Abril, 2008


30
Abr 08

Javier Moreno reseña CARNE DE PÍXEL

He tenido la suerte y el honor de que el poeta y matemático Javier Moreno [Premio Miguel Hernandez por su rompedor poemario Cortes Publicitarios [2006]], haya reseñado Carne de Píxel en la revista Digital Deriva (http://www.deriva.org/inicio/inicio.php)

Ahí va, tal cual.

Carne de Píxel, Agustín Fernández Mallo (DVD Ediciones, 2008, XXXIV Premio de Poesía Ciudad de Burgos).

Si en Creta lateral travelling (La bolsa de pipas) Fernández Mallo se iniciaba en el viaje poético con una mirada que aunaba la contemplación de la ruina y la factura “absolutamente moderna” (postpoética, en su caso) de su estro poético, en Carne de Píxel vuelve de alguna manera Agustín al viaje, un viaje de nuevo mediterráneo, napolitano, pompeyano. Otra vez la ruina, otra vez el tiempo, ese bucle que se enrosca poniendo cerco al recuerdo. Y el píxel, ese elemento mínimo de representación de la imagen digital, esa “ventana de Alberti” (lean, si no, el De Pictura del tratadista del renacimiento italiano) que nos ha tocado vivir y contemplar y que quizás no consista (frente a aquellos que observan la “era digital” con ojos apocalípticos) sino en una reconfiguración de la mirada renacentista.

Fernández Mallo nos propone en esta Carne de Píxel un cerco a una imagen que se repite, la de una mujer que llora bajo la lluvia. Y, al igual que hace con las muestras de papel higiénico (descarten la escatología en este asunto), escaneadas y convertidas en algo así como obras de arte digital, Agustín interpreta y vuelve a interpretar esta imagen -analógica- a través de sucesivos pixelados, un poema tras otro. Porque, como ya se encarga de anunciar el propio autor: Ahora yo ya sólo aspiro a las enumeraciones.

Pero no sólo ocurre esta traslación -metafórica- de lo analógico a lo digital (el fiat del libro ya es indicio suficiente de lo que ocurrirá más adelante, y así lo ofrecemos como prueba: mi cara digitalizada en el parpadeo de la pantalla. A mitad de la calle un portal, 1 m de acera, 2 m de aire, escenario en que el tiempo [emboscado en su abstracción sin masa ni peso] a fin de encarnarse saqueará el recuerdo.), sino que también se produce el recorrido inverso, el que va de lo digital a lo analógico (pues qué es el poema, al fin y al cabo, sino la versión analógica de los sucesivos pixelados que se enumeran en el libro). De alguna manera es posible entrever en el pixelado la opacidad de la memoria, imagen virtual que se actualizaría -cada vez de manera distinta- en el poema. Y es que la pregunta esencial que puede extraerse y abstraerse de la lectura de Carne de píxel podría enunciarse de la siguiente manera, variante de aquel enigma irresoluble del huevo y la gallina: ¿qué fue antes, la carne o el píxel? En ese territorio, en el límite que se abre entre el genitivo activo y pasivo del título, se juega la escritura de Fernández Mallo.

Y es que el autor -científico, no lo olvidemos de (de)formación- parece ser consciente de hasta qué punto el mundo virtual representa el triunfo de la idealidad platónica:Hay en el píxel una metafísica. En este sentido Fernández Mallo quizás sea uno de los pioneros en el tratamiento literario de un motivo que se viene imponiendo dentro de las artes plásticas, la lábil frontera entre el mundo así llamado analógico y el otro mundo, ese que parece amenazarnos con su imparable hipertrofia: el universo virtual. Más que con otros escritores, habría que emparentar a Agustín con artistas plásticos tales como Michael Somoroff (Quero) o Fontcuberta (Googlegramas), en tanto Carne de píxel tiene que ver con la reflexión acerca de la naturaleza de la imagen.

