Me alegra tener un blog, entre otras cosas para poder mostrar lo que se habla de mis obras, tanto si son comentarios buenos como malos (uno ya es mayor y no aspira gustar a todo el mundo; “cada uno su razón”, que decía Nacha Pop).
Cuelgo 2 críticas de otros tantos expertos en literatura contemporánea. Son bien diferentes.
La primera, aunque habla bien de la novela, pone ciertos reparos, así que se podría decir que no es mala, sino regular.
La segunda es muy elogiosa.
Creo que es muy interesante que cada cual compare y extraiga conclusiones. Ambos son unos críticos a los que tengo en alta estima y profesionalidad. A ambos les doy las gracias por su lectura atenta de mi libro.
(también ambas están colgadas en la columna de la derecha, en Críticas, Entrevistas, o lo estarán pronto)
Comenzamos:
MATERIALES PARA OTRO “COLLAGE”
Por José María Pozuelo Yvancos.
08 de marzo de 2008, ABCD de las letras.
Armó bastante ruido Nocilla Dream. Lo saludé como una interesante manera de recuperar el aliento que había inspirado muchos de los textos de las vanguardias, en su esfuerzo por conectar el arte narrativo con la sensibilidad posmoderna. Se ofrecía entonces el que sigue siendo mejor valor en este segundo volumen: la influencia que en la imaginería poética había tenido la estética visual del nuevo cine americano. Sigue pareciéndome que ahí juega el «Proyecto Nocilla» su mejor baza. La conexión del arte literario con la visualidad fílmica. Y no cualquiera; pese a las bien insertadas referencias al Rossellini del Viaje a Italia, y a pesar del chiste de cierre de Annie Hall, sigue siendo la estética del cine pop, de la generación de Pulp Fiction, la que proporciona a Fernández Mallo sus mejores viñetas, no por causualidad ambientadas al modo americano: vastas desolaciones, barracas suburbiales, Brooklyn, la inmigración chicana en California, etc. Se unen a ellas imágenes logradas de las atmósferas postsoviéticas, como ese túnel de oleoductos que cruzan los dos hermanos adolescentes o la historia de amor en el hospital siberiano.
Lo primero que salta a los ojos en esta segunda entrega de Nocilla es la enorme distancia en cuanto a calidad entre unas viñetas y otras. Las hay muy inteligentes, y las hay enormemente tópicas. El libro está concebido como la sucesión de 111 capítulos de diferente extensión, seguidos de un epílogo. El lector realiza la articulación de seis o siete historias que se han fragmentado en viñetas y van desarrollándose, mezcladas con otros muchos materiales.
«Rayuela B». Tales historias se suceden con cierta regularidad en una estructura meticulosamente estudiada, que me ha parecido otro logro. Se añaden más materiales superpuestos a modo de collage: recortes de prensa del periódico líder en España (uno se pregunta si no es demasiado obvio y fácil), entrevistas entresacadas del libro El pop después del pop (que le sirven de autopoética), cortes de Radio 5 Todo Noticias, fragmentos del guión de Apocalypse Now, fragmentos de Cortázar, cuyo hermoso texto sobre La Maga en Rayuela se ve ampliado para acoger una teoría de formulación de Bolas del Análisis Matemático, autotitulada Rayuela B o Teoría de las Bolas Abiertas, etc. Tal estructura es el traslado a la literatura de lo que puede encontrar uno en un Museo de Arte Pop (a lo Warhol) mezclando imágenes de la cultura y la subcultura, según hicieron las vanguardias cubista y futurista o teorizó el arte dadá de Tristan Zara en su manifiesto. De recortes heterogéneos sale la nueva realidad poética.
