Diciembre, 2008


13
Dic 08

hoy en Babelia

Hoy en Babelia, en última página, un artícul. Corto y pego: 

 TRIBUNA: OPINIÓN AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO

Las ‘fanfictions’ y el Centro de Tiempos

AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO 13/12/2008

Corren a la velocidad de Internet rumores de que en los terrenos de la literatura hispana hay un nuevo tipo de ficciones, las fanfictions, práctica literaria que en el ámbito anglosajón goza hace años de arraigo y en ocasiones hasta de prestigio. ¿Qué es una fanfiction? Como el asunto cae dentro de la esfera Internet, parece lógico acudir a una base de datos de ese hábitat. De Wikipedia: “La/el fanfiction (literalmente, ficción de fans), a menudo abreviada fanfic o simplemente fic, son relatos de ficción escritos por fans de una película, novela, programa de televisión o cualquier otro trabajo literario o dramático. En estos relatos se utilizan los personajes, situaciones y ambientes descritos en la historia original y se desarrollan nuevos papeles para estos personajes”. Esta modalidad apropiacionista, típicamente posmoderna, es elaborada cada día por una legión de escritores embebidos en la Red, que no se toman a sí mismos por escritores, y posee una legión aún mayor de seguidores cuyo grado cero o metafísico vendría representado por Enjuto Mojamuto, el abstracto y tecnorromántico personaje de Muchachada Nui.

Lo interesante es preguntarse, ¿podría esta modalidad literaria gozar de un mínimo prestigio? ¿Por qué ciertos autores “canónicos” se molestan al ver a sus personajes cobrando vida en otras latitudes simbólicas, incluso cuando las fanfictions son extremadamente escrupulosas en lo referente a citar las fuentes? Daré cuatro ejemplos que se me ocurren a vuela pluma, que creo deberían bastar para que se consideraran las fanfictions como una práctica literaria tan legítima, grandiosa, aburrida o abyecta como otra cualquiera.

1. Coger al personaje Luke Skywalker, o a Harry Potter, o al kafkiano Joseph K, y meterlos en otra ficción, darles otra vida, ¿no es acaso lo que lleva haciendo la literatura desde su inicio? Como ha señalado Carmen Morán Rodríguez, el primer posmoderno fue Homero, quien elaboró la primera fanfiction al meter al Aquiles de la Ilíada interpretándose a sí mismo en el canto XI de la Odisea (primer cameo teatral y literario de la Historia). Por no hablar del Quijote respecto a los personajes y libros de caballerías. De ahí a fanfictions como Biografía de Tadeo Isidoro Cruz, de Borges, o el detective Colombo introducido en la película El cielo sobre Berlín, de Wenders, no hay más que un salto de charco.

2. Habría que recordar lo defendido por Barthes a colación de la muerte del autor. El texto le pertenece al lector, lo elabora el lector en cada lectura, y como legítimo propietario de su fantasía no debería haber impedimento para que la gestionase como creyera conveniente. Se habla mucho de los derechos de autor, pero ¿y los derechos del lector? Como escritor, entiendo que mis personajes no me pertenecen; de entrada, porque eso constituiría una modalidad como otra cualquiera de esclavismo contemporáneo.

3. En estricto, hasta la común inclusión de cursivas en un texto como cita de textos predecesores constituye un tipo de fanfiction.

4. Hay fanfictions de alta y baja calidad literaria, de la misma manera que hay novelas mejores o peores. Una novela no deja de ser novela porque sea mala ni es más novela porque sea buena.

 

 

El Centro de Tiempos.

