genealogía Duchampiana en ABCD

En el suplemento cultural del ABCD del sábado, hay un especial de Duchamp, debido a la retrospectiva que se le hace en la Fundación Proa, de su paso por Buenos Aires entre los años 1918-1919.

Jorge Carrión contribuye con un interesante artículo en el que establece una genealogía de la influencia de Duchamp en la literatura española y latinoamericana. Me parece un muy buen hallazgo de Carrión la separación de esa influencia en dos caminos: el primero es el apropiacionismo literario claramente inspirado en los ready-made (urinario, portabotellas, Gioconda, etc), y el segundo, la autoficción consecuencia del transformismo  (célebre fotografía de Man Ray
en que aparece Duchamp disfrazado de Rose Sélavy).

Carrión me incluye en la primera de las genealogías, cosa que agradezco ya que Duchamp es uno de mis referentes a la hora de escribir, ya se en papel o en
este blog.

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Golpes de efecto

Por Jorge Carrión.


De la lectura de Duchamp
(Anagrama), la biografía de Tomkims, se desprende el siguiente campo
semántico: «collage», «juego», «ready-made», «libertad», «arte no
retiniano», «huida», «dadaísmo», «provocación». Esas son algunas de las
coordenadas del universo Duchamp. El primero que trató de
cartografiarlo en nuestra lengua fue Octavio Paz, quien en Marcel
Duchamp o el castillo de la pureza (1968) habla de la importancia
fundamental de Picasso y Duchamp para entender el arte de nuestra
época: «el primero, por sus afirmaciones y sus hallazgos; el segundo,
por sus negaciones y sus exploraciones». Picasso encuentra; Duchamp
busca. éste abre, mientras aquél cierra.

Dos libros simultáneos han
pensado en esa apertura brutal del objetivo descolocando a su autor.
Maria con Marcel. Duchamp en los trópicos (Siglo XXI Argentina, 2006),
de Raúl Antelo, se sostiene en un doble análisis: por un lado, la
influencia de Buenos Aires en Duchamp durante 1918; por otro, la
conversación erótica y artística que sostuvo más de dos décadas más
tarde con la artista brasileña Maria Martins. El resultado es una
relectura de la historia cultural iberoamericana de la primera mitad
del siglo pasado. Por su lado, en Fuera de campo. Literatura y arte
argentinos después de Duchamp (Anagrama, 2006), Graciela Speranza
aplica la lupa duchampiana a Borges, Cortázar, Puig, Aira, Piglia y
Kuitca para iluminar una tradición desde un enfoque novedoso. Ambos
libros sintonizan -en su voluntad de reubicación- con la reciente
exposición Marcel Duchamp: una obra que no es una obra «de arte», que
en la Fundación PROA, de Buenos Aires, ha querido exhibir el proceso
creativo del maestro francés desde el tercer vértice de su posible
triángulo vital.

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Renovar el discurso.
Dos son, al menos, los puntos de vista duchampianos que permitirían
renovar el anquilosado discurso crítico sobre la literatura hispánica,
cogiendo el testigo ofrecido por Antelo y Speranza. El primero consiste
en la aplicación del concepto de ready-made (desde el urinario hasta
las versiones de la Mona Lisa) a la escritura literaria. Cuando en
Historia abreviada de la literatura portátil (1985) Enrique Vila-Matas
situó a Duchamp en un lugar privilegiado de su propia genealogía
artística, avanzaba un pensamiento coherente que formularía casi
veinticinco años más tarde: «Puede parecer paradójico, pero he buscado
siempre mi originalidad de escritor en la asimilación de otras voces».
César Aira, seguramente el mejor discípulo de Duchamp en nuestra
lengua, ha investigado en esa misma dinámica de apropiación. No sólo es
el autor de Duchamp en México (1997), también ha firmado Mil gotas
(2003), un relato en el que asistimos a la descomposición de La
Gioconda en mil gotas de pintura que emprenden un viaje desternillante.