Cortar y pegar. Pero a este libro le pasa lo que a museos menos buenos de arte pop, que viven su suerte ligada a la transgresión del concepto mismo de museo y donde encuentras en el mismo gesto de todo: lo mismo el salto audaz que la pirueta banal. Quizá un déficit del libro sea que se ha mostrado muy conservador en la configuración del collage. Excepto lo fílmico, que sí veo logrado, lo que ha incluido de Internet es bastante pobre: se limita a cortar y pegar entradas de Wikipedia. También resulta muy deficitaria la literatura incluida como ingrediente. Queda casi toda fuera, incluso la que se ha postulado desde su vertiente posmoderna. Considero muy esperable y convencional limitarse a Cortázar; hay mucho después con lo que se podía haber dialogado. Están Pynchon, Cage o Barth, Javier Calvo o Manuel Vilas y mucha literatura narrativa posmoderna aquí obliterada. Parece como si el lector previsto fuese un no lector que resultara fácilmente epatado.
Considero por ello que el libro está sobredimensionado. No me refiero a la dimensión publicitaria, que lo sitúa a la cabeza de una denominada Generación Nocilla. Esas son cosas de la necesidad del mercado de lo joven, que poco favor le hacen. Me refiero a la poética que el propio libro propone en su autodenominado «Proyecto Nocilla», que únicamente se cumple en momentos estupendos, que los tiene, como la historia de Henry J. Darger, y otros varios según he dejado dicho. Quizá mirado como otra cosa que como proyecto revolucionario, mirado como forma de actualizar los acarreos multiculturales de las vanguardias visuales, y una inteligente dosificación de la imaginería lírica, ofreciese la verdadera dimensión que tiene, lejos de esa tensión en la que el autor se ha situado, que hace esperar una genialidad y un grano aquí entreverado de mucho material facilón, que debería haberse filtrado un poco más.

CRÍTICA DE Vicente Luis Mora, en Diario de Lecturas, 19/03/2008 http://vicenteluismora.blogspot.com/2008/03/resea-entrevista-de-nocilla-experience.html
Bien, ahora ya fuera de la entrevista, debo terminar mi valoración sobre Nocilla Experience. Y creo que debemos intentar esclarecer la poética en que este libro se inserta. Nos ayudará Roland Barthes, en una de esas escasas y grandiosas intervenciones de alguien en un programa televisivo que quizá justifiquen la existencia de la televisión:
“Es un problema casi insoluble. Hay siempre una intimidación por parte de la modernidad, es inevitable. La innovación intimida porque tenemos miendo de perdernos lo que pueda haber de importante en ella. Pero también en ese caso habría que ser objetivo y pensar que la modernidad más actual conlleva sus propios deshechos; la modernidad libera confusamente el deshecho, la experiencia y tal vez una obra futura. Hay que tomar partido al respecto y defender la modernidad en su conjunto, asumiendo la parte de deshechos que comporta inevitablemente, y que ahora no podemos evaluar de un modo exacto.[1]“
Sí, la televisión nos salva también en este caso, porque diría que justo la expuesta por Barthes es la actitud literaria de Agustín Fernández Mallo a la hora de edificar este Proyecto Nocilla. Mallo recoge la herencia moderna y posmoderna y toma, arbitrariamente, aquello que le interesa y que, a su juicio, debe ir a la obra, lo que estima que cabe en ella; en realidad, su postura estética no es muy distinta de la de ese personaje suyo que se ha construido su casa con deshechos en la extinta terraza del edificio Windsor [2], una poética muy en la línea de la novela jPod, de Douglas Coupland, que reseñamos en estas mismas pantallas con el título de “Una novela con Spam”. En este sentido, la obra de Fernández Mallo, incluyendo también la poética, es grande precisamente porque sabe lo pequeña que es, porque es consciente de actuar desde abajo, desde la calle, desde el hecho y el desecho, desde lo soberbio y lo sobrante [3]. Su honestidad es asombrosa y su acercamiento a un nuevo modelo eficaz de modelar la realidad, de novelar lo real desde una mezcla imposible de inocencia y de absoluta falta de ingenuidad respecto a la composición ficcional de lo real, su psicopatía naif, coloca su obra en un estatus fenomenológico prácticamente inigualable, al conseguir que la reducción eidética (perdonen el palabro, me refiero a la capacidad fenomenológica de lograr que cada lector se identifique con la experiencia relatada en la narración) logre unas cotas que explican su sintonía con el público de cualquier edad. El lector, y esta es una confesión que me han hecho muchas personas, simpatiza con la obra de Mallo aunque esté en desacuerdo parcial con lo que en ese momento está contando, porque entiende que hay una verdad narrativa, un modo creíble y actual, distinto y honesto, de presentar las cosas.
