En Zaragoza muy bien, Vilas un anfitrión fantástico. La mesa redonda también muy animada. Afterpop Fdez&Fdez, tuvo problemas técnicos, pero pasable, y yo la pifié un par de veces, pero nadie se enteró.
Robert Juan Cantavella hizo fotos con mi cámara.
Frío, mucho frío.
El hotel de Z, un 5 estrellas, niquelado. Yo ya había estado hacía años, lo recordé al entrar, viejas historias.
Un momento entrañable fue el desayuno, en el hotel, todos leyendo los periódicos entre el café y los platos, haciendo comentarios de guasa.
El sábado por la tarde, para Madrid, hasta el domingo. Eloy me deja en la estación de Zaragoza del Ave. Él iba a Lérida, a presentar su libro. Al despedirnos, me ofrece 2 barritas energéticas de cereales de esas que siempre lleva. Decliné. Fue gracioso, como diciendo, “amigo, fuerza para a trevesía”.
El Ave se estropea, nos quedamos en mitad de la estepa, todo nevado, se va haciendo de noche, aquello no se arregla. Tras una hora, arrancamos y vamos s 70km/h. Te devuelven el dinero.
En Madrid veo el partido en casa de un amigo. Hacía unos años que no veía el fútbol. No iba con ninguno. Si alguna conclusión saqué del partido es que Iker Casillas es de otro mundo.
En el hotel al que voy un 4 estrellas decente, me meten en una habitación zulo por la que se accedía a través de intrincados pasillos. La habitación es un chiste, como de Quiero ser John Malkovich. Enana, baja, una cama de niño pequeño que me salen por pies por debajo. Argumentan sin parar que no tienen otra. Una habitación-caseta-nocillera.
Al día siguiente nieva en Madrid, me resfrío y ahora estoy en la cama con fiebre. Veo doble.
No sé cuándo podré poner otro post.
CASO REAL
Barajas. Domingo, 8 de la tarde. Me acerco a la pecera de fumadores (bien por Barajas). Dos adolescentes, por el acento gallegas, miran a través de la ventana mientras fuman Fortuna. Las aeronaves, detenidas, alguna destripada, ejercen en la penumbra de la pista la fantasmática atracción de lo, aunque cotidiano, incomprensible. Todos fumamos en silencio, todos miramos aeronaves en silencio. Las dos adolescentes, usan cazadoras coreanas, muy cortas, de colores verde fósforo y naranja, grandes capuchas rematadas en pelo, parecen 2 peluches llenos de aros y piercings. Una le dice a la otra (acento gallego muy deep), “pues mi madre tienen un blog, sabes, se llama bajando se sube el cielo, es lo que hoy comentaba mi hermana en la comida, sabes, el blog es chulo chulo, pone así cosas, ya sabes, muy chulas, es lo que contaba mi hermana hoy en la comida, sabes, como la historia de un avión que venía de Nueva York a Málaga, bueno, no lo sé bien, creo que era Málaga, y los mecánicos le habían puesto tornillos nuevos a las ventanas de delante, las del piloto, y en mitad del Atlántico, los tornillos se salieron, porque eran muy nuevos y a veces los nuevos no se aprietan bien, sabes, como lo que le pasó a tu primo cuando tuneó el Ibiza, sabes, y el piloto salió despedido del avión, pero quedó enganchado por un pie a la cabina, ahí, el tío, tirado en el morro del avión, fuera, y el copiloto agarrándolo por el pie para meterlo dentro, pero no lo daba subido, sabes, no podía subirlo, y se fueron turnando para tirar de él las azafatas y los pasajeros, y una azafata decía que estuvo a punto de soltarlo, total estaba muerto, pensó, pero después también pensó que era feo que un comandante se cayera así al Atlántico, como un saco, sabes, y joder, el tío estaba vivo, no podía hablar, pero estaba vivo, sabes, y cuando lo subieron lo reanimaron y vivió, sabes.” “Joder –dijo la de la coreana naranja- qué canguelo. Dame fuego que fumo otro”, y yo aplasté mi cigarrillo en el cenicero, miré una vez más a través del cristal la fantasmática batería de aviones que nos miraban de frente, con su cola diluida en unas montañas al fondo. Las caladas de la adolescente, palpitantes en el reflejo del cristal, parecían estrellas emitiendo a rachas, su rostro entonces se le iluminaba desde abajo, y la luz de cada calada le proporcionaba al reflejo unos ojos hundidos, facciones cavernosas. Eché a andar. Miré hacia atrás. Otra vez la pecera estaba en silencio. 8 espaldas, observando aeronaves.
