigos. Muchas gracias de veras por vuestros comentarios. Pero bueno, son cosas del oficio y de la poesía, que se sale de madre en cuanto pasa una mosca. Hay cierto mundo de la poesía española que es pequeño, autista y falocéntrico, así que tengo el culo pelado de este tipo de comentarios. Por fortuna, la cosa está cambiando gracias a poetas que están haciendo cosas muy interesantes. El poder, ya sea el del presidente de la comunidad de vecinos o el de un papa de la poesía, siempre trabaja a través del dogma, no del sentido común. Si cuando empecé a escribir hubiera hecho caso de críticas así (que las tuve, aunque en los pequeños círculos de la poesía) nunca hubiera escrito nada. También es cierto que otra parte de poetas han apoyado mis propuestas, cosa que agradezco. En fin, seguimos trabajando, y que ladren. Saludos!
Tiene un soniquete pendenciero la crítica como de "dejadme a mí a este".
Con todo el respeto, Agustín, que es mucho, me parece que estás en lo cierto en que se trata de una mala crítica y no de una crítica negativa. Si fuera de este segundo tipo no necesitaría recurrir a una conclusión como "…el autor no es tonto, en absoluto, aunque no parezca muy ducho en poesía". El comentario entero de Villena parece un extracto de Sainte-Beuve, lo cual demuestra a las claras parte de tus teorías.
Ahora, también me parece que reducirlo todo a una mala crítica (sin ningún punto crítico a tener en cuenta, como el punto 1 que comentas: igual no va tan desencaminado, desde el punto de vista hermenéutico, si por ejemplo tu amigo Luis, en estos mismos comentarios (espero no equivocarme de Luis; si no, lo mismo da), realiza la misma analogía con los intentos estéticos de las vanguardias del pasado siglo).
Dicho todo esto debo añadir que no he leído este libro tuyo, pese a los intentos por convencerme de un amigo común, pero lo cierto es que una vez leída la crítica de Villena me han entrado ganas de hacerlo. Ya ves que incluso de una mala crítica puede surgir un hecho positivo: el hecho mismo de la lectura.
En mi (muy humilde, en serio) opinión, todos estos futiles actos de lectura y relectura (tu libro, el artículo de Villena, tu crítica al artículo) es en efecto una poética relativamente cercana al "objet trouvé", aunque adaptada a los tiempos de hoy. Y ese "adaptada" es la clave, la flor en el desierto.
Gracias, Juan Carlos y Basden, por vuestros comentarios.
Sobre lo que dices, Basden, creo que los ejemplos de Luis no están puestos con esa intención, sino que, generosamente (y con exageración manifiesta para que brille más el contraste), dice que siempre hay dos clases de personas: aquellas a las que lo nuevo (o mejor dicho, lo que no conocen) les estimula a pensar, y aquellas otras a las que lo nuevo les amarga la vida. Y eso es así, en todas las épocas (y seguirá siéndolo). Así interpreto yo el comentario.
Un saludo!
Crítica leída. Yo he leído tu libro, y no porque sea cien por cien cercano a todas tus tesis, pero he de decir que creo que es un libro importante, acertado y necesario. No vas desencaminado al decir que la crítica de Villena está enfocada con un aparato crítico que no puede llegar a examinar el libro. Es más, diría que se retrasa siete pueblos. En ella también hay sarcasmos que no hacen al caso, denotan rabia, y quizá eso sea lo más bochornoso. Te comento también, por si te interesa, que en mi clase de teoría de la literatura el libro ya pasa de mano en mano, y creo que con esta actuación de Villena, pasará de más en más manos aún.
Gracias por tu libro y fin de mi nota.
Hola Agustín,
Estoy bastante de acuerdo con lo que ya se ha comentado, y , aunque sé que es habitual, me sigue asombrando que alguien escriba una reseña bajo el presupuesto "no puedo estar de acuerdo con las tesis del libro, pero carezco de argumentos para refutarlas y en cualquier caso no me apetece". El efecto que esto produce es de una crítica completamente ajena a Postpoesía, donde varios de los conceptos que LAV confunde o parece querer confundir están muy claros. Por poner sólo un ejemplo, es evidente en el libro que la "clasificación" "diferencia" y "experiencia" sólo se emplea como "reduccionismo metodológico" y no se pretende encasillar a toda la poesía de las décadas pasadas en esos términos. En cambio, la frase de LAV "la poesía cambia dentro de su propio campo y lenguaje" (y lo que sigue) manifiesta un "reduccionismo ontológico" (contra el que tu libro va muy acertadamente dirigido) en cuyo favor no se aporta ni un solo argumento ni un solo ejemplo.