En su momento, hice para la revista Quimera una reseña nada complaciente de Nocilla Dream. Ponía objeciones puntuales y generales, lingüísticas y estructurales, referentes a los personajes y de otros tipos. Tuvimos el autor y yo nuestras palabras, privadas y públicas, a este respecto. Sin embargo, aprecié en Nocilla Dream ciertos valores que me llevaban a defenderla, algo todavía en gestación que prometía cosas mayores, algo por venir que esta anunciado en su texto. Pues bien, lo que estaba anunciado era Nocilla Experience. Mejor libro, más sólido, ahora sí una novela sin dudas, heterogénea pero contundente, variada y mutante, como los tiempos en los que vivimos. En un momento de la novela, clarividente por estar escrito en torno a 2004, según su aclaración al final del libro, escribe Fernández Mallo: “la mutación es lo que importa” (p. 80). Fernández Mallo es más arriesgado y experimental en poesía que en prosa; es posmoderno en su modo de hacer novelas, pero es ya pangeico en su poesía; sin embargo, también sus novelas están en proceso de mutación hacia otro lugar, hacia otra forma. Seguramente Nocilla Lab sea ya una novela pangeica (lo veremos), perteneciente a otro modelo estético y técnico, pero el posmodernismo de Nocilla Experience es tan radical que casi logra la “velocidad de escape” suficiente para emanciparse de esa órbita. Esta novela puede ser acogida con reticencias por dos motivos: para hacerle pagar al autor el éxito de la primera, o por no conectar con la propuesta estética planteada, que desde luego avanza (kilómetros) sobre la mayoría de las propuestas narrativas actuales, caracterizadas por su agotamiento e inanidad, salvo valiosas excepciones, por supuesto. El gusto es libre y puede no encontrarse uno cómodo con esta forma diferente y valiosa de narrativa, pero que la propuesta no guste no significa que no la haya; de esta entrevista, de otras anteriores y del mismo texto, se deduce a la perfección que Mallo tiene una poética, tan respetable como cualquier otra, y que lo que pone sobre la mesa con Nocilla Experience es, desde el principio y desde el título, una experiencia literaria, un proyecto completo y complejo que cuestiona (sin proponérselo, por su propia existencia), modos y formas de entender lo literario o lo novelístico en la actualidad. Eso se paga, me temo, ojalá me equivoque; el caso es que Nocilla Experience viene a sentar, definitivamente, el punto de no regreso de cierto modo de entender la novela en España. La palabra, la decisión final, no la tenemos los críticos, ni los escritores. La tienen los lectores. Toca saber qué dicen ellos. Y algo me susurra que van a decir, como Molly Bloom, que sí.
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Notas
[1]R. Barthes respondiendo a Murice Nadau en el programa Dialogues, 13 de marzo de 1974. Recogido en R. Barthes, “¿A dónde va la literatura?”, Variaciones sobre la literatura; Paidós, Barcelona, 2002, p. 184.
[2]Me van a permitir la autocita, pero la casualidad merece la pena: tampoco es muy distinta esta estética de Mallo de la de ese personaje de Circular 07, de iniciales VLM, que “estaba elaborando un largo escrito que definió como el inventario de todos los deshechos acumulados en su casa; fue detenido inmediatamente y puesto a disposición de la autoridad judicial. A pesar de los reiterados ruegos de que no hablase sin la presencia de su abogado, el susodicho no dejaba de perorar acerca de la libertad de recolección de objetos de las calles, sobre el síndrome de Diógenes que debería tener, a su juicio, todo artista que se precie, y sobre las ventajas de un extraño aparato eléctrico de fines sexuales que aún no hemos identificado” (Berenice, 2007, p. 31).
