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Estas 3 fotografías componen una de las obras del interesante fotógrafo Chris Jordan (Seattle), está integrada en un proyecto más amplio, Running the Numbers. El objetivo es asimilar de manera visual las diferentes estadísticas de consumo de objetos de uso cotidiano en USA. En este caso, la misma acumulación de miles de teléfonos móviles fotografiados a diferentes distancias.
Leemos en, por ejemplo, un informe o un periódico que afirma que en ese país se desechan al año 500.000 móviles; eso crea una percepción de ese hecho. Pero si se ve en imagen, la percepción es otra. Parece como si aquel dato a secas adquiriera una dimensión espectacular, fantástica. La imagen crea un espectáculo que la letra impresa no produce de manera tan fácil.
Esto lleva a la pregunta de si son equivalentes diferentes modos de representación de un mismo fenómeno, y de si hay alguno más “real” que otro o más “legítimo” que otro. ¿Es lo mismo ver escritas una serie de cifras de datos estadísticos que verlas, por ejemplo, en un gráfico? ¿Actúan de la misma manera en nuestra percepción? Evidentemente, no. Cuando un matemático pasa a forma de gráfico una estadística suele ser para visualizarla mejor en su trabajo o análisis, como separarse unos metros de la pizarra para ver el conjunto. El cambio de representación de un mismo fenómeno, en ese caso, se usa para analizar mejor, como una simple herramienta, no para “impactar”. Y ninguna de las dos “representaciones es más “real” que la otra. Ambas tiene el mismo rango de verdad.
En el caso de las fotografías de Chris Jordan, no es tanto así. Son el ejemplo de cómo un cambio de representación se transforma en un elemento de sorpresa, casi fantásticamente escandaloso, y eso es al final lo que hace la publicidad: mecanismos por los cuales impactar con algún objeto que en condiciones normales no nos provoca sensación especial alguna. En este caso es la conversión de una cifra a una imagen. Un “pensamiento en imágenes”, que diría José Luis Molinuelo.
La duda que se plantea es: ¿Qué es más verdadero, más “real”, leer: “en USA se desechan al año 500.000 móviles” o por el contrario son más reales las 3 imágenes? Igual que ocurría con el ejemplo del matemático que veía unas cifras escritas y después las veía en gráfico, evidentemente, ninguna es más real que la otra, sólo son 2 formas de representación. Nos impacta más la segunda, las imágenes, porque el artista ha “preparado” su experimento para que eso ocurra, como lo hacen la publicad, las novelas o el arte en general. Su objetivo no es mostrar esa realidad sino crear otra diferente para llamarnos la atención sobre un hecho que a él le parece escandaloso, una argumento literario como otro cualquiera. Los que hacemos, supuestamente, creaciones “artísticas”, “no objetivas”, trabajamos a ese nivel de seducción mediante algún mecanismo de representación. Lo que nos iguala a los publicitarios. Cosa de la que me alegro y, modestamente, me siento orgulloso: no veo la diferencia entre un buen spot publicitario y un buen poema o un buen corto cinematográfico.
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Cambiando de tema, pero continuando con el ejemplo, algo que hemos comentado varias veces: las escalas: Cuando vemos la tierra desde un avión la vemos muy simple, geometrías sencillas. Cuando bajamos a nuestra escala, la cotidiana, llamémosle humana, la vemos muy compleja, y cuando bajamos aún más, a nivel de microscopio, una bacteria se nos aparece de nuevo con la simpleza geométrica y orgánica de un país visto desde un Boeing.
El artista Chirs Jordan juega muy inteligentemente con ese hecho. Nos va aproximando:
Sencillo-→ Complejo
Con un zoom. Y se detiene donde él estima que la imagen responderá a su propósito, el momento en el que descubrimos que aquella imagen granulada en realidad eran teléfonos móviles. Es un truco muy bien hecho, como cuando se deja para el final la revelación del asesino en una película, un golpe de efecto.
Si Chris Jordan continuara bajando de escala, tendría que enfocar ya un solo teléfono, después una parte de ese teléfono, y así hasta llegar una porción infinitesimal que se parecería mucho a la imagen primera, algo muy sencillo y sin atributos espectaculares.
¿Cuál de todas es a imagen real? Pues todas y ninguna, cada una es una realidad, un argumento diferente, una película diferente, una novela.