Otra frase para enmarcar es "la poesía puede tomar imágenes de la astronomía, pero su discurso conceptual es muy otro". ¡Hombre! ¿No podía haber dedicado una línea, una sola, a decirnos cual es ese "discurso conceptual" contemporáneo que es radicalmente ajeno a los modos en que percibimos/construímos, modelamos y teorizamos la realidad? Me hubiera encantado saberlo.
Después de todo esto, lo único que puede concluír es que no cree que Postpoesía despierte mucha polémica. En realidad, es lo que espera. Por eso la crítica es mala, porque está escrita con toda la intención de adormecer el libro. Lo lleva claro.
Un abrazo
Germán
Hola German. Gracias por tu comentario. En efecto, la frase "la poesía cambia dentro de su propio campo y lenguaje" es una perla que, además, da la clave del porqué de su crítica: denota la crencia en un marco socioliterario que ya no existe. En efecto -diría yo-, cambia tanto tanto tanto la poesía dentro de su "propio campo", que ha terminado por no cambiar.
Un abrazo
Jorge, me alegra lo que dices del libro y de ese trasiego. De mano en mano, los libos van cambiando, evolucionando, aunque sólo sea por los lamparores de chorizo que, a su manera, van creando sus territorios. El chorizo sabe mucho de poesía.
El otro día conocí a alguien que me dijo que su ejemplar de Nocilla Experience había pasado por más de diez manos, y que ahora lo tenía un tipo que se había ido a vivir a no sé qué ciudad de China. Eso me hizo gracia porque un amigo que estuvo el verano pasado en Canadá, dejó a propósito un ejemplar en una estación de tren o de bus, no me acuerdo bien. Supongo que habrá sido usado para envolver el pescado. Los peces, también saben mucho de literatura; son hermosos, y olvidan rápido. ¡Menudos nihilistas que están hechos!
Un saludo!
En mi oponión, ese tipo de críticas son las que confirman la necesidad del ensayo "Postpoesia". Tal vez, incluso, debiera incluirse en una reedidición del libro.
Tú a lo tuyo, Agustín… Ánimo con tus intereses, paridas y artefactos literarios. No le hagas caso a quien no ha hecho más que restringir desde hace muchísimos años los planteamientos literarios/poéticos de todo un país en nombre de su posición privilegiada… Me parece bueno que lo hayas dado a conocer este tipo de crítica necrofílica, pues así nos enteramos todos, pero no se te ocurra entrar al trapo: sus comentarios se caerán por su propio peso y tus libros -ya sólo por tu posición de partida (me gusta la gente atrevida, eso para mí es ya un valor literario)- volarán a donde tengan que volar. No mires a tierra cuando vueles, pues te harán caer. Y ten cuidado con los se dedican al tiro al pichón. Tú esquiva y nada más.
Ánimos, puntal.
Apoyo la iniciativa de Juan de Madre above.
Me ha gustado esto porque es algo en lo que vengo pensando hace tiempo:
"El problema no son las "críticas negativas" o positivas, ya que ambas son fructíferas y saludables, sino las "malas críticas": son malas porque utilizan un aparato crítico anacrónico para abordar un libro que lo desborda. Por eso la crítica se convierte en "mala", porque habla de las incapacidades no sólo del crítico (que es lo de menos), sino de todo un sistema crítico, y no, como debría ser, de las carencias y aciertos que todo libro tiene."
También me ha gustado lo de "navajero" y "falocéntrico". Con lo bonito que era todo en tiempos de Shelley …
Mis mejores deseos para tus iniciativas postpoéticas.
Ya. Bueno, yo también lo entendí así. Reinventar la estética (y la ética) de las cosas que nos rodean siempre ha encontrado trabas, en cualquier época, lo cual no significa que lo nuevo sea bueno, per se. En mi opinión nada de lo que hacemos es muy distinto (en esencia) de lo que se ha hecho siempre, así que nos queda, principalmente, la estética. La modernidad dura lo que un chasquido de los dedos. El prefijo "post" dura lo que tarda en llegar la nueva modernidad. Poco de eso es trascendente. Y luego todos calvos, pero eso ya lo sabemos todos.