Ese pixelado -llamémosle- original del que ya hablamos anteriormente jamás podrá agotarse por la vía analógica del poema, precisamente porque tras él está el de una mujer que llora bajo la lluvia, que es la Ingrid Bergman de Viaggio a Italia ante el hombre y la mujer abrazados (restos petrificados de una pareja pompeyana recién desenterrada), o el del androide de Blade Runner diciendo aquello de he visto cosas que nunca imaginarías. Recuerdos, pixelados. La escritura como memoria artificial, algo que ya nos enseñó Platón. Así el mundo de la imagen y -como era previsible- el cine son referencias imprescindibles en este libro.

Al mismo tiempo, y de manera paralela a la historia -llamémosla así- principal, Agustín, fiel a su credo postpoético, se apropia de una noticia que tiene que ver con la astrofísica, en particular con la existencia de los agujeros negros. Contrapunto científico éste que, retomado una y otra vez (Fernández Mallo maneja como pocos el “estribillo” poético), resuena junto a la carnalidad pixelada (el misterio más profundo está en la materia) del resto de poemas. El agujero negro como metáfora quizás de la memoria, vacío invisible que sin embargo gobierna -paciente como una araña en el centro de su tela- el devenir de la galaxia.

Dualidad de la carne y el píxel, de la materia y su metafísica. El mundo -el viaje y la vida- vistos a través de lo virtual, y viceversa. Un terreno fértil que recién empieza a roturar la poesía española.


29
Abr 08

DAVID TORRES. Narrativa en estado puro

Extraído de El Cultural.

La última novela, Niños de Tiza, de este autor imprescindible.

 

 

Los últimos niños de las calles
David Torres presenta su novela, Niños de Tiza, sobre quienes crecieron a finales de la dictadura

David Torres.

Daniel ARJONA
Entre bromas y veras, mofas sobre el último insigne académico de la
Lengua, entre amigos, vaya, arracimados en torno a los milagros
culinarios de Abraham García, se ha presentado esta mañana en el
restaurante Viridiana la última novela de David Torres, Niños de Tiza.

Niños de Tiza recupera al protagonista de El gran silencio,
Roberto Esteban, para narrar en clave policíaca una historia a dos
tiempos: un pasado apenas hollado por la pluma hispana, el de quienes
jugaban a las chapas, al escondite, a patear perros y desgastar las
aceras de sus barrios, en la Transición. No la historia de los que
corrían delante de los grises y acudían a los conciertos de Raimon,
sino la de los niños de los barrios, una de las últimas generaciones,
según David, que se sociabilizaron en alegre jauría antes de que la
tele y las consolas de videojuegos vaciaran las calles.

El escritor Rafael Reig, maestro de ceremonias del acto ha confesado
que “hacía tiempo que no leía una novela tan buena” de un escritor que
tiene lo esencial para hacer gran literatura: “pupila y oído”. Abrahán
García, cocinero, poeta y lector se ha lamentado por su parte de que
“la novela es tan buena, tan repleta de metáforas visuales, que en
ocasiones, a medida que avanzaba en su lectura, sentía que podía
prescindir de la trama”. El autor, David Torres, ha concluido
destacando que, en el proceso de escritura, comprendió que estaba en
realidad pergeñando una novela histórica bajo la apariencia de una
novela negra, puesto que la época de la que habla “ya ha muerto


28
Abr 08

RESUMEN DE NOTICIAS (1)

Todo comienza la noche del martes 22, Barcelona dos fiestas pre-Sant Jordi: la primera muy nocillera, ya que era una azotea, Hotel Casa Fuster, creo recordar, tarde-noche, organiza TVE. Más personajes que en mis novelas. Amigos por allí, Gabi, Use, Ana, Llucia, María, Yolanda, y más. Me dicen allí que la entrevista que me hicieron para Miradas2 ya está en la web, eso está bien. Hablo con los chicos y la chica de Facto De La Fe, que son muy simpáticos. Junto a los ascensores, hay un letrero sobre un atril que pone “les recordamos que también hay lavabos en la planta baja”.

