Hoy en el Cultural, Reseña

Copio y pego:

Creta lateral travelling
Agustín Fernández Mallo
Slopper. Palma de Mallorca, 2008. 138 páginas, 18 euros

Solo cuatro años después de su primera salida, casi clandestina, Creta lateral travelling adquiere su verdadera dimensión: ayer sólo parecía una obra
desconcertante e inteligente, que andaba entre la ocurrencia y la
visión muy original y seria del mundo y de la literatura; en su
reedición se descubre que es la puesta en práctica de los
planteamientos innovadores de Agustín Fernández Mallo (La Coruña,
1967).

Creta… responde, en su trazo básico, a un recorrido por la
isla griega, pero en nada recuerda los libros viajeros convencionales.
Una impronta experimental impregna este texto inclasificable:
secuencias breves numeradas en orden descendente; rupturismo léxico y
tipográfico; aleación de ensayo, relato y poema; mezcla de perspectivas
(visionaria, intimista y discursiva). Esta forma mestiza acoge una
auténtica reflexión metafísica de crudo materialismo.

Fernández Mallo añade ahora una propuesta programática denominada
“poesía postpoética”. Esta telegráfica nota no permite comentar las
sugestivas ideas de tal revulsivo manifiesto que proclama la autonomía
absoluta del arte y la incapacidad de la ciencia y la literatura para
representar el mundo. Le veo poco recorrido al postulado antirrealista
de Fernández Mallo (creo más fecunda la línea Belén Gopegui-Isaac
Rosa), pero sí merece atenta reflexión porque plantea un desafío
inexcusable: sacar la creación del conformismo rutinario en que
sobrevive y adaptarla a los retos, inéditos, del siglo XXI. O renovarse
o morir, sostiene el autor.

Santos SANZ VILLANUEVA

Comentario:

En primer lugar agradezco al crítico Sanz Villanueva sus palabras y la
atención con que ha leído el libro, y también a El Cultural por
publicarlo.

Tengo por costumbre no comentar ninguna de las críticas a mis libros, pero en este caso me gustaría decir algo porque no tiene que ver con mi libro en sí, sino con otras personas.

Sobre el comentario final en la crítica (realismo vs no-realismo), y con independencia de que a la postre se cumpla el vaticinio o no, quería apuntar que en absoluto creo que el asunto de la futura literatura pase porque una tendencia “realista” barra a otra “no-realista” o viceversa. Creo que autores como Belén Gopegui o Isaac Rosa, al margen de gustos, son necesarios y hacen una literatura cuya calidad está fuera de toda duda, por lo que no me gustaría en absoluto que desaparecieran. Más bien pienso que hace tiempo que en la literatura hay sitio para muchas tendencias, y más hoy día que la “realidad” es un ente de amplio espectro. Una de las cosas que me parecen más saludables es que, como ocurre hace tiempo en las artes plásticas, las tendencias se hayan mezclado y convivan; un típico efecto de la posmodernidad tardía, globalizada y mestiza. No es: estás conmigo o estás contra mí, sino, yo hago esto y el vecino hace otra cosa, y bien está mientras haya lectores para todos los gustos. Jamás me he planteado escribir con el fin de desplazar a otras tendencias estéticas, sino con el de desarrollar la mía, tranquilamente pero con toda la energía creativa que tenga, sea ésta mucha o poca.

Ya sé que la intención de Sanz Villanueva no era crear rivalidades ni nada por el estilo, pero quería aclararlo porque en esto de las malas interpretaciones aquí el que no corre vuela.

Aparte: además, me hace ilusión que coincida esta reseña con esa portada de El Cultural, que es una obra de mi buena amiga Ester Partegás.

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9 comentarios para “Hoy en el Cultural, Reseña”

  1. Yolanda dice:

    No puedo por menos que manifestar mi desacuerdo con Sanz Villanueva. Tras la lectura de "Nocilla Experience", lo que más me impresionó fue su asombroso "realismo". El no-relato de esta realidad virtual (nótese el oxímoron que usan sin reparo los medios) en la que no/vivimos. Enhorabuena por sus éxitos. Y siga con su interesante blog.

