Carlos Vitale

Hace años que conozco la obra de Carlos Vitale, su trayectoria como poeta fundamentalmente. Hace años también que él me envió su poemario Unidad de Lugar, cuando aún no estaba completo pero ya había sido editado por Plaza y Janés; tardarían unos años hasta que se completara y lo editara Candaya. Aquel poemario me impactó.

Ahora, también Candaya, ha editado su libro de aforismos y microcuentos Descortesía del Suicida, con prólogo del maestro José María Merino. Un alarde de inteligencia, humor y fogonazo poético.

v

DESCORTESÍA DEL SUICIDA

En la estación de Can Boixeres una mujer protestaba por la detención de los trenes. En la estación de Sants un hombre se había arrojado a las vías. En la estación de Can Boixeres una mujer protestaba por los constantes suicidios en las horas de máxima afluencia de público.

LA PUERTA CONDENADA

De niño, en el barrio, se relataba la aventura de un vecino que había sobrevivido a un naufragio flotando durante una semana sobre una puerta. Desconozco quién era e incluso si la peripecia acaeció de verdad, pero no dejo de meditar en ese hombre, azul y agua, negro y agua, asido a una puerta por la que no es posible huir.

SUS RAZONES TENDRÁ

Por algo será que el espejo me devuelve la imagen.

DEMASÍA

¿Cómo es posible que todos los años hayan sido el peor año de mi vida?

GATO POR LIEBRE

Estoy harto de los antipáticos que se hacen pasar por tímidos.

MOEBIUS

A los once años comprendí que nunca sería un gran pintor. A los catorce, que nunca sería un gran futbolista. A partir de entonces he estado abierto a toda clase de decepciones.

Compartir:
  • Print
  • email
  • Facebook
  • Twitter
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Bitacoras.com

20 comentarios para “Carlos Vitale”

  1. HombreRevenido dice:

    A la gente más ingeniosa que uno mismo es mejor odiarla.

    Aunque en este caso haré una nueva excepción. Brillante, sí señor.

  2. agustín dice:

    Sí, Hombre, Vitale es la leche.

  3. El viajero solitario dice:

    Es innegable el ingenio de estos textos. Supongo que más de uno cuestionaría (y no sin razón) la conveniencia de llamarlos microcuentos, aforismos o meras frases ingeniosas; nos gusta mucho eso de poner un nombre a cada cosa, para que no resulte complicado ubicarlo en la estantería apropiada.
    Yo me conformo con que me guste lo que leo (que no es poco), y estos fogonazos que nos has ofrecido me han gustado, aunque me pregunto si no resultaría demasiado cansado un libro entero con la misma clase de destellos breves; quizá prefiera la opción por la que se decantaron Cortázar o Monterroso, de intercalar cuentos largos con otros hiperbreves (a saber si lo hicieron a conciencia o simplemente "les salió así").
    Una simple cuestión de gustos, al cabo.
    Saludos.

    El viajero solitario
    http://extremofilos.blogspot.com/

  4. Magda Díaz Morales dice:

    Lei en una entrevista que le hicieron a Carlos Vitale, que este libro es una especie de miscelanea "en la que se mezclan los relatos propiamente dichos con otros textos: anécdotas, chistes, aforismos y poemas breves que podrían tener perfecta cabida en un libro de poesía". En esta entrevista me gustó especialmente algo que dijo sobre el desconocimiento en España del cuento breve latinoamericano. Totalmente cierto.

    Tengo especial deseo de leer ‘Descortesía del suicida’. La frase: "Estoy harto de los antipáticos que se hacen pasar por tímidos", es excelente.

    Muchos saludos

  5. santón dice:

    Qué buena pinta. Qué buen rato leyendo.
    Me pasa como a Magda, esa frase es fantástica.
    bss

  6. Sigrid dice:

    Oye, qué buena recomendación. A mí me pasa que también, desde que descubrí que nunca sería ni campeona de gimnasia rítmica ni supermodelo estoy abierta a toda clase de decepciones…bueno, la verdad es que no lo intenté. Como Groucho, he salido de la nada para alcanzar las más altas cotas de la miseria, pero me leeré el libro que tiene una pinta magnífica

  7. agustín dice:

    Hola a todos.
    Es que nunca te deja indiferente. Siempre hay algo, alguna sorpresa importante, como cuando caminas un laberinto.