La segunda fiesta, de Qué Leer, nocturna ya, en el Palas. Un salón de lujo del 19 tipo El Titánic. Ahí sí que hay gente, más que en el Proyecto Nocilla entero y los descendientes que no conocemos. Canapés a todo tren y copas idem. Todo muy bien organizado. A los amigos de antes se suman Eloy, Jorge, Juan, Mathias, Ricard, y demás. Lo vamos pasando bien, Gerardo y Eloy estrenan gafas. Lucía Etchevarria, una chica realmente peculiar.

Esa noche termina en una coctelería de cuyo nombre no me acuerdo. No parece que sea noche de chuchillos largos.

Día 23 por la mañana: firmas en Casa del Libro, Fnac y Laie. En Fnac estamos en una misma fila Eloy Fernández Porta, Narcis Serra, Sánchez Dragó y Risto, sí el mismo y en persona, que por lo que se ve ha sacado un libro titulado El Pensamiento Negativo, título que mola muchísimo si se presenta como el anticristo de la autoayuda (tras un biombo se comentaba que se aposenta Isabel Allende, puede ser, no la vi) . Las fans y los fans de Risto nos ocultan a todos, los guardias de seguridad no pueden contener a las masas. Las madres llevan a las hijas para foto de familia, hombres de pelo cano se encaraman a los bancos y los árboles para inmortalizar el momento. Apoteósico. En la caseta de Laie se me acerca una negrita muy simpática y me dice si le puedo firmar el libro, que es para su sobrina, que tiene 8 años y que está iniciándose en la lectura, y le ha parecido adecuado regalarle un libro de capítulos cortos e “historietas”. Apoteósico también. Suerte.

Día 23 por la tarde. Montamos en el Ave que nos dejará en Madrid. Bendito Ave, el día que se popularice se acabaron los aviones.

 

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He ido observando el paisaje mientras la expedición dormita atomizada y dispersa por el vagón. Paz lee un libro muy raro en versión digital, con pantalla y todo, cuyo nombre técnico ahora se me escapa. De chiripa he traído el iPod de 4 GB que me regalaron en Reyes, y voy escuchando a Broadcast; qué grandes.

 

Nunca había hecho esa ruta en tren, cerca de un desierto veo una iglesia solitaria, un campanario con un nido de cigüeñas del que sale una antena parabólica en vez de la cabeza de una cigüeña. Voy al bar y me bebo un agua de golpe.

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TVE nos espera en Atocha, no les dejan grabar, tenemos que hacer el paripé en la puerta. Hay un segurata muy borde. Directos al concierto en La Casa Encendida. Entrevista a Luque y a mí para la misma tele. Mucha gente que no conozco. Me llaman al escenario los chicos de Radio3, se las saben todas, dilatan la entrevista hasta que La Costa Brava termina de afinar.

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El grupo desgrana impecablemente parte de su repertorio clásico. Se me acerca un tipo muy raro que me dice con todo el morro que él no compra mis libros pero que le firme un libro que trae en el bolsillo del Barón Rojo (no del grupo heavy, ya sabéis, aquellos que cambiaban los acentos a las palabras :”se oye comentar a las gentes del lugar: los rockeros no son “buenós”, sino del barón Rojo de verdad). Pues vale. Sale Sr. Chinarro, muy enchufado, a watio limpio, termina con una de las mejores canciones del último disco, Los Ángeles.
Esa noche quedamos en un bar cerca de Gran Vía, varios amigos. Vemos que han pegado carteles tamaño natural del libro por Madrid. Nos hacemos foto.