Una obra en marcha.
Pero su trabajo en la estela del autor de L.H.O.O.Q. va más allá de las
obras concretas: su modus operandi consiste en la apropiación
sistemática de materiales diversos (de la realidad cotidiana, del cine,
la televisión, los diarios, los cómics, la literatura), que
descontextualiza y reconvierte como pasajes de su obra en marcha. El
ready-made sintoniza con el remake. Cuando Agustín Fernández Mallo se
apropia de fragmentos de libros ajenos, o idea una versión alternativa
de Rayuela, se sitúa en la misma línea. Obviamente, todo proceso
creativo se nutre de materiales diversos y ajenos: hablo aquí de una
escritura que se muestra consciente de su sintonía con el dadaísmo y el
arte conceptual, que trasciende -a sabiendas- los límites del homenaje
o de la cita.

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Repensando la autoficción. El segundo punto de vista partiría de la célebre fotografía de Man Ray
en que aparece Duchamp disfrazado de Rose Sélavy. Creo que a partir de
ella se puede volver a pensar la autoficción literaria. El yo
ficcionalizado, antiguo y clásico, se contrapondría al yo trasvestido.
Es decir: el narrador casi idéntico al autor sería superado por un
narrador que, pese a llamarse incluso como el autor real, lleva a cabo
actos o metamorfosis (fantásticos, de raza, de género) que lo
convierten en un personaje con entidad propia. Pienso en Juan Goytisolo
convertido en terrorista o en fornicador de pedigüeños; en Aira
narrando como si fuera una chica moderna; en las osadas
transformaciones políticas del personaje Manuel Vilas; en el narrador
follador que ha construido Washington Cucurto a partir de su conciencia
racial; en la performance transexual de Pedro Lemebel; en la
metamorfosis de Robert Juan-Cantavella en Trebor Escargot; en la
distancia abismal que separa a Fernando Vallejo de su alter ego
ficcional. En la parte final de El gran vidrio (Anagrama, 2007), Mario
Bellatin confiesa: «Los juegos con las identidades sexuales. El pasar,
sin solución de continuidad, de ser un niño exhibido en los alrededores
de la tumba de un santo a una ladrona de cerdos, o a un personaje
indeterminado, desfasado en su sexo y en su edad».

A juzgar por los libros que los
suplementos culturales de este país han destacado como los más
relevantes de 2008, la literatura española continúa siendo leída desde
un paradigma que considera el Modernismo, las vanguardias y el
Posmodernismo como un largo paréntesis, que una vez cerrado ha
permitido recuperar la auténtica tradición importante: el realismo más
o menos matizado o amplificado. Sólo la definitiva incorporación a la
literatura de los giros copernicanos introducidos por creadores como
Duchamp o Godard en el arte contemporáneo pueden permitir que ésta sea
leída como tal [literatura = arte contemporáneo]. Del Gran vidrio, su
creador dijo que no era un cuadro, sino un «retard». Tomkins habla de
una «materialización inconclusa». Una forma de apertura. El tiempo
juega a nuestro favor.


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12 comentarios para “genealogía Duchampiana en ABCD”

  1. Oscar Sáenz dice:

    Hola Agustín, muy interesante el artículo de Carrión, parece que el primer punto podría ser asumido por tus dos primeras nocillas. El segundo, el de la autoficción, me recuerda más a tu poesía, por lo menos. También, creo haberte oído hablar de Nocilla Lab. en esos mismos términos de autoficción. Me parece que la historia tratará de tu proceso de creación de las otras nocillas mezclado con una parte ficcional-falsa. A este respecto, aunque alguno me mate, creo que es recomendable la historia que cuenta Javier Cercas en su novela "La velocidad de la luz". Habla de un escritor abrumado por el éxito de su tercera novela -una sobre la guerra civil, que incluso fue llevada al cine- y monta una suerte de universo alternativo en el que sufre todo lo que no ha sufrido en éste. A mi parecer, creo que es una novela bastante entretenida.

    Otra recomendación, que seguramente ya conozcas, pero por si un caso. Se trata de un libro de Hans Magnus Ezensberger, titulado, "Los elixires de la ciencia." Te dejo el link: http://www.casadellibro.com/libro-los-elixires-de-la-ciencia-miradas-de-soslayo-en-poesia-y-prosa/2900000880471

    Cuídate!

  2. Alex dice:

    Hoy no t dejo un poema. La verdad es que tengo curiosidad de leer tu obra. Ahora estoy leyendo El corazón Helado de Almudena Grandes, y el comic de Mauss.

    La próxima semana t buscare en la biblioteca..

  3. agustín dice:

    Hola Óscar,en efecto, creo que no vas desencaminado al hablar de Nocilla Lab y autoficción, pero sólo en parte. Es un libro bastante diferente a los dos primeros. En principio, saldrá en septiembre.
    El libro que citas, Los Elixires de la Ciencia (Anagrama), claro que lo tengo, es muy bueno.
    Un saludo!

  4. Manuel Vilas dice:

    Hoy me he enterado que una empresa de patatas fritas contrató a científicos que investigan el sonido para que analizaran el crujido de las patatas al ser mordidas con la intención de que mejorasen el crujido y lo hicieran irresistible. Me parece maravilloso.

  5. agustín dice:

    Ja, ja, mítico Manolo Vilas. Qué bueno. Hay que escribirlo. Es Joy Division.
    Un abrazo!

  6. agustín dice:

    Ahora recuerdo que el año pasado hubo una encuesta entre críticos de casi todos los países. Se trataba de contestar qué pieza de arte del Siglo 20 había sido la más influyente en ese siglo y lo que iba de éste. El resultado fue La Fuente (el urinario) de Duchamp. Y no me extraña.

  7. Juan de Madre dice:

    En mi opinión (no sé si en la de Duchamp, aunque tampoco me importa demasiado) la grandeza en su obra es la reivindicación del objeto cotidiano como obra de Arte (incluso en el respirar, que diría él); no tanto para introducir ese objeto en el museo (que a medida de repetirlo ese gesto se vuelve estúpido) como para acabar de una vez por todas con el concepto de arte burgués. Es como llevar el flamenco a un escenario o los anuncios, los comics o los graffitis a los museos; en mi opinión esa es la consecuencia terrible y contraria a la voluntad de la obra duchampiana.

  8. agustín dice:

    En mi opinión, de ser cierto lo que dices, Juan (que no lo tengo claro), habrá que asumir que toda obra grande de verdad arrastra consigo efectos colaterales, inevitables, necesarios a la propia biología del proceso. Es más, casi estoy por pensar que un síntoma o característica de la grandeza de algo son su consecuencuentes degeneraciones, porque esa grandeza -por serlo- lo abarca y contamina todo, para lo bueno y para lo malo. Por lo demás, hace tiempo que me he acostumbrado a que la pureza no existe, y que quizá bien esté así.
    Un saludo y gracias por tu comentario.

  9. Ingrid dice:

    la obsesión por la pureza conlleva la inevitable aparición de la mancha (piénsese las manchas que quieran, las de los anuncios o las de Ricoeur), es la losa que ha dejado la tradición de la iglesia católica y apostólica. Mejor ir haciendo las cosas a conciencia que la pureza sólo desemboca en la culpa y la mortificación. Paco de Lucía fue el primero en traer un concierto de flamenco en el Gran Teatro Real de Madrid. Por primera vez había barbudos en aquellas butacas vellutadas. Yo lo encuentro fantástico: rompanse los muros del palacio de Cristal! Para mi obras como Watchmen de Alan Moore (comic) son tan grandes como Vigilar y Castigar de Foucault o los laberintos de Piranesi. Que las cosas mutan y reverberen es lo único que me hace creer en ellas. La immobilidad siempre es fruto de un hurto o una mentira. Lo único que me gusta de este estado de las cosas (esta immobilidad tan prolífica en ámbitos como la religión o la economía) es que ha creado un imaginario suculento. ¿Qué seríamos sin el Diablo?¿Y sin el infierno de Dante?¿Sin la Jerusalén Celestial de la Biblia? Pero para la vida práctica siempre es más injusto que la injusticia que provocan nuestros errores cotidianos. Bueno, es una opinión.

  10. agustín dice:

    me parece que la búsqueda de la pureza (sea eso lo que sea), sólo funciona, en ocasiones, cuando se aplica al ámbito estrictamente personal (ni si quiera al privado), cuando haces un trabajo en concreto que la requiere,etc, pero en cosas que se salen fuera de la esfera personal, mi opinión es que suele resultar un fracaso, una incomodidad, y en ocasiones un suplicio infumable. Es una opinión.

  11. Jesús Andrés dice:

    En la foto dice Rrose Sélavy.
    Eros es más que rosa.
    Ver también punto 169 de sus Notas.
    Un saludo.

  12. Ingrid dice:

    sí, tienes razón y también en lo de Re-pronto que son la Re-ostia!

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