Octubre, 2008


31
Oct 08

Nocilla Experience en Perú: en prensa

 

Vídeo entrevista en El Comercio, Lima

 

Vídeo entrevista en Rpp, Lima

En Pcult


23
Oct 08

KOSMÓPOLIS y NOCILLA EXPERIENCE en Perú y Chile

2 cosas:

mañana viernes en Barcelona, en el marco de Kosmópolis, habrá la mesa sobre Ballard, en la que estaré. A las 18h. Ver Programa

NOCILLA EXPERIENCE se comercializa desde ya en Perú y Chile, por lo que me voy 11 días de promo por aquellas tierras. Además, en Perú daré un taller literario y en Chile hay una Feria. Viaje Comansi.

El problema es que no sé lo que es un taller literario. No tengo ni idea. Y siempre que pregunto a mis amigos escritores que dan talleres, nunca dicen algo que me ayude a aclarar el asunto. Supongo que se tratará de hablar. Ya veremos.

Como voy de promo reconcentrada, no creo que pueda atender el blog a partir del viernes, no lo sé. Ya veremos. En ese caso, lo tomaremos como unas mini-vacaciones.


22
Oct 08

El Señor D [o el mundo prensado en líneas continuas sobre el asfalto]

Al señor D, tras hacerle la autopsia, le han encontrado una anomalía: tiene, clavada horizontalmente, una punta en el interior de su cerebro. La pieza metálica une eléctricamente los 2 hemisferios, así que, en el cerebro del  Señor D, cuando estaba vivo, el habla, la lógica y las matemáticas se hacían indistinguibles de las artes visuales, sonoras, y la sublimación poética.  La fusión de esas dos partes del mundo en sólo una era también la responsable de que la derecha y la izquierda convivieran en una sola realidad comprimidas, en un estrecho filo: su percepción visual, sonora y táctil de la realidad era una franja tan estrecha como el canto de una moneda.
Allí donde el resto de humanos vemos una acera con una panadería, una tienda y un bar, y en la otra acera un gimnasio, y una playa al fondo y una amiga que viene hacia nosotros, él sólo veía un aplastamiento de toda esa materia en una línea vertical, como si el mundo fuera la resultante de un gigantesco prensado de productos de desguace.  El Mundo mismo prensado.
Así, el Señor D caminó siempre por ese estrecho pasillo de realidad; más allá, todo oscuridad. Estando todo fundido, lo único que veía entero y autónomo era a sí mismo. Pensó que eso era la soledad de verdad, pensó en unas cuantas estrellas de Hollywood, que afirman a veces estar tremendamente solas, y que así eran sus vidas, una larga marcha entre dos paredes en las que sólo cabe un cuerpo muy delgado y de canto asido a un vaso de tubo de gin-tonic [que es transparente y deja ver a su través un mundo sin armar]. Pensó especialmente en Mickey Rourke, su cara destartalada únicamente podría ser producto de esa soledad en bloque que arrastraba tras Nueve Semanas y Media, pero también se acordó de Buster Keaton, que terminó sus días viendo rodar un tren eléctrico en la buhardilla de su casa. De vez en cuando, una descarga eléctrica en su cabeza le llevaba a reconocer que él, el Señor D, [David Lynch para los amigos], también estaba cósmicamente solo; chatarra espacial.
Él no lo sabía, pero el mundo [y el mundo lo es todo: los gobiernos, los deportistas, las piedras, los lagartos, las monedas, las cajeras del súper] le había asignado la tarea de pintar las líneas continuas de las carreteras, tan estrechas como su prensado campo de visión. A veces, pasando por delante del Neptune, un chiringuito de Malibú a pié de asfalto, los viejos surfer le gritaban, “Qué, David, cómo van hoy las líneas”, y se rompían en carcajadas. Él, sin ver ni oír ni distinguir nada, sólo apretaba el pulsador que controla el depósito de pintura blanca y seguía camino; buscar algo reconocible, rumores perdidos. Fue en uno de esos momentos en el que se le pareció la idea de Carretera Perdida.  Los 400km de asfalto que unen Los Ángeles con San Francisco los pintó él. He podido comprobar que son las líneas discontinuas mejor pintadas por las que mi Toyota Corola haya rodado jamás.