La falta de legitimación que suscita esta práctica literaria tiene que ver con una mirada clásica, ya no de la literatura, sino del propio concepto de Tiempo. En efecto, la presunción de existencia de un texto canónico, el cual es copiado o violentado por la fanfiction, remite a una conciencia de tiempo no relativista y más bien lineal: la fanfiction siempre viene después en el tiempo que su correspondiente novela matriz. Pero ese argumento se puede puentear y hasta invertir a través de un símil. En la física básica hay una manera bastante ingeniosa y útil de visualizar el choque de dos partículas, que consistiría en ver ese choque no como un observador externo que está plantado en el laboratorio viendo cómo una partícula va a toda velocidad contra otra que está quieta (por ejemplo, cuando jugamos al billar y queremos golpear con una bola otra que está detenida), sino verlo como un observador que fuera montado en el Centro de Masas de las dos partículas, es decir, montado en un punto imaginario situado, por simplificar, en el punto medio entre ambas partículas en cada instante, y que, lógicamente, se desplaza a medida que la partícula en movimiento se aproxima hacia la que está quieta. Para este observador, montado cual jinete en ese Centro de Masas, ninguna de las dos partículas (o bolas de billar) está detenida, sino que las dos viajan hacia él, hacia su cara, lugar donde finalmente colisionarán. Es decir, que de la típica visión de una partícula en movimiento aproximándose a otra que estaba quieta hemos pasado a la visión de dos partículas que se mueven la una hacia la otra con tal de hacer un cambio a un sistema de referencia llamado Sistema de Referencia Centro de Masas, que es relativo. Haciendo por fin el símil literario que pretendíamos, ese cambio a un sistema de referencia relativo es el que legitimará las fanfictions, sólo que ahora el cambio no es en el espacio, sino en el tiempo, es decir, no vamos a suponer que existe una obra literaria original y fija (la partícula detenida), de la que le son extraídos más tarde personajes a fin de crear una fanfiction posterior en el tiempo a aquella obra original, sino que vamos a imaginar que cambiamos a un sistema de coordenadas de tiempo relativo, que flota entre las dos obras, en el cual ni la obra original precede a la fanfiction ni viceversa, sino que las dos se retroalimentan de personajes y decorados en un tiempo situado entre ambas, fuera del tiempo marcado por el reloj histórico. A ese punto temporal, que flota entre ambas obras, podríamos denominarlo un Centro de Tiempos bajo el cual las dos obras van la una hacia la otra (como antes, en el sistema Centro de Masas, las dos bolas de billar iban la una hacia la otra aunque una de ellas estuviera quieta). En ese Centro de Tiempos, ya no hay una dirección temporal privilegiada, no hay delante ni atrás, ni anterior ni posterior, sino un sistema de dos o más obras literarias que intercambian flujos literarios mientras giran las unas en torno a las otras. Por definición, ese Centro de Tiempos es relativo ya que carece de movimiento absoluto, y es el que me parece adecuado para describir la literatura del apropiacionismo en general y las fanfictions en particular, desde Homero a Internet. Es más, en último extremo, creo que es este modelo de tiempo el que define la posmodernidad y que hace que desde el origen de la literatura esa posmodernidad haya existido; lo que ocurría es que, como en la revolución copernicana, sólo hay que cambiar de sistema de referencia para verlo. No estaría mal ir pensando que esa revolución copernicana, ese cambio a la visión de la literatura desde un Centro de Tiempos, existe y da interesantes frutos. Debe existir la libertad para elegirlo o no según le convenga al autor.

El dilema Matrix. Abundando en esta idea de Centro de Tiempos, lugar de tiempo flotante y relativo, podemos recordar Matrix, cuando Morpheo dice: “Si tomas la píldora azul, la historia acaba, te despiertas y crees en todo lo que quieres creer. Si tomas la píldora roja te quedas en el mundo de las maravillas, y te enseñaré cuán profundo es el hoyo”. Recuerdo que cuando vi la película pensé ¿y qué ocurriría si tomase las dos píldoras simultáneamente? ¿En qué mundo habitaría entonces? ¿Sería posible? ¿Por qué tener que elegir entre la canónica vida real y la onírica extravagancia? ¿Por qué Matrix abunda esa escolástica dicotomía? Eso es. La observación de la literatura universal desde el sistema de referencia Centro de Tiempos es como tomar las dos píldoras a la vez para salirse del tiempo que te hace elegir entre un pasado y un futuro e instalarse en un tiempo equidistante a todas las obras.

Como corolario, extendiendo el concepto, parece legítimo afirmar que la posmodernidad no es una época histórica en sí, como sí lo son, por ejemplo, la Edad Media, el Barroco o la Modernidad, sujetas al tiempo de la direccionalidad o a una “flecha del tiempo” rectilíneamente entrópica, sino que la posmodernidad ha existido siempre y es otra manera de “mirar”, una mirada en la que la flecha del tiempo existe pero se curva sobre sí misma, una manera que se visualiza con tal de hacer un simple cambio de sistema de referencia (de absoluto a relativo), sistema de referencia centrado en otro concepto de tiempo: el Centro de Tiempos. Esta nueva óptica, a mi modo de ver, resuelve el archiconocido problema de la posmodernidad como “etapa histórica” (que es un problema porque ser una “etapa histórica” entra en contradicción insalvable con los propios presupuestos de la posmodernidad, que niega la Historia), para pasar a ser, simplemente, otra forma de mirar cualquiera de los periodos históricos conocidos, incluido el propio presente.

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También en ABCD, Jorge Carrión habla con Volpi y Paz Soldán sobre las generaciones literarias (McOndo, Crack y Afterpop).

 

 


12
Dic 08

Eruditamente Freak

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FUENTE:  catalinaperezm.tripod.com/borges.html

Si esto no es delicioso, que baje el El Hacedor y lo vea.

Si esto no es freak, que baje El Hacedor y lo vea.

Alguna vez había que preguntarse qué diferencia hay entre el freak y el erudito.