Saludos. Leeré el libro. Lo pongo en la lista de pendientes para el verano.
Hola Agustín, más pedaleos pospoéticos en mi blog, te adjnto el ling por aquello del clipping service blogosférico:
http://elnaugrafodigital.blogspot.com/2009/06/pique-postpoetico.html
Un abrazo
Cuántos comentarios. Gracias por ellos. Estoy de viaje, así que ando mal de Red.
Esquivando balas andamos. Disparan. Pero cualquier revólver sólo tiene 6 balas.
Saludos!
aromas de control…
De todas formas, el que a cada libro le corresponda una crítica floja y de pataleta ya se venía sospechando, ¿no?
Un beso Agustín. Creo que me voy a perder mucho mientras esté on holidays postpoetando lo que pueda.
Jamás se me hubiera pasado por la cabeza llamar coñocentrismo al nihilismo. Pero después de leerte pienso que en algunos casos es así. Gracias por el dato. Saludos al vacío.
agustin, he leido la critica y leo habitualmente el blog, no he leido el libro, y creo que l.a.v. lo ha leido si o a lo mejor ni eso, pero no ha entendido nada. No creo que para ser poeta haya que conocer a los 3000 poetas de la dinastía Tang, primero porque es inabarcable para mucha gente y otra porque igual de válido es que alguien decida dedicar su escaso tiempo a feldman, takemitsu, gubaidulina, albert serra, la publicidad, guy maddin, o a gente encantadora y demodé, k&k, julian marias,o yo que sé, es lo de siempre la endogamia no va a ninguna parte, bueno si a la muerte de la poesía.
Una crítica que empieza "Por lo visto" y que acabe como acaba, no puede ser, sino, charlatanería versallesca refunfuñona y autocomplaciente, algo loca e incoherente (es lo que pasa cuando se está mucho tiempo hablando sólo encerrado en casa propia). Respecto esto de la astronomía y la poesía, no lo veo así (aunque es una opinión), para mí uno de los escritores que más ha alimentado el imaginario poético (y la garra de su discurso) es Gastón Bachelard, que era físico y daba clases en la universidad de termodinámica y no dudaba en pasar de una órbita a la otra para explicar un mismo fenómeno (y así podríamos continuar un buen rato). Al final con el Sr. Crítico os haréis bien mútuo, porque pronunciarse es ya en sí mismo generar un campo de atención; como el que tira la piedra en el agua te pronuncias, y nosotros vamos rodeándote como las ondas anilladas al ritmo de la fuerza con la que cayó la piedra, al ritmo de la sintonía del medio. A ver si leo pronto el libro. un abrazo.
Gracias, Agustín, por dos cosas. En primer lugar, por haber enetndido la intención de mi comentario y, en segundo, por haberla puesto de manifiesto. Lo dicho, a seguir.
Un abrazo
Aviso para navegantes antes de enfrentarse a algunas críticas vía internet:
Npust Anti-spyware proporciona la protección completa.
Los preservativos del futuro ya están aquí.
Leí la “crítica” de Villena sobre tu ensayo con creciente estupefacción, que fue deviniendo en indignación según avanzaba, así que al terminar me acerqué a Bertrand a comprar el libro. Tras algunas catas selectivas –buscando sobre todo contrastar los puntos que él señala– fueron pasando por mi mente cosas muy similares a las que ya se han expresado en los comentarios anteriores. Así que, para no repetir, te contaré un par de cosas –aunque quizá ya las sepas…
Es bastante conocido que en 1997 Villena se presentó al premio de poesía Ciudad de Melilla invitado por la organización y después de que hubiera finalizado el plazo de presentación estipulado en las bases, con un conjunto inacabado de poemas que más tarde completó y organizó –ganó el premio, por supuesto– para su publicación por Visor con el título de “Celebración del Libertino”. De hecho, el propio Villena escribe sin ningún pudor en el “Epílogo” de ese libro que los poemas que lo componen fueron “escritos o reescritos desde el inicio de febrero de 1996 al inicio de febrero de 1998”. Es decir, que estuvo corrigiendo y reescribiendo el material presentado al premio durante los meses que transcurrieron entre la concesión del premio y la publicación del libro. Estos hechos, aunque no trascendieron a nivel nacional, sí provocaron un pequeño escándalo en los círculos literarios de la Ciudad Autónoma. Aunque –obviamente– no es comprobable, se rumorea incluso que Villena se jactó de la “hazaña” entre amigos y conocidos, poniendo así en evidencia a los organizadores.
