En Hofstra Hispanic Review, sobre el Espacio en Proyecto Nocilla

La Revista de teoría de la literatura de la Universidad de Hofstra (Nueva York), HOFSTRA HISPANIC REVIEW, en su número  Nº8/9, verano/otoño 2008, ha publicado un artículo firmado por Vicente Luis Mora, (director del Cervantes de Albuquerque, Nuevo Méjico), titulado, El porvenir es parte del presente: la nueva narrativa española como especies de espacios, en el que se abordan diferentes aspectos de muchos autores españoles de la nueva narrativa. En mi caso, se centra en el asunto de la espacialidad en mi obra. Copio y pego mi parte (el artículo es largo). Para descargar el artículo entero: lo he colgado en la sección de ”Entrevistas, Críticas” de este blog (en la columna d ela derecha, abajo). Un artículo importante. Lleno de interesantes detalles el mapa que traza de la nueva narrativa en español.

[NOTA: curiosamente, en la crítica a Nocilla Experience que salió publicada en Turia, firmada por Eduardo Moga, éste destaca también el tratamiendo del Espacio como una de la características de la novela. Puede leerse también en la sección Entrevistas, Críticas, "en Turia por Eduardo Moga"]

ESPACIALIDAD Y PÁRAMO EN AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO (por Vicente Luis Mora,  Hofstra Hispanic Review)

Uno de los más curiosos personajes de la no menos curiosa y pangeica novela Nocilla Dream (2006) es un conductor norteamericano que ha sido animado por un amigo argentino a leer a Borges, convirtiéndose más tarde en un borgiano irredento. El culpable de la inoculación del veneno, el porteño Jorge Rodolfo Fernández, “da gracias al Hacedor por haberle concedido habitar en las ruinas sólo a él reveladas de ese mapa” (2006:48).

Evidentemente, el mapa no es otro que el descrito en “Del rigor en la ciencia”, perteneciente a El Hacedor (1960), de Jorge Luis Borges, ese mapa cuyo tamaño coincidía con los límites del Imperio. La analogía del Imperio de Borges con el Imperio norteamericano (y a su vez, suponemos, con el Imperio de Toni Negri) es clara. La preocupación por el espacio es una constante de la obra de Fernández Mallo, incluida la poética. En su curioso libro de poemas en prosa yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001), se configuraba una Creta simbólica y decepcionante, un lugar al que se había ido a conquistar un amor y no sólo se pierde el amor, sino que se pierde el sentido de la existencia. Creta, el lugar del mítico laberinto, se convierte en un inacabable paisaje mental de callejones metafísicos sin salida (10), aludido metafóricamente por otros tantos derroteros geográficos configurados como Irrweg o laberintos a la manera alemana (véase Umberto Eco, De los espejos y otros ensayos). El yo se convierte en un lugar, y el texto en el yo. Escribe Fernández Mallo: “Habitar una isla te obliga a cumplir la peculiar simetría de coincidir exactamente con la isla (…) puedes, como yo, llegar a descubrir la única certeza a la que puede acceder un hombre: la luz se opone al laberinto. Esto sí que es definitivo. Una vez descubierto cumples otra simetría: eres una isla dentro de otra isla. Y esto, a mi pesar, también es definitivo” (2001:31). Del mismo modo en Joan Fontaine Odisea (2005), Fernández Mallo recoge alguna de sus obsesiones espaciales, como el mapa, y también una que se repetirá constantemente en Nocilla Dream: el desierto:

En el desierto

[por no haber ni hay eco]

sólo existe un objeto,

lo que se pisa y tú sois la misma cosa,

por eso nunca se llega al final de la arena,

y quien llega sale otro.

Kafka lo dijo, a partir de cierto punto

no hay retorno posible; ése es

el punto al que hay que llegar,

vienes a mis sueños,

desierto que cruzo cada noche.