Antes de irme al congreso de Zaragoza, dejo esta curiosa reseña de Creta cargo de José Luis Molinievo:

http://joseluismolinuevo.blogspot.com/

Lecturas colaterales de Creta Lateral Travelling

Agustín Fernández Mallo acaba su texto Hacia un nuevo paradigma: poesía postpoética con estas palabras que ya se han hecho célebres: “Para escribir como en el siglo 20 siempre estaremos a tiempo”. Al ser reeditado ahora con Creta Lateral Travelling invita a una nueva lectura. No parece, sin embargo, haber sido el caso de la mayoría de las reseñas (elogiosas y bien articuladas) que reconocen el mérito indudable de la obra, pero apenas si se detienen a valorar el texto.

Y, sin embargo, ya por su título tiene todas las características de un verdadero manifiesto. Puede leerse en sentido post, si se mira con el autor a la poesía del pasado, a la reivindicación de unir poesía y ciencia, pero también como pre en referencia a su obra producida y quizá ¿también por producir?. Tengo la impresión de que la reedición conjunta de obra y texto, además de una iniciativa editorial inteligente, puede convertirse también en una invitación hermenéutica subliminal en la línea del pre que, más que ayudar, plantea algunos problemas para la lectura de la obra posterior de Agustín, en particular de sus Nocillas.

A riesgo de simplificar diría que, mientras Creta responde a, e introduce una escritura creativa de máximo interés, propia del siglo XXI , el texto teórico obedece más bien a planteamientos rebasados, de finales del siglo XX. Cuando dice “hablamos de la necesidad de un cambio tan radical como en su día lo operaron las vanguardias pero sin sus utopías quijotescas y totalizadoras”, es fácil percibir la puesta en práctica de ello en su obra posterior y en su “poesía expandida”, denominación que es por sí sola un verdadero hallazgo.

Pero al ligar la suerte de lo “postpoético” a lo “postmoderno” se corre el peligro de reducir la estética a teoría de las artes, de simplificar la modernidad y de construir algo similar a un Gran Relato en el momento de la caída del Gran Relato de la caída de los Grandes Relatos que era la posmodernidad. Pero, volviendo al comienzo, para ser y escribir como los posmodernos siempre estaremos a tiempo, si no somos capaces de ser y escribir otra cosa. Sin embargo, yo encuentro algo distinto en la obra de Agustín. De ahí la pregunta: ¿para cuándo Agustín tu poética de la “poesía expandida” que es tu propia obra? Seguro que merecerá mucho la pena.


11
Dic 08

Lo oí por la radio (Agujeros Info-Gusano)

El otro día iba en el coche.

En un programa de Radio3, Manrique (creo) entrevistaba a J Planetas. Tocaba en directo fragmentos de canciones propias y ajenas, con una acústica, había público.

Disfrutemos un momento de esta canción: Himno generacional 83(del LP PoP)

 

Decía J que una de sus influencias eran grupos como Mamá o Los Secretos.

No es facil entender por qué mecanismo un olor o una canción te llevan instantáneamente a vivir momentos pasados, cosa que, por ejemplo, no ocurre con la lectura o con las imágenes. De repente, me recordé en una tarde del 89 (más o menos), en la biblioteca de la Facultad de Farmacia (no sé qué hacía en esa Facultad, supongo que otear aspirantes a farmacéuticas, están muy bien las farmacéuticas, ¿que no?), me recordé con los apuntes de alguna asignatura abiertos sobre la mesa, tarareando esta otra canción:

 

 (Brutalísima)

 

A quien le interese, hay una biografía muy buena de Enrique Urquijo, Adios Tristeza(Miguel Bargueño) publicada por Rama Lama

por qué me dices que soy tan raro

que todo salga mal no es tan malo,

Entonces, ya en casa, escribí el nombre de los dos grupos:

LOS PLANETAS

LOS SECRETOS

y vi que las letras que se repiten en ambos son

LOSEST,

y formé el nombre del nuevo grupo común:

LOS EST, que busqué en la Red, y me salió:

 

 1)BIOLOGÍA MOLECULAR,

Expressed Sequence tag, la secuencia (usualmente parcial) de una transcripción en biología

2)ESPACIO, LUGARES,

  • EST – nombre corto del país de Estonia;
  • Est, un pueblo en Gelderland.
  • EST Escuela Secundaria Tecnica
  • 3) MÚSICA

    Esbjörn Svensson Trio, un trío de jazz sueco que realizó grabaciones bajo el acrónimo “EST”. 

    4)TIEMPO

  • Horario de verano europeo;
  • Tiempo del Este (siglas en inglés de Eastern Standard Time), hora oficial del este de   Norteamérica en invierno.
  •  

    No es entonces extraño que con todo ese espacio o territorio en común llamado “Espacio LOSEST” (que abarca la biología, el espacio, la música y el tiempo) existan conexiones secretas, muy ocultas pero a veces palpables e instantáneas, entre los dos grupos, agujeros Info-Gusano que comunican ambos mundos.

    Una biblioteca de una Facultad de Farmacia perdida en el año 1989.

