
Hoy en el suplemento EP3 de El País, un artículo firmado por Íñigo López Palacios. Me pidieron: mis 10 canciones favoritas para escuchar una noche de invierno. Lógicamente, no serían 10, sino 100. Pero puse las 10.
(en imagen, primer disco de Vacabou)
En El Cultural, mi Control+Alt+Supr, sobre la publicidad.
Estoy de luto. El Gobierno ha dicho que, emulando a ese tostón que es la televisión francesa, eliminará de la televisión pública una de las artes contemporáneas, la publicidad; ya hay que ser brutos. Quién no recuerda aquel anuncio de perfume Egoiste, de Chanel, en el que un joven se peleaba con su propia sombra por el frasco de colonia, habiendo ahí referencias al origen de la pintura de Plinio, a Vasari, al expresionismo y hasta a Lucky Luke. O aquel otro clásico, ¿te gusta conducir?, que introdujo el haiku en la publicidad. O el de Vodafone en el que aparecía un PC portátil dibujado en la arena de una playa, invirtiendo la clásica serie de arte conceptual Perspective correction (Jan Dibbets, 1969). La publicidad se ha convertido en un refinadísimo Centro de Arte de experimentos transculturales; una de la formas más sofisticadas de arte contemporáneo. Y gratis, sólo hay que encender el televisor y la galería viene a ti. No entiendo a la gente que aborrece la publicidad. Hay que saber leerla. La televisión pública ha muerto: se ha hecho menos pública que nunca. AFM











Completamente en desacuerdo. Con independencia de que aisladamente algunos anuncios de publicidad puedan tener cierto arte, después de dieciochomil trescientas veces que te lo meten por los ojos ya no hay arte que aguante. Y cuando no es uno sino cincuentamil, ya no hay arte que valga, hay solo martillos golpeándote el cerebro. La televisión pública debe volver al ingenio del bajo presupuesto y atraer al público hastiado de la exasperante homogeneidad chabacana de las demás televisiones.
Buenos días Agustín,
Ciertamente el tema de la publicidad es un arte en sí mismo, y cualquier que intente darle la espalda se encontrará de frente con el Capital, que será despiadado con todos aquellos que sigan su juego según conveniencias políticas (que por otra parte los propios partidos son los que utilizan estrategias puramente publicitarias para su representaciones). En este sentido, creo que la publicidad ha desarrollado y explotado los recursos psicológicos, sociales y artísticos de una manera que no la he hecho ninguna otra disciplina. Y no sólo eso, sino que desde hace tiempo, influye en las propias disciplinas antes citadas. Además, esta postura es un tanto hipócrita o puramente coyuntural, ya que es un tanto contradictorio que se retire la publicidad (de cualquier televisión, pública o privada) cuando el resto de espacios que habitamos (calles, carreteras, centros comerciales, bares, tiendas, supermercados, etc.) son en sí mismos escenarios publicitarios, eso sin contar que somos nosotros mismos (entre otras muchas cosas) transmisores y proyecciones publicitarias , ya que ahora mismo, mirando nuestra ropa llevamos logos y marcas por todas partes…
En cuanto a lo que apunta Capitán, también hay algo cierto en ello, pero creo que la propia publicidad tiene como estrategia (por lo menos en la tv) la repetición del mensaje como clara herramienta memorística. Es como los antiguos aedos que debían de repetir algunos fragmentos para que se quedara grabado en la cabeza. A pesar de ello una cosa sería la regulación de los tiempos publicitarios y una especie de control, pero si la tv pública nos cuesta mucho dinero ¿por qué no costearla a base de publicidad? Alguien también podría llegar al extremo de decir que si la tele tampoco es realmente necesaria si cuesta tanto dinero al erario público…con esto lo que defiendo es que no podemos rechazar la realidad a la que está sujeto un medio masivo como la televisión y dejar de la lado nuestro sistema de producción.
(Siento, de veras que mis posts se alarguen tanto)
Saludos,
p
Nada es bueno en exceso y, en mi opinión, la TV pública en este país tiene demasiiiiaaaaaados anuncios. Además de hacerles una competencia desleal a las tv privadas.
Saludos
Marie…
http://conqdecaja.blogspot.com/
mallo, estoy de acuerdo contigo, ver los anuncios de la tv es poder ver arte, leer haikus, poemas visuales. es lo único que llevo años haciendo, ver sólo los anuncios (y no es una pose "popera", para nada). para mí la verdadera tv son los anuncios.
muy de acuerdo tb con pablo.
de todas formas, no creo que se pueda terminar con la publicidad televisada, creo que se generará un tipo más sutil o sofisticado de anuncios de tv. publicidad encubierta, viendo una serie, por ejemplo (que no es nuevo).
hasta dalí hizo anuncios de tv.
Vaya Marie!, resulta que nuestro nombre no es tan exótico como parecía… : ) A modo de disambiguation me rebautizo como mary from now on.