  8. Jordi dice:

    ¿Has leído La Vanguardia de hoy? Te han cambiado el apellido. Página 4 de vivir en verano. Un saludo

  9. agustín dice:

    Hola Jordi, gracias por el aviso. Pues ni idea, ¿Qué pone el artículo? ¿De qué va?

  10. Jordi dice:

    Hola de nuevo. Lleva por título NOCILLA DREAM. Está escrito por Ramón Solsona y en realidad habla de la famosa crema de avellanas y de su predecesora Nutella.
    Empieza así: Lo de generación Nocilla se lo inventaron los críticos literarios y el periodismo cultural para alborotar el cotarro. Se lo puso fácil Agustín García Mallo (A Coruña, 1967), el escritor que lleva a cabo el Proyecto Nocilla, una trilogía de novelas, antinovelas, novelas experimentales o como quiera llamárseles. Las ya publicadas Nocilla Dream y Nocilla Experience. Sólo falta Nocilla Lab. Tanta nocilla se ha desparramado como una etiqueta pegajosa sobre algunos colegas coetáneos. Pero no es en la literatura donde hay que buscar una generación Nocilla, sino unas cuantas. Los nocillómanos son legión, aunque existe una fractura social que enfrenta a los nocillómanos puros con los nocillómanos adictos a la nocilla de dos colores. Es un tema muy serio que levanta pasiones.

    Y sigue…

  11. Jordi Arles dice:

    Con tanto Jordi nos vamos a liar. Estaba reflexionando en la frase del tímido. Es que yo soy algo tímido, aunque ahora ya no sé qué pensar.

    En cuanto a lo que transcribe mi tocayo, ya resulta cansino esto del chiste fácil de la nocilla. Entiendo que falta imaginación, por utilizar un eufemismo, en esto de la "crítica" literaria. Esta visto que hay ciertas artes que están trece peldaños por debajo de otras. ¿Por qué hay tanto purista coñazo? (y no me refiero a este artículo que no lo he leído). Supongo que serían los mismos que despreciaron a Van Gogh u otros. Qué sé yo. Los libros quedan, las críticas se las lleva la astrología en la página del horóscopo.

  12. agustín dice:

    Gracias, Jord¡!. Aquí valemos pa to. Un roto o un descosido.

  13. agustín dice:

    Jordi Arlés. Sí, pareces bastante tímido, je, je, pero no antipático, eso fijo.

    A mí también me cansa tanto símil con la nocilla para todo.
    En fin. Por cierto, corto y pego este artículo de hoy de El País, de Enrique Gil Calvo, que me ha señalado Vicente Luis Mora desde Albuquerque (manda narices, desde tan lejos) y que clava todo lo que venimos muchos diciendo, y que resume creo que bastante bien el "estado del arte" del presente, como diría un médico.