      


    10
    Dic 08

    Arena

     

    El Libro de Arena (fragmento), (JL Borges, 1975):

    “Luego, bajó la voz como para confiarme un secreto:
    -Lo adquirí en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen principio ni fin.
    Me pidió que buscara la primera hoja.
    Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro.
    -Ahora busque el final.
    También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía:
    -Esto no puede ser.
    Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo:
    -No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita aceptan cualquier número.”

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    DOCE AÑOS ANTES:

     El hombre de Arena (Marvel, 1963) (de wikipedia):

    “Los poderes de Flint Marko provienen de un bombardeo accidental de radiación que este sufrió en una playa cuando huía de la policía. El resultado de esto provocó que las moléculas de Marko se fundiesen con la de las arena que se encotraba bajo él. La primera vez que se enfrentó con Spider-man, éste le derrotó con una aspiradora industrial.

    Antes de su aparente muerte, el Hombre de Arena se arrepintió y le pidió a Spiderman que diera un último mensaje a su madre. No obstante, sus restos llegaron a una playa, donde aparentemente se fundió con la arena, recuperándose.”

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    EN 2008 [1]:

     A fecha de hoy, con la perspectiva de los años, no es aventurado especular de dónde le viene la idea a Borges para escribir ese cuento, por lo demás magnífico.

    Datos: Borges en 1963 pasó por delante de las oficinas Marvel, situadas en aquellas fechas en el 387 de Park Avenue South, NY, su acompañante [se especula que el chofer], le hizo algún comentario sobre aquellos tebeos, y el argentino quiso en ese momento visitar la redacción. Tras las explicaciones del encargado, Borges quedó fascinado por toda aquella iconografía del bien y del mal, cerró lo los ojos y, crípticamente, enunció la frase “Les tocó en suerte una época extraña”, que años más tarde retomaría en su poema Juan López y John Ward  . Ese mismo día se ofreció como guionista en esa factoría de tebeos, puesto que ocupó hasta 1968, justo cuando en Paris los estudiantes tomaron las calles y él dijo, “¿imaginación al poder? ¿Qué más quieren si ya estoy yo en la Marvel?”. No soy ni experto en cómics, y mucho menos en la obra de aquel al que en la redacción de Marvel llegaron a llamar El Maestro Implícito, o Su Ciega Majestad, pero para un estudioso de ambas disciplinas no será difícil rastrear en las peripecias de los superhéroes Marvel toda una serie de analogías con ciertas mitologías escandinavas, porteñas, así como analogías más estructurales y abstractas referentes al tiempo newtoniano y el espacio concebido como Recta Real. También se le atribuye a Borges el hecho de que las viñetas Marvel fueran cada vez más coloreadas; su ceguera a fines de los 60 ya era casi total; necesitaba colores intensos.

    Se comenta que, en los descansos, cuando se reunía toda la redacción para tomar el sandwich y los jóvenes dibujantes bebían café, él era capaz de ingerir hasta 3 Coca-Colas de 33centilitros [descubrió también la mayonesa con pepinillos], y era entonces cuando aprovechaba para quejarse de los guiones de la Disney, los que calificaba de excesiva e infantilmente Spinozianos. En esa época, sus amigos de siempre, tanto norte como suramericanos, se quejaban de que no lo reconocían. Se dejó el pelo largo, ya cano, siguió utilizando bastón y chaqueta, pero vistió por primera y última vez unos tejanos, “piel de tigre”, les llamaba él, por su flexibilidad. Inicialmente alquiló un apartamento cerca de la redacción; no tardó en dormir en ella. No quería salir más de allí; definitivamente los superhéroes eran su ámbito, su medio natural. NOTA (para la edición española): recientemente se ha apuntado que la canción Autosuficiencia, del madrileño grupo Parálisis Permanente, está inspirada en esta fase de la vida de Borges, FIN DE LA NOTA. Su despacho estaba integrado en el mismo espacio que el resto de compañeros, le entretenían las conversaciones de los jóvenes, de las que no participaba salvo para mediar en la discusión de cuando en cuando con algún dato, filología o arquetipo concluyente si no quedaba otro remedio. Tenía en la pared dos retratos, con chinchetas, uno de Abraham Lincoln, en color, y otro de una mujer indeterminada, una ama de casa americana en su cocina anunciando tostadoras y lavadoras, probablemente recortada de la revista Life; para él, esa indeterminación inherente a la publicidad, representaba la mismísima Inmortalidad, la musa o Diosa Blanca gravesiana que atraviesa los siglos sin mutación alguna; además le fascinaban los electrodomésticos que salían en la foto. Casi nunca se le veía trabajar sobre la mesa, miraba esas dos fotos, o por la ventana, siempre con un tierno rastro de mayonesa en los labios, y de repente giraba el taburete rotatorio y ponía a escribir con letra minúscula; “paso a la acción”, decía entonces con una gran sonrisa. A veces incluso, cantaba para el resto viejas canciones porteñas y cuando se dieron a conocer los Beatles llegó a afirmar que Lennon no era Jesucristo, sino su reencarnación, porque él, Borges, ya estaba muerto como tal, ahora era otra persona; era Otro. Modulaba muy bien el tema Help. Casi al final de su estancia, un muchacho recién llegado de Londres, contó que había en Gran Bretaña una nueva tribu urbana, los llamaban mods, y que usaban una peculiar vestimenta, y señaló con un poster enrollado que llevaba en la mano a Borges; todos miraron su chaqueta de raya diplomática, perfectamente planchada sobre un chaleco a juego, su pantalón tejano pitillo, la corbata estrecha, los botines de charol, y la chapa circular del Real Instituto Británico  Bonaerense prendida en le ojal de la solapa; él no se enteró, estaba absorto, pergeñando ya al futuro Batman, derivado de un viejo cuento, propio, titulado, Tema del traidor y del héroe. El muchacho, volviendo a señalar con el poster enrolado, continuó; “bueno, le falla el pelo”. NOTA: no faltan argumentos para señalar que el cuento Tema del traidor y del héroe, inspiró también el tema Heroes, de Bowie, FIN DE LA NOTA.