A mí sí me gusta la publicidad de la tele. Casi lo que más.
saludos
en lugar de quitar publicidad tendrían que quitar a muchos mamotretos que llevan años presentando programas infumables. Basta ya de galas, de pseudo gloria swansons que envejecen a ritmo de bisturí en La 1, basta de poner Metrópolis a las horas donde sólo los búhos miran la tele, basta de cambiar a Gasset por Cayetana, basta de hacer la programación infantil más casposa de la historia de la tv deprimiendo a los niño precozmente… ¿Por qué ya no ponen cine del bueno?¿Por qué en la televisión pública tienen tan buenos sueldos?¿Por qué no hay espacios para nuevos formatos-caras-discursos? Y ahora quieren quitar la publicidad, ese campo de pruebas no sólo de talento e ingeniosidad, sino también un campo de minas donde espejea la imagen de la sociedad tal como se concibe a sí misma.
Lo único bueno que podría hacer la televisión es prohibirse a sí misma. Estoy con lo que dicen los detractores, la publicidad no sólo trasapasa cualquier frontera social o económica sino que repite unos discursos y estereotipos muy tenebrosos (mujeres y productos de limpieza, refrescos y felicidad, no todo es AUDI y paisajes bucólicos, en fin, parece mentira que a estas alturas, después de Debord, Deleuze o de Klein aún se tenga que discutir esto). Que Víctor Erice ruede obras maestras para una compañía de electrodomésticos no quita que eso esté dispuesto con el único objeto de vender cosas que normalmente no se necesitan; más aún, ya ni siquiera se venden esas cosas, sino que se producen directamente consumidores.
Por otra parte, apelar a la ignorancia "de los que no saben leer los anuncios" es de un proselitismo no sólo muy snob sino muy poco apropiado en un post de opinión. Que cada palo aguante su vela.
Bueno Pedro, yo creo que el grado de sofisticación de la publicidad ha llegado a tal extremo que ha conseguido justo el efecto contrario, es decir, que no recuerdes qué te están vendiendo y que simplemente te quedes con la sensación.
Un ejemplo que me viene ahora a la cabeza es el anuncio de no sé qué coche- claro- que tiene como banda sonora una canción de las más babosas que recuerdo – forever young- pero que gracias al impecable tratamiento de la luz y la imagen parece hasta sugerente.
Me gustaría saber cuántas veces se ha bajado esa canción desde que ponen el anuncio y cuántos coches de esa marca se han vendido…
Deleuze no sé por que se menciona, a lo sumo Bourdieu o González-Requena, pero bueno, nombres a parte. Sí es verdad que la publicidad genera unos estereotipos muy tenebrosos, pero sin la evidencia de la publicidad, ¿qué nos queda? Una sociedad que se dice demócrata y que aplica la ley de la paridad en el parlamento y que sigue estigmatizando personas por cuestiones de raza, género, físico… Lo peor del dogma publicitario es su invisibilidad. Neil Postman lo llama el paso del Gran Hermano orwelliano al Gran Hermano Huxeliano donde ya no hay alguien pérfido que te vigila sino que tu eres vigilado voluntariamente por alguien que te controla sonrientemente. La TV oficial es un órgano de servicio público pagado por el gobierno central, un gobierno que tiene una ministra que hace comentarios contra las segundas lenguas, que apoya la nueva Bolonia, que hace pactos con Microsoft y aboga por la cultura privada o privativa. Por lo menos la publicidad no me engaña: es lo que es, un circuito de compra-venta narrado con imágenes y sonidos. La publi ha generado también algo bueno y eficaz: la contra-publicidad. Larga discusión. Agustín: colgarás las 10 canciones para los que no tengamos tiempo de comprar El País hoy?
pd. y luego tenemos que pensar cómo se financiará este modelo de televisión que quiere quitar la publicidad y a la vez quita plantilla porque tiene un définit anual bestial. Respecto a No Logo (gran libro), cuando Naomi Klein vino a charlar en Barcelona en el cccb lo único y primero que pidió es una peluquera. Todos viven de su imagen.
Sólo añado una cosa:
la televisón de calidad nada tiene que ver suprimir anuncios. La mayoría de los anuncios tienen más calidad que la mayoría de los programas que se emiten.
Todo el mundo vende, todo el mundo quiere vender, y eso, además de legítimo, lógicamente, nada tiene que ver con la calidad de lo vendido, ni con la calidad del modo en que se publicita.
No es que haya que quitar la publicidad, sino que los demás programas deberían sudar mucha tinta para llegar al nivel medio de calidad de la publicidad. Pero mucha. Si de calidad hablamos como criterio para eliminar contenidos de TV, serían la mayoría de los programas los que desaparecerían, y en un porcentaje mucho mucho más bajo, algunos anuncios.
Proselitismo, y hasta pontificado, es querer retirarlos argumentando que "engañan" a la gente, etc, etc. (que dicho sea en descargo, no es el motivo por el cual el Gobierno quiere retirarlos, que por lo visto es que las cadenas privadas han protestado porque la tele pública tenga anuncios recibiendo además dinero público). A estas alturas de la película, la publicidad no engaña, sino que seduce, que son palabras bien distintas. A estas alturas de la película, cada cual tiene ya armas para dejarse seducir o no. Si no es así, apaga y vámonos, porque el problema ya no está en la publicidad, sino en la educación de base.