Cada noche no hay regreso. (2005:85)

Las enormes extensiones norteamericanas son objeto de la reflexión y la descripción de Nocilla Dream, en una cuidada elaboración que igualmente admite la perspectiva metafísica sobre el tiempo (11). Los espacios de Fernández Mallo no son tan devastados y vacíos como las geografías de J. G. Ballard, pero están, diríamos, a medio camino (cf.2006:124). Un interés que comparten Ballard y Fernández Mallo son las pequeñas urbanizaciones o ciudades aisladas para ricos: en varias de ellas se desarrollan novelas de Ballard como Running Wild; Fernández Mallo las llama “privatopías”, y las describe minuciosamente (2006:174-175). A los personajes de Ballard su sistema de perfección absoluta les mueve al crimen; a los de Fernández Mallo, al consumo. Otro tema muy de nuestro tiempo, las micronaciones, también tienen su hueco en Nocilla Dream (2006:118ss), así como el utopos de Internet (“los internautas no tienen patria”, 2006:27). La novela del poeta gallego es pangeica por más motivos relacionados con el espacio: es característico de la literatura pangeica, como hemos señalado en otro ensayo, su interés por los no-lugares, esos lugares de paso descritos por el sociólogo francés Marc Augé( 12), como los aeropuertos(13). De ahí que no deba extrañarnos la presencia de aeropuertos en Nocilla Dream, que para Fernández Mallo son un auténtico escaparate de razas, seres y anécdotas humanas:

“Lo que más le sorprende es que la cantidad de razas y culturas que pasan y se cruzan a diario por un aeropuerto no logren modificar en absoluto la fisonomía estética ni humana del propio aeropuerto; ha llegado a compararlo con un ente atemporal e incorpóreo; una divinidad.” (2006:183)

En Nocilla Experience (2008), esta concepción espacial no ha hecho sino acrecentarse. Aunque los aeropuertos han sido sustituidos por los puertos (2008b:41), la concepción del páramo espacial sigue dominando la novelística del “Nocilla Project”; la imagen del corredor entre regiones devastadas, el paseo subterráneo de dos niños por los antiguos oleoductos soviéticos abandonados, el Palacio del Parchís vacío(14), la localización de un coche de madera en un puerto de Nueva York, las escenas finales en los desiertos de California, siguen configurando la geografía narrativa de Fernández Mallo como un lugar donde las personas confrontan su humanidad a los espacios muertos que recorren. Como vemos, el proyecto Nocilla es un compendio de todas las preocupaciones radicales de la nueva literatura pangeica: sujetos fragmentados hasta la máscara, nuevas tecnologías, no lugares, imposibilidad de comprobación de la verdad, pérdida del valor de la dialogía entre realidad y representación (15), cibernética, continuidad epistemológica entre la literatura, la sociología, el arte, la música y la ciencia. Un proyecto que quizá abre una época en la narrativa española, tiempo habrá para saberlo.

NOTAS:

9- “los ‘nómadas digitales’ (…) han sustituido la incomodidad del camello por las ventajas de la tarjetas de crédito, que les permiten convertirse en intrépidos ‘navegantes’ de aeropuertos y páginas Web, de aventuras sin agua por medio, sin riesgo. El antiguo paradigma de lo físico asociado a lo real está ahora en cuestión, pero todavía quedan sus metáforas, expresión de un residuo romántico” (Molinuevo 2006:22).

10- “El gusto por el laberinto es claramente un gusto por el sentido que, considerado de forma aislada, traduciría más bien una indiferencia de la modernidad ante el problema de la insignificancia” (Rosset 2004:30).

11- Cf. mi análisis sobre esa dualidad en Nocilla Dream en mi ensayo “El realismo aumentado de Agustín Fernández Mallo”, incluido en La luz nueva (2007). En Joan Fontaine Odisea leemos: “lo normal es que primero / te echen del espacio. Una vez exiliado, / ya tú mismo te expulsas del tiempo. / Lo raro es lo contrario” (2005:90).

12- “los aeropuertos, las cadenas hoteleras, las autopistas, los supermercados (…) son no lugares en la medida en que su principal vocación no es territorial, no consiste en crear identidades singulares, relaciones simbólicas y patrimonios comunes, sino más bien en facilitar la circulación (y, por ello, el consumo) en un mundo de dimensiones planetarias” (Augé 2003:101).

13-Germán Sierra tiene un inteligente relato titulado “Aeropuerto (relato)” en el número 4 de la revista Kiliedro(http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=156). Eloy FernándezPorta, en Afterpop, habla de una corriente, en la que estarían libros como El espacio aparentemente perdido, del propio Germán Sierra, o Nocilla Dream, que “aborda el espacio como un magma, y para ello emplea imágenes de la dispersión: de ahí la idea de las letras y signos comerciales diferidos en ‘revolución cromaroortográfica’ que propone Germán Sierra (…) o la descripción del desierto de Nevada como superposición de planos en Nocilla Dream, de Agustín Fernández Mallo” (2007:67).