    Por lo demás, se sabe que los célebres 4 fantásticos fueron obra suya, bajos varios sobrenombres como Stan Lee o Jack Kirby.

    Para Mister Fantástico, más elástico que el propio chicle, se apoyó en Dante, pero no, como sería previsible, en La Divina Comedia, sino en le propio Dante, en el cerebro de Dante. Palabras suyas: “sólo un cerebro infinitamente elástico como el suyo podría haber concebido semejante obra maestra, que viaja del cielo al infierno o viceversa con la misma facilidad que el agua corre sin detenerse o en estas tierras el chicle se estira y cambia en la boca de forma indefinidamente”  

      Para la Mujer Invisible, se inspiró en él mismo, en su creencia en que siempre pasaba por los lugares sin ser percibido, y es el personaje al que, hasta su muerte, más cariño le tuvo de todos cuantos construyó. Incluso, casi al fin de sus días, recreó a su vez a la Mujer Invisible en un cuento autobiográfico titulado, no por casualidad, El Otro (1975 contenido en la colección de cuentos El Libro de Arena), relato en el que se encuentra con su doble, invisible a todo el mundo menos a él.

     La Antorcha Humana, fue un evidente fruto heraclitiano, el fuego que se genera de la nada y se mantiene sin degradación o pérdida. Uno de los redactores de aquella época, Clint Moon, apodado La Fe, ha comentado que la idea le vino a la cabeza cuando vio el resplandor de un Zippo. Clint le habría pedido fuego a un joven becario, dueño del Zippo señalado, hallándose Borges, con la vista perdida, en medio de ambos.

    Nunca aclaró el origen de la La Cosa, o la Mole, hecha de materiales más sólidos que las propias rocas. Se especula que, sencillamente, se inspiró en la tierra. Completándose así la serie agua (Mr Fantástico), aire (La Mujer Invisible), fuego (la Antorcha Humana) y tierra (La Mole). Se considera esta la obra más completa de Borges, dentro y fuera de la Marvel, ya que agota  en un solo concepto toda la filosofía helénica. De alguna manera, secretamente, Borges redefinió los 4 elementos fundamentales helénicos en 4 contemporáneos de idénticas propiedades: El agua en chicle, el fuego en gasolina, la tierra en tierra (eso no cambia), y la invisibilidad del aire en él mismo Borges.

    EN 2008[2]:

    El fin de semana pasado, mientras iba en coche, me detuve casualmente delante de una cantera-arenera. Apagué el coche. Un hombre trabajaba, no sé qué hacía exactamente, pero extraía arena a paladas de un pequeño montículo. Su mono acumulaba tanta arena, que a cierta distancia se confundía con ella. Me alejé. A las 4 horas, de regreso a mi casa, pasé de nuevo, y el hombre allí seguía, y el montículo: por más paladas que sacara, la arena no se reducía nunca.

     


    10
    Dic 08

    AFTERPOP Fdez&Fdez en el Ciclo de Nueva Narrativa

    El viernes 12, a las 19h, en el Ciclo de Nueva Narrativa Española, organizado por Manuel Vilas, en Zaragoza, mesa redonda: Robert Juan Cantavella, Jorge Carrión, Carlos Castán, Eloy Fdernández Porta, Luis García Jambrina, Care Santos y yo mismo.

    Día 13, a las 12h (sí, por la mañana), Eloy Fdez Porta y yo, haremos sesión VideoJ “Afterpop, Fdez&Fdez”.

    Lugar: Biblioteca de Aragón,C/ Doctor Cerrada, 22.


    9
    Dic 08

    en Le Monde Diplomatique (por Pablo Miravet)

    Similitudes entre la portada de Creta Lateral Travelling y la de Le Mond Diplomatique.

    Encontrar las 7 diferencias.