We can be heroes, just for one day












Agustin, viajar en tren en invierno siempre te deja helado, yo llevo chaquetas y mas chaquetas pero en el tren siempre hace frio y hace mas frio cuanto mas tarda en llegar a su destino.
Me ha gustado mucho lo que has escrito sobre Barajas.
A ver… spam-offtopic habemus: he hecho un comentario-ida de perola del Creta en mi blog; me da corte dejar el enlace, pero tampoco tengo tu mail para spameártelo directamente. Se me ocurre: si escribes ontopop en google terminarás encontrándolo, supongo. O podrías escribirme a mí y yo te lo paso, si quieres. Spam-offtopic mode off. Que no se repita. Y disculpas.
Y, ¡que te mejores!
Me gustó su "incidente" en Barajas. Me asegurá aún más mi miedo a volar.
Este otro incidente no lo leí en un blog, lo ví en youtube.
La odisea del vuelo 33
http://www.youtube.com/watch?v=CBrK6KWKcbc
http://www.youtube.com/watch?v=ddDaT-y0cW0
http://www.youtube.com/watch?v=k_Lk2gO4GGM
nos vemos y curese.
Buf, cuidate y que pase pronto.
Barritas… La próxima vez que vengas a Zgza díle a M.V. que te lleve de tapas. Aunque no sé si se sabe los sitios fetén, siempre va a Macdonald´s. Nada que ver.
¡Qué complicado es llegar a Palma, en dirección contraria y nevando!
Y, si ese blog cuenta cosas como estas, habrá que buscarlo…
Lo dicho, cuídate. Un saludo.
ah, y sigo teniendo suerte con la casilla de verificación, es increíble:
6FBE6
En mi vida nunca antes había oído hablar del color verde fósforo, pero resulta que algún pijama muy gastado de mi hospital, alcanza esa tonalidad.
Cuídate, pero ya sabes lo que dicen: se cura con siete días de antibiótico o una semana en la cama.
Sr. Mallo…
Que tenía que haber terminado el comentario sobre M.V. con emoticón tal que así
, no se vaya a entender lo que no es, que yo a M.V. le aprecio mucho, y Mcdonald´s es bárbaro: pero nada que ver con el mundo de las tapas, pero nada, el mundo de las tapas es indescriptible, en continúa expansión.
53AeA
La historia del piloto no da para uno, sino para un libro entero de relatos.
O una antología llamada "boeing".
Por lo demás, es estupenda. He alucinado. Una vez pensé en hacer un blog rescatando conversaciones que tiene la gente en bares y demás lugares propios para la vida, la ficción y la ciencia ficción, de paso. Y este tipo de cosas entraría de calle.
Un saludo, Agustín.
M (http://nienunmillon.blogspot.com)
Cojonudo lo de Barajas Agustín.
Un abrazo
cuídate del "virus omnia" actual, a mí me deboró el estómago como a las bulímicas la moda. Qué bonita foto: Eloy con su aureola, tú con tu espiral y la casa tomada de Gordon Mata-Clark. Vuestra foto me ha hecho pensar en ésta:
http://www.epikurier.de/uploads/RTEmagicC_hildegard-von-Bingen.jpg.jpg
(pd.lo que le cubre la cabeza a Hildegard no es un pulpo, son llamas). A ver cuándo hacéis el dueto en Barcelona. Cama y salud.
La gripe la cogiste durante la cena en Zaragoza. Yo estoy en las mismas desde la tarde del sábado. Desde que te fuiste. Salud,
Vamos mejorando, primera noche en la que uno empieza a ser persona, sin aún serlo. Gracias por los comentarios.
(Rafael, cuelga la crítica aquí)
Ejem. Bueno, conste que he sido invitado. Copypasteo de mi bló (y a tomar por sugus las cursivas y demás, qué vamos a hacerle):
>>>Si todos los gafapastas fueran como estos (si yo supiera qué caraho es eso de un gaphaphasta), pediría me pusieran cuarto y mitá. Podría decirles que su relumbrón me deslumbró, pero así y todo empecé a leerlo; fíate tú de la fama que los precede.