[3]Entiendo lo que quiere decir Pozuelo Yvancos cuando opina sobre Nocilla Experience: “Quizá mirado como otra cosa que como un proyecto revolucionario, mirado como forma de actualizar los acarreos multiculturales de las vanguardias visuales, y una inteligente dosificación de la imaginería lírica, ofreciese la verdadera dimensión que tiene, lejos de esa tensión en la que el autor se ha situado, que hace esperar una genialidad y un grano aquí entreverado de mucho material facilón, que debiera haberse filtrado un poco más” (ABCD 08/03/2008), pero es que precisamente la poética de AFM es no filtrar, porque la realidad no lo hace. Puede gustar o no esta estética, pero es premeditada y coherente: “La realidad está llena de Spam, información que es basura porque no nos sirve de nada, mero ruido. La realidad está llena de cosas que no vienen a cuento. Pero, ¿qué ocurre si consigues meterlo en una novela y convertirlo en objeto de poética?”, AFM, entrevista para Público, 13/03/2008.











Me quedo con tu entrevista en la radio este fin de semana. No leo nunca las críticas, supongo que porque soy lectora y no me gusta que me condicionen mis lecturas. Si escribiera, seguro que no dejaría crítica sin leer. Y seguro que hasta me afectarían todas.
NO todos los escritores pueden poner el nombre a una generación, con Nocilla estamos conociendo a los nuevos escritores, al relevo generacional que tanto necesitamos.
Gracias, Hilvanes.
Por lo demás, veo muy sensata tu opinión sobre las críticas.
Un saludo
…hay críticas para criticar…
El Blog es la arma más completa del panorama cibernético,se puede rascar y no llegar nunca al fondo.
Al igual que Hilvanes tampoco leo las críticas, son las opiniones de otras personas y por mucho que yo me diga a mí misma "Antes de juzgar, lee el libro" no lo haré de la misma manera que si no supiera nada de ellas, me condicionan un poco. Cuando compro un libro o lo saco de una biblioteca lo hago guiándome por mi intuición, no por su campaña de propaganda ni sus críticas, como mucho acepto el consejo de algún amigo o familiar que conozca o comparta mis gustos.
me acabo de comprar el libro, es el primero q leo tuyo y he de felicitarte… volviendo en tren a mi casa, casi me lo acabo, no podía parar de leerlo. Es sencillamanete genial, rápido, interesante, con personajes de los que hacen mella…Bravo!!
También debo de confesar q soy una lectora rara, q pocos autores me cautivan pero los q lo hacen los sigo para siempre..
Se q mi crítica no es como las q has reseñado, que no viene de nadie importante, pero al fin y la cabo creo q estas son las q mas tienen q gustar…
Estoy deseando encontrar el primero q estaba agotado tanto en la fnac como en 2 Casas del libro qhe recorrido.
Gracias por escribir
Por lo del SPAM, que me parece una idea espectacular. Imagínate que yo creo que somos fruto del llamado ADN basura, esas secuencias que no codifican genes. Creo que Dios al tirar los dados jugó con ese ADN inservible para formarnos, creo que la literatura "mutante" es lo mismo, y eso es tremendamente poético.
De aquí podría salir un microcapítulo de Frankeinstein postmoderno:
vuelve a imaginar, un biólogo molecular de un hospital de Bombay que en sus horas libres, recoge todos los fragmentos de ADN basura de su laboratorio y se los lleva a casa para intentar crear otro ser, y que cuando acaba, se ve en él en el espejo…
Sophie, yo sí suelo leerlas, para ver por donde van los tiros, aunque a veces, claro, me confundo. A veces también, lo leo precisamente porque la crítica es mala, depende de cómo me dicte mi olfato. Pero respeto mucho tu opinión, faltaría más.
Vireta: gracias por tus comentarios. Desde luego esa es la mejor reseña que se puede hacer de un libro.