    Metáfora, metamorfosis, meteorología
    ENRIQUE GIL CALVO

    EL PAÍS 28/08/2008

    La lectura es un método que permite ordenar la realidad atribuyéndole algún sentido por comparación a la secuencia leída de frases encadenadas. De ahí que la lectura propiamente dicha, y no sólo sus contenidos semánticos, suponga una metáfora en sí misma. Víctor Moreno redactó una pequeña lista de metáforas de la lectura que, entre otras, incluía compararla con una ventana, un espejo, un viaje, un océano, una aventura, un amor, una conversación, una idea… Pero la lectura no es sólo una metáfora de la vida personal, como en la novela de formación (bildungsroman) tipo Wilhelm Meister de Goethe o La educación sentimental de Flaubert, pues también plantea una metáfora sobre la vida pública: sobre la naturaleza física y la realidad social.
    Esto es así por lo menos desde la invención de la escritura en Atenas, y mucho más después, tras instaurarse las grandes culturas del libro en Jerusalén, Roma y La Meca. Pero la identificación entre lectura y vida pública sólo adquirió carta de naturaleza tras la revolución de la imprenta que alumbró el nacimiento de la modernidad, imponiendo la primacía de la escritura experimental sobre la revelada. Desde entonces se cumple el dicho de que la naturaleza imita al arte, pues no podemos entender ni ordenar la realidad sin el auxilio de la letra impresa.
    David Olson, continuador de McLuhan, propuso explicar el nacimiento de la ciencia moderna a partir de una metáfora inaugural que identificaba la realidad con "el libro de la naturaleza" (Francis Bacon) "escrito en el lenguaje de las matemáticas" (Galileo).
    Desde entonces, el programa científico se dedicó a investigar el conocimiento a partir de dicha metáfora, entendiendo la realidad natural y social como si estuviera ordenada en forma de relato narrativo a descifrar: planteamiento, nudo y desenlace. Es decir, continuidad lineal, lógica causal consecutiva, regularidad legal, crecimiento acumulativo, predicción de futuro y conocimiento último. Un programa científico, pero en el fondo literario, cuyo paradigma es la teoría darwinista de la evolución de las especies, que puede generalizarse para explicar las distintas esferas de la realidad social: la filosofía de la historia dominada por la idea del progreso, el poder político volcado en la busca del control social, la sociología glosando los procesos de racionalización y modernización, las vanguardias artísticas creadoras de diseños cada vez más innovadores y autónomos…
    Este programa científico-literario es el que está declinando en la actualidad, presto a morir de éxito tras haber cubierto con creces todos sus objetivos últimos, pues el libro de la naturaleza ya ha sido exhaustivamenteleído hasta el final. Y sin embargo, la realidad tanto física como social continúa pareciéndonos tan caótica o absurda como al principio, cuando el gran Shakespeare, una generación antes que Bacon o Galileo, la retrató con su célebre aforismo: un cuento narrado por un idiota, lleno de ruido y furia, que carece de sentido. Y es que la metáfora del libro de la naturaleza ya se ha agotado, tras dar de sí todo lo que podía, como ocurre siempre con las metáforas que no deben confundirse con la realidad a la que sirven.
    Ahora sabemos que el presente es tan complejo que no puede ser reducido a la lógica narrativa, caracterizada por la continuidad lineal. Por eso debemos aprender de nuevo a leer el libro de la realidad pero leyéndolo ahora entre líneas, para descubrir lo ilegible que pueda latir tras ellas: una materia oscura (ni blanca como las páginas ni negra como las letras), potencial y proteica pero informe y amorfa, que nos amenaza con su brutal capacidad de mutación. Pues lo que anida detrás de la metáfora es la metamorfosis: la ruptura de la continuidad, el cambio súbito e imprevisto de la realidad hacia formas irreconocibles por monstruosas, ilógicas, deformes o grotescas.
    Los relatos lineales, cuya forma canónica es el libro, no saben dar cuenta de la irrupción del acontecimiento imprevisible que destruye la continuidad narrativa arruinando para siempre su sentido último. Esto explica la profunda contradicción que conduce a la historiografía a la impotencia, debatiéndose entre la mera crónica de sucesos inconexos y la falaz invención de leyes históricas.
    Pero lo mismo sucede en las demás ciencias sociales, incapaces de explicar el cambio catastrófico, lo que les impide predecir la futura evolución de los acontecimientos. Es lo que se ha bautizado con la metáfora de sociedad-riesgo (Beck), fundada en la paradoja de la crisis crónica. No sabiendo explicar acontecimientos catastróficos como el 11-S, la ciencia política se dedica a debatir el estado de excepción (recuperado por Agambem a partir de Schmitt), antítesis del imperio de la ley.
    En economía ocurre algo semejante, pues la volatilidad de los mercados impide predecir el curso futuro de la economía real, más allá de su imprevista oscilación circular que se enrosca en espirales alcistas o bajistas. Respecto a la realidad física no soy competente para hablar, pero ahí está la incertidumbre del cambio climático, que impide programar cualquier escenario futuro.
    En fin, hasta la misma biología ha entrado en crisis, pues cuando se cumplen 150 años del manifiesto fundador de la teoría de la evolución, su paradigma de continuidad lineal ya no se sostiene, refutado por el modelo de especiación discontinua, aleatoria y catastrófica que propuso Stephen J. Gould.
    Es el ocaso de la galaxia Gütenberg, que impide seguir leyendo un libro de la naturaleza que se ha revelado tan ficticio como falaz. Pero como el homo loquax no sabe vivir sin metáforas, a la fallida del libro le han venido a sustituir otras nuevas, pugnando por dar cuenta del incierto devenir de la realidad. Es bien conocida la metáfora de la sociedad-red propuesta por Castells, también concebible por oposición a la sociedad-libro al basarse no en la continuidad lineal del relato sino en la interconexión multilateral de Internet.
    Pero aquí prefiero fijarme en otra metáfora que se está haciendo cada vez más frecuente. Me refiero a la meteorología como retrato de una realidad crítica, caótica y mutante, que tiende a enroscarse en espirales borrascosas o anticiclónicas realimentadas por círculos viciosos o virtuosos. La meteorología no es lineal y continua como el relato sino circular y discontinua, dada su naturaleza volátil y disipada que crea ex nihilo emergencias catastróficas. Por eso se la usa como fuente de metáforas (como la sociedad líquida de Bauman) para describir el curso crítico de la realidad actual.
    Ahí está el mantra omnipresente del cambio climático, como metáfora polivalente que sirve para todo. También la escena política parece dominada por climas de opinión que se intentan conjurar mediante acontecimientos mediáticos, espectáculos escandalosos y estrategias de crispación. Y no digamos la crisis económica presente, una tormenta perfecta que nadie sabe cómo se formó, cuánto costará ni cuándo se desvanecerá.
    Se me objetará que la metáfora meteorológica es fútil, vulgar y banal, pues sólo se habla del tiempo cuando no se encuentra ningún otro tema mejor. Y es verdad, pues el clima es un lugar común que carece del prestigio del libro. Pero también puede servir de perfecta metáfora literaria. Y como prueba, nada mejor que un relato de Joseph Conrad, En la línea de sombra (1916), que trata de cómo el espíritu humano es capaz de sobreponerse a la formación de una tormenta perfecta, aprendiendo a superarla tras sucumbir y entregarse a ella. De lectura obligada en una época como la nuestra, barrida por vendavales de impotencia.

