El primero y el último poema del libro del que extraje el título de este blog.
Poema nº1
HOMBRE Y TARTA
En qué tarta soñada el hojaldre se tornó invisible
para ver desde dentro el mundo sin ser visto,
qué imaginación nació de la nata, qué tarta
de Giges me hizo acariciar el lomo
del perro, el débil lloro del pájaro,
decir al fin “más allá” o “más acá”,
según mi lengua ordene. Qué diablos
hacía un hombre en una tarta
sino ser él mismo esa tarta. Allí dentro,
sin espacio y sin tiempo.
Qué hacía
Sino esperar el grito, la sorpresa:
“tomad, aquí está mi cuerpo”.
Qué hacía, sino comenzar siempre de nuevo.
(ÚLTIMO POEMA):
Qué
diablos
hacías
jessie
dentro
de
esa
tarta.
¿Qué
señal
esperabas?
Alberto Santamaría, DVD ediciones, 2004

Parece ser que la historia es real (1999). Un tipo, Jessie Zeller, se metió en una tarta para darle una sorpresa a su mujer el día de su cumpleaños y se asfixió. Eso me me hizo pensar en una estrella que implosiona. Y en que los cumpleaños y aniversarios sólo son trampas para demostrarnos que estamos solos.
Como curiosidad, una de las citas del libro es
“En el final, la tarta se mancha de cera si tardo en soplar.
Escucha camarera, eres cortando la primera:
sírveme más, sírveme más”
Sr. Chinarro