Jordi, genial esa teoría del ADN basura. Siendo así, ¿dónde ha ido a parar el ADN no-basura? ¿Se perdió para siempre? ¿Qué criaturas ha engendrado? ¿Acaso ha engendrado al propio Dios, o a un sub-Dios, como dice George Saunders?
Mira, sobre lo del SPAM, hoy tengo guardia en el hospital, acabo de venir de Medicina Nuclear, que tenía que terminar allí un control, y allí estaba la señora de la limpieza, barría y acumulaba una miscelánea de materiales (borra, polvo, trozos de papel, objetos de varios colores, clips, trozos de gammagrafías inservibles), y ese material heterogéneo y de desguace iba cambiando de forma a medida que ella barría, de derecha a izquierda, zis- zas, zis-zas, parecía un cosmos en formación. Me quedé mirando un minuto esa monstruosidad, que al mismo tiempo era una auténtica pieza de arte.
Por lo demás,hoy empiezan las vacaciones.
Te reirás, pero yo también ando de guardia. He salido a nebulizar nicotina a la parte del sótano donde se apilan todos los residuos del hospital, de hecho casi siempre salgo ahí porque como bien dices está lleno de versos y narrativa.
Suerte de tus vacaciones, yo hasta el sábado nada.
CODA: y sí, Dios es el otro ADN no basura, lo tuneó y salió Cristo, Buda, Mahoma…todo ese personal
Dejo este interesante artículo de Doménico Chiappe, que ha salido en Letras Libres:
http://www.letraslibres.com/index.php?art=12806&rev=2
Hola, Agustin.
Hoy jueves, reseña en el suplemento de libros de LA RAZON (de Maria José Gil Bonmatí), ya está tb en La Razón Digital. Acabo de verlo.
http://www.larazon.es/29358/noticia/Libros/Un_reconocimiento_narcisista
Por cierto, qué pesadez con que si es o no es una novela. Qué manía la de clasificarlo todo. Qué manía la de no entender nada.
Con disfrutarla basta, digo yo. ¿No consiste en eso la literatura, el arte?
En fin, yo disfrutaré de NE estas vacaciones, que no es poco.
Por cierto, y perdón por el despiste, ¿la presentación en Madrid ha sido ya? Me gustaría asistir y saludarte en persona.
Salu2
ETDN
SPAm, la basura lo inútil, el uso habitual
Se quema
Se recicla
o aquello de Zhuangzi via Tom Waits o al revés
via alguna via de la utilidad de lo inútil. El árbol deforme. No talado, él único dando sombra.
El Spam fue anterior a los Python, sure.
No recuerdo si la Biblia menciona el tipo de serpiente. Si era una pitón, Dios es Spam.
Sois geniales,
Saludos
El fucsia de la portada es loveless total.
La importancia de la crítica ya la dejó plasmada Julian Barnes en aquél capítulo del Loro de Flaubert. Los ojos de Madame Bovary creo que se titulaba.
no leo mucho. sin embargo cuando manolo romón nos habló de nocilla dream nos dejamos seducir inmediatamente. nocilla experience, dulcemente esperada, se nos coló ayer en el salón y nos convirtió la tarde del miercoles en cerveza, luz, suelo con cojín y libro nevera.
esta mañana no puedo evitar compartir la colección de galpones con vosotros.
http://proxima.arquia.es/realizacion.aspx?rid=3211&lang=esp
me declaro nocillista y comparto con vosotros una colección de galpones.
http://proxima.arquia.es/realizacion.aspx?rid=3211&lang=esp
Debo reconocer que a mí "Nocilla Dream" me encantó. Tardé un poco en conocerlo. Hasta que uno de mis compañeros de trabajo (en la librería donde trabajo) me dijo que debía leerlo. Lo empecé en el tren, regreso a casa por la noche; cené, y me senté a terminar el libro. Me encantó. Me dio la sensación que era un libro "hecho al revés", en el sentido de que las últimas historias aclaraban las primeras.
) la he encontrado un poco más comercial. No sé, es la impresión que he tenido. Pero he disfrutado.
