
ALAS DE METAL, Ricardo Hernández Bravo, pinturas de Graciela Janet Hernández Rodríguez, (Edit. Baile del Sol. Prólogo, Antonio Jiménez Paz. Epílogo, Ricardo Suárez Acosta y Víctor Hernández Correa).
Ricardo Hernández Bravo (La Palma, Tenerife) ha escrito un libro escueto, en la línea de su anterior La tierra desigual, que fue uno de los más destacables poemarios de los últimos años. Vuelve con poemas tensos, que nombran y describen el presente inmediato más que proyectar, impulsados por un aliento haiku revisitado, lazos entre la naturaleza y preguntas esenciales: el tiempo, el yo, la luz, la máquina. Cada poema está ilustrado por la joven pintora Graciela Janet Hernández Rodríguez: surrealismo onírico.

De ahí,
del estrago en la esgrima,
del roce de la sed contra el acero,
el sublime blindaje,
el metal de tus alas.
Nos liga la elegancia,
nos oprime y desmembra,
devanados en tenue filigrana,
en breve burbujeo hacia la luz.
ACABADO EN DIAMANTE, Javier Moreno (Premio Internacional Poesía Joven La Garúa). Edit La Garúa. Prólogo de Vicente Luis Mora.
Tras su flamante Cortes publicitarios, entrega Javier Moreno con un poemario sólido, donde confluyen las citas a los clásicos con la alta tecnología, la cotidianidad, la matemática y la física para crear imágenes audaces. En particular, hay un uso de la física como metáfora pura, que es justo la idea que tengo yo de lo que es la poesía postpoética. Un libro al me siento muy cercano.
La realidad
como un castillo de naipes
se asienta sobre lo fantástico
Nadie sabe en verdad
por qué vuelan los aviones (o sí, porque una ecuación
en derivadas parciales admite una solución imaginaria:
Como el indio en la pradera
que acaricia las plumas de su penacho
solicita la ayuda del dios. Antes de que lance su flecha
que acierte en el bisonte
Todos hemos paseado alguna vez entre filas de árboles plantados al borde del camino, y disfrutado entonces con las claridades intermitentes contagiando su ritmo medido a la retina y al pensamiento. Mejor aún si en un bosque nos dejamos llevar por cualquier sendero. Ahí los árboles desconocen la simetría y la luz nos llega a través de un cedazo cuya urdimbre ofrece una imagen de incierto misterio. Luego, en la despejada hospitalidad del claro, nos sacudimos el peligro. Pacientemente, a salvo
devanamos la sombra
Día a día los televisores adelgazan como las damas para
quedarse con sólo su esencia:
la imagen
para que así se cumpla la profecía de la caverna mientras
florece la rosa
al otro lado de la ventana
En la pantalla un niño acaba su silbato de madera, toma
aire y sopla
qué bonito, es todo
señoras y señores
Se les olvidó lo más importante que es que
el árbol salió por fin de su silencio de años
para imitar el canto del pájaro
Que el pájaro quiso regresar a la rama
ESPACIOS INSOSTENIBLES/MI MEMORIA ES UN TOBOGÁN, Nacho Montoto, (ediciones El Cangrejo Pistolero) Prólogos, José Daniel García y Diego Vaya. Epílogo, Eduardo Chivite. Ilustraciones, Miguel Gómez Losada y Ana Arcas Espejo.
Un libro que son dos. Me interesa más Espacios insostenibles. Casi toda la serie de poemas se articula en torno a la fragmentación exagerada, la intermitencia veloz, a veces ansiosa y desquiciante, de imágenes dislocadas y yuxtapuestas, claramente impresionistas, que logran momentos verdaderamente potentes.
Luz: ventana abierta/cortina recogida/
persiana en lo alto/gente en la calle.
Luz: foco de discoteca/colores en el techo/
halógenas en el W.C./ultraviolet.
Luz: semáforo en ámbar/faros de xenon/
chalecos reflectantes/leds.
Luz: flexo sobre la mesa/lámpara de mesilla/
un par de velas/gafas de ver.
Luz: monitor encendido/webcam/
play station/encefalograma.
El sol no quema mi cara. El calor no existe. Un melanoma amenaza la ciudad. Dijimos que el lugar sería x. Nunca mires tras tu espalda, nunca cuando regreses a casa de noche. Sólo cuando entres y cierres la puerta estarás resguardado de lo que sucede fuera. No pienso escribir epitafios. Los muertos no merecen nada: humus. Una flor se pudre en el jardín. Un cuerpo se desnuda tras la ventana, su sexo deshojado queda al aire. Todas las noches la misma pesadilla: una habitación desordenada. Colillas por el suelo: ansiedad. Siempre es un día gris. Una procesión de cucarachas en el hueco del ascensor. Sueños terroríficos, dicen los niños. No culparé más a la cena. Mis manos sudan como un preso bajo el sol. Ritmo, me falta ritmo. Mantengo la quijada en la mano.
Su cuerpo desmembrado: maldita metralla.
Los periódicos: muertos de papel.
Lágrima de carbono: cielo azul
Ciegos: los ojos del mundo
Las paredes: obras de arte.
Un tupper: restos de una guerra.











que mejor se puede hacer, si puedes pasar la tarde leyendo..
La pequeña muerte
Sigues los caminos del deseo,
de querer siempre rozar lo anhelado
y ya conoces ese hondo vacío
que queda luego
como ceniza sobre los labios.
Das pasos inciertos buscando
prender la existencia
con esas pequeñas cosas
que nos hacen olvidar el vacío
y burlar esa pequeña muerte,
esa pequeña miseria
de morir un poco todos los días.
.
Nos creemos dueños del deseo
de esos pequeños universos
que solo existen porque son nuestros,
pero al final son los deseos
los que acaban por poseernos.
No hay que tener lo que se desea
sino descubrir lo que no se espera.
Desear, poseer, es la pequeña muerte.
Digo, cómo hacer para que estas maravillas lleguen a las librerías de Lima Perú?
Alas de Metal tiene una belleza y ritmo que realzan su simple y compleja forma.
Me gustan los poemas de pocas palabras e inmensa belleza.
Investigaré más.
Una amiga está pòr llegar de Madrid acaba de traerle a mi hermano un poemario tuyo.
Creo que me lo voy a robar.
Abrazos Agustín.
Miguel, supongo que esos libros, de pequeñas editoriales, no llegarán a Perú. Siempre se pueden comprar en librerías que tienen servicio de pedido en Internet, pero supongo que los gastos de envío son elevados. Lo mejor es que cuando alguien que conozcas venga a España te los compre y te los lleve. Pero asegúrate antes en Internet de que las librerías disponen de ellos. A ver si te gusta mi libro. Un saludo y gracias.
Por cierto, por si te interesa, en el Centro Cultural de España (ése que es una casa antigua muy bonita, pintada su fachada con la cara de Dalí y que está en una plaza con jardín), en su biblioteca hay algunos libros míos de poesía.
Se me ocurre también, que pidas en el Centro Cultural de España que traigan estos libros, a lo mejor se animan.
Nutella : 9938 votes ?
ça fait un moment que je les regarde tes résultats, poète de mes couilles, et que je regarde ton petit livre moter de 400 votes par nuit… T’as pas l’impression d’exagérer ? T’es si important que ça ? Que tu te sois trouvé un truc pour gagner, soit, mais… t’as jamais honte, tocard ? T’as raison de parler de poésie.
A plus, Nut.
Eso es porque no has leído el mío. Estaría en esa lista jajajajaja!!!
Me gustó el poema de Javier Moreno.
Un abrazo
Estupenda entrada, Agustín. Hacía tiempo que no recomendabas libros. Hasta ahora casi todos me han gustado. Da la casualidad que leí Cortes Publicitarios de Javier Moreno y me pareció muy bueno. Creo que ha asimilado muy bien cosas que dices de la postpoesía. Iré en cuanto pueda a por este otro. Un abrazo y otra vez gracias. Ah, y a ver cuando vienes por Barcelona a algún bolo con Eloy Fernández Porta, lo que hacéis de Fdez y Fdez, o presentación, o charla…
Ja, ja, Pedro, puede ser. Sí, javier Moreno es un poetazo.
Merche, a mí también me gustó mucho Cortes Publicitarios, pero me gusta más Acabado en Diamante. Sin perder todo lo que tiene Cortes Publicitarios, lo veo más fresco, menos rígido.
Sobre lo que dices de la postpoesía, bueno, no sé. Javier tiene su camino y yo el mío, y en ocasiones se juntan y en otras se separan, y así debe ser.
Un saludo!
Ah, lo de Eloy: De momento no tenemos pensado ningún bolo en Barcelona, sí en Mataró. Ya lo avisaré con tiempo.
Ahora que dices lo de los bolos,…por favor, avisa también cuando vayas a dar una en la capital. Sólo te he oído por youtube, que tampoco está mal, pero es escaso en tiempo.
Ayer terminé el 2º de tu trilogía. El epílogo es impresionante. Me quedo con mil cosas…los dados, el coche de madera, el Windsor, los cerdos, los samurais, el T.Rex, N.Y. desde el puente de Brooklyn, Rayuela B, Madrid en moto, semiciegos con vista pixelada, niños en tuberías, el espacio expandiéndose (y nosotros con él), Saigón, El Pop después del fin del pop, los isótopos radioactivos, el parchis,…los dados de nuevo.
Lo curioso es que todo esto que recuerdo sin hacer esfuerzos quedará en el olvido en poco tiempo…y tendré esa sensación de enfrentarme a un libro nuevo cuando quiera volver a leerlo. No podría decirte ni 4 nombres de protagonistas de los libros que leo…e incluyo ALATRISTE y DON QUIJOTE como 2 de esos 4…
Leer para olvidar.
Olvidar para recordar.
Recordar para leer.
8 años después sigo sin saber que significa la poesía postpoética, pero lo intuyo.
A por Nocilla Lab.
Abrazos
Buena la poesía de Javier Moreno. Me gustan tus recomendaciones y me uno a lo que pide Miguel. Gracias por el dato de tus libros en el Centro Cultural España, a ver si puedo conseguir el Creta. ¿En la biblioteca Nacional ocurre lo mismo?
Saludos.
Hola Pedro, me alegra que te haya gustado Nocilla Experience. Gracias de veras por lo que dices. Si te sirve de consuelo, yo tampoco recuerdo casi ningún nombre de mis personajes, pero es que en la vida real tampoco recuerdo nunca ningún nombre, a veces es muy embarazoso.
Sobre los bolos: sí, claro, cuando vayamos Eloy y yo a Madrid ya aviso.
Rodrigo, eso es, en la Biblioteca del Centro Cultural de España en Lima, ahí tienen Creta y Carne de Píxel y algún Nocilla. Lo de la Biblioteca Nacional, no lo sé.
Saludos!
Buenas noticias: buenos libros. Los 3 pintan de excepción. Gracias a este blog.
También terminé Nocilla Experience hace unas semanas, y es uno de los libros que más me han impactado en años. Una amiga que da clase de literatura comparada (¿se dice así?)me lo recomendó. He de admitir que desconfiaba, pero has hecho una obra impresionante. Ahora a ver si leo Nocilla Dream.
Gracias, PedroAM, por lo que dices de mis libros. No se merece.
Ya que hablas de los 3 libros que recomiendo en este post, algo que que megustaría comentar:
En el tercer poema de ESPACIOS INSOSTENIBLES, me parece tremendo el verso "Un tupper: restos de una guerra." Creo que es un gran hallazgo, sencillo y potente. O el final del poema en prosa, el segundo. Tras una brutal enumeración de ámbito más bien personal, doméstico, termina, "Mantengo la quijada en la mano", que le da otro sentido y referencia, amén de un aire entre quijotesco y aterrador a un yo poético encerrado en una habitación.
Un saludo!
Lo siento Agustin, no lo puedo evitar..
Lo indecible
La sustancia invisible
que une al universo
que lo crea, y lo destruye.
Es como el viento entre las ramas
como el rumor de las olas del mar
como una desgracia
como bocas que muerden la tierra
en la oscuridad.
Números que arden,
proporciones infinitas
como el algebra de flores muertas
y desbandadas de pájaros fugitivas.
Es la miseria
de las botellas vacías
y el agotamiento
de cartas que solo
contienen facturas.
Es el silencio ensordecedor
de un mundo de números sin ternura
donde las palabras rotas naufragan
como aviones de papel
quebrados por el viento
como pájaros que caen
heridos y muertos
Secretos amargos
la luz que nos ilumina,
la incesante vida
que arde en desventuras
en su naturaleza indómita,
inabarcable,
de orquídeas salvajes
y caballos blancos en estampida .
Son solo palabras
para nombrar lo indecible
como la densidad atómica
de un beso
como rosas con espina,
solo palabras
como botellas vacías
que desvalecen al más borracho,
y acobardan al más valiente.
Porque nada nos pertenece
más que las cenizas del presente.
Hola Alex, para eso está el blog entre otras muchas cosas. Gracias por el poema.
Espacios insostenibles y Mi memoria es un tobogán son dos libros distintos, y hasta opuestos. Pero me quedo con el primero porque, aunque a veces parezca que sea menos directo, creo que dice más y hay más exigencia (o autoexigencia).
Muy buenos los poemas de Javier Moreno. Me deslumbró Cortes Publicitarios.
Hola dvaya, estoy de acuerdo en las dos cosas que dices.