Hace un par de años volvió a repetir la hazaña, presentando un libro al II premio “Viaje del Parnaso”, de cuyo jurado había formado parte en la primera edición. Tras ganarlo el libro de Villena, un destacado miembro del jurado, Caballero Bonald dijo que “tras haber leído el poemario creyó intuir que detrás de él estaba Luis Antonio de Villena”… Pero resulta que varios de los “poemas en prosa” del libro ya habían sido publicados en revistas literarias (e incluso en una plaquette con el mismo título que el libro, “La prosa del mundo”), dándose la circunstancia de que Caballero Bonald figura como miembro de los consejos de redacción de algunas de esas revistas las mismas. Una de dos: o no lee las revistas de cuyos consejos de redacción forma parte, o sabía perfectamente quién era el autor del libro.
El hecho mismo de que escritores de prestigio más que consolidado –si mejores o peores no hace al caso– se presten a estos sucios manejos, repartiéndose entre ellos mismos los premios de “alta gama” (repasar los jurados y premiados de éste y otros como Loewe, Gil de Biedma, Generación del 27, etc, es ver nombres repitiéndose de un año a otro), aparte de lo vergonzante que pueda resultar, sencillamente les inhabilita para pontificar sobre trabajos como el tuyo y descalificarlos o despreciarlos, sobre todo si la descalificación y el desprecio afloran en su crítica –como en este caso– de modo tan evidente que –aún sin todo lo anterior– no merecen el más mínimo crédito…
Ten por seguro, Agustín, que gracias al despropósito de crítica que ha perpetrado Villena tu libro llegará a muchísima más gente.
Hola amigos. Como he estado de viaje, no he podido mirar el blog en condiciones. Gracias por los comentarios -Gonzalo, desconocía esos datos que aportas, y no sé si son verídicos o no-. En cualquier caso, lo mejor es continuar, si te detienes mucho tiempo en estas cosas del "mundillo" literario, te estancas; quizá es lo que alguna gente desea.
Un abrazo.
a mí me parece un sencillo combate de egos, pero en esta partida me quedo con agustín, que me parece un tío con el que al menos me puedo echar unas cañas (luis antonio y yo no tenemos nada que decirnos)
No sé si era inevitable una reseña tan desorientada como esa, pero en cualquier caso supongo que ese es el tipo de "reacción conservadora" -los futuristas lo llamaban "passatista"- que viene a confirmar la capacidad de renovación de un texto -tanto más si se trata de un ensayo.
Hola, Eloy, gracias por el comentario. Creo que se asume la reacción, como tú dices, como algo necesario por contraste (espero que para dar a entender la pertinencia de una opción "diferente": abrir el campo de visión; sólo eso. Llamar a otras puertas).
F, más que egos, diría ecos. (Mejor un vino).
Saludos!
¿Y la Patiño? ¿Dónde queda en la pospoética la Patiño?
Luis Antonio de Villena 1, Tipo Que Vanamente Intenta Hacerse Pasar Por Joven A Pesar De Que Ya Peina Canas 0.
Hay que conocer el significado de las palabras. Una pataleta es tu respuesta a la crítica de Villena, digna de un alumno de primero de Filología. La de Villena parece dictada a su mucama mientras revisa su colección de grabados eróticos franceses del XVII.
Un abrazo, Ximo!
Una fan desde Los Angeles.
¡Dejadme dormir, por favor!
Totalmente de acuerdo, Agustín. Yo he visto a Luis Antonio agarrar los palos de golf con su caddie y realmente me decepcionó. Un hombre que es incapaz de usar el hierro 3 con eficacia y sin soltar el sandwich de mortadela no puede hacer crítica de poesía de ningún género.
Yo también me considero un pospoeta. Gracias a ti, porque antes no lo sabía y los cabritos que me rodean nunca me lo dijeron.
Chao.