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    6
    Dic 08

    Pase un puente entretenido con LATERALVISIÓN

    LATERALVISIÓN  es un delirante tríptico de doble cara, confeccionado en Valencia y Palma por una serie de anónimos, con sus manitas y su Tricotosa, con el que me río mucho cuando consigo pillarlo por ahí. Un ejercicio de gamberrismo inteligente, bizarro, retro-dadaísta, exquisito y qué se yo, del que no hay muchos ejemplares, así que cada número se ha convertido en un objeto de culto. Hay peleas por ellos. Se venden en Valencia, Palma, Barcelona y en un par de ciudades más, indeterminadas, del territorio español.

    Precio: 1 diente.

    Quien quiera saber cómo conseguirla, escriba a lateralvision@hotmail.com

    Visitar su MySpace, donde sale su ya célebre Yogur Kafka.

    Lateralvisión es la prima patafísica de Muchachada Nui que fue a la Universidad [aunque se desconoce al cuál].

    Si usted es también una rata de sofá especializada en Puentes de la Constitución, pase estos días entretenido con LATERALVISIÓN.

    Ejercicio nº90: “Dada un cebra cualquiera, averigüe si ésta es blanca con rayas negras o negra con rayas blancas. Demostrar”

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    Aprovecho para recomendar el blog de Javi Saguillo http://www.ellobohombre.blogspot.com/, uno de los blogs más chulos que se han visto últimamente.


    5
    Dic 08

    Elena Medel y Nadal Suau reseñan Creta y Carne de Píxel

    Estas dos reseñas de ayer, ambas me han gustado mucho.

    Nadal Suau es, a mi modo de ver, uno de los jóvenes críticos más interesantes a fecha de hoy. Sus análisis, con independencia de que sean positivos o negativos respecto a un libro, se ajustan a la idea que tengo yo de una crítica seria.

    Elena Medel, bueno, ya se sabe, una de la poetas más prometedoras que tenemos. Dicho sea de paso, su libro Vacaciones, editado en edición especial por El Gaviero (666 ejemplares numerados, yo lo compré en la librería del Reina Sofía, pero está disponible en la web de la editorial), es uno de los que más me han gustado de este año.

    FERNÁNDEZ MALLO EN LA FRONTERA

    (por Nadal Suau, Suplemento Bellver, Diario de Mallorca)

    El fenómeno de la postpoesía que abandera Agustín Fernández Mallo, gallego residente en Mallorca, añade dos libros que lo consolidan: la reedición de Creta Lateral Travelling y el reciente Carne de Píxel, Premio de Poesía Ciudad de Burgos.

    Reseñando Nocilla experience, hice alusión a la metáfora de un castillo, el de la literatura, parapetándose frente a nuestro tiempo (líquido, técnico… en fin, ya no sé cuál es el sociólogo de guardia: escojan ustedes el término), para después imaginar a Fernández Mallo saliendo por la pasarela del puente levadizo, decidido a fusionar la poesía con lo audivisual, lo pop, en fin, lo x-moderno. También, por supuesto, con la ciencia. En esa reseña, sospechaba que la asunción de un destino así era la clave de la atractiva escritura del galaico-mallorquín, pero también su peligro: ¿Hasta dónde puede repensarse una disciplina sin disolverse?

    Creta Lateral Travelling ha sido recuperado por la editorial Sloper en un volumen de excelente diseño, con idéntica ilustración en portada que la primera edición del libro, obra del mismo Fernández Mallo, y que muestra a Wittgenstein abriéndose una camisa en boceto que oculta la enorme S hexagonal de Superman.  Se han añadido al poema dos textos teóricos importantísimos del autor que nos explican qué pretende Fernández Mallo con su famosa “Poesía Postpoética” y de qué fuentes bebe. Estos dos apéndices defienden,  con razón, la necesidad de volver a unir poesía y ciencia; el carácter ficticio de cualquier teoría científica, en el sentido que la realidad es algo externo a aquel discurso que la nombra, incluso cuando se sostiene sobre la aritmética; o la necesidad de superar una concepción cristiana, o sea, lineal y evolutiva, del tiempo. Luego, establece unas categorías con respecto a la tradición en literatura que me parecen más ingeniosas que realmente válidas, pero en fin: el ingenio está ahí, y se agradece.

    Y finalmente, llega al tema del castillo y su foso, aunque él lo llame de otro modo: la frontera. El talante de Fernández Mallo “produce zonas híbridas, cartografías en ocasiones literalmente monstruosas (recordemos que monstruoso significa: aquello que no está en su propia naturaleza), y es ésa la zona de frontera que precisamente nos interesa”. Frontera entre un macarrón y un verso neoclásico. Frontera: un espacio de paso, una transición. El nuestro es tiempo de fronteras: una de ellas nos dio a Bolaño. En esa operación de dislocar las cosas, cargando la poesía de objetos que algunos consideran ajenos a ella, Fernández Mallo logra muy buenos momentos de escritura. Tal vez sus propuestas, como casi todas las que conforman la Tradición de la ruptura que defendía Octavio Paz, suenen demasiado excluyentes (“para escribir como en el siglo 20 siempre estaremos a tiempo”), pero es inevitable cierto descaro cuando uno quiere ser revulsivo. Tal vez, es cierto, no sea tan nuevo como parece, pero si ha logrado parecerlo, es que se le necesitaba. En lo que hace hay tanto peligro como oportunidades (obsérvese el uso de la transtextualidad, que evidencia un concepto de la autoría un poco más medieval de lo necesario).

