


Me gusta Carla. Me gusta cómo canta, me gusta su falsa timidez, me gusta la longitud de sus piernas, me gusta su voz falsamente frágil, me gustan sus virtudes camaleónicas, me gusta que rete a Doña Letizia, me gusta que se haya ligado al presidente más bajito de la Tierra, me gusta cuando viste de Jakie Kennedy, cuando viste de Play-Boy, cuando viste de mema, de provinciana, me gusta cuando no se viste, me gusta porque podría haber sido tanto una musa Nouvelle Vague como una chica Bond, me gusta que su cuerpo no sea exactamente proporcionado, me gusta que haya sido modelo de pasarela, la profesión mística e inmaterial por antonomasia, me gusta que siempre esté actuando, me gusta porque la imagino sola en su palacio, dándole vueltas a la gargantilla de brillantes mientras le pone una cuerda nueva a su guitarra española, tomando un sandwich y un vaso de leche fría, mirando por una ventana un jardín extravagante, casi incomprensible para cualquier humano menos para ella. Sí, me gusta Carla pero, sobre todo, lo que más me gusta son sus manos, filamentosas, acabadas, buques de carga de una de joven modelo retirada.
















Hola!Quería felicitarte por tu blog y por tus libros,te sigo desde hace poco pero ya no te perderé de vista…
Besos.
Sin olvidar sus jodidas y preciosas bailarinas…..
Gracias, maría del mar, por aquí te veremos.
Familia pollo, impecables.
¿Y tú te imaginas a Sarko metiéndole mano a Angela teniendo a Carla en casa?
¡Ay! ¡Qué malos son los celos!
¡No, no, mary, yo nunca imagino esas cosas! Pertenecen al ámbito privado de ellos. Me da pudor.
Tiene ojos diabólicos y coincido en esa falsa fragilidad, tan estudiada, de mala actriz de café-teatro, no hay hombre que se resista. Todos sus movimientos son un juego de seducción. Paro porque se empaña la pantalla, las habrá más guapas y más elegantes, pero no serán como ella
No seas bruto, hombre. No decía que te lo imaginaras literalmente.
Y el comentario venía a cuento de unas declaraciones que hizo la señora Merkel después de una cumbre, por si no te llegó.
Ah! La Merkel.
Yo sólo la soporto desnuda.
A mi también. Me gusta, me gusta, me gusta, me gustaría verla, cómo mueve la bata de cola, cómo canta en la ducha, cómo friega el suelo arrodillada, cómo se vuelve tiparraca, cómo se suena los mocos, cómo pone a parir al Sarko, cómo respira dormidita, cómo mueve la boca invadida, como ubica su trasero, cómo está, cerca, cerca, con liguero o sin él, cómo es con sus colegas, cómo gime y se engarrota, a qué sabe el cielo de su boca y… cómo ronca, cómo ripia bajo las sábanas sin estar como ausente.
Saludos.
Bueno,
A mi no me termina de gustar, aunque está claro que es una maravillosa actriz. No se si es un don natural o el método stanislavsky, pero el papel lo borda dentro y fuera del escenario!
salut!
Enric
PD: sales en mi ultimo post ejejje http://dejadmeaoscuras.blogspot.com/
Si. Si. Si.
Tambien me pasan cosas como esas con la Bruni. Ahhh. Si, esas y otras cosas que se sub-entienden en tu post.
Saludos Agustin.
escritoscaetanos.blogspot.com
Curiosa/ tremendamente vilasiano este post.
Creo que nos entendemos.
Saludos!
Vilasiano total. El vilasismo es un virus mutante.
Pues no había detectado ese toque genuinamente Vilas. Puede ser. Ahora me gusta más.
Saludos!
Que tal Agustín:
Como te decía en un comentario anterior, quería ponerme en contacto contigo para invitarte a participar en un proyecto. Es en Córdoba.
Espero noticias tuyas.
Un saludo.
Muy bonito.