El pasado viernes encontré un artículo en El Cultural firmado por Elena Vozmediano, sobre el artista outsider, Tichý.






Tichy era un aventajado alumno de la Escuela de Bellas Artes de Praga, hasta que en febrero de 1948, el golpe de estado de los comunistas checoslovacos provoca que el joven Tichy comience a asilarse, en parte como reacción al emergente poder totalitario. Abandona la pintura, y en paralelo a su peregrinaje por cárceles y sanatorios psiquiátricos, su vida va cayendo en el abandono y el absentismo de todo cuanto no fuera salir a la calle a hacer fotos de mujeres. Con grandes barbas, pelo largo, carente de higiene, vestido con restos de telas, instalado en una casa ruinosa por la corren las ratas, construye sus cámaras fotográficas, lentes incluidas, con plexiglas que pule con ceniza y pasta dentífrica, tubos de cartón de papel higiénico, espejos rotos, latas de conserva y chapas de refrescos. Tichy, en su estatus de indigente, no levanta sospechas: recorre las calles, abre el abrigo, fotografía a la mujer que le interesa, y continúa su camino. Todos creían que semejantes cámaras eran de mentira, juguetes fabricados por un trastornado maniático; el loco del pueblo. Pero no. Tichý hacía al día 100 fotos cada día de su vida desde 1948 hasta hoy. Lo interesante es que él no le daba importancia a esas fotos, no las hacía con fines “artísticos”, él se consideraba y se considera un pintor que ya no pinta. Sus objetivos eran secundarios, matar el tiempo, no sucumbir a la locura mediante una manía mecánica. Sobrevivir de cualquier manera a su obsesión por la mujer.
Hasta que el psiquiatra Roman Buxbaum descubre esas fotografías. Habitaciones llenas hasta el techo de fotos sucias, llenas de huellas dactilares, defectos de toda clase que a Tichý le daban igual, y se da cuenta de que hay que hacer algo con eso. Buxman subraya el hecho de que aunque la mayoría de las mujeres fotografiadas ni son especialmente bellas ni están haciendo nada especialmente extraordinario, él consigue transformarlas en algo de “otro mundo”, algo diferente, en el papel.
Lo curioso de Tichy es que, a pesar de que su obra se cotiza y de que ha sido expuesta por las más importantes galerías europeas, él parece no querer enterarse, continúa con su vida de siempre. Nunca ha ido a ver una exposición suya. Cuando se le pregunta por su obra, se ríe, como diciendo que los locos somos nosotros por apreciar algo que para él es tan rutinario (o más) que comer (ver vídeos más abajo).
Tal como anunciaba el artículo de El Cultural, una parte (minúscula) de la obra de Tichy se expone en estos momentos en IvoryPress Art+Books, Comandante Zorita, 48. Madrid, hasta el 15 de abril, y en la Galería Kewenig, calle San Feliu, Palma de Mallorca, hasta el 11 de abril. Así que el sábado por la mañana me acerqué a esta última galería. Hacía meses que no salía un sábado por la mañana. Hacía sol. Una sensación agradable y extraña, salir de casa para ir a ver la obra de alguien como Tichy, en ese momento tú también te conviertes en una especie de indigente al que le gustaría poder extraer una nueva belleza de lo que ves en la calle. La exposición me gustó, sólo eché de menos más obra, más fotos. Lógicamente, ver las fotos en directo estuvo bien, pero como también salen en los catálogos, en las revistas, en la Red, pues me daba un poco igual. Antes de irme, vi que tenían un DVD documental del año 2004 sobre su vida y obra, titulado Tarzan Retired, que eso como en el documental se califica Tichy a sí mismo, una especie de Tarzan retirado. Y lo compré. Una buena entrevista. Entonces sí que mereció la pena la exposición. También compré un libro, editado por una especie de pequeña fundación para la difusión de su obra. Las dos cosas están muy bien. Volví francamente contento a casa, con mis dos compras debajo del brazo. Pero antes fui a tomar algo, tipo aperitivo, y pasé por delante del Banco de España. Miré hacia arriba y las cornisas de la fachada estaban llenas de pinchos, unos pinchos finos como agujas, pero muchos. Parecía una malformación que hubiera surgido de la propia piedra, como el pelo que le crece a los muertos. Era un poco impresionante ver el banco de España fortificado de esa manera tan rara y al mismo tiempo explícita, descarada. Pensé que tendría que ver con un sistema antirrobo, pero me dijeron que era para que no se posaran las palomas y no arruinaran la fachada con corrosivos residuos. Un Banco de España fortificado contra palomas. El dinero de un Banco de España fortificado contra palomas. Era como Tichy, pensé, algo frágil, fortificado contra el mundo a través de un delgado muro aún más frágil, simples fotografías que, como esos finísimos pinchos, no deberían estar ahí; inútiles intentos de mantener alejados los excrementos de algún fantasma.