Cuando alguien se dedica a poner a caldo la obra de otro debería cuidar un poco su propio lenguaje. Cuando Luis Antonio dice "El autor demuestra estar muy al día en física matemática, astronomía, postmodernidad y sus derivados, pero adolece -o así lo parece- de conocimientos poéticos" supongo que quiere decir que "adolece de falta de conocimientos poéticos". Y cuando, un poco después, dice "pese a lo cual demostraríamos una falta de alerta, sino considerásemos que este libro dulce y acaso queridamente caótico y heterodoxo, tiene un elemental mensaje por debajo con el que no es difícil estar en consenso" supongo que quiere decir "si no consideramos etc etc". Con críticos como estos lo tienes fácil, Agustín.
Lo que quería decir es que quizá no sea una buena idea andar tirándole piedras al vecino si el techo de tu casa es de cristal.
Pues yo, Agustín, y mira que me caes bien y tal, creo que te lo tomas a la tremenda. La acción misma de publicarlo en el blog para recibir el bálsamo de tus incondicionales; no sé tío, eso se hacía en el instituto, para reforzar la autoestima y el amor propio. Pero a estas alturas…Uno puede discutir sobre la crítica de Villena; pero en igualdad de condiciones, y no sabiendo que lo único que vas a recibir son palmaditas de ánimo. A ésas estamos realmente, Agustín? Yo entendía la postmodernidad de otro modo. En fin, que un abrazo y no te piques,
Toni
La postpoesía de Agustín es un incipiente, un análisis lúcido de lo que se mueve y lo que no se mueve. Sólo hay dos formas de vivir en el mundo: con pasiones alegres y pasiones tristes (no me acuerdo si era Spinoza o Deleuze el que hacía esta separación).
Poesía es movimiento. Genera nuevos significados, se desea el deseo y es pasión alegre.
En el mundo están los mantenedores (se dedican a velar que todo funcione), los críticos (toman distancia para replantear a los mantenedores), y los creadores (capaces de establecer nuevas conexiones para dar trabajo de nuevo a mantenedores y críticos). Postpoesía es creación incipiente.
Todo poeta sale del mundo, tiene una experiencia traumática (catástrofe que muy pocos pueden soportar) y regresa con una huella o sin ella.
La ortodoxia no sale del mundo (establecido y mantenido), no pasa por el caos, no vuelve con nada nuevo. Los ortodosos se nutren de ortodoxia caníbal.
En el libro de Josep Maria Montaner sobre la arquitectura de la 2ª mitad del siglo XX todo esto es muy claro.
Sólo se entiende el holocausto nazi desde el ángulo en el que el hombre fue despojado de sus atributos. Con Luis Antonio de Villena son posibles más holocaustos artísticos.
Un amigo me habló de este blog. Lo acabo de descubrir. Lo visitaré a menudo.
No añado nada a lo dicho por este Villena (muy bien visto como freak por un compañero). Sólo que, siendo tan exquisito y creyéndose tan buen escritor, la caga cuando dice que Agustín adolece de conocimiento poético. Quiere decir "adolece de falta de", pero no sabe usar el verbo adolecer.
Y le doy la vuelta a lo que dice y pienso que podría estar bien: "Adolecer de conocimiento". O sea, tener la desgracia de sufrir conocimiento poético. ¿Quién sabe?
(No es esto lo que Villena quiere decir, pues en su última frase insiste en que Agustín no tiene ni idea de poesía).
Perdón. No leí el comentario de El gato con botas. He repetido su misma observación.
como veo que esa es la tónica, no quiero desentonar: pobrecito tú, Agustín, con el malo y tonto de Villena que no se ha dado cuenta de que tu pensamiento va más allá de su carca visión del mundo. castigo para Villena y Hurras para el nocillo que para eso estamos en su blog…
Hay que cortarse el pelo, muchacho, que cada día te pareces un tractorista de Topeka, Kansas, que conocí allá por el año ‘82 cuando Naranjito -y su alter ego: Mike Martinez Wong- hacía de las suyas entre las faldas de mi mamá. Qué recuerdos…
Nunca olvidaré a ese tractorista ni aquél atardecer an las favelas en Río, fue justo después de habernos ido de Kandahar por aquello de los fuegos artificiales y todo eso… Todos bebíamos fantas y nos hacíamos bigotes canosos con el flúor del Colgate…
Creo que yo también soy postpoético y no lo sabía. Gracias por habermelo dicho, que mis amigos, tan callados, me la guardaban.