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(Pepe, Aina, Leire, Miquela y Biel. El cartel del fondo Se Traspasa tiene su punto)

Se une Luque y parte de su banda, en el Costelo. Biel, serio y mirando el infinito, afirma que mañana se gastará toda la visa en las tiendas de Fuencarral. Charlamos Luque, Gerar y yo, gin-tonic en mano, de lo divino pero más de lo humano. Luque le recuerda a Gerardo que el estribillo de una de sus canciones (NH3 light) dice “Tengo que hablar seriamente con Santillana”. Y así, partiéndonos de risa, nos vamos cada cual a su hotel. Pero los techos de las habitaciones de hotel son blancos y planos. Un hecho irrefutable. Así que duermes pensando en aquella frase de Venturi: “Un motel es un motel se encuentre donde se encuentre”,


20
Abr 08

Un Domingo Cualquiera

Hoy, domingo, he hecho algo que nunca había hecho. Cuando digo nunca quiero decir exactamente eso, nunca: he desayunado en la cama. Sólo en periodos de enfermedad lo había hecho, pero en esta casa y en esta cama, nunca.
Lo que vi desde la ventana:

1] El Cielo: es lo obvio, ¿alguien espera mirar un día por la ventana y no ver el cielo? ¿Qué cosa lo sustituiría? Pensé que tras cualquier cielo nublado siempre hay otro con sol, vas tirando capas, decorados, y llegas al sol, pero te quemas. Tras muchas capas de acuarela, llegas al papel, la fibra. No sé que estoy diciendo. Pero el cielo es algo que no se puede pensar.

2] Un aparato de aire acondicionado: Hay una parte de esos artefactos que está dentro, en las casas, pero la pieza importante está fuera. Nunca he entendido por qué el viento tira árboles y no esos pequeños cacharros, son fortísimos, representan la supervivencia, la especie más sólida que hay en la cadena tecno-urbana, [como en la cadena biológica lo son los armadillos, los percebes, los erizos, las madres, el propio Enjuto Mojamuto es la mónada con que Leibniz soñó]. Tiene un ventilador que siempre da vueltas, eso me vuelve loco. ¿Cómo se posible que siempre de vueltas? Los encuentro muy solos, en mi ciudad hay muchos, nadie repara en ellos. Confío en ellos.

3] y 4] Antena parabólica, antena lineal: No me dan tanta pena; reinas de las ciudades, de la comunicaciones, nadie les tose. Si las azoteas de la ciudades fueran ajedreces serían la reina. Representan un espacio, el Espacio, la conquista del Oeste. Las parabólicas, en su abarcarlo todo son evidentemente la imagen y semejanza de los ganaderos, devoran el espacio, lo definen a medida que lo conquistan. Las lineales son agricultores; puntuales, permanecen perforando huecos en la tierra a fin de encontrar agua. Una guerra muy muy antigua.

¿Y QUÉ HACEMOS CON ESTO?

5] Escaleras: Escaleras de incendios que parecen de interior, como si a ese edificio lo hubieran cortado por la mitad, quedando al descubierto esas escaleras. [Aparte: ¿Cuándo harán edificios con escaleras automáticas?] Lo que siempre me intriga de las escaleras es que, al contrario que las carreteras, sea un objeto sin dirección, no apuntan hacia ningún sitio en especial, el en fondo son esferas.

6] Una silla: dos imágenes que me inquietan: un balón rodando por una plaza en domingo y una silla en el suelo. ¿No da la sensación de que esos objetos no deberían estar ahí auque de hecho puedan estar ahí? ¿No da la sensación de que el desorden se ha desordenado de manera extraña, no esperada? En esa silla un día tome un té.

7]Gotas de lluvia: he contado 7. Sin comentarios, hay que callar. Recordé esta canción:

(este post también está en blog FNAC:

http://www.clubcultura.com/diariode/1753/agustinfernandezmallo.html)


19
Abr 08

HAY UNA LUZ QUE NUNCA SE APAGA

 

Ayer, en la presentación del Noc Exp en Palma, un chico del público [su rostro, su gesto, no sé bien] me hizo recordar esta canción de los Smiths, “How Soon Is Now?”, y hoy tuve que buscar el vídeo en YouTube.

Tatcherismo estomacal, Godardismo en la piel, terrosas duplicaciones aquí y allá.

Entrañable la secuencia de Marr enseñando a tocar la guitarra a Morrisey

 

HOW SOON IS NOW?

I am the son and the heir

of a shyness that is criminally vulgar

I am the son and the heir

of nothing in particular.