Lo mejor de todo… el final.
En la librería y dependiendo, claro está, del cliente, lo recomendábamos porque a todos nos había gustado. "Novela clásica" o no (en la época de poner etiquetas a todo), nos cautivó.
Esperando estábamos "Nocilla Experience". Y debo decirte que la portada no nos gustó nada, demasiado rosa, demasiado "alfaguara", la de Candaya era la que pegaba más con el contenido del libro.
En fin… también me ha gustado, aunque (siempre hay un pero, no?
Esperaré a ser sorprendida por la forma (portada) y contenido de "Nocilla Lab".
Gracias
Gracias Iria. He entrado en esa página que dices. Es muy interesante. A mí esos galpones (que para quien no viva en galicia hay que aclarar que son una especie de cobertizos evolucionados), me gustan, porque me atrae esa inventiva, y ese absurdo, un absurdo inteligente que nos muestra otra realidad estética más allá de la correcta. Es más, siempre que voy a Galicia alucino porque su anarquía constructiva en el campo me parece un signo de mente evolucionada. Vivo en Mallorca, y aquí dicen que está todo hecho polvo, pero es una especie de parque temático estilo ruralista, muy cuidado, y no te dejan construir una casa si no la forras de piedra y si no pones teja, es decir, no te dejan hacer una simple cubierta plana porque no es de "estilo mallorquín". No entiendo por qué quienes exigen eso llevan traje y corbata, si tan ruralistas son deberían ir disfrazados de payeses del siglo 17 e ir en burro; por consistencia con su discurso.
Quiero decir que me gustan esas casas horteras y horribles que hay en la costa de Vigo, con gresites y conchas en la fachada, y los galpones que fotografías, etc, porque me estimulan la imaginación y porque creo que nadie es nadie para imponer un estética estandar al mundo.
Además, me va el asunto povera.
Gracias!
Hola Marina, me alegro de que NE te haya llenado las vacaciones. La presentación en Madrid es el 23 de abril.Gracias.
Hola Den Lille, gracias por tus comentarios. celebro que NE también te gustara.
Sobre la portada, bueno, es que las dos portadas son mías, y en ninguna de las dos las editoriales me han conducido, he hecho un poco lo que he querido.
Y respecto al contenido, bueno, respeto lo que dices de más comercial, pero no lo comparto. NE la hice al terminar ND, y salió como salió, ni siquiera sabía si alguien me las publicaría. No pensaba en eso, sino únicamente en mis necesidades de expresión y "artísticas" (permíteme el término) de cada momento.
Pero bueno, opiniones para todos los gustos tiene que haber, y te agradezco mucho lo que dices. Un saludo!
Gracias por Nocilla experience.
No tenía ni idea de tu existencia (lo siento) y ahora espero que acabe este largo puente para comprar nocilla dream.
Mi pequeña y modesta contribución a la causa:
http://www.romenauer.com/?p=149
Reitero, gracias
Gracias ti Romernaeur, lo que has hecho en tu blog es estupendo, esos minicapítulos. Celebro que te haya gustado la novela. Gracias otra vez.
Supongo que no le va a gustar mi lectura, pero su novela (la he comprado, ojo, no la he pirateado) me ha parecido muy livianita, facilona, muy desigual. Una sucesión de fragmentos más o menos triviales, de anecdotas interneteras, de personajes planos, de citas y teorías acarreadas de allá o acullá y metidas con calzador en el contexto de la cosa, con algún destello de muy buena poesía intercalado que no me parece suficiente. Lo que hace una obra grande es su necesidad, el hecho de que ninguna cosa falte o sobre en ella. Aqui todo se siente prescindible, un capitulo o dos o 29 o 45 podrian suprimirse sin que se notara.
Usted no ha escrito la novela, pero la va a cobrar, como diría Umbral respecto de los libros de entrevistas.
Hay más poesía en cualquier párrafo (ni siquiera página) de los viejos carcamales muertos como Onetti o Borges o Cortázar que en toda su novela.