Pocos días antes de morir [anteayer], sintió fuertes dolores de cabeza. La percepción se le fue desemborronando. Minuto a minuto, las cosas se separaban como por arte de magia, colocándose en su lugar, a derecha e izquierda, como quien amuebla una casa recién comprada. La estrecha franja del mundo de repente se abría, como un mar hace mucho siglos para que pasase un pueblo casi elegido. El forense encontró partida en 2 la punta metálica que unía los 2 hemisferios de su cerebro.

AFM, 2008

[Este cuento está inspirado en un detalle de un capítulo de CSI Nueva York emitido por Tele 5 el lunes 20 de octubre de 2008]

También en el blog FNAC


21
Oct 08

NOVELA GRÁFICA

He encontrado este interesante artículo en El Cultural sobre un género en alza: La Novela Gráfica hecha por nuevos autores.

Bienvenidos al reino de la novela gráfica
Última generación de historietistas españoles
Galería de imágenes

David Rubín

El cómic español vive un momento dulce y goza al fin del apoyo mediático e institucional del que dan fe estos días sendas exposiciones en la Casa Encendida de Madrid y en el IVAM. A la generación del underground setentero y a la magnífica quinta de los 80 se suma ahora una pujante hornada de historietistas patrios en torno a la treintena que, con su vocación y entusiasmo, están llamados a reinventar la así llamada novela gráfica.

Nuestra percepción del más bisoño cómic español está perturbada por la circunstancia de que hay autores mayores de 30 años, que suele ser la antojadiza barrera que las instituciones emplean para señalar la cesura entre la juventud y la madurez, que es ahora cuando empiezan a recibir cierto reconocimiento a su trabajo. Es el caso, por citar algunos, de Paco Marchante, Luis Durán, Paco Roca, Andrés G. Leiva, Ramón Trigo, Santiago Valenzuela, Pablo Auladell, Fermín Solís, Raquel Alzate, Sonia Pulido, Miguel Ángel Díez, Lorenzo Gómez, Nacho Casanova, José Luis Ágreda, Carlos Maiques o Pedro Rodríguez, que, unos con empecinada constancia, otros con cuentagotas, han ido entregando algunos de los álbumes más interesantes a un mercado que, llevado de la inercia de un optimismo no demasiado fundado, empieza a estar sobredimensionado.

La sensación de que ahora nos vuelve a tocar vivir uno de esos instantes dulces que cíclicamente sacuden a este medio, el reconocimiento creciente de las instituciones, los premios mayores y menores, y la atención prestada por periódicos y revistas constituyen la cortina de humo que oculta la escasa remuneración a los autores –inferior a la que percibían en los 80, para que se hagan una idea– y, lo que es aún más grave, el progresivo alejamiento, por voluntad propia o por falta de encargos, de algunos de los mejores historietistas de generaciones anteriores, lo que supone un peligroso corte con la herencia de una tradición en la que apoyarse para poner en pie nuevas aportaciones.

Los recién llegados tienen que enfrentarse, pues, a un panorama con el que convivirán mientras resistan su vocación y su entusiasmo, y en el que la tendencia hegemónica parece constituirla eso que se ha dado en llamar novela gráfica. Ni el término es nuevo, porque así se adjetivaron hace mucho algunas ediciones para masas que querían singularizarse ante los ojos de sus destinatarios u otras que simplemente indicaban con dicho reclamo que se podían llevar en el bolsillo de la chaqueta. La mala conciencia que ancestralmente han padecido algunos autores y unos cuantos consumidores hace que la denominación, sin embargo, vaya calando y que sea el continente, más que el contenido, lo que pueda acabar renombrando a esta vieja disciplina. Hoy por hoy, lo que a menudo constatamos es que muchas de esas obras parecen acercarse más a la novela mientras se alejan de la importancia de lo gráfico, y que en algunas se estira el tiempo narrativo gratuitamente para superar las 100 o 200 páginas, en tanto un mal distintivo de la época, el infantilismo visual, campa a sus anchas disculpado, se supone, por la gravedad del asunto abordado –las dificultades del Yo en un marco geográfico exótico para nuestros menguados baremos culturales, con harta frecuencia–.