Y sí, hay que saber leerlos, pues claro que hay que saber leerlos, como todo, para hacerte una opinión crítica, independiente y con criterio (y no, precisamente, proselitista).
Al menos, esa es mi opinión.
Saludos y gracias por tantos comentarios!
Parece que algunos piensan que lo Público (el adjetivo de la Publicidad), de manera categórica, debe ser tutelado por el Estado. Cualquier otra cosa no tutelada que ocurra por las calles, incluso las calles de una institución, incluso las calles de TV, es declarada VaDeRetroSatanás.
Creo que a la tele, tal y como la entendemos, tal y como ha generado este debate, le quedan dos telediarios, y eso si que es mala publicidad
Yo no puedo dejar de admirar la televisión, y me duele los que aquí la critican. En cada instante, de cualquier día, la abres y encuentras algo nuevo; me parece maravilloso. Estoy con alguno de los comentarios, en mi opinión, el problema de algunos anuncios es la repetición; en otros, un pretendido humor que no alcanzan, esos que se creen (o buscan ser) graciosillos y no lo consiguen: deberían existir herramientas legales para castigar a esos publicistas, no?.
Agustín, coincido plenamente contigo en los Jesus & Mary Chain, Parálisis y Broadcast, a los demás ni los conozco…
Estos días estoy con el "Carne de píxel" (como yo no soy lector habitual de poesía no sé si lo entiendo o si lo pillo en toda su dimensión) pero luego me gusta mucho mucho mucho la frase: "llorabas y llovía".
De todas formas voy leyendo poco a poco y estoy disfrutando… Supongo que la poesía será esto: un cierto sentimiento interior…
¡Felicidades por el libro!
T.
Espero que me firmes, dentro de una hora o así, Carne de Píxel y las Nocillas y que no te importe que le hagamos la competencia (poca) a Fernández&Fernández esta noche. (A Eloy le hicimos una estupenda reseña en el blog que leerían, al menos, unas 15 personas).
Bienvenido a Murcia, Agustín (si te da tiempo, el desierto de Albudeite tiene algo de paisaje/rizoma que te va a gustar).
http://lamomiaquehabla.blogspot.com/
Me parece que es posible -y deseable- distinguir analíticamente dos planos:
i) Parafraseando a Thomas De Quincey: ¿la publicidad puede llegar a ser considerada una de las bellas artes? Puede, claro que puede.
ii) No debe, sin embargo, ser nunca olvidada (o peor aún, emboscada bajo ambiguos retoremas) cuál es la función primaria (no precisamente poética) de la publicidad. Saludos.
Lo has hecho tan amablemente que sólo puedo decierte, de nuevo, muchas gracias Agustín. Por supuesto me he quedado sin palabras. Quería preguntarte algo a propósito de lo que recomendabas en EP3. ¿Se le podría poner música (BSO) a los Nocillas?. Yo recuerdo leerlo con "Talkie Walkie" de Air y el "maridaje" era bastante bueno. Seguro que tú lo has pensado alguna vez (por las futuras versiones electrónicas tipo Kindle y eso).
Gracias de nuevo,
Hola!
bueno, sin entrar a debatir tantas cosas… solo un apunte: Seamos realistas, hay poca televisión publica que vale la pena, y es cierto que algunos anuncios… pues no están tan mal, no?
venga, comparemos. A modo de ejemplo: Media hora de salsa rosa o un pase de los mejores anuncios?
Es como todo. Hay Anuncios y "anuncios", y TV Publica y "tele". Es solo el criterio.
salud!
Enric
Curioso. Yo he pensado siempre lo mismo…. Ahora vivo sin televisión.
Un favor. Me gustaría ponerme en contacto contigo de una forma más "privada". Para proponerte participar en un proyecto un tanto, vamos a llamarlo, peculiar.
Graciassssss
Día post SOS Murcia.
Gracias, por los comentarios. Me da la impresión de que más o menos pensamos que de todo hay, pero que no podemos rechazar de plano la publicidad por el mero hecho de ser publicidad.
Ayer, en la cena del SOS Murcia, salió este mismo tema. Y en general, los que allí estábamos pensábamos así. Cada uno sacó su propio canon de anuncios televisivos. Fue curioso ver cómo estaban tan inscritos en las poéticas de cada cual de la misma manera que la propia literatura.
Saludos!
Hola.
La verdad es que no me importa mucho el destino de la televisión pública. Pero puestos e elegir, no sé, amigos, pecando de ingenuo -todo el mundo quiere vender y tal- prefiero el preámbulo de la instrucciones para dar cuerda a un reloj sampleado por Migala que por los publicistas que trabajan para Seat. Parecce que la canción de Migala en última instancia se dirije a otra cosa, no puedo decir a qué, que a venderme un producto ajeno…
Un saludo