14-Es curioso que en el mismo año aparecen dos novelas con un recurso narrativo-espacial parecido, la descripción de un parque temático abandonado justo después de construirse, colocado en un entorno desolado. Además de este Palacio del Parchís descrito por Mallo, el joven narrador Miguel Ángel Maya imagina en Últimas 2 horas y 58 minutos esta fantasmagórica imagen: “A medida que se iban acercando a la noria, el hombre se dio cuenta de que aquella noria no era un espejismo aislado sino que se estaban aproximando a un parque de atracciones… Un parque de atracciones en ruinas, oxidado, fantasma, despoblado y obsoleto… Un parque de atracciones que una vez había sido un faraónico proyecto del PRI en aquel inhóspito lugar de Sonora para lavar dinero procedente del narcotráfico y que fracasó por algún turbio asunto de presupuesto” (Maya 2008:76-77).

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17 comentarios para “En Hofstra Hispanic Review, sobre el Espacio en Proyecto Nocilla”

  1. Demetrio dice:

    ¡Joder, Agustín! Supongo que pensaras como yo que todo eso del espacio de tu literatura y demás es una soberana gilipollez… eso espero.

    Demetrio

  2. agustín dice:

    Ja, ja, no, no lo pienso! Antes al contrario, Vicente hace un análisis muy certero.

  3. Mario dice:

    Hola Agustín,

    Algunos viajes me han tenido apartado del blog y noto un vuelco crítico en las últimas entradas. Un aspecto me intriga si dices que ves acertados los comentarios de Luis Mora: yo tenía tus espacios (desiertos en especial) por algo al límite de lo orgánico, pero vivo a fin de cuentas, pero él parece considerarlos, cito: "espacios muertos". Cómo lo ves?
    Saludos,
    Mario

  4. agustín dice:

    Hola Mario. En mi opinión, no se desprende del texto de Mora que los espacios "desérticos" de mis novelas sean espacios muertos. Depende de cómo se mire. Entiendo que un desierto es un lugar muerto (o semi-muerto, porque algo de vida siempre hay), y que al entrar en él la pesona, aunque sea sólo narrativamente, es cuando se convierten en lugares de fontera: a un lado la muerte que es el desierto, y al otro lado la vida que es el caminante. Esas fronteras son delgadas líneas, ya que a cada momento se está al borde de pasar al otro lado de la línea, a la muerte. Así lo entiendo yo, y es como interpreto el texto de Mora.
    Un saludo y gracias por tu comentario.

  5. amutio dice:

    Agustin,
    he empezado la traduccion al francés de Nocilla dream, y quisiera saber si podrias contestar a algunas preguntas que te haria en las proximas semanas.
    No encontre tu mail, asi que te escribo aqui.
    Robert A.

  6. ángeles dice:

    Después de todo,
    qué bueno que fumes Ducados.

  7. vicente luis mora dice:

    Por mi parte, coincido con Agustín y creo que Mora en realidad tampoco apelaba a lo muerto del espacio. Cualquier escritura sobre el desierto implica, al menos, una persona viva: quien escribe. De modo que la subjetivación de un espacio, incluso impropio para la vida, humaniza el espacio y lo revive. Por lo que me comentan, este mismo Mora saca un libro en mayo en Pre-Textos, un poemario llamado <i>Tiempo </i> que precisamente está escrito en y sobre el desierto. Allí quizá explique mejor lo que aquí no puede. Saludos a todos.

  8. agustín dice:

    Hola Vicente. Creo que, como dices, en todo momento se presupone que en todo contexto hay un sujeto capaz de narrarlo y por lo tanto de "humanizarlo". De lo contrario, nos llevaría a la figura de un ser onmisciente, ése que algunas culturas llaman Dios. Dios puede narrar, es una técnica literaria como otra cualquiera, pero hasta, en ese caso, ese Dios humanizaría el espacio con su presencia.
    Gracias por tu comentario y por esas notas de futuras publicaciones.

    Ángeles: "fuma negro sucio blanco, crápula español" (Siniestro Total dixit)
    Saludos.

  9. agustín dice:

    Se me olvidó comentar antes: algo que me gusta del análisis de Mora es que relaciona perfectamente mi poesía con mi narrativa. Creo que la segunda no se entiende sin la primera. La mayoría de críticas que han salido de mis libros de narrativa citan mi poesía pero no creo que la pongan en relación tan directa. Sólo la citan. Vicente ha leído atentamente mi poesía, se nota, y aprovecha atinadamente esas lecturas en la crítica de mis novelas.
    Otro saludo

  10. Demetrio dice:

    Disculpa, Agustín, creo que me he expresado de una manera demasiado frívola y brusca, y sin elementos de juicio suficiente, que quizá sea lo peor de todo.