Los que ahora llegan a este ámbito profesional del cómic se encuentran con un legado fragmentado, cuando no ignoto, y la advertencia, vivida en piel ajena, de que las innovaciones radicales, que fueron seña distintiva de los años 70-80-90 del pasado siglo producen escasos réditos tanto para ocupar uno de los pocos nichos editoriales como para verse exhibidos en los espacios expositivos que han vislumbrado en la dislocación de su función última la generación de unos discretos beneficios. Modernidad, sí, pero con cautela y al gusto del momento, parecen advertirles esas señales. De ese aluvión de ultimísimos autores que rondan la frontera de los treinta años, me gustaría llamar la atención sobre algunos de los más sobresalientes, por si, y ojalá así sea, un lector inquieto gusta de acercarse a una librería y examinar cómo están las cosas.

Todavía no cuenta con un primer álbum, pero ahí están los trabajos de Luci Gutiérrez (Barcelona, 1977), dispersos en fanzines y colocados en su web –elemento capital para muchos de ellos– como demostración de que es una de las alumnas más aventajadas de esa Escola Massana de Barcelona que sigue siendo una de nuestras mejores canteras. Su lenguaje, eminentemente fiado a lo visual, es un exquisito espejo de la perplejidad contemporánea y una rigurosa lección de ritmo.

Gustavo Rico (Barcelona, 1977) es uno de los autores que con mayor aprovechamiento se pelea con las complejidades de la gramática narrativa y que, por lo tanto, más se exige a sí mismo como creador –pocos, además, cuentan con una formación tan integral como la suya–. Las manos de Sophie Walder (Ponent, 2003)) fue uno de los álbumes más insólitos de los últimos tiempos. Y su trabajo en construcción con el guionista Jorge García dará que hablar.

Si hay alguien que conozca todos los géneros que hicieron de la historieta un arte popular es Víctor Santos (Valencia, 1977). Nada parece resistírsele –serie negra, fantasía, ninjas…–. Ha conseguido concitar el interés hacia su trabajo entre muchas de las capillitas habitualmente condenadas a ser irreconciliables. Su saga de Los reyes elfos (Dolmen) es un buen primer contacto.

David Rubín (Orense, 1977) acaba de estrenarse como director de animación con El espíritu del bosque. Pertenece a esa maravillosa generación de autores gallegos que está insuflando una savia nueva a nuestro cómic. Hay pocas poéticas como la suya. Todo lo que atrae hacia su territorio, ya sea de carácter mitológico, autobiográfico, o fantástico, consigue insuflarlo de pasión arrebatada. Lean El circo del desaliento (Astiberri, 2005) y La tetería del oso malayo para confirmarlo (Astiberri, 2006))
Fidel Martínez (Sevilla, 1979) es, posiblemente, el mejor historietista de su quinta. A sus notables dotes como dibujante con memoria –ha sabido elegir como referencia a algunos de los más sólidos autores que le precedieron– une una sensibilidad moral en la que la estética se adhiere como una segunda piel a lo que está contando. Entre sus mejores obras están los dos álbumes que realizó con el guionista Jorge García –Cuerda de presas y Hacerse nadie–.

Lo femenino está en alza y el lector quiere aproximarse a lo que ellas puedan aportar. Sin estridencias, y con una sutileza que esconde tras cierta apariencia de ingenuismo, Lola Lorente (Bigastre, Alicante, 1980) horada en lo aparente para descubrir las aristas de los sentimientos. De un momento a otro se espera su primera monografía.
Carlos Vermut (Madrid, 1980) es el mejor ejemplo de que los guiños y las citas visuales a la modernidad no están llamados a ser una escenografía hueca siempre y cuando se alcen sobre una narrativa sólida en la que todo está pautado disciplina. El banyan rojo y Psico Soda no tienen una sola viñeta de desperdicio.