    En cuanto a los textos… Creta Lateral Travelling es deslumbrante, poliédrico, y en definitiva, llamativo. La belleza de su título halla plena justificación en sus páginas, cuya prosa viaja del clasicismo (vía Borges) a Debord con bastante éxito. Con todo, a lo mejor podríamos considerarlo excesivamente formal, muy supeditado a la teoría. En cambio, su nuevo poemario, Carne de Píxel, pierde en atractivo lo que gana en pálpito real: aquí, la postpoesía no se convoca a sí misma, sino a una historia de amor. Recuerdo de un fracaso (todos los recuerdos son hoy pixelados), estas páginas circunvalan una ciudad y una estética para llegar a esto: “Es por eso por lo que los naturalmente esclavos buscamos amos muy visibles, omnipotentes: vulnerables”. Y yo me lo creo.

    Esto en la revista Calle20 (también en web), por Elena Medel

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    4
    Dic 08

    Nueva banda de Antonio Luque

    Antonio Luque ha formado un nuevo grupo, Los Boquerones en Vinagre, que correrá en paralelo a Sr. Chinarro.

    Se trata de un cuarteto ( Lucía, Jose, Damián y Luque a la voz). Parece que la idea inicial es editar un EP.

    Es algo nuevo, con otro sonido, en ocasiones arabizante, pero que recuerda a ciertas etapas intermedias de Sr Chinarro revisitadas y mezcladas, especialmente a ciertos experimentos del CD recopilatorio Despídete del lago (las rarezas de Antonio Luque). Aunque quizá lo más ajustado sería decir que es como Compito, (uno de sus discos menos conocidos) en versión más 80 y habiéndole despojado a éste toda aquella carga de barroquismo y dejes de “música progresiva popular andaluza” que tenía (signifique lo que signifique esto, que no lo sé).

    Aún están ensayando y van grabando maquetas muy chulas que están colgadas en su  MySpace: http://www.myspace.com/losboqueronesenvinagre

    Buenísima Las mujeres del siglo XX.

    Algo interesante es seguir el proceso. Luque deja en el blog de MySpace comentarios. Por ejemplo:

    La novia

    Como el cuarto ensayo se resiste, pues Damián está con gripe, me he puesto a trabajar a solas. Esta canción la compuse hará un par de meses. Me he dado cuenta de que es más boquerona que otra cosa, de modo que la he garagebandeado y subido aquí para ver si gusta más o menos. Si el sábado hay suerte y nos vemos ya podremos trabajar sobre cuatro canciones/ideas. Eso significa que hay que ir reservando estudio de grabación. Esto marcha. Me pongo con las letras que faltan. Saludos.

    O éste:

    Tras tres ensayos.

    Ya me atrevo a subir un vídeo con lo que andamos tramando. Es normal que no se entiendan las letras, pues no existen aún. Ahí donde la veis, fue el primer día de Lucía, que andaba tanteando, pero ya nos dio un aire a lo Camper van Beethoven que me gusta. Nos volveremos a ver la semana que viene. El martes a las seis. Me llevaré una botella de vinagre rellena con vino quitapenas. Saludos!

    “Es normal que no se entiendan las letras, pues no existen aún”, qué bueno, me parto.

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    Esto es ya poner por poner, por puro vicio, (aquellos primeros tiempos, 93):

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    Dic 08

    Sergio Chejfec y Jesús Zomeño, 2 libros

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    MIS DOS MUNDOS, Sergio Chejfec, edit. Candaya (uno de los 2 mejores libros del año por la revista Quimera)

    En Mis dos mundos, Sergio Chejfec nos presenta a un caminante, un Land Art man obsesionado con las geometrías y los mapas.

    El caminante ve, en un mapa callejero de una ciudad brasileña indeterminada, una gigantesca mancha verde; un parque. Toma la determinación de ir hacia él, a pasearlo. El parque es correlato o émulo del mismísimo bosque amazónico.

    El caminante, con una mirada travelling, mirada piel, consigna todo tipo de detalles, [¿cámara? ¿Vídeo vigilancia?]. El caminante establece el tipo de relación con lo observado que Miguel Espinosa llamó “extrañamiento” respecto al mundo. Todo buen autor, y Chejfec lo es, posee esa capacidad de revelar una naturaleza impensada, extraña, en lo aparentemente banal.

    No obstante, el propio caminante se encarga en minimizar la trascendencia de su paseo; afirma que en su caminata nada se le revela; sólo camina por caminar, va de una nada en otra nada, y eso lo hace aún más atractivo: procura la dosis de autoparodia necesaria para convertirse en un contemporáneo del lector, creíble.