Como otra mucha gente, la primera vez que oí hablar de Tichy fue a a través de un artículo el El País Semanal, del 4//12/2005. Yo estaba entonces encerrado en una casa de un pueblo deshabitado de León, escribiendo un poemario aún inédito. Sin cobertura de móvil, ni tlf fijo, aislado por la nieve, leí el artículo de la revista, que había comprado en la última gasolinera abierta. Durante el mes que permanecí allí casi encerrado (salía por la mañana a cortar leña para la estufa-cocina, y cuando dejaba de nevar a veces caminaba por la montaña), lo leí varias veces. No es que me influyera, creo, en lo que escribí entonces, pero sí me acompañó durante el mes. 4/12/2005, faltaban 4 días para el 25 aniversario de la muerte de Lennon.


![Tichý, (Ruinas Contemporáneas [4])](http://blogs.alfaguara.com/fernandezmallo/files/2009/02/tichy3.jpg)











Está muy interesante esta serie de "Ruinas contemporaneas" que has ido documentando últimamente.
Que historia tan bonita. Baudelaire asemejaba al poeta con un trapero que por las noches salía a recoger los restos, los desperdicios de la sociedad, para componer sus artefactos. El poeta como indigente que recoge los minutos grises de nuestra vida sobreocupada es una bonita metáfora personificada en este fotógrafo digno de una de tus dos Nocillas.
Está bien esa conexión, Óscar, qué oportuna, y sin embargo qué diferentes modelos de artistas Baudelaire y Tichy.
Tichy me recuerda mucho aquel vagabundo, Henry Darger, que salía en Nocilla Exp, y del que hice un artículo para El País Semanal (está colgado aquí, en Artículos). Tampoco Darger le daba importancia a lo que hacía. Es tremendo. En general, me interesan más las personas que las corrientes.
Gracias, Capitán Nombrete.
Saludos.
Precisamente llevaba tres días dándole vueltas al cómo se llamaba aquel tipo: Henry Darger. Me impresionó mucho su historia. Y es completamente paralela a la de este hombre.
Creo que son las personas lo que importa, es decir, hablando de artes, el objeto creado aisladamente no deja de ser una curiosidad cuando lo es – cuando no es un objeto completamenet banal – en cambio el conjunto de lo creado por un individuo es lo que habla. Cada objeto es una simple letra, el conjunto de los objetos es lo que forma la expresión. Y no hay expresión sino individuo que la expresa.
O algo así.
quiero que me fotografíe
Muy interesante, la verdad es que no conocía a Tichý. Me ha venido a la cabeza el escultor francés Romaine Lorquet, que tras vivir en París y ser apoyado por Brancusi o Giacometti, lo abandonó todo y desde entonces vive y trabaja en soledad, en el campo.
Supongo que el mundo hoy, y la Historia no digamos, está llena de personajes así. La pregunta para mí sería si hay muchos de ellos de los que nunca sabremos nada, que nunca se descubrirán y su obra se perderá. Mi opinión es que no, que tarde o temprano, por una vía u otra, terminan saliendo. Sé que esto es indemostrable, porque en tanto no hayamos rastreado el Planeta, persona por persona, sólo sabremos de aquellos que la casualidad los ha sacado a la luz , pero es como una mini fe personal.
Debemos ser más o menos unos seis mil millones de seres humanos en el planeta. Si vivimos ochenta años tendríamos que conocer aproximadamente a 205479´452054 personas al día. Efectivamente Agustín, es una cuestión de fe. De fe a repartir, que así la proporción que toca es muchísimo menor.
Hoy paseando por Palma y mirando a los que tocan instrumentos por la calle y a alguno que pedía dinero con una pierna amputada he pensado en tu excelente post. Tal vez en lo desenfocados que estamos todos. No sé si el del acordeón ambulante de Jaume III guarda obras maestras en la bolsa y toca canciones conocidas para contentar al turista, o si al que le faltaba la pierna era en realidad un Forrest Gump que recorría el mundo de esa forma.
Un abrazo.