Imposible saber cuál es el estilo de Alberto Vázquez (La Coruña, 1980), dada su capacidad camaleónica para proyectar cada una de sus entregas con los mejores resultados imaginables. No puedo olvidar su Freda, con un sobresaliente guión de Kike Benlloch, y sus Psiconautas y El evangelio de Judas.

Alfonso Zapico (Blimea, Asturias, 1981) es uno de esos narradores de buenas y grandes historias que no necesita hacer concesiones a las tiranías de la contemporaneidad. Café Budapest tiene el poso de aquellos relatos ambiciosos, con personajes de carne y hueso, y miles de matices, a los que a veces se tiene la sensación de que hemos renunciado.

Nicolai Troshinsky (Moscú, 1985) es un ruso afincado entre noso-tros que ha ido acumulando premios en los certámenes a los que se presentaba. Falta que los editores den el paso de apostar claramente por una poética tan lúcida, antes de que renuncie, como me temo, al medio.

Felipe HERNÁNDEZ CAVA

Lola Lorente y Alberto Vázquez respectivamente:

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20
Oct 08

Creta Lateral Travelling en El Mundo

 

Ayer, domingo, en El Mundo

 

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19
Oct 08

JOE CREPÚSCULO

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Ya se puede escuchar la entrevista que me hizo Pablo Gil (autor del libro El Pop Después del Fin Del Pop, ediciones Rockdelux) sobre el cantante y compositor Joe Crepúsculo para Radio5.

Está en la sección “Entrevistas, Críticas” de este blog (es la primera de la lista). Y con pinchar se descarga.

 

Es una de las novedades musicales de este año que más me ha gustado. Una mezcla de música dark y de feria, tiene algo de organillo y de ingenuidad indie premeditada que recuerda lejanamente a Derribos Arias. Un especie de “dark al sol”. También me interesa mucho el grado de “hágaselo usted mismo” que tienen sus canciones. Sus letras se mueven entre la trivialidad más asombrosa y los fogonazos lúcidos y cálidos.   

 

Aquí, El Día de Las Medusas, en sus vacaciones en Mallorca:

 

 

Tiene un MySpace. En YouTube se pueden encontrar otras piezas, y hasta un descacharrante programa-ficción de entrevistas y pruebas varias abordadas con descaro por él:

 

 

 

Joe Crepúsculo también participa en el proyecto musical Tarántula (grupo también punk-dark y rockabilly hispano; más que recomendable su disco Esperando a Ramón). 

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 UNA ENTREVISTA EN MONDOSONORO:

Suena brillante El debut en solitario de una de las mentes creadoras de Tarántula (voz y teclados), “Escuela de zebras” (Producciones Doradas), suena brillante. Joe Crepúsculo se desmarca de su banda para entregar una colección de canciones más pop, pero manteniendo ese punto extraño, raro y original.

“La verdad es que llevo haciendo canciones en solitario desde mucho antes que Tarántula. He pasado por muchos estilos siempre siguiendo la estela de la apetencia inmediata, y ahora ha salido así, más pop”.

“Los grupos se financian con los conciertos y los discos son instrumentos de promoción envueltos en aureolas muy románticas”

En solitario, Crepúsculo alterna su característico tono de voz desganado y grave heredado de Derribos Arias, con un estilo más claro y naïf. “Hace mucho que no escucho a los Derribos y siempre nos han ido comparando con ellos. Obviamente hay muchos puntos en común, como las cajas de ritmos y el tono de muchas cosas, pero no creo que sea una influencia directa. Respecto a ‘Escuela de zebras’, un colega me dijo que no le molaba porque le parecían canciones para niños y tal vez vaya por ahí la cosa, porque a mí me gusta mucho la banda sonora del Rey León”. El disco, como viene siendo habitual en Producciones Doradas puede descargarse de manera gratuita en su página web (www.crepus.com). Crepúsculo explica el porqué: “La cosa es enfrentarse al problema de la distribución musical de forma realista y sincera con el momento que vivimos. Los grupos se financian con los conciertos y los discos son instrumentos de promoción envueltos en aureolas muy románticas”.

