siempre que llega navidad me acuerdo de Nadia Comaneci

 

NADIA (Fran Nixon):

 

 

 

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NADIA COMANECI: “Si te piden 10, da 12″

El País, JOSEBA ELOLA 17/10/2008

  La pequeña Nadia siempre miraba a su padre con asombro. Cada noche, Gheorghe volvía del taller donde trabajaba de mecánico, después de haber andado una hora y media para ir y otra hora y media para volver. Pero el cansancio nunca se reflejaba en su rostro. Nunca se quejaba. “Fue un mecánico que nunca tuvo coche, un hombre muy trabajador. De él aprendí que para triunfar hay que trabajar duro”. Años más tarde, ella procuró que su esfuerzo tampoco se notara durante sus gloriosos e insuperables ejercicios olímpicos. La niña de los siete dieces, la de las nueve medallas, la chica de la cola de caballo y ojeras que se convirtió en heroína en Montreal 1976 es hoy una mujer de 46 años determinada y alegre. Su discurso es de manual de autoayuda.

La heroína de la gimnasia no habla de su tortuoso pasado. “Sólo una cosa: dejar a mi familia fue difícil”

De hecho, se dedica a dar conferencias por el mundo para ejecutivos y líderes en ciernes, comparte sus recetas para el éxito. Con gimnástica habilidad, recurre a los “saca lo mejor de ti” y los “nada es imposible”.

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Pide agua con gas y no toca ni una sola de las galletitas saladas. “El agua sin gas ya me aburría”, dice, y se ríe. Dentadura blanquísima, muy americana; labios muy carnosos; zapatos de tacón de piel de serpiente, uñas de los pies pintadas de rojo.

Nunca olvidará ese primer diez. El primer 10 de la historia para una gimnasta. Ese diez que los marcadores de Swiss Timing recogieron como un uno porque no estaban programados para encajar un ejercicio perfecto, no admitían cuatro dígitos. “Yo no miraba el marcador, sólo pensaba en que ese ejercicio me había salido mejor en los entrenamientos. Fue un momento confuso, se produjo un rugido increíble… Yo no entendía lo que pasaba. Tú no vas a hacer historia, el momento histórico, simplemente, sucede”.

Nadia Comaneci es una mujer de mirada viva y discurso siempre positivo, nunca negativo, que vive en Oklahoma. La oficina que tiene en la academia de gimnasia que regenta junto a su marido, el ex gimnasta Bart Conner, está llena de juguetes. La zona está acondicionada para que el pequeño Dylan Paul pueda jugar a sus anchas. Dylan se llama Dylan porque Conner es fan de Dylan. Desde que nació, hace dos años y cuatro meses, la vida de Nadia ha dado un vuelco. “Cosas que importaban ya no importan, hacer ejercicio, el spa y las compras ya no son prioridad”. No quiere recordar sus años oscuros en Bucarest, los de las palizas que le propinaba Nicu Ceaucescu, el hijo del dictador rumano, los días de moratones y uñas arrancadas. Ni siquiera quiere evocar aquel 29 de noviembre de 1989, el día en que la heroína nacional abandonaba la Rumania que la idolatraba. “Sólo diré que dejar a mi familia atrás fue difícil. Y peligroso”.

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Le encanta viajar, se siente ciudadana del mundo, siente que tanto Norman, Oklahoma como Bucarest son su hogar. También tiene casa en Venice Beach, Los Ángeles (y no de San Rafael), donde de vez en cuando coincide con George Clooney y Richard Gere. “Pero no me siento atraída por el mundo de Hollywood”.

Además de las conferencias y la academia, a Nadia le gusta implicarse en causas humanitarias. Hoy, en su calidad de miembro de la Fundación Laureus, que agrupa a deportistas de primera línea de todos los tiempos, se pondrá a hacer ejercicios junto a chicas con discapacidad intelectual en un club deportivo madrileño. “Siempre he hecho más de lo que me pedían”, dice hablando del éxito. “Si te piden diez, da doce. Y mejor tener bajas expectativas”.