Hola Jordi. Al de ese del acordeón no lo he visto nunca, y paso a menudo por esa calle. A lo mejor sólo lo ves tú. Tu Tichý particular.
Ahora que dices eso de Forrest Gump, recuerdo algo que me gustaría comentar y que en su día no dije. En Nocilla Exp hay un tipo que sale de su casa en Miami y sin motivo alguno ni premeditación corre sin parar durante varios años por los USA. Hubo gente a la que le gustó esa historia porque era una revisitación, una Fanfiction, de Forrest Gump, otra gente me dijo que eso mismo era lo que hacía que esa historia le chirriara; no terminaba de convencerles. El caso, lo curioso, es que cuando escribí ese libro nunca había visto esa película, la vi unos 2 años más tarde. Curioso, ¿no? ¿No será que eso de correr sin parar y sin porqué es un arquetipo universal, casi jungiano? ¿Llevamos todos a un corredor de lo absurdo dentro?
Y ya por pegar lo impegable, ¿Llevaremos todos a un Tichý dentro?
Saludos
¡Qué maravilla dar con este artista del que algo me habían hablado, Agustín. Gracias a tu entrada, me entero de que la Ochoa -la Foster- ha abierto librería y sala de exposiciones de Ivory Press en Madrid, y además, ¡está al lado de casa! Voy corriendo: Tichý es magnífico, con esa pátina de irrealidad que llena sus obsesivas fotografías -me interesa mucho, además, su biografía, su actitud-, pero la sala de exposiciones ¡es impresionante! Quién lo diría, viendo tan sólo la entrada. Un antiguo garaje convertido en sala de exposiciones-proyecciones enorme, decorada por el estudio de Foster… Qué suerte, aquí, tan cerca, este lujo. En fin, que gracias por el descubrimiento casi doble. Saludos,
Adolfo
Hola Adolfo, me alegra mucho lo que me cuentas. Signo de que este blog vale para algo más que para pasar el tiempo. Eso me da ánimos para seguir.
Saludos!
Sólo quería darte las gracias por tanta información que nos regalas en tu blog y que no tendría tiempo de descubrir por mi misma, hace poco vi una foto de Tichy en un suplemento que también descubrí gracias a ti, y esa foto me dejo loca, ahora se que la primera impresión fue buena, al margen del personaje que se quiera crear, esas fotos solo las podría hacer alguien con esa extrema sensibilidad, de nuevo enhorabuena, que bueno eres con nosotros…
Me alegra, querido agustín, pues yo también estuve ahí, a solas, mirando ese documental. Patricia, la chica de la kewenig tuvo la amabilidad de abrirme la capilla. Me encantó el desprecio del artista para con su obra, a la que iba arrojando y quitándole el polvo como si tal cosa. Fascinante, el tipo, casi más que sus fotos. luego estuve charlando con patricia sobre locuras similares. Hacía frío en la capilla y me invitó otro día para verlo sentado y con más temperatura y menos humedad. Tichy podría formar parte de uno de tus elencos de fermiones y demás pequeños estados de excepción. Un abrazo y a ver si me paso de una vez a tocar esa superbatería.
me uno a las felicitaciones. te agradezco tu interesantísimo escrito sobre este artista tan outsider, que no conocía. recuerdo que me encantó también aquel artículo tuyo de el país, que has comentado más arriba, en el que hablabas de otro artista outsider: henry darger. pero también reseñabas a ferdinand cheval (¿no salía en un anuncio de coca cola?), daniel johnston (imprescindible, a este sí le conocía) y a david nebreda (que es el que más acojona. y no es coña, sé dónde vive -a un par de manzanas de mi casa-, pero es secreto de sumario).
¡sería cojonudo, agustín, cojonudísimo!, que dedicaras un apartado, de vez en cuando, a outsiders, como tichý y los aquí dichos. ya digo, sería la repanocha! y estoy seguro que sería de las secciones tuyas más leídas y comentadas (y disfrutadas), sin duda.
hola, acabo de volver del dentista y mientras esperaba mi turno descubri a este artista que acaba de influir en mi (soy pintor y dibujante) de una manera muy especial, por suerte llegue mas temprano de la cuenta, Y si bien por culpa de la crisis me quede sin trabajo y no pude pagarle la consulta al medico, sin embargo mientras esperaba lei un articulo de la revista de El Pais sobre Miroslav Tichý, y buscando informacion sobre el en la web descubri tu blog, muchas gracias, hoy ha sido un buen dia para mi, saludos a todos los comentaristas y gracias a ti, dueño del blog.