Hace un par de sábados fui a Barcelona. Me invitó Eloy Fernández Porta a una mesa redonda en La Capella, sala de exposiciones sita en la calle Hospital. Los jóvenes fotógrafos Ignasi López y Carlos Albalá exponen su serie de fotografías Geografías PeriUrbanas. Muy chulas. Retratos de los extrarradios madrileños y catalanes.


En la mesa estábamos, además de los artistas y de Eloy, que moderaba, Mercè Ibarz y un urbanista de la universidad de Barcelona.
¿Por qué me interesa el extrarradio?: Entre otras cosas porque, dado que la naturaleza no existe, [hace por lo menos un siglo que no existe], buscamos en lo urbano algo que nos remita a lo que crece salvaje y sin control, como si fuera una naturaleza, ajena a los órdenes de las sociedades. Y eso lo encontramos en los extrarradios, una especie de contemporáneos paraísos perdidos.
Mi idea trató de cómo la obra de Carlos e Ignasi entronca con otra de un conceptual de los años 60, Robert Smithson, en concreto, con la caminata que hizo y documentó por los extrarradios de Passaic, Nueva Jersey, en 1967, una obra para mí fascinante e importante en mi formación.
Smithson decía cosas como:
“El autobús pasó por encima del primer monumento. Tiré del cordón de aviso y me apeé en la esquina de Union Avenue con River Drive. El monumento era un puente sobre el río Passaic. El sol del mediodía daba carácter cinematográfico al lugar, convirtiendo el puente y el río en una imagen sobrexpuesta. Fotografiarlo con mi Instamatic 400 fue como fotografiar una fotografía…. Cuando atravesé el puente era como si caminara sobre una fotografía enorme hecha de madera y acero y, debajo, el río existía como una película enorme que no mostraba más que una imagen continua en blanco.”

“Cerca de la Ribera había un cráter artificial que contenía una charca de agua pálida límpida, y del lado del cráter sobresalían seis tuberías grandes que vertían agua al río. Esto constituía una fuente monumental que sugería seis chimeneas horizontales que parecían estar anegando el río”.


” La gran tubería estaba conectada de modo enigmático con la fuente infernal. Era como si la tubería estuviera sodomizando secretamente algún orificio oculto y causando un orgasmo en un órgano sexual monstruoso, la fuente. Un psicoanalista podría decir que el paisaje mostraba “tendencias homosexuales”, pero no sacaré una conclusión antropomórfica tan grosera. Diré tan sólo “Estaba ahí”
Me tomé la libertad de virar las fotos de Carlos e Ignasi a B/N, las mezclé con las de Smithson, y las fui pasando para comprobar el efecto. Podrían ser indistinguibles. Podrían pertenecer a la misma acción. Las mostré en papel, ya que en la sala no había proyector.
También relacioné ese “Estaba ahí” que decía Smithson con la mística según Wittgenstein “Lo místico ciertamente existe, se muestra”, es decir, no se explica, sino que sencillamente aparece sin necesidad de adjetivarlo. Y eso es lo que veo en las fotos de Carlos e Ignasi, una “mística periurbana”, del extrarradio.
Otra cosa que comenté: Si hacemos un repaso del nómada moderno, vemos cómo al nomadismo del siglo 19 y principios del 20, eminentemente urbano, ejemplificado por Baudelaire, Poe, Válery o Benjamin, le sucede el nomadismo periférico: Pynchon, DeLlilo, Ballard o los Land Art de los 60 y 70.

Un caso interesante es la versión de El Proceso de Kafka que llevó a la pantalla Orson Welles. El protagonista, Joseph K, vive en un barrio de extrarradio, a medio construir, de arquitectura racionalista, ahí es donde se encuentra seguro. El periplo kafkiano se revela cuando es obligado a ir al centro de la ciudad, representada por edificios decimonónicos, de ambientación gótica y expresionista.
Todos estos nómadas contemporáneos y urbanos, de alguna manera, están tocados por lo que llamaríamos el síndrome Blue Velvet, en recuerdo de la película de Lynch, la búsqueda de un extrañamiento, de una realidad desenfocada y al mismo tiempo tremendamente objetiva.
Y en fin, lo mío fue en este plan. Entre los presentes estaba el filósofo José Luis Molinuevo, que hizo una brillante intervención acerca de “Natural Vs Artificial”. Hay que consultar su blog.
Pero antes de esa mesa redonda, por la mañana, había ido al CCCB. Están preparando una macro exposición sobre Ballard, comisariada por Jordi Costa “Ballard, Autopsia del Nuevo Milenio”, y querían grabar testimonios de escritores a los que les gustara su obra. Estuvo bien. Me atrevo a definir a Ballard como “ese nómada que construyo un universo propio en una piscina vacía”.

En la librería del CCCB compre un fancine porque sale una entrevista a Fernando Márquez, El Zurdo, mito pop de los 80 (Paraíso, La Mode). Muy buena, más radical que nunca. “Soy un observador que quiere que todo se vaya a la mierda”.

DOMINGO:
Todo el día en la Universidad Pompeu i Fabra con Eloy, ensayando el espectáculo Video-Jockey, “AfterPop Fernández&Fernández”, que estamos preparando para unos cuantos congresos y celebraciones poéticas. Vídeos, textos y música en un solo flujo. Entramos a las 10 de la mañana y salimos a las 7 de la tarde. Cundió (“Currantes Natos”, de Oliver Stone). Descansando hora y pico para tomar una paella en un bar de los alrededores llamado El Picantón (está sin nombre el no-lugar ese).
Flipé bastante al ver la universidad llena de estudiantes en domingo. Jamás creí que la universidad existiera los domingos. Yo, por lo menos, jamás la pisé, y si me hubieran dicho que fuera sin duda hubiera contestado que no existía universidad el 7º día, que los marcianos se la llevaban cada domingo para hacer experimentos y pruebas con ella. Todo sea por la paella de El Picantón.