  14. Jordi Arles dice:

    Sólo queda decir amén, al menos desde mi punto de vista. Qué quieres que te diga, todavía se enseña en las universidades el psicoanálisis, no desde un punto de vista histórico, que se entiende, sino como teoría válida. Joder, en tiempos de las neurociencias es como para mear y no echar gota que diría Gomaespuma.
    Y así ad infinitum. Javier Sampedro tiene un libro sobre la evolución, refutando o actualizando, mejor dicho, la teoría evolucionista de Darwin, que está muy bien (ahora no recuerdo el título).
    Vamos, que se desprecia lo molecular, circular y mutante, aunque en realidad, no sé por qué. Es una forma de ver las cosas. Que no cunda el pánico y haya paz.

  15. agustín dice:

    Eso, eso, Jordi, no tengo ni idea de psicoanálisis, pero creo que no hay que ser un hacha para darse cuenta de que funcionaba bajo el paradigma de unas metáforas ahora superadas por las metáforas de las neurociencias. Toda metáfora se gasta, hay que hacerlas evolucionar, mutar hacia otros campos (no menos poéticos, porque eso es imposible), pero sí más creíbles, más en el pulso del tiempo presente.
    Saludos

    PD: por cierto, lo que dice Gil Calvo lo viene diciendo hace muchos años Arrabal, aunque de otra manera, en sus artículos en muchos sitios, por ejemplo El Mundo. Larga vida a Arrabal, un genio despreciado en España. Y cuando se junta con Houellebecq ya es la leche.

  16. Héctor dice:

    Joder, lo de Vitale es de tenerlo siempre a mano; en verso o en prosa…y algunos hemos tenido el lujo de publicarle inéditos aunque sea en una revista de poesía hecha desde Murcia. Quien quiera puede preguntar en http://revistahache.blogspot.com o, directamente, involucrarse.

    Agustín, abrazos.

  17. agustín dice:

    Hola Héctor, gracias por estar por aquí, y por ponernos la referencia de la revista hache, que tiene una nómina de colaboradores muy atractiva.
    Coincidimos respecto a Vitale.
    Un abrazo.

  18. Pablo dice:

    muy bello el del tren, y buenos todos

    pablo miravet

  19. agustín dice:

    Hola Pablo, un placer verte por aquí.
    Muy bello el de la puerta.
    Saludos

  20. Osvaldo Gianni dice:

    Necesito si es posible que alguien me envíe alguna forma de comunicación posible con Carlos Vitale, soy un amigo de la infancia al que le está resultando muy dificil comunicarse con el. Desde ya gracias.-

Deja un comentario