En efecto, Fran Nixon (Fran y Richi, ambos de la desaparecida formación La Costa Brava), tiene nuevo disco, “El Perro es mío”, dedicado a la memoria de Sergio Algora.
(Concierto, sábado 28, a las 11 y media de la noche, sala Sol, Madrid)
El MySpace: http://www.myspace.com/frannixon
Comentario en jenesaispop.com
Canciones destacadas: Erasmus borrachas, Inditex o Brackets
En la Red no pocos críticos lo califican de buenísimo.
Está publicado por Siesta. En su web se pueden escuchar algunos temas.
Dejo un comentario de Andrés Perruca, que sale en le blog de Fran Nixon.
¡Enhorabuena, amigos!
“El Perro Es Mío”, nuevo disco de Francisco Nixon, sale a la venta el 23 de marzo y contiene una excelente y variada colección de canciones que refulgen gracias a unas melodías, unas letras y unos arreglos que dan la razón a los que piensan (pensamos) que, hoy en día, una buena canción pop no tiene porqué estar compuesta para que sobre todo la entiendan (y disfruten) los niños de 5 años.
La grabación tuvo lugar entre agosto y septiembre de 2008 y el laboratorio sonoro elegido fue, al igual que sucedió con la primera referencia de Nixon (“Es Perfecta”, Siesta 232, 2006), el estudio que el eminente Paco Loco tiene en El Puerto de Santa María. Como suele ser habitual, el propio Paco Loco se ocupó no sólo de la producción sino también de muchos de los arreglos, guitarras, bajos, percusiones… una colaboración que Fran Fernández encajó con sumo agrado ya que sabe muy bien, y desde hace mucho tiempo, que las cosas salen mucho mejor cuando uno cuenta, como diría Ringo Starr, “con la ayuda de los amigos”. Corrobora esta idea el hecho de que en el disco no sólo encontramos canciones de Fran, ya que la otra mitad del Proyecto Nixon, Ricardo Vicente, también ha aportado composiciones propias que además él mismo interpreta, cuida, pule y da esplendor.
Y es que bien podríamos decir que Francisco Nixon está formado por un atípico dúo en el que conviven dos Quijotes -o dos Holmes- que no necesitan de Watson o Sancho Panza alguno que les ponga los pies en el suelo. De eso ya se ocupa el (muchas veces demoledor y aburrido) día a día, y si de algo estamos necesitados es de imaginación, esperanza y buenas canciones. Y de todo ello anda más que sobrado “El Perro Es Mío”.
La primera vez que pensé que Fran tenía talento fue a principios de los 90 (todavía no nos conocíamos) cuando, en mitad de una entrevista a Australian Blonde, a la manida pregunta de “¿cómo os formasteis?” contestó algo así como: “Ya sabes, cada uno en el vientre de su madre”. Una respuesta que en boca de un punk podría haber sonado bastante agresiva pero que pronunciada con ese dulce y pausado acento que tienen los asturianos no dejaba de tener una connotación tan ingeniosa como entrañable.
Luego vendrían muchas más muestras de su talento (me refiero sobre todo al compositivo, pues tanto el humano como el intelectual no vienen al caso y me los guardo para mí) gracias a las canciones de Australian Blonde, La Costa Brava (precisamente, las primeras composiciones que estaban destinadas a Nixon terminaron desperdigadas -pero felices- en las primeras grabaciones de La Costa Brava, ya que el gran salto que condujo a Fran Fernández a cantar en castellano coincidió en el tiempo y en el espacio con el encuentro con -el añorado cada día- Sergio Algora) y, por supuesto, de Francisco Nixon.
Precisamente, Sergio Algora me dijo un soleado día del siglo pasado que si uno aguantaba más de diez años en “esto de la música” acababa llegando su momento. Evidentemente, no se refería a la calidad de la música, sino al (necesario) reconocimiento que todo buen artista necesita y merece. Pues bien, yo, sinceramente, creo que el momento de Fran Fernández ha llegado y las canciones de “El Perro Es Mío” son, sin duda, una buena muestra de ello.
Por supuesto, entre los temas que conforman el disco yo tengo mis favoritos, pero, una vez más, me los guardo para mí, ya que seguramente no coincidirán ni con los preferidos por los propios autores ni con los que cada uno de los receptores pueda elegir para pasar una tarde, levantar un día, tirarlo abajo, dar carta libre para que revoloteen las melodías por la cabeza sin descanso durante meses o, simplemente, para permitir que esas canciones se entremezclen con su biografía de forma permanente. Después de todo, ¿no es de eso de lo que trata el pop?
Andrés Perruca