    Este caminante no es sólo ese observador patológico, sino que a él acuden todo tipo de reflexiones, en ocasiones descabelladas, que en su propia lógica se nos aparecen plausibles, y hasta absolutamente coherentes. Reflexiones a veces agudamente poéticas, analíticas, sobre una manera de mirar que se sabe ya educada por la Red [de nodo en nodo]. Asombroso desdoblamiento del yo y surrealismo naif, también.

    El caminante es consciente de que mirar una urbe es un acto eminentemente arqueológico: “parte de la caminata es una arqueología superficial, que por lo general me resulta sumamente instructiva y en cierto modo conmovedora”. Uno de los grandes aciertos del libro es, precisamente, conmover con una prosa en apariencia fría, cirujana. Bisturí.  

    Toda buena poesía tiene algo de bisturí al servicio de un pozo sin fondo. Aquí la hay.  

    En un momento dado, viendo hablar a dos hombres en los márgenes de un pequeño lago de recreo,  el caminante se cuestiona, en medio de toda esa simulación que al fin y al cabo es cualquier parque, [la naturaleza dominada, las barcas con forma de animales gigantes que se amarran en los lagos, la luz solar, que siempre parece como preparada, etc], si la conversación de esos dos hombres no será también una simulación, algo preparado, lo que además de constituir una imagen sumamente inquietante lo entronca con la mejor tradición de la novela norteamericana posmoderna presentada aquí en factura centroeuropea.

    Este caminante es la performance efectuada por una videocámara que tuviera conciencia, este caminante es un caminata del mejor Robert Smithson, una deriva situacionista sin pretensiones voraces, una minuciosa exploración del espacio frente al tiempo, un viaje en el que extrarradio e intrarradio pierden su definición formal para llegar a confundirse y en ocasiones permutarse. 

    Este libro ha sido elegido (junto con El Dorado, de Robert Juan Cantavella) mejor libro del año por la revista Quimera.  A los dos, enhorabuena.

    Sergio Chejfec nació en Buenos Aires (1956). Reside en Nueva York.  Más información aquí.

     

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    LENGUA AZUL, V Premio Cafè Món, Jesus Zomeño, editorial Sloper, colección la Noche Polar
     
    Una tarde, camino de su casa, la niña pensó que tenía que protegerse de los bombardeos. Por eso abrió el paraguas.

    Así comienza el primer cuento de Lengua Azul. Nada más leer ese párrafo sabemos ya que algo así sólo puede ser fruto del talento. O este otro:

    Alguien coge un libro y lo lanza a través de la ventana. No alcanza a nadie. No hay dolor ni significado.

    Jesús Zomeño es un escritor raro, “un raro”, obsesionado con la discreción, la  invisibilidad, y por si fuera poco obsesionado con la Primera Guerra Mundial y el periodo de entre guerras. Desde hace años, escribe cuentos siempre ambientados en esas épocas -como los contenidos en este libro-, que él mismo edita en su casa y envía a sus amigos por el mero placer de no dejar que el tiempo sea más tiempo de lo que lo es y devore definitivamente la colección de fotografías de soldados anónimos que compra en los rastros y lugares de viejo. Esa modesta editorial que se ha montado se llama Los Diarios de Elena, en la que incluye otra de sus aficiones, proyectos que rebasan lo literario para entrar en la acción conceptual: te envía por correo una foto de uno de esos soldados anónimos, y te pide, por ejemplo, que escribas un cuento sobre el último día en la vida de ese soldado. Entre esos proyectos, hay uno especialmente escalofriante: la foto enviada consiste en un grupo de soldados de la Primera Guerra Mundial, que posan sucios y ajenos a lo que 90 años más tarde Zomeño está tramando: te pide que, si te ordenaran fusilar a uno de ellos, sólo a uno, digas cuál elegirías y por qué. Las respuestas que dan los entrevistados son múltiples y variopintas: a ese porque es bajito, a ese otro porque es sargento y no cabo, a aquel porque es guapo, al de más allá porque me recuerda a un cura que me hizo la vida imposible. Sólo al final Zomeño desvela el verdadero cometido de esa propuesta: “demostrar que para que alguien nos mate no hace falta tener motivo alguno”. 

    Un autor así, alguien capaz de articular acciones preformativas de esa lucidez y calibre, sólo podría haber escrito un libro como Lengua Azul, en el que relatos en apariencia sencillos, sin altas pretensiones ni pirotecnias, saltan de repente a la dimensión de lo perverso, lo absurdo, o lo bien entendido por sentimental, que él reserva para las elipsis, uno de sus grandes hallazgos.    

    Cubría con dos monedas los ojos abiertos de los muertos y una vez le preguntaron por qué colocaba una moneda de cara y otra de cruz.
    -Es por si acaso.

     

    Más información aquí.