 

[soy el hijo, soy el heredero/ de una timidez criminalmente vulgar/ soy el hijo soy el heredero/

de nada en particular]

 

 

 

 

 

 


19
Abr 08

ALAS DE MARIPOSA-Sufjan Stevens

Vídeo de Sufjan Stevens.

Tema: Chicago (tras una parrafada de 2 minutos)

Asunto: Alas de Mariposa

Relación con: Henry Darger—-> Alas Niñas—->un LP por cada Estado de USA

 

 

 

 

Versión acústica

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17
Abr 08

RESEÑA DE Carne de Píxel en Afterpost

He encontrado esta crítica de Carne de Píxel en la página Afterpost. Creo que la autora,

Jara Calles, aborda asuntos interesantes que excenden al libro. (La ecuación de la Acción [S]

para partículas puntuales que sale al principio es cosa de ella).

dibujo.jpg

 

“Circunvalamos la ciudad contradiciéndolo cuanto pudimos”.

Consagrados a la cultura de lo visual, a la necesidad de plasmar en imágenes la propia existencia, hoy hemos pasado ya de una metafísica del pincel a una metafísica del píxel [Fernández Mallo] que, en consecuencia, inaugura un nuevo sistema utópico de digitalización de la existencia, incluso [y a pesar] de la evidencia del [en ocasiones] obsceno desfase que por defecto media entre realidad e imagen.

Ni que decir tiene, entonces, que el reto de nuestra cultura sea ahora el de realizar lo virtual en lugar de virtualizar lo real, parafraseando a José Luis Molinuevo quien, además, ha llamado la atención sobre el que tal vez sea el planteamiento más exitoso del debate sobre el pensamiento fundacional de nuestros días: la consecución de un Nuevo Humanismo o Humanismo Tecnológico. Esto es, la ascensión de una nueva lógica relacional que incorpore tanto la cultura artístico-humanista como la cultura científico-tecnológica [Pau Alsina]. Hablamos, pues, de un nuevo modo de reprogramación del mundo contemporáneo, acorde como es a la propuesta postpoética de Agustín Fernández Mallo, y del que el píxel, dicho sea de paso, encierra y acristala su particular ADN.

Por eso Carne de Píxel puede leerse como una propuesta o puesta en práctica de dicho paradigma, escrito en prosa y con una conciencia absoluta de la brevedad y la contención del lenguaje, al tiempo que entrecruza los discursos [el yo poético y el texto sobre los agujeros negros, correlato documental de su devenir sentimental]. Y una serie de leitmotivs que aportan una cadencia desafectada pero constante, similar al efecto del punteo de un bajo: la lluvia y el llanto, o la frase de Roy Batty, replicante de Blade Runner.

Por otro lado, y si atendemos al título del poemario, habría que llamar la atención sobre la que es quizá su paradoja más emblemática y, por tanto, significativa: la constitución del píxel como medio de aproximación y difusión de la materia, de la carne; el continente mínimo y vacuo de toda la información visual posible. Un título potente y desconcertante que anuncia la carnalidad del píxel, pero también, y al mismo tiempo, la profundidad del misterio de la materia: la nostalgia de esos momentos irrepetibles que, como el píxel, contuvieron toda la intensidad y emotividad posibles: yo con tu Lucky hacía un agujero en un mapa.

Asistimos, pues, a una mirada retrospectiva -es cierto, había mucha noche, lluvia, una mujer, etc, pero en realidad únicamente hablo de mí-, proyección de un viaje –cinética apariencia […] en realidad, no nos movimos-, por una ciudad [Capri], un frío mes de mayo. Una pareja circunvala una ciudad en silencio, […] una elipse de 2 centros. Sólo eso. 2 centros. Y de nuevo, como ya vimos en Joan Fontaine Odisea, algunos lugares comunes, como los anillos y las lentillas, la misma banda sonora [take me out tonight…], la soledad, el detenimiento en los más in-significantes detalles, y Hitchcock. Aunque también son otras, muchas, las referencias aquí insertas y diferentes: el artículo de Mónica Salomé, la música de Dominique A o Burgalat, la arquitectura moderna de la Casa Malaparte, o algunos de los principios teóricos traídos a colación, como, por ejemplo, el de Reversibilidad.