  2. agustín dice:

    Gracias, Yolanda. Lo que ocurre es que creo que en eso tiene razón Villanueva, porque Creta lateral travelling, es mucho más abstracto que las nocillas. Es como la radicalización las nocillas o algo así. Digamos que sí que es experimental en el sentido que se le suele dar a esa palabra.

    Sobre lo que dices del realismo, me alegra, porque siempre he pensado que las nocillas son novelas realistas, sin más, ahora que la realidad se nos presenta como un puzzle de realidades. Aunque para mucha gente sean novelas experimentales y nada reales. No sé. Creo que la supuesta realidad es mucho más extravagente que mis novelas incluso.
    Saludos y gracias.

  3. José dice:

    No quiero ser demasiado personal, pero Sanz Villanueva fue el que se negó a dirigir mi tesis doctoral sobre Juan Benet (nuestro maravilloso Benet) alegando que un novelista que no fuese "social" (la denominación es suya) no era de su interés.

    abrazos

  4. Juan Carlos Márquez dice:

    A mí estas catalogaciones (realismo, costumbrismo, novela "social", etcétera) siempre me han parecido excusas de las que a veces tiran los críticos para justificar que una obra determinada no les gusta; cuando no es la corriente o el movimiento al que se adscribe la obra lo que la convierte en mala, regular, buena o excelente, sino otros condicionantes, como, por ejemplo, que la historia no les interese particularmente, ya haya sido leída antes mil veces, la prosa sea infecta o el escritor, un plomo.

  5. agustín dice:

    Juan Carlos, comparto parcialmente.
    Está claro que a veces valen esas catalogacioones para agrupar por agrupar. Pero también cumplen su función, si no, no existirían.
    Aunque, al cabo, cada escritor es una isla, y nada más.

    José, bueno, no sé. Es una historia muy personal la que cuentas,que desconocemos y siempre desconoceremos, así que es inopinable por nuestra parte. No es mi intención que esta entrada se convierta en un "juicio" o "ajuste de cuentas" con Villanueva, ni mucho menos.

    Saludos y gracias.

  6. Román dice:

    Me parece comprensible que un catedrático pueda escoger qué tesis dirige y qué tesis no dirige. Si encima tiene alguna razón (y librarse de Benet me parece una de mucho peso), pues estupendo.
    Para mí Agustín es un autor social.
    Hiperrealista.
    Aplica lente para ver más hondo.
    Santos ha hecho una buena reseña, que como editor agradezco. Es posible que la escritura de Agustín no abra insospechados cauces que vayan a seguir masas de escritores en el futuro, pero eso es lo de menos. Lo que tengo claro es que el panorama actual sería mucho más soso y pobre sin sus libros, y que ha conseguido crear debate. Pero lo más importante es que ha conseguido infectar a la industria literaria con su discurso pop, ha dado carta de comercialidad a una apuesta personalísima de ruptura, calidad y aliento poético en un sentido muy amplio del término.

  7. agustín dice:

    Gracias por esos comentarios, Román, que no se merecen.

  8. eva dice:

    Coincido contigo Agustín en que no es necesario contraponer enfrentar a creadores en esta época, si esa fuera la intención de la crítica( q la desconozco, la verdad). Sobretodo cuando los propios autores q se citan tienen dentro de su propia trayectoria ejemplos de todo tipo de corrientes o de modos de escribir. Así por ejemplo, Gopegui- a la que también admiro y cuya literatura me parece necesaria- tiene una primera novela tan alejada del realismo como "La escala de los mapas" (uno de esos libros que a mí me parecen fantásticos)y rechazaba- al menos en algunas entrevistas- las etiquetas o las catalogaciones.
    En cualquier caso yo ando muerta de ganas de leer "Creta lateral travelling" y la reseña de "El cultural" no me las ha quitado. Después de las Nocillas y de Carne de Pixel me he vuelto buscadora de tus libros – como si estuviéramos en plena fiebre del oro- y créeme, a veces resulta más difícil conseguirlos en algunas provincias de España q en el extranjero.
    Mil saludos y besos
    eva

  9. agustín dice:

    Hola Eva, comparto lo que dices. A veces las cosas son sencillas, y nada más. (Me consta que el crítico no pretendía enfrentar a nadie).

    Ja, ja, qué bueno, la fiebre del oro!
    Un abrazo

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