De por todo se dice que Fernández Mallo y su poesía postpoética han sabido mezclar ciencia y poesía, haciendo poesía de la ciencia y/o ciencia de la poesía. Se dicen otras cosas: que se ha hartado de copypasteos, que postmodernidad, que generación nocilla… qué sé yo. No sé si es algo de eso lo que a mí me interesa de Agustín. Es que su escritura es ontológica, ontopop, podría decir, en cierto sentido. Lo siento cercano a lo que corre por aquí, aunque claro, bastante diferente… Para empezar, Agustín es un gran escritor. Borgiano, dicen, y algo de eso hay, en tanto tiene mucho del talento del argentino en las intuiciones tornasoladas, en la síntesis prístina, directa y destilada, en la imaginación descolocante. Pero, como él mismo intuyó en un determinado momento, en una determinada revelación, Fernández Mallo dio con su propia voz; ¿ansiedad de la influencia? Ja. ¿Por qué? Chúpate lo que hay: los libros de Agustín son los libros de Agustín, ni oculta lo que hay encima, debajo y a los lados, ni falta que le hace: que resulte familiar no quita que no se parezca a otra cosa que a sí mismo. Parecidos de familia, Wittgenstein esbozaría una media sonrisa, y abrimos juego.
El mundo de Agustín Fernández Mallo es un mundo fragmentario, como no podría ser de otro modo; pregunten a Adorno, a Benjamin, a Derrida, a Wittgenstein. ¿Qué esperaban: sistema? ¿O una novelita clara y "bien escrita" con un "argumento emocionante"? Hay quien sigue disfrutando de pintar paisajes de tapete de todo a cien con acuarelas… pues vale; habiendo tanto por hacer, para qué no repetir siempre lo mismo, hacer el sí del asno de Nietzsche. A patadas con los libros "de viajes" decimonónicos, que ahora se hacen con fotocopiadora y cámara de fotos, Agustín nos propone un viaje de otro tipo. A Creta, por decir algo; una Creta, por lo demás, que no encontrarán en ningún mapa, en ninguna postal, en ninguna guía de viajes. Pudiendo poner las patitas por allí clase turista, ¿para qué porras necesitaría una novela-libro de poesía-de ontopoesía-de qué demonios de etiqueta le pongo, y de todos modos, para qué se la voy a poner? Creta lateral travelling=Creta lateral travelling, ahora busquen en los márgenes del libro todo lo importante del libro; todo lo que Agustín quiso escribir no lo puso por escrito; libro sin principio ni final, para nada un todo, nada que pueda desgajarse, tampoco, de una totalidad; es lo que es por todas las identidades que se escapan al sprint de sus letras, por las diferencias que cruzan, invisibles, sin rastro, dando un escupitajo certero -¡gran mérito! ¡gran necesidad!- al ojo de la neurona cuadriculada.
Y encima… parece como si un libro así tuviera que pedir permiso, hasta disculpas, por existir, o mejor, por coexistir, puñeta. Coñe, pero ustedes qué quieren… ¿Política? ¿Intriga? ¿Sexo? ¿Sliceoflifes? ¿Investigación periodística? Pues hale, que supermarkets ideológicos, televisionarios y amarillistas a tutiplén haylos. Déjennos por lo menos los márgenes, los cachitos y despojos: "toda literatura es una porquería", dijo Artaud. Allí me encontrarán, en la charca, retozando con las obras de Agustín. No, no me pasen la toalla.
[Me alegro de que estés mejor, Agustín, a ver si recuperas la actividad posteadora. Iebarejejá H'].
No conocía esa frase de Artaud. Me gusta.
Gracias por el comentario, Rafael, me he reído mucho. Me gusta eso de Ontopop. Mola.
Un abrazo
Gracias a ti por tus libros (y por tu blog, claro), me alegro de que te hayas reído un rato, que falta te haría después de la gripe. La frase de Artaud está en el volumen de "El pesa-nervios" de Visor. Y ontopop es el nombre de mi bló, te harás una idea de por dónde van los tiros… Un abrazo a ti también, Agustín.