Autor: Marc Luelmo


18
Oct 08

Uno de mis Credos

 

 

 


16
Oct 08

Un libro muy esperado. RAY LORIGA

Aún no la he leído [pronto lo haré], pero, en efecto, llevaba mucho tiempo esperando esta novela de Ray, Ya Sólo Habla de Amor (Alfaguara), uno de los autores de la que fuera la emergente literatura española de los 90 que, en mi opinión, quedará. Sin dura quedará.

Aparte de la simpatía que pueda tener hacia él por su actitud dentro del mundo literario [aguantar elegantemente las andanadas de insultos a los que, por parte de la crítica y público reaccionario, fue sometido hace años (en la literatura española no recuerdo un caso igual de linchamiento y mala leche)], aparte de eso, decía, creo que El Hombre que Inventó Manhattan es una de las más interesantes novelas de los últimos años, y tengo la intuición de que Ya Sólo Habla de Amor, es su novela de absoluta madurez, y con “madurez” quiero decir que me parece que en ella está y se combina el zumo de todas sus referencias y bagaje literario.  Una píldora. (Inisto en que no la he leído aún, sólo unas cuantas páginas)

Lo cierto es que la primera etapa de Ray me la perdí, es decir, que no leí Héroes cuando había que leerla, quizá porque tenía la absurda idea de que antes de leer a Ray tenía que leer otras cosas “más importantes”. [Era ésta una forma de pensar extraña, ya que no la aplicaba a otros ámbitos como, por ejemplo, la música o las artes, que devoraba todo lo que consideraba "lo último" y a los clásicos a partes iguales].

Curiosamente, entré en su “cosmos” muchos años después, con el cine. Vi La Pistola de Mi Hermano, y me gustó. Me gustó mucho. No tuvo muy buenas críticas, y me pareció injusto porque mostraba el nihilismo adolescente de una manera absolutamente exacta, no hablaba de él, no lo “explicaba”, sólo lo “mostraba”. Eso me gustó mucho. Narrar como si al final de cada plano el tiempo se acabara para siempre, sin anticipar nada: mostrar, no explicar. Muy Jarmusch. Aparte de la magnífica interpretación de los actores. Es una peli que de vez en cuando aún vuelvo a ver.

En fin, estoy contento con esta novedad editorial.  Le deseo mucha suerte.

Para leer más sobre la novela (información, primer capítulo), pincha aquí

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NOTA: Hace pocos meses, un comentarista literario, cuyo nombre no recuerdo, escribió en un medio muy conocido [y en un tono como si estuviera dando con el Santo Grial, o el Eslabón Perdido], que como yo tenía la misma edad que Ray Loriga, claramente bebía de su “experimentalismo”. Y decía tal disparate con una seguridad pasmosa. Bien, aunque para mí sería un honor en caso de ser cierto, huelga decir que nada más lejos de la realidad. Diría que nada que ver. Sólo hay que leernos para desmontar tal argumento.


15
Oct 08

Presentación DESCORTESÍA DEL SUICIDA

Este viernes presento en Palma del libro de micro-relatos Descortesía del suicida, de Carlos Vitale, del que ya hemos hablado en otra entrada hace un mes. Me parece muy bueno.

Palma de Mallorca (LLibreria Literanta, Can Fortuny 4)

Viernes, 17 de octubre, a las 20 horas.

Un microrrelato:

LA PUERTA CONDENADA

De niño, en el barrio, se relataba la aventura de un vecino que había sobrevivido a un naufragio flotando durante una semana sobre una puerta. Desconozco quién era e incluso si la peripecia acaeció de verdad, pero no dejo de meditar en ese hombre, azul y agua, negro y agua, asido a una puerta por la que no es posible huir.