 

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7 comentarios para “siempre que llega navidad me acuerdo de Nadia Comaneci”

  1. David dice:

    No sé si lo leiste este verano, pero va por ti, Agustín, un regalo navideño para consolarnos de nuestra mutua (no recíproca) gripe:

    http://wwwbsl.elmundo.es/papel/2008/08/07/uve/2469495.html

    Y un abrazo

  2. agustín dice:

    Cambridge, 23 de diciembre de 1925

    Querido Witty,
    espero que, por la presente, el cuidado de las rosas en el monasterio le siga proporcionando la paz que necesita tras la extenuante redacción de su Tractatus. Veo, por lo demás, que ahora se hace llamar David; me parece bien, ya sabe la manía que le tiene Popper, ese enano.
    No, no había visto ese artículo suyo sobre esa señora que camina con los brazos sobre palos, y que prefigura un futuro inhóspito pero bello[porque,esa dama rumana aún no existe, ¿no? Sabe Dios qué será de nosotros en ese futuro, quizá nadie los recuerde, quizá nos veamos, -fantasmas vacíos-, en cualquier fiesta]. De cualquier manera,ficción o realidad, su artículo está fenomenal, muy poco Cambridge [que les den a Moore, y a Virginia Wolf], le da usted un medido aire épico que me encanta. Esa dama es tremenda [muy poco Virginia Wolf, que le den 2 veces]. Hay que ir a conocerla a los USA, cuando usted dejé el monasterio, podemos emprender ese viaje. Podremos montar a caballo, conozco a un matemático hilbertiano que doma caballos en Oregón, nos llevaremos con nosotros a Nadia, que nos cuente historias de ese futuro lleno de atletas, barras paralelas, y carbonato de magnesio. También puede saltar entre los caballos, ir sin manos. Como usted bien postuló, los hechos tienen forma lógica, y Nadia también tiene forma lógica, porque Nadia es un hecho, no una idea, eso que quede claro: puede que aún no exista, pero no es una idea, y Montreal tampoco es una idea.

    Así que también de gripe, somos unos blandos, querido Witty. Yo ya he salido prácticamente del infierno febril para sumergirme en el infierno de compras navideñas hechas a través de diagramas de Venn.
    Si viene por Cambridge, no deje de visitarme; hay nuevos y suculentos chismes (por ejemplo, Keynes ha escrito toda su obra económica borracho,¡y le van a dar el Nobel!)

    Suyo siempre, Bertrand

  3. supersalvajuan dice:

    La de Rosa no puede ser la Comaneci. Nunca.

  4. pablo m. dice:

    IV. Argentinierst. 16
    Viena
    Austria
    29-12-49

    Querido Norman,
    Volé a Viena el 24 de diciembre, lo que me demuestra que estoy con bastante buena salud. Ya no estoy "desesperado", si alguna vez lo estuve. Hasta hoy he tenido mucha, mucha suerte. ¡Me cuidan bien aquí & la comida es buenísima! Por favor, cuida no comentar innecesariamente sobre mi salud; no ayudaría nada. No tengo ningún regalo de navidad para ti o Lee. Si hay alguno, será un regalo de pascuas. Encontré a mi hermana mayor tan débil que no puedo imaginar que viva muchas semanas más. Está cuidada extremadamente bien & tiene todo lo que necesita. El paquete que lee envió a Dublín ha llegado allí & seguirá camino hacia aquí. Estoy seguro de que será maravilloso & demasiado bueno para mí. Mis mejores deseos a Lee & Ray & también a Doney y al profesor Brouwsma & acuérdate que también a ti.

    Afectuosamente,

    Ludwig

    feliz navidad a la muchachada de este buen blog.

  5. Juan de Madre dice:

    Me gustó mucho el relato acerca de Nadia.

  6. agustín dice:

    SúperSalva, es, es, no tiene lógica, pero es.

    Pablo, Juan, Norman Bates, general Lee, buenas navidades a todos.

  7. pablo m. dice:

    ¿Bates? je, muy bueno. Es el texto literal (los "&" incluidos) de una carta de L. Wittgenstein a Norman Malcolm.

    Por cierto, a la Comaneci se le perdona todo, incluida la pinta grotesca que luce en la foto (en efecto, no parece ella). Se dice que hasta el osito Misha enloqueció de amor en el verano del ‘80, cuando ya no era la misma que la de Montreal…
    buena navidad y buen 2009

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