    Gracias

  11. agustín dice:

    Hola Demetrio.
    Gracias por tu disculpa.
    Un saludo

  12. Jordi dice:

    Es que en el análisis de Vicente se nota que ha leído tu poética. Algunos de los otros "críticos" lo dudo. En ocasiones da más la sensación que lo que hacen son notas de prensa más que críticas literarias. Pero bueno, es una opinión y yo no tengo ni puñetera idea del tema. Es como cuando conoces un grupo de música de hace tiempo y de repente ves que lo único que destacan es el trabajo actual y de lo antiguo únicamente mencionan los discos en plan cultureta pero vamos, que ni los han escuchado, ni los van a escuchar ni nada de eso. Supongo que tú lo sabes mejor que nadie.
    Por eso las críticas de Mora son tan exhaustivas, es que se lee los libros.

    Abrazos.

  13. agustín dice:

    Hola Jordi. Sí eso es así en parte. También es cierto que hay muchos comentarios de novelas que son eso, notas periodísticas, y que tampoco pretenden más; en ese sentido son honestas. Todas son importantes.
    Desde luego, lo que hace Vicente es crítica en sentido estricto. Y ahí sí que es verdad que todo crítico debería conocer en toda la profundidad necesaria la obra del autor.
    Un abrazo!

  14. pablo m. dice:

    hola agustín, una anécdota sobre ambición, frustración y sabiduría práctica: pinché, abrí, guardé e imprimí el artículo entero de Hofstra que colgaste aquí, a la derecha. Lo leí con atención -incluso subrayé y… hasta tomé notas-. Ayer noche, asediado por el ruido de los petardos, la verbena y los aullidos de la horda -en la ciudad donde vivo estamos, o mejor, están de fiesta-, empecé a escribir un comentario largo, muy largo, demasiado largo sobre el artículo.
    La batería de mi ordenador está jodida. Si lo desconectas de la red eléctrica, se apaga (es uno de esos portátiles que en lugar de una clavija tienen un imán, vínculo sensible, cordón umbilical traicionero). Cuando el comentario estaba muy avanzado -demasiado avanzado, diría yo-, me levanté para encender un cigarro (recomiendo, by the way, la marca "popular" a quienes fuman negro; es más suave que el ducados, más barato, mejor en todos los sentidos, sólo se vende en estancos) y pisé el cable. Mala suerte. El ordenador se apagó y comprendí, con Kafka, que a partir de ese punto no había retorno posible. El comentario vagará, seguramente, por algún no lugar. Una lección.
    Un saludo.

    pd: cierto, jordi, pero me concederás, al menos, que también tiene su mérito escribir sobre un libro sin haberlo leído. un saludo.

  15. agustín dice:

    Hola Pablo. Celebro que ese artículo de Mora suscitara tantas cosas,entre otras, escribir a las tantas de la madrugada otro artículo. Sobre la pérdida de datos, qué decirte. En Creta ceo que cuento la historia de alguien que perdió todo el disco duro como se perdió el disco duro de la biblioteca de Alejandría.
    Hay una ley física y biológica, aplicable a todos los sistemas complejos, que dice que la complejidad de un organismo (o sistema) es directamente proporcional a su vulnerabilidad. Tal es el caso de la información en discos duros, supongo.
    Saludos!

  16. Jordi dice:

    La verdad es que tienes razón Pablo, creo que en el pasado más tenía más mérito por aquello de que no existía el copy-paste, pero bueno, esto último también tiene su aquél. Saludos (está bien eso del no lugar. La informática ha inventado la quinta dimensión).

    Supongo que todo tiene su importancia Agustín, y las notas de prensa bien están. Me refería más a lo que a veces se intuye, una suerte de conocimiento de la materia que no acaba uno de creerse, es como si rechinara. Pero bueno, es sólo una sensación sin más.
    Un abrazo.

  17. agustín dice:

    Sí, Jordi a eso me refería yo también. Te entiendo. Esto da para hablar largo y tendido. Por simplificar mucho: los hay que sólo valoran las críticas muy filológicas, en selectas revistas universitarias, y los hay que sólo valoran el comentario en una revista fashion, digamos. En mi opinión, todo es importante. El escritor es un tipo que está en el mundo, y el mundo son esas dos cosas. Radicalizaciones en cualquiera de las dos las veo igualmente frívolas y un poco impostadas. Pero que cada cual piense y haga lo que quiera, claro. Un abrazo

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