DAVID TORRES. Narrativa en estado puro

Extraído de El Cultural.

La última novela, Niños de Tiza, de este autor imprescindible.

 

 

Los últimos niños de las calles
David Torres presenta su novela, Niños de Tiza, sobre quienes crecieron a finales de la dictadura

David Torres.

Daniel ARJONA
Entre bromas y veras, mofas sobre el último insigne académico de la
Lengua, entre amigos, vaya, arracimados en torno a los milagros
culinarios de Abraham García, se ha presentado esta mañana en el
restaurante Viridiana la última novela de David Torres, Niños de Tiza.

Niños de Tiza recupera al protagonista de El gran silencio,
Roberto Esteban, para narrar en clave policíaca una historia a dos
tiempos: un pasado apenas hollado por la pluma hispana, el de quienes
jugaban a las chapas, al escondite, a patear perros y desgastar las
aceras de sus barrios, en la Transición. No la historia de los que
corrían delante de los grises y acudían a los conciertos de Raimon,
sino la de los niños de los barrios, una de las últimas generaciones,
según David, que se sociabilizaron en alegre jauría antes de que la
tele y las consolas de videojuegos vaciaran las calles.

El escritor Rafael Reig, maestro de ceremonias del acto ha confesado
que “hacía tiempo que no leía una novela tan buena” de un escritor que
tiene lo esencial para hacer gran literatura: “pupila y oído”. Abrahán
García, cocinero, poeta y lector se ha lamentado por su parte de que
“la novela es tan buena, tan repleta de metáforas visuales, que en
ocasiones, a medida que avanzaba en su lectura, sentía que podía
prescindir de la trama”. El autor, David Torres, ha concluido
destacando que, en el proceso de escritura, comprendió que estaba en
realidad pergeñando una novela histórica bajo la apariencia de una
novela negra, puesto que la época de la que habla “ya ha muerto

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9 comentarios para “DAVID TORRES. Narrativa en estado puro”

  1. Edulf dice:

    No me extraña, ese tío escribe de puta madre. Gracias por la noticia, Agustín, porque no es exactamente de los tuyos.

  2. Christian dice:

    Me encantó El gran silencio, pero no veo cómo va a seguir las andanzas del mismo personaje. Imagino que habrá que leerlo. El título mola.

  3. cerillasGaribaldi dice:

    Realmente la tiza era el graffiti de aquella época, ya que las pintadas (con brochas) eran políticas y las hacían los que corrían delante de los grises.

    No había otro planteamiento más que estar en la calle, a lo que saliera.

    Pinta bien la novela…

    Saludos, Ignacio

  4. agustín dice:

    Nadie es de los míos ni yo soy de nadie. Me gusta la buena literatura, sólo eso.

  5. oche dice:

    Hola. Me resulta muy atractivo el tema, tengo facilidad para ubicarme ahí, en jauría, jugar al trompo, robar en las huertas, en el pryca, luego todo es más borroso, ¿no? Ser historia es un poco extraño.
    Me gusta este sitio. Gracias.

  6. La Chirvi dice:

    ¿Trae dibujos?

  7. Román dice:

    Cojundo Agus, y chapó lo de "nadie es de los míos"… Sólo faltaría que el escritor que ha roto (un poco más)los moldes de los géneros, aceptase otros compartimentos.
    Sobre la tiza: tengo un recuerdo de infancia y de calle y de tiza, que también recogí en la novela "Somos feos" (inédita en español, sólo se publicó en catalán). Un señor enorme, policía de paisano, me vio pintando con tiza en una pared y me abroncó muy en el estilo de aquellos años: "¿!Quieres que te pinte con tiza yo cierta parte?!" creo que me dijo. Me los puso por corbata.

  8. David dice:

    Gracias, Agustín, amigo. En breve sacaré en mi blog una pseudoreseña sobre un libro sobre Feynman que a buen seguro ha leído y le apasiona.
    Abrazos

  9. agustín dice:

    Gracias, Román y David. Es que la tiza da mucho juego; para empezar, escribes y después la puedes borrar; eso es una primera rareza, ya que echa por tierra la arqueología,es decir, las huellas.
    Pero es que además lo que se ha escrito con tiza parece que tiende a quedarse más en la memoria que otras cosas. En efecto, es rara.

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