(para ver más sobre el libro: http://www.candaya.com/descortesiadelsuicida.htm )


14
Oct 08

El Regreso

1

De entre todas las mesas a las que asistí en Neo3, me llamó mucho la atención la titulada Novela Pintada y Arte Escrito, y en concreto, una de sus ponentes, Violeta Gómez, artista cuyo imaginario se radica en el universo de infantil: toda su obra gira en torno a las niñas; ella misma (que biológicamente es un hombre, pero culturalmente es mujer), se considera una infante que se comunica con ellas a un nivel de tú a tú. Su obra visual (también es músico, de hecho, fue una de las candidatas a Eurovisión) se centra en los desnudos de niñas, o en vídeos que representan niñas desnudas para articular una historia que suelen ser muy naif (de hecho, ella no se considera una adulto, sino una niña más), aunque siempre hay algún elemento perturbador que no deja delimitar bien la frontera de dónde termina la provocación y comienza el porno infantil, etc. Para empezar, el primer elemento perturbador es que el resto del mundo considera a Violeta una mujer adulta (o un hombre adulto), y no una niña. Esto le ha costado más de una denuncia, con la paralización de alguna de sus exposiciones.

El vídeo en cuestión vertía imágenes de una niña (aclaró que había tenido permiso de sus tutores para hacerlo) en una serie de paisajes desolados, desnuda y en poses que podían malinterpretarse o no, según quién lo mirara.  Una voz en off de un adulto masculino, iba sobre esas imágenes narrando un cuento que consistía, básicamente, en la idea de que la humanidad había desaparecido y que esa niña era la última persona viva del mundo.

A mí el vídeo me gustó bastante, me pareció valiente, me comunicó lo que se pretendía, y no me pareció en absoluto pornográfico, más bien lo contrario. No todo el mundo pensó lo mismo. María Llopis, que había intervenido el día anterior en la mesa de PosPorno, (interesante artista, muy activa en performances PosPorno), resaltó el alto grado de ofensa al que la había sometido el vídeo en cuestión, que le parecía pornografía infantil, y aclarando que ella defiende la no negación de la sexualidad infantil pero, si lo entendí bien, con un tratamiento muy diferente al que le da Violeta.

El debate fue interesante porque unos asistentes apoyaban la visión de María Llopis y, por el contrario, otros no vimos en ese vídeo en absoluto pornografía.

Lo que demuestra que la pornografía es una representación que está en el ojo de quien mira, y, en definitiva, en el constructo culturo-moral de cada cual.

[Personalmente, me parece más pornográfico y perverso esa práctica extendida de papás y mamás que visten a su niña de Spice Girl o de Shakira, y la exhiben en la tele en concursos de imitadores meneando la pelvis y acariciándose unos pechos que aún no tiene.]

violeta Gómez

2

Por otra parte, creo que la pornografía sólo existe cuando se detecta en la propia carne del observador, es decir, aunque parezca una perogrullada, creo que quien ve indicios pornográficos en una foto, en una película, en una vaca, en un coche o en una piedra, es porque esa foto, esa película, ese coche, esa vaca o esa piedra han conseguido actuar sobre algún punto sensible de su cerebro y transmitirlo a los órganos sexuales, es decir, porque ha sentido “algo” puramente sexual, lo ha experimentado de verdad. Esa sensación puede derivar directamente en tabú (como es el caso que tratamos) o no.

O lo que es mismo: no creo que se puedan establecer unos “criterios objetivos” para detectar la pornografía (ni adulta ni infantil). Pienso que la pornografía es un concepto puramente sensitivo, y como tal, escurridizo y primario. Aunque las leyes definan qué es y qué no es pornografía, lo hacen por consenso de mínimos, por lo que al final es una definición legal muy amplia, llena de lagunas cuando se trata de casos sutiles como el que nos trae. Lógico. De hecho, el otro día se demostraron las diferentes visiones que tenemos del hecho pornográfico.

Violeta Gómez tiene una web y un MySpace.