Estamos, entonces, ante un discurso articulado en torno a la e-numeración de en total siete pixelados, de los cuales el más significativo sea quizá el que aparece recogido en la imagen que cierra el libro: el papel higiénico moteado [WC Hostal Bristol], mapa de píxeles en los que leer una cifra, o la evidencia del azar. Un recuerdo desdramatizado y tierno de un pasado conjunto: un recorrido original por el interior de una intimidad que no pensaba o no quería pensar su fin, porque fin es una palabra que ahora mismo no comprendo. Una suerte de apología de la famosa sentencia latina carpe diem, quam minimum credula postero, cuyo sentido bien podría complementarse con la cita de Francisco Brines y los placeres vulgares.

Carne de píxel configura, así, una nueva entrega postpoética que integra, como las anteriores [pienso en Creta lateral travelling y en Joan Fontaine Odisea] arte, ciencia y tecnología. Un espacio de cohabitación intelectual donde la intertextualidad y el fragmento entretejen una red de significación que se multiplica incansable, alentando nuevas fórmulas poéticas y una nueva forma de tensión lingüística cercana a la convulsión de los significantes: transgénico zumo de lluvia en lágrimas.

Fernández Mallo propicia de nuevo una pulsión renovadora de la poética actual, a través de un poemario configurado de tal manera que en él la conjunción de elementos heterogéneos conforma una experiencia de difícil adjetivación, pero indudablemente hermosa.

JARA CALLES


16
Abr 08

HOMENAJE A Charles Bukowski

La editorial Caballo de Troya, pone en la calle esta selección de relatos, poemas y artefactos, con toda esta nómina de autores.

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10
Abr 08

Entrevista a Vicente Luis Mora, en El Cultural

“…Una lucha despiadada que parte de la obviedad del que el internauta sólo puede ver una página a la vez en un marco de miles de millones”

Cosas así son las que hacen a Vicente Luis Mora un escritor imprescindible

Vicente Luis Mora
“Hoy la narrativa más precisa es la fragmentaria’”

Vicente Luis Mora, por Gusi Bejer

Desde el desierto de Nuevo México, donde dirige el Instituto Cervantes de Alburquerque, Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) responde a las preguntas de El Cultural a propósito de su libro Pasadizos (Premio Málaga de Ensayo, Páginas de Espuma, 2008). Tan lejos y tan cerca en pleno paradigma digital “pangéico”, Mora explora con su báculo indeciso los vasos comunicantes entre los diversos objetos de atención estética.

Pregunta: Entiende los libros, las obras de arte, etc. como “lugares” e indaga en los “pasadizos” que los comunican. ¿No crea usted, de alguna manera, esos pasadizos al “descubrirlos”?
Respuesta: Es una buena observación, pero los pasadizos estaban ahí, mi participación se reduce a ir con una linterna y un machete, desbrozando el camino. Y hay muchos más por descubrir, todas las obras artísticas de valor se caracterizan por su apertura de significados hacia otras cosas y obras.

P: La preocupación por el “espacio” y la “posición”, ¿no acusa la gran confusión del mundo digital, que usted llama “pangéico”?
R: Así es; estas preguntas que respondo desde Madrid viajarán a unos servidores en EE.UU. que las rebotarán a Madrid y hasta usted. Parece un viaje demencial, pero lleva menos tiempo que acercarme a su redacción en un taxi. El ciberespacio altera nuestra idea de espacio y de ahí esa obsesión por situarnos.

P: Internet parece precisamente un lugar privilegiado para la topomaquia, esa “batalla de lugares simbólicos” a la que alude.
R: La competencia entre webs por la atención de los internautas es una topomaquia, desde luego, entre sitios (curiosa denominación común para las webs, ¿verdad?). Una lucha despiadada que parte de la obviedad de que el internauta sólo puede ver una página a la vez en un marco de miles de millones.

P: Desde su trabajo como director del Cervantes de Alburquerque (EE.UU), ¿qué juicio se hace de la Literatura española actual?
R: He descubierto con perplejidad que algunas obras españolas son “tecnología literaria punta”… flotando en un mar decimonónico, atrasado y anacrónico.

P: ¿Nocillero o nostálgico? ¿Qué opina de la polémica literaria que enfrenta al fragmentarismo con la narración tradicional?
R: El fragmentarismo es el nuevo realismo. En los siglos XVIII y XIX, cuando empezó, era una ruptura ante la cosmovisión moderna; ahora es el testimonio de la fase final de esa ruptura. El mundo ha cambiado: es discontinuo, metamórfico; la información es fragmentaria y problemática, y la narrativa más precisa es la mutante, la que ha comprendido eso y sabe reflejarlo estructuralmente. El fragmento es una técnica, no un tema ni una obligación, hay que saber utilizarlo. Ni nocillero ni nostálgico, mutante.

P: ¿El asunto es escribir historias o de lo que se trata ahora es de otra cosa?
R: La pregunta es: ¿hay otra cosa, aparte de historias? ¿Qué cree que cuentan nuestros libros? Lo que varía no es el qué, sino el cómo, y la mirada sobre el qué. Es una mirada del siglo XXI, volcada en una literatura actual. No se puede hablar sobre genoma o globalización en una novela a lo Galdós. Es como hacer astrofísica con gafas, en vez de con telescopio.

P: ¿No recuerdan las innovaciones formales que se proponen a las que ya jugaron las vanguardias?
R: Todo lo que esté sobre una página recuerda a los manuscritos de Simmias o al Gilgamesh, la cuestión es cómo se miran las cosas, cómo se percibe la realidad y se procesa en el texto. Eso es lo que convierte a un autor en antiguo o actual; Beckett y Joyce son coetáneos, inventaron una mirada duradera; muchos narradores que sacarán libro en 2008 no son de este tiempo.

P: Y al otro lado del Atlántico, ¿son similares las polémicas literarias?
R: Sí, pero hay diferencias. A los escritores norteamericanos mainstream, que hacen best sellers, nadie quiere confundirlos con literatos, no están en las academias, nadie quiere disfrazar de literatura lo que es sólo consumo y excrecencia mercantil. Ya señaló Ignacio Echevarría en Trayecto esa curiosa mixtificación patria.

P: ¿Qué escritores han entendido mejor los nuevos tiempos?
R: Diré sólo extranjeros, para no molestar (más): Pynchon, Coetzee, Bernard Nöel, D. F. Wallace, Saunders, Welsh, MacCarthy, y sobre todos J. G. Ballard, que los comprendió antes de que llegaran.

P: Cita la crítica cultural de los blogs como un ejemplo de la Revolución que propicia la Red. Tal democratización, ¿acabará con los centros de poder intelectual tradicionales?
R: Ojalá. Pero la intención no es sustituirlos por otros digitales e igualmente torpes, sino por una red de redes, parte de cuyos nodos sean, estructural y severamente, críticos con el poder.

P: ¿Y cómo ve la campaña electoral estadounidense? ¿La victoria de Obama convertiría a los EE.UU en una nación moderna y simpática para la legión de antiamericanos europeos?
R: La victoria de Obama convertiría a los EE.UU. en una nación moderna y simpática para los norteamericanos. Una cosa que me dejó frío: una partidaria de Obama, diciéndome que iba a votar a Hillary, porque no quería que mataran a Obama antes de las elecciones.

ARJONA, Daniel


9
Abr 08

3 Libros muy Interesantes

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2 libros de poesía y 1 de socio-urbanística [si es que existe esa palabra], a los que me siento muy cercano.

DINERO [Pablo García Casado, DVD, 2007]

No sabía cómo se las iba a apañar uno de nuestros más sólidos poetas, Pablo García Casado, para sostener durante todo un poemario un tono seco y poético acerca del de dinero. Bien, ya lo sé. Como siempre lo ha hecho, manejando la elipsis con una maestría única en los “jóvenes” poetas españoles, y adelgazando los versos hasta dejar ya no el músculo sino el esqueleto, que en su caso bien podría ser un Exoesqueleto.

Un libro que, como sus 2 anteriores [Las Afueras, El Mapa de América], quedará.

Juzguen ustedes mismos uno de sus poemas en prosa:

SEVILLA ESTE
Es un hombre que camina solo por el barrio. Un martes por la mañana a la hora en que los demás trabajan. Que mira su teléfono móvil comprobando que funciona correctamente, que tiene suficiente batería y cobertura. Que todavía puede controlar la situación. Es un hombre que espera noticias, que ha salido de casa porque necesita pensar. Su mujer lo mira desde el balcón con el niño en brazos, el camisón deja entrever los pechos caídos de la maternidad. Pechos una vez de brillantina, la locura de las salas de fiestas, todos esos hombres y sólo tú, con tu cara de pájaro, “ven aquí, voy a llevarte lejos de este infierno, tengo negocios”. El mismo hombre que hoy se arrodilla en el cajero automático y que suplica, “perdónanos, Señor, perdónanos”.

LAS HORAS Y LOS LABIOS [Eduardo Moga, DVD, 2003]
Este libro del imprescindible Moga, ya cuando se editó, en 2003. Me pareció uno de los mejores poemarios de los últimos años de aquel entonces. A fecha de hoy, ese intervalo temporal de imprescindibilidad se ha ampliado. Un autor raro, cercano a un surrealismo sin someterse a él, en el que la materia cobra notaciones orgánicas. Poemas en prosa sintéticos, en los que nada sobra y nada falta, medulares; una investigación alucinada pero cerebral de la cotidianidad.
Reproduzco el final del último poema (XXX):

Se apagan las hojas, las camisas, la cercanía. Se apaga el adoquinado de los libros, su murmullo vertical. Se apagan el ojo y la juventud. Se apaga el cuerpo que comparte mi descomposición, y recojo sus migas amadas. Se apagan las semillas.

Pasa un coche. Estoy vivo.

Las sábanas se licuan; también el deseo. La piel, intermitente, abraza el agua que ya no es agua, sino eje de una perpetua herida. No hay párpados, sino espejos muertos.

Destilo un pedo delicado, que trenza telarañas en el aire.

Ya no oigo nada, salvo el apagarse del corazón y el insomnio del corazón.

Caigo, y apenas me estremece la caída.

Se me aparece un verso. Me levanto y, a tientas, lo escribo: “El silencio es en fragor ininterrumpido por los primeros insectos”

[El poema cobra otro sentido al percatarnos de que el último entrecomillado es también la primera frase del primer poema del libro].

[LA CIUDAD JUBILADA, Breve diccionario sobre los huertos informales en los ríos de Barcelona, Pau Faus, Eleonora Blanco, Julie Poitras, CCCB, 2008] Un proyecto comisariado por Martí Peran titulado “Post-its. Ciudades ocasionales”, en el CCCB.

Un libro que haría de las delicias de varias amigas y amigos de este blog interesados, como yo, por los cobertizos de los extrarradios y demás galpones en tierra de nadie.

Trata de esos huecos entre las autopistas, entre los arroyos del extrarradio de la ciudad de Barcelona, las cunetas extensas, los ríos secos reconvertidos, y todos esos espacios indefinidos [como hablé en Nocilla Experience, ese Tercer Paisaje], que en este caso ha sido ocupado por los jubilados como huertos improvisados. Cómo lo transforman.
Está lleno de imágenes reveladoras. Incluso se consignan recetas de ensaladas y otros platos elaborados con productos de esos híbridos huertos.

Ver web.

Una curiosidad simpática: en el libro hay un extracto de Los Autonautas de la Cosmopista, post con el que se inició este blog. Vamos a suponer a Cortázar y a Dunlop 2 jubilados que cultivan sus propias cunetas; sus huertos en sus propios extrarradios